Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

República, o país mafioso

La democracia argentina asume este mes su cuarta elección general desde el fin de la dictadura. Sin embargo, oscuros nubarrones se ciernen sobre la República: una sociedad escéptica y desencantada ante la crisis económica, la corrupción en los tres poderes del Estado, las fuerzas de seguridad y la clase política; la creciente desigualdad y el desmantelamiento de una estructura social que supo estar a la altura de los paises desarrollados. La "transición democrática" ha tomado un peligroso rumbo, que debería ser corregido por el próximo gobierno para evitar una crisis grave.

Es difícil suscribir ahora la afirmación que alguna vez los argentinos inspiraron a Georges Clemenceau: "Un pueblo capaz de poner en línea desarrollos de pensamiento y de carácter como aquellos cuya manifestación me ha llamado a veces la atención durante mi viaje, puede abordar con plena esperanza los problemas del porvenir"1.

Nada en las instituciones ni en la política, casi nada en la sociedad, autoriza hoy aquel optimismo. Hace noventa años, Clemenceau pudo asistir en la ciudad de Rosario a la construcción de unas instalaciones portuarias "magníficas, con una capacidad prevista para los proximos treinta años". El mes pasado, un Boeing 737 provocó una catástrofe con más de setenta muertos al salirse de pista en el aeropuerto ubicado en pleno Buenos Aires y estallar a pocos metros de las instalaciones de un campo de golf, luego de atravesar envuelto en llamas, en hora punta, una avenida atiborrada de coches. A raíz de esta tragedia, la segunda de gravedad en un año, se hicieron públicas las denuncias de Enrique Piñeyro, un piloto de la compañía privada LAPA, que dos años antes habia renunciado a su puesto alegando que los aeropuertos argentinos son extremadamente riesgosos ya que no hay radares modernos, los aviones vuelan excedidos de peso, la información meteorológica es errónea y las privatizaciones apresuradas y la desregulacion han convertido el sistema aéreo argentino -hasta hace poco uno de los mas seguros y eficientes- en una grave amenaza2. Entretanto, sigue inactiva la pista de aterrizaje para aviones de gran porte, dotada de todos los adelantos tecnológicos, que el presidente Carlos Menem hizo construir cerca de su casa de campo en Anillaco, un pueblecito de 1.200 habitantes en la lejana provincia de La Rioja. A pesar del escándalo, el Presidente aún no ha dado explicaciones satisfactorias sobre los recursos con que se financió la obra, aunque sí las hubo para justificar el millonario gasto: la pista se utilizará… para exportar aceitunas.

En algun momento entre aquellas previsiones de futuro y este presente de republiqueta bananera, el poeta César Fernandez Moreno, fallecido en Paris hace unos años, resumió las décadas de golpes de Estado, frustraciones y decadencia nacionales con un aforismo cruel: "ser argentino es como tener una madre idiota". Ahora han pasado diecisiete años desde que acabó la dictadura militar, pero ni la sociedad, ni sus instituciones, ni la clase política parecen próximas a sacudirse su herencia.

Sin embargo, el país tiene posibilidades. En 1984, en el pico de la crisis mundial de la deuda provocada por la cesación de pagos mexicana, la revista de negocios estadounidense Business Week dedicó su portada a Raul Alfonsín, preguntándose si ese flamante Presidente democrático pagaría la deuda externa. Con cierta angustia, la revista aseguraba que ese país enorme, excedentario en alimentos y energía, con una población culta, integrada y sin problemas religiosos, raciales o lingüísticos, un inmenso territorio aún por ocupar y explotar, una industria ligera desarrollada y otra pesada de apreciable desarrollo -incluyendo el nuclear- provisto de un sistema educativo público y científicos y técnicos de alto nivel, "podría poner una alambrada alrededor de sí mismo y mandarnos al infierno"3. Le faltaba agregar que esa -la de 1984- era la gran oportunidad argentina de sentar las bases de su soberanía real, porque la última dictadura y la derrota en la guerra de Malvinas habian dejado knock out a las fuerzas armadas y la oligarquía argentinas -los "socios" habituales de los centros hegemónicos de poder mundial- y la sociedad estaba en efervescencia, sedienta de democracia y proyectos de futuro.

