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El golpe de Estado contra Mossadegh

Un informe oficial publicado en el pasado mes de junio por The New York Times revela el rol desempeñado por la CIA en el derrocamiento en 1953 del primer ministro iraní Mohammad Mossadegh, que había nacionalizado el petróleo y bregaba por la democratización del sistema político de su país.

Hace algunos meses, The New York Times recibió el informe oficial sobre el golpe de Estado llevado a cabo por la CIA en 1953 contra el primer ministro iraní Mohammad Mossadegh. El 16-6-00, el periódico publicó ese relato en su portal de Internet1. Allí están tachados los nombres de varias personalidades iraníes implicadas, pero la mayor parte están citadas por su nombre en otro portal2. Este documento apasionante contiene importantes revelaciones sobre la manera en que se llevó a cabo esa operación y toda persona interesada en la política interior de Irán o en la política exterior de Estados Unidos debería leerlo.

El golpe de Estado se produjo durante un período de gran efervescencia de la historia iraní y en el apogeo de la guerra fría. Mossadegh era entonces jefe del Frente Nacional (FN), una organización política fundada en 1949 que luchaba por la nacionalización de la industria petrolera, entonces bajo dominio británico, así como por la democratización del sistema político. Esas dos cuestiones apasionan a la población y el FN se convierte rápidamente en el protagonista del escenario político iraní. En 1951, el Sha Mohammad Reza Pahlevi fue obligado a nacionalizar la industria petrolera y a nombrar a Mossadegh primer ministro, lo que provocó un enfrentamiento abierto con el gobierno británico. Gran Bretaña reaccionó organizando un embargo general contra el petróleo iraní y puso en marcha maniobras a largo plazo con vistas a derrocar a Mossadegh.

Estados Unidos decidió en un principio permanecer neutral y alentó a los británicos a aceptar la nacionalización y a que intentasen negociar un arreglo amistoso, llegando a convencer a Londres, en septiembre de 1951, de que no invadiera Irán. Esa neutralidad se mantuvo hasta el final de la presidencia de Harry Truman, en enero de 1953, aun cuando muchos dirigentes estadounidenses consideraban ya que la obstinación de Mossadegh creaba una inestabilidad política que ponía a Irán "en peligro real de pasarse al otro lado de la cortina de hierro" (página III del informe). En noviembre de 1952, poco después de la elección del general Dwight D. Eisenhower a la presidencia de Estados Unidos, altos responsables británicos proponen a sus homólogos estadounidenses llevar a cabo conjuntamente un golpe de Estado contra Mossadegh. Estos respondieron que la administración saliente no emprendería nunca una operación semejante, pero que la de Eisenhower, que entraba en funciones en enero, resuelta a intensificar la guerra fría, probablemente lo haría.

El relato de la CIA explica con claridad cómo se preparó la operación. En marzo de 1953, el presidente Eisenhower autorizó a la agencia de información a poner en marcha los preparativos. Oficiales de la CIA estudiaron entonces la manera de llevar a cabo el golpe de Estado y el problema del reemplazo del primer ministro. Su elección recayó rápidamente sobre Fazlolláh Zahedí, un general retirado que ya había conspirado con los británicos para derrocar a Mossadegh en el otoño de 1952. En mayo, un agente de la CIA y un especialista en Irán que trabajaban para el Secret Intelligence Servicie (SIS) británico pasaron dos semanas en Nicosia, isla de Chipre, donde pusieron a punto una primera versión del plan. Responsables de la CIA y del SIS revisaron el proyecto y en Londres se escribió una versión definitiva a mediados de junio.

Este plan, llamado "de Londres", figura en el anexo B del informe de la CIA. Su organización se dividió en seis fases principales. En primer lugar, la delegación iraní de la CIA y la más importante red de información británica, dirigida entonces por los hermanos Rashidián, tenían que desestabilizar al gobierno de Mossadegh por medio de la propaganda y de otras actividades políticas clandestinas. Fazlolláh Zahedí organizaría a continuación una red constituida por oficiales capaces de llevar a cabo el golpe de Estado. En la tercera fase, el equipo de la CIA tenía que "comprar" (página B19) la colaboración de un número suficiente de parlamentarios iraníes con el fin de asegurar que el cuerpo legislativo se opusiera a Mossadegh. Grandes esfuerzos permitirían convencer al Sha de apoyar el golpe de Estado, así como a Zahedí, a pesar de que ya se había decidido que la operación se llevaría a cabo con o sin el acuerdo del monarca.

