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Socialresistencia

El neoliberalismo empieza a pasar horas difíciles. Seguro de sí mismo luego de la implosión soviética y la capitulación socialdemócrata; orgulloso de su preeminencia ideológica y mediática y de su"control" sobre las sucesivas crisis financieras internacionales (México, Rusia, países asiáticos); sordo ante las voces -por cierto hasta hace muy poco escasas- que advertían sobre la persistencia de los riesgos financieros y denunciaban los tremendos daños sociales, ecológicos y democráticos provocados por la globalización sin freno, se aprestaba a culminar el milenio con dos acuerdos internacionales que hubiesen representado el broche perfecto a su predominio: el Multilateral de Inversiones (AMI)1 y la Ronda del Milenio de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en Seattle2.

El AMI, un acuerdo que tecnócratas de los gobiernos de los 29 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pergeñaron en secreto durante tres años y que hubiese transformado la autonomía de los Estados nacionales en papel mojado, fue abandonado -al menos por ahora- gracias a las denuncias de asociaciones de consumidores estadounidenses ante el Congreso y al escándalo que se produjo en Europa al filtrarse la información.

Conviene recordar algunos aspectos esenciales del abortado AMI: a) las empresas e inversores internacionales gozaban de todos los derechos, mientras los gobiernos asumían todas las obligaciones: los Estados miembros debían permanecer obligatoriamente por veinte años; b) el capítulo "Derechos de los Inversores" detallaba el de invertir en terrenos, recursos naturales, servicios, divisas, etc., sin ninguna restricción. Una serie de cláusulas garantizaban a empresas e inversores el derecho a ser indemnizados por los gobiernos en caso de que éstos pretendiesen intervenir; c) cualquier empresa o inversor extranjero hubiese podido acudir a los "derechos de indemnización", por ejemplo contra disposiciones fiscales, legislación del trabajo, protección al medio ambiente o de los consumidores… Hasta estaba prevista una cláusula de "protección contra la protesta o agitación", según la cual los gobiernos serían responsables ante los inversores por la "agitación civil (…) revolución, estados de urgencia u otros acontecimientos similares"; d) las obligaciones y responsabilidades de los inversores no existían. Los gobiernos debían anular leyes que se estimasen discriminatorias, por ejemplo las que fijan límites a las industrias extractivas en pos de la preservación de recursos, o las de ayuda a pequeñas y medianas empresas, o los proyectos de distribución más equitativa de la tierra… y; e) el acuerdo hubiese permitido a los particulares querellar a los gobiernos nacionales ante tribunales de su elección, entre los que figuraba ¡el jurado arbitral de la Cámara de Comercio Internacional!

La OMC, por su parte, es al comercio lo que el AMI a las inversiones, aunque en su composición figure una mayoría de países no desarrollados: un organismo no electivo controlado por burócratas de los grandes países (las reglas de la organización las propone y aprueba primero el grupo QUAD, formado por EE.UU., Canadá, la Unión Europea y Japón), con capacidad de generar decisiones que afectan la vida y los bienes de millones de personas y a numerosos Estados. Al escribirse este artículo la Ronda del Milenio estaba a punto de comenzar y se hacían todo tipo de especulaciones sobre su resultado final, pero una cosa es segura: en numerosos países del mundo, en particular de Europa y Estados Unidos, sectores importantes de la sociedad se han movilizado, unido y desarrollado programas de resistencia contra el modelo neoliberal que esta OMC expresa mejor que nada. "Decenas de miles de manifestantes, desde trabajadores de las acerías hasta granjeros, intelectuales y ecologistas, irán a Seattle (…) conscientes de que la desigualdad, injusticia, depredación social y destrucción ambiental solo empeorarán si la economía mundial acuerda más liberalización del comercio y las inversiones según los criterios vigentes en la OMC"3. Si el AMI debió ser abandonado por denuncias sociales con reflejo mediático que acabaron presionando a los gobiernos, la resistencia contra la OMC es además muy activa y sorprendentemente amplia. En algunos países se habla ya del "nacimiento de una Internacional civil"4 contra el uso indiscriminado de los desarrollos biogenéticos por parte de las multinacionales; el trabajo infantil, la degradación ambiental, la marginación, las desigualdades sociales, el abismo creciente que separa a los países desarrollados de los demás…

¿Qué ha sido del triunfalismo del "fin de la historia" que invadió al ultraliberalismo y contagió a políticos, medios de comunicación e intelectuales en todo el mundo cuando se desmoronó la URSS? Parece algo muy lejano, pero apenas ha transcurrido una década. Es que el modelo económico mundial en boga ha acabado por tener una virtud: desenmascarar la liviandad, ineficacia, estolidez y deshonestidad profunda de la clase política y los multimedia y, por un elemental mecanismo reflejo, unir en la resistencia a millones de ciudadanos y a miles de organizaciones sociales de distinto signo político, credo religioso y tradición cultural. Puesto que ninguno de ellos militó en política, los nombres de Lori Wallach, Vandana Shiva, Agnés Bertrand, Martín Khor, Chakravarthi Raghnavan, Maude Barlow, José Bové5 y tantos otros no son conocidos, pero estos líderes ecologistas, sindicales, campesinos, intelectuales y artistas de todo el mundo encabezan lo que bien podría llamarse la socialresistencia planetaria6. A través de Internet, centenares de ONG y otras organizaciones sociales se coordinan e intercambian experiencias. También se realizan numerosos encuentros y reuniones, de los que los medios apenas ahora comienzan a dar cuenta: en 1998 se lanzó en Paris la campaña contra la OMC; en marzo de este año, en Ginebra, se adoptó el texto fundador de la Declaración de los miembros de la sociedad civil; en enero y marzo de 1999 en Kampala (Uganda) y en Filipinas, las delegaciones africanas y asiáticas de las ONG deliberaron sobre los efectos de la mundialización sobre esas regiones7.