Pero la preocupacion de Business Week resultó infundada. Los dos gobiernos democráticos que sucedieron a la dictadura (uno radical y otro peronista; entre ambos el 90% del electorado), se esmeraron tanto por satisfacer al FMI y la banca internacional que obtuvieron crédito ilimitado: la deuda externa pasó de 43.500 millones de dólares al acabar la dictadura a 63.000 millones cuando asumió Carlos Menem en 1989, quien a su vez la dejará en el orden de los 150.000 millones a fines de este año, al entregar el gobierno4. Entretanto, el Estado ingresó 39.600 millones de dólares por privatizaciones desde 1990 y la elite nacional tiene depositados 90.000 millones de dólares en el exterior5.

Radicales y peronistas acentuaron el desmantelamiento de una estructura social que hasta los años sesenta se aproximaba al nivel de los países más desarrollados. El sistema educativo público, verdadero orgullo nacional y ejemplo americano hasta hace tres decadas, está en ruinas. En uno de los diez países más caros del mundo, un maestro con 20 años de servicio gana 400 pesos (1 peso=1 dólar). La deserción escolar es del 30% en la escuela primaria, del 49% en la secundaria y del 51% en la superior y universitaria. Unos 50.000 científicos de primer nivel han abandonado el país en los últimos treinta años6. Los mecanismos de asistencia social están en quiebra: miles de jubilados, que cobran entre 150 y 250 pesos mensuales, protestan semanalmente ante el Congreso y la Casa de Gobierno, junto a las Madres de Plaza de Mayo. En 1995, el Poder Ejecutivo anuló (¡por decreto!) los procesos judiciales iniciados por los jubilados para que se actualicen sus haberes7. El nivel de desempleo llega al 16%; el subempleo, al 14%; uno de cada tres argentinos vive en la pobreza8. Dos de cada tres de las más grandes empresas del país estan bajo control del capital extranjero….9

Jóvenes sin futuro, personas mayores desamparadas, trabajadores empobrecidos, clase media en descomposición, marginalidad, inseguridad, corrupción, desnacionalización… ¿Dónde ha quedado el "granero del mundo", el país de futuro que vislumbró Clemenceau?

Entre la tragedia y el esperpento

La decadencia argentina no puede explicarse solamente por el fenómeno mundial de la globalización, las desregulaciones y los problemas sociales que traen aparejados. La reflexión de Business Week sobre las posibilidades del país sigue siendo pertinente. Pero en lugar de afirmarse en un proyecto de saneamiento institucional y desarrollo autónomos, la democracia se ha ido deslizando hacia un cuadro de situación más parecido al de Colombia o Paraguay que al de Chile -por citar dos ejemplos regionales- a pesar de que sus posibilidades y recursos son muy superiores.

La actividad política, social y económica transcurre entre la tragedia y el esperpento. Las instituciones, desde los tres poderes del Estado hasta los sindicatos, pasando por las fuerzas armadas, la policía y los partidos políticos, son motivo frecuente de escándalos de corrupción, clientelismo, procedimientos antidemocráticos y todo tipo de delitos de una envergadura y desfachatez tales que si no provocaran tan trágicos resultados bien podrían ser motivo de un culebrón televisivo o de una opereta italiana. Es imposible detallar todos los hechos, pero baste decir que unos 150 altos funcionarios, legisladores y jueces se encuentran procesados por diversos delitos; que en plena guerra entre Perú y Ecuador, siendo Argentina miembro del grupo mediador entre los dos países, oficiales del ejército vendieron clandestinamente armas (¡caducas!) a Ecuador, con el presunto conocimiento del entonces ministro de Defensa; que al poco tiempo se produjo una terrible explosión en un polvorín del ejército ubicado en plena ciudad de Río Tercero, de donde habrían salido las armas hacia Ecuador (las víctimas fueron todas civiles, ninguna militar; en julio pasado, un juez dictaminó que la explosión fue intencional). Zulema Yoma, la ex esposa del presidente Menem, aparece regularmente en los medios reclamando que le restituyan los restos de su hijo Carlos Menem, muerto en un dudoso accidente de helicóptero hace cuatro años. La señora alega que su hijo "investigaba el narcotráfico y el contrabando de armas" y que "fue asesinado por el poder", en alusión al entorno de su ex marido. En cualquier caso, once de las personas que debían declarar como testigos o estaban vinculadas a la causa judicial abierta por este suceso han muerto desde entonces en extraños accidentes o asesinadas.