La CIA tenía que intentar a continuación derrocar a Mossadegh, de manera "casi legal" (página A 3), provocando una crisis política en el curso de la cual el Parlamento lo destituiría. Provocarían esa crisis manifestaciones de protesta organizadas por dirigentes religiosos, convenciendo al Sha de que abandonara el país, o creando una situación que obligara a dimitir a Mossadegh. Finalmente, si esa tentativa "casi legal" fracasaba, la red militar montada por Fazlolláh Zahedí tomaría el poder apoyada por la CIA.

Las tres primeras fases estaban ya iniciadas durante la aplicación del "plan de Londres". El 4 de abril, la sección de la CIA de Teherán recibió un millón de dólares destinados "a hacer caer a Mossadegh por cualquier medio" (página 3). En mayo, la CIA desencadenó con los hermanos Rashidián una campaña de propaganda contra Mossadegh, acompañada, se supone, de otras acciones clandestinas contra este último. Esos esfuerzos se redoblaron de manera brutal en el curso de las semanas que precedieron al golpe de Estado, alcanzando una intensidad "máxima" con el fin de desestabilizar al gobierno establecido (página 92).

La CIA tomó contacto con Fazlolláh Zahedí en abril, entregándole 60.000 dólares (y quizás mucho más) con el fin de que "encontrase nuevos aliados e influyera sobre personas clave" (página E 22). El informe oficial niega que se comprara a oficiales iraníes; es difícil sin embargo imaginar en qué otra cosa iba a gastar ese dinero Fazlolláh Zahedí. La CIA se dio cuenta rápidamente de la "falta de determinación, de energía y de estrategia concreta" de este último y de que no lograría montar una red militar capaz de realizar un golpe de Estado. Esa tarea se le confió entonces a un coronel iraní que trabajaba para la CIA.

Un intento fracasado

A fines de mayo de 1953, la sección de la CIA fue autorizada a gastar unos 11.000 dólares por semana para comprar la cooperación de parlamentarios, lo que agudizó la oposición política contra Mossadegh. Este último reaccionó pidiendo a los diputados que le eran fieles que dimitieran, lo que impediría la formación del quorum y entrañaría la disolución del Parlamento. Para evitarlo, la CIA intentó entonces convencer a algunos diputados de que renunciaran a su dimisión. A comienzos de agosto, Mossadegh organizó un referéndum amañado en el que los iraníes se pronunciaron masivamente a favor de la disolución y la celebración de nuevas elecciones. Eso impidió entonces a la CIA ejercer sus actividades "casi legales" con vistas a la destitución de Mossadegh, aunque continuó utilizando la propaganda para imputarle la falsificación del referéndum.

El 25 de julio, la CIA emprendió un prolongado operativo de "presión" y de "manipulación" para persuadir al Sha de que apoyara el golpe de Estado y aceptara el nombramiento de Fazlolláh Zahedí como primer ministro. En el curso de las tres semanas siguientes, cuatro emisarios se reunieron con el Sha casi a diario con el fin de convencerlo de que colaborara. El 12 ó 13 de agosto, a pesar de sus reticencias, acabó por aceptar y firmó los decretos reales () que destituían a Mossadegh y nombraban a Zahedí en su lugar. La reina Soraya habría contribuido a convencerlo de que actuara así (página 38).

El 13 de agosto, la CIA encargó al coronel Nematolláh Nassiri la entrega de los firmans a Zahedí y a Mossadegh. Sin embargo, la lentitud de las negociaciones con el Sha había debilitado el secreto y uno de los oficiales implicados reveló la existencia del complot al gobierno de Mossadegh. Este último hizo detener entonces a Nassiri, en la noche del 15 al 16 de agosto, en el momento en que éste se disponía a entregar el primer decreto. Previendo esa eventualidad, la CIA había preparado unidades militares favorables a Zahedí para que se apoderaran de los puntos neurálgicos de Teherán y dieran el golpe de Estado. Pero los oficiales que comandaban esas unidades se desalentaron y desaparecieron cuando Nassiri fue detenido, haciendo fracasar esa primera tentativa.

Zahedí, así como otras personas implicadas, se refugiaron entonces en escondrijos de la CIA. El Sha se exiló, primero en Bagdad, después en Roma, y Kermit Roosevelt, director de la sección local de la CIA, anunció a Washington que el golpe de Estado había fracasado. Poco después, recibió la orden de abandonar la operación y regresar a Estados Unidos.