Un dato revelador de la amplitud y profundidad de la socialresistencia es la fuerza que está cobrando en Estados Unidos, donde José Bové ha devenido un personaje casi popular. Fueron los sindicalistas campesinos estadounidenses quienes pagaron su fianza; los mismos que ahora han solicitado a sus asociados que dejen de sembrar transgénicos8. Miles de médicos y millones de pacientes, hartos del alza de precios y de los recortes de atención, denuncian la "medicina de mercado" de laboratorios y prepagas9. El acuerdo de EE.UU. para que China ingrese a la OMC ha despertado a los sindicatos, que temen la competencia de un país que "ofrece mano de obra más barata que nadie porque mucha proviene de campos de trabajo, donde es gratis"10. Después de haber prometido a la Casa Blanca su apoyo a la Ronda del Milenio, el presidente de la confederación sindical AFL-CIO, John Sweeney, calificó el acuerdo con China y la promesa de "moralizar la economía mundial" como "repugnante e hipócrita".

Es que el modelo de inversiones y comercio que propone el neoliberalismo no sólo carece de dimensión social: es un destructor de Estados y sociedades. La lógica del abaratamiento de costos y máxima ganancia favorece la explotación infantil y hasta el trabajo esclavo, vigente aún en algunos países en pleno final de milenio. "Al menos 15 millones de niños trabajan en la producción para la exportación, haciendo los zapatos y ropas que usamos, los diamantes que ofrecemos, incluso los juguetes con que juegan nuestros hijos. Muchos países se preparan para permitir el trabajo infantil porque creen que los hará más competitivos (…) el trabajo de los niños hoy será mañana desempleo para los trabajadores adultos, que se encontrarán con que sus puestos los ocupa el nuevo ejército de niños trabajadores"11.

En todo el mundo, cada vez más ciudadanos y organizaciones sociales franquean una barrera cualitativa de conciencia y activismo político, la que va del asistencialismo y la solidaridad al origen de los problemas. Es de esperar que la socialresistencia, incipiente aún en los países en desarrollo, se extienda lo bastante para convencer o desplazar a esos patéticos políticos y burócratas que a falta de coraje cívico e ideas propias, ofrecen las "ventajas comparativas"del subdesarrollo: empresas en liquidación, mano de obra barata, bajos impuestos y altas tasas de ganancia, vendiendo por nada el presente y el futuro de varias generaciones.

  1. Carlos Gabetta, "Multinacionales al poder", revista trespuntos N 34, Buenos Aires, 19-2-98. Puede consultarse más información sobre el AMI en Internet: en inglés Public Citizen´s http://www.citizen.org. y en francés: http://www.monde-diplomatique.fr/md/dossiers/ami/
  2. Ver dossier "Fracaso del libre comercio", por Bernard Cassen, Susan George, Angel Jozami y Carlos Gabetta, en Le Monde diplomatique ed. Cono Sur, noviembre de 1999.
  3. Bill Jordan, "If trade can be tended, so can labor rights", International Herald Tribune, 25-11-99.
  4. Hervé Kempf, "Les ONG contre l´OMC: naissance d´une Internationale civile", Le Monde, París, 23-11-99
  5. Bové, el dirigente campesino que encabezó la protesta contra McDonald´s en Francia, es quizá el más notorio. Ver José Bové, "Contra la comida basura", en Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, octubre de 1999.
  6. Algunas de las organizaciones que nuclean a centenares de otras alrededor del mundo: International Forum on Globalisation (IFG- http://www.ifg.org); Friends of the Earth (www.foe.org); Public Citizen (www.citizen.org); Hay muchísimas más: Third World Network (Malasia), Vía Campesina (que coordina las asociaciones campesinas en el mundo), ATTAC (ver pág. 26).
  7. Hervé Kempf, op. cit.
  8. Javier Sampedro, "Los sindicatos agrarios de EE.UU….", El País, Madrid, 25-11-99.
  9. Patrice de Beer, "Médecins et patients américains…", Le Monde, París, 26-11-99. Ibid.
  10. Bill Jordan, op. cit.
  11. Bill Jordan, op. cit.
Autor/es Carlos Gabetta
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 6 - Diciembre 1999
Páginas:3
Temas Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Estado (Justicia), Estado (Política), Movimientos Sociales
Países Canadá, Estados Unidos, México, Uganda, China, Filipinas, Japón, Malasia, Francia, Rusia