"Suicidios", "accidentes", muerte "en enfrentamientos con la delicuencia" de militares y policías honestos y de testigos de éstos y otros numerosos hechos; amenazas graves a jueces y fiscales; banqueros "perseguidos" por la justicia que el periodismo detecta… en sus residencias de campo. En este marco, si algo define hoy a la sociedad argentina, es un estado entre el estupor y la indiferencia.

República o país mafioso

Sentado al sol de invierno en un bar del barrio norte de Buenos Aires que aun conserva huellas del pasado esplendor argentino, el periodista Jacobo Timerman10se muestra no obstante optimista. "Hay un importante cambio de ánimo en la sociedad, que en este momento está expectante y desconfía de todo, pero empieza a creer que algo puede hacerse. Estamos a las puertas de una verdadera revolución pacífica, porque una vez instalada la Alianza11en el poder, la sociedad se movilizará para impulsar un pacto entre el gobierno y sectores peronistas opuestos a Menem, de fuerte contenido democrático y antimafioso. Las mafias existen en todas partes, el problema es que se las combata y no tengan piedra libre para cualquier cosa, como ocurre ahora".

Un punto de vista similar, aunque desde otro ángulo, mantienen algunos sectores liberales. Un importante banquero -que solicitó el anonimato- estima que "nadie sino el peronismo menemista podía hacer lo que se hizo aquí: quebrar la resistencia de los sindicatos y la burocracia estatal para privatizar y modernizar este país. Algo parecido, guardando las proporciones, hicieron los socialistas en España y Francia en los años 80. El precio fue una alta corrupción y postergar el fortalecimiento de las instituciones. El próximo gobierno enmendará eso y equilibrará las cosas".

Pero "las cosas" no se presentan tan simples. Los cuerpos de seguridad públicos y privados (unos 200.000 hombres armados, excluyendo a las Fuerzas Armadas y los diversos servicios de inteligencia, a los que también les caben las generales de la ley), son focos de corrupción ligados al tráfico de drogas, el juego, el contrabando, la prostitución, robos, secuestros, atentados y crímenes.12Constituyen el soporte armado, la mano de obra sucia -o en todo caso el correlato- del entramado político, jurídico, empresario y financiero de la corrupción, hasta ahora funcional al neoliberalismo privatizador y desregulador, a las fabulosas ganancias de las grandes empresas y especuladores internacionales.13 Poco importan para el diagnóstico -aunque sí para el futuro- las numerosas excepciones. Se trata de una tendencia, hasta ahora irreprimible, que incluye a la oposición.14

Responsabilidad social

La alternativa del próximo gobierno será entonces recuperar las instituciones de la República y diseñar un proyecto económico abierto al mundo pero autocentrado y justo, o seguir resbalando por la pendiente de una institucionalidad de fachada y el desaliento de ciudadanos sometidos a la pobreza, ignorancia e inseguridad. La sociedad deberá salir de su marasmo actual y asumir sus responsabilidades. En 1978, en plena dictadura, una mayoría de argentinos se mostró triunfalista durante el mundial de futbol y aprobó la consigna militar "somos derechos y humanos"; en 1982 no vaciló en embanderarse otra vez con la dictadura detrás de la insensata invasión a las islas Malvinas; en 1990 asumió el disparatado y presuntuoso slogan de Carlos Menem: "pertenecemos al primer mundo"; en 1995 reeligió a una de las administraciones más corruptas y desvergonzadas de la historia del país.

Una sociedad tan sensible a los cantos de sirena tarde o temprano se estrella con la realidad y acaba por merecer lo que le ocurre. Después de todo, funcionarios y dirigentes políticos son sólo el reflejo de la sociedad que los sustenta. Serán incultos, ineptos y muchas veces venales, pero ante las elecciones saben interpretar a la mayoría. Por eso el debate actual no incluye temas como el funcionamiento del Congreso, el financiamiento de los partidos, la corrupción generalizada, la deuda, el dinero en el exterior, la soberanía, las verdaderas causas del desempleo…

Todas las sociedades suben y bajan, tienen raptos de nobleza y momentos de ignominia; todas deben luchar con sus propios demonios, como el organismo con las bacterias y el genio con la locura. Pero algunas aprenden; otras no, o tardan demasiado y las oportunidades se les hacen raras. Algunas saben encontrar, entre los escombros de sus desatinos y desgracias, la semilla aleteante de su identidad; medir el desastre con la vara de la propia necedad; recuperar los escritos de sabios desdeñados; humanizar a sus héroes; castigar con la justicia y perdonar con la razón; ponerse a trabajar con humildad, aceptando sacrificios, reparando injusticias y confiando en sus propias fuerzas. Otras no.