Pero Kermit Roosevelt y su equipo decidieron entonces improvisar otra tentativa. Comenzaron distribuyendo copias de los decretos del Sha a los medios de comunicación con el fin de movilizar a la opinión pública contra Mossadegh. En el curso de los días siguientes, sus dos principales agentes iraníes llevaron a cabo una serie de operaciones "negras" en busca del mismo objetivo. Con el fin de enfrentar a los creyentes iraníes contra Mossadegh, profirieron amenazas telefónicas contra jefes religiosos y "simularon un atentado" contra la casa de un eclesiástico (página 37), haciéndose pasar por miembros del importante partido comunista Tudéh. El 18, organizaron igualmente manifestaciones cuyos participantes simulaban pertenecer al Tudéh. Por incitación de esos agentes, los manifestantes saquearon los locales de un partido político, derribaron estatuas del Sha y de su padre y sembraron el caos en Teherán. Dándose cuenta de lo que estaba pasando, el Tudéh recomendó a sus miembros que se quedaran en sus casas (páginas 59, 63 y 64), lo que les impidió enfrentarse a los manifestantes anti-Mossadegh que invadieron las calles al día siguiente.

Preguntas sin respuestas

En la mañana del 19 de agosto, estos últimos comenzaron a congregarse en las proximidades del Bazar de Teherán. El informe de la CIA describe esas manifestaciones como "parcialmente espontáneas", pero añade que "las circunstancias favorables creadas por la acción política (de la CIA) contribuyeron también a desencadenarlas" (página XII). Efectivamente, la divulgación de los decretos del Sha, las "falsas" manifestaciones del Tudéh, y las demás operaciones "negras" realizadas en los días precedentes empujaron a muchos iraníes a unirse a las manifestaciones. Varios miembros iraníes del equipo de la CIA condujeron entonces a los manifestantes hacia el centro de Teherán y persuadieron a unidades del ejército de que los apoyaran, incitando a los manifestantes a atacar el cuartel general del partido iraní favorable a Mossadegh y a incendiar una sala de cine y varias redacciones de prensa (páginas 65, 67 y 70). Unidades militares anti Mossadegh comenzaron entonces a tomar posesión de Teherán, apoderándose de las estaciones de radio y otros puntos sensibles y enfrentándose a las unidades pro Mossadegh. Se libraron fuertes combates, pero las fuerzas favorables al primer ministro fueron finalmente vencidas. El propio Mossadegh se escondió, pero se entregó al día siguiente.

El informe de la CIA deja dos cuestiones esenciales sin aclarar. En primer lugar, el origen de la traición que hizo fracasar la primera tentativa de golpe de Estado, contentándose con atribuirla a "la indiscreción de uno de los oficiales del ejército iraní implicado" (página 39). A continuación, el texto no explica cómo la acción política de la CIA favoreció la organización de las manifestaciones del 19 de agosto, ni cuál fue la importancia de esa actividad en el desencadenamiento de esas manifestaciones. Otros informes sobre el golpe de Estado, establecidos a partir de entrevistas con participantes de primer plano, sugieren que el equipo de la CIA habría dado dinero a jefes religiosos, que probablemente no conocían el origen de esos fondos. El informe de la CIA no confirma esa versión. Como casi todas las personas implicadas actualmente están muertas y la CIA afirma que ha destruido la mayor parte de los archivos concernientes a esa operación, estas preguntas tal vez queden sin respuesta.

Es igualmente difícil saber quién está en el origen de la filtración que permitió la divulgación de ese informe oficial y cuál es la verdadera finalidad de esa filtración. En un artículo publicado el 16-4-00, donde se reveló una parte del informe, The New York Times explicó que el documento le fue proporcionado por un "antiguo oficial que conservaba un ejemplar". ¿Un azar? Un mes antes, la secretaria de Estado, Madeleine Albright, en un discurso destinado a promover el acercamiento entre Estados Unidos e Irán, reconoció por primera vez que el gobierno estadounidense estuvo implicado en el golpe de Estado y se excusó3. Son muchos los que consideran que la filtración fue deliberadamente organizada por el gobierno o por una persona decidida a apoyar la iniciativa de Madeleine Albright. En tal caso, es difícil creer que se haya revelado la totalidad del informe, aunque es una posiblidad que no se puede excluir.

  1. www.nytimes.com/library/world/mideat/iran-cia-intro.pdf.El documento está fechado en 1954 y firmado por Donald N.Wilber.
  2. http://cryptome.org/cia-iran.htm. La técnica utilizada por The New York Times era inoperante: bastaba con utilizar un ordenador lento para leer los nombres antes de que apareciera la tachadura negra.
  3. Le Monde, 20-3-2000.
Autor/es Mark Gasiorowski
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 16 - Octubre 2000
Páginas:10, 11
Temas Historia, Estado (Política), Geopolítica, Islamismo
Países Estados Unidos, Chipre, Irán