A pesar de algunos logros, el rumbo de la "transición democrática" se ha tornado errático, peligroso. Estas elecciones definen la próxima oportunidad, quizá la última, para la democracia argentina, antes de que la decadencia resulte irreversible por varias generaciones o suene la hora de los depredadores del caos.

  1. Georges Clemenceau, La Argentina del Centenario, Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 1999.
  2. Quintin, "Descontrol fatal", revista Trespuntos, Nº 114, Buenos Aires, 8-9-1999.
  3. Business Week, 14-2-1984.
  4. I. Bermudez, "Como pagar y no morir en el intento", Clarín, Buenos Aires, 4-7-1999. E. Toussaint,"Quebrar el círculo infernal de la deuda" y J. Beinstein"Tomar distancia de los centros de dominación", Le MondeDiplomatique, Edición Cono Sur, septiembre de 1999. Sobre el estado de la economía, J. Beinstein, "La coartada de la globalización", Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, juliode 1999.
  5. Clarín, Buenos Aires, 25-4 y 4-7-1999.
  6. Maximiliano Seitz, "Enfrentar la fuga de cerebros", La Nación, Buenos Aires, 25-7-1999. El 29 de julio de 1966, el general dictador Juan Carlos Ongania violó con sus tropas la autonomía universitaria, procediendo a la detención masiva de estudiantes y profesores. Miles de universitarios y científicos de alto nivel emigraron del país. Esa fecha, conocida como "la noche de los bastones largos", marca el inicio de la decadencia del sistema educativoy de la investigación científica en Argentina.
  7. "El ejecutivo no legisla", Ricardo Gil Lavedra, Clarín, Buenos Aires, 24-2-1995.
  8. Ismael Bermudez y Olga Viglieca, "La estampida de la pobreza", Clarín, 13-6-1999. En argentina hay 13 millones depobres (sobre 36 millones de habitantes), de los cuales 3,5 millones viven enla indigencia absoluta. "Uno de cado dos niños come, se educa y se cura mal", según este informe. También I. Bermúdez,"El trabajo no ha terminado", Clarín, Buenos Aires,27-9-1999.
  9. I. Bermúdez, S. Campanario, "El good bye a las empresas nacionales", Clarín, Buenos Aires, 12-9-1999.
  10. Jacobo Timerman fue fundador y director del diario La Opinión de Buenos Aires. Secuestrado y torturado durante la última dictadura, publicó Preso sin nombre, celda sin número, Random House, Nueva York, 1981.
  11. Alianza, formada por el Partido Radical y el Frente País Solidario (Frepaso, heterogénea coalición de disidentes peronistas, sectores de izquierda, socialcristianos e independientes), cuyo candidato es el radical Fernando de la Rúa.
  12. La bonaerense, historia criminal de la policía de Buenos Aires, Carlos Dutil y Ricardo Ragendorfer, Ed. Planeta, Buenos Aires, 1997. También "Maldita policía", por Carlos Dutil, revista Noticias, Buenos Aires, 14-8-1996.
  13. Pablo Ferreira, "Superganancias de las empresas en la mira", Pógina 12, Buenos Aires, 12-8-1999. En 1998, 264 empresas obtuvieron utilidades que duplican en promedio el 10% considerado como razonable en los países desarrollados.
  14. En las provincias y ciudades donde gobierna el radicalismo, incluso en la Capital Federal, se han detectado numerosos casos de corrupción. Carlos Gabetta "Descrédito y necesidad de la política", Le Monde diplomatique, Edición Cono Sur, julio de 1999.
Autor/es Carlos Gabetta
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 16 - Octubre 2000
Páginas:4, 5
Temas Corrupción, Deuda Externa, Neoliberalismo, Estado (Política), Políticas Locales
Países Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, España, Francia