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Armas livianas, sin freno ni moral

Los fusiles, ametralladoras, pistolas o granadas causan muchas más víctimas que los tanques, la aviación o la marina de guerra. Esas armas de mano, en su mayoría producidas en el Norte, han matado cuatro millones de niños entre 1990 y 1999, fundamentalmente en el hemisferio sur. Sin embargo, a pesar de esas cifras espantosas, la comunidad internacional sólo se compromete tímidamente en la tarea de reglamentar y controlar la transferencia de armas livianas. Y Europa, dividida entre sus aspiraciones humanistas y su condición de exportador, mira para otro lado ante las actividades de algunos de sus industriales a la vez que adopta hipócritamente un "código de conducta".

Abriendo por fin los ojos sobre el papel de las armas livianas en la exacerbación de los conflictos, la comunidad internacional pone el acento en el "comercio ilícito"1. Pero si bien ese comercio representa una verdadera amenaza, fundamentalmente para los pueblos de África2, no hay que olvidar que la casi totalidad de las armas livianas vendidas fuera del control de los Estados fueron inicialmente fabricadas y vendidas de manera legal3. Para organizar un comercio "lícito" sin perder los mercados "ilícitos", los países occidentales recurren a dos mecanismos clave: el corretaje y la producción bajo licencia.

El trabajo del corredor consiste en reunir al comprador, al vendedor, al transportista, al financista y al asegurador, para organizar transferencias de armas o de municiones. La transacción se desarrolla en un territorio al cual las armas no entrarán jamás y el corredor no es nunca el propietario de ellas. De esta forma resulta fácil para todas las partes esquivar las reglamentaciones nacionales4.

En el seno de la Unión Europea (UE), la industria está estancada, si se juzga según la evolución de las compras oficiales. Sin embargo, la capacidad de fabricación ha crecido en otras partes del mundo: los fusiles M16, estadounidenses; FAL, belga; G3, alemán; AK-47, ruso; el lanza granadas RPPG-7, ruso; la ametralladora liviana Uzi, israelí; o el MP5, británico, de marca Heckler & Koch (H&K), son fabricados bajo licencia en otros países.

El número de países que producen armas livianas se habría duplicado entre 1960 y 1999; el de fabricantes se habría multiplicado por seis5. Los países de Europa del Este se sacan de encima sus armas livianas con normas del Pacto de Varsovia -que envían hacia las zonas de conflicto en el resto del mundo- para rehacer sus existencias, bajo licencia, con armas que responden a las normas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)6. Según investigaciones recientes, 385 empresas situadas en 64 países fabrican armas livianas o municiones7. Sin embargo, el velo de secreto que cubre ese tipo de negocios lleva a pensar que esa estimación es muy inferior a la realidad.

Una buena parte de ese aumento tiene que ver con la fragmentación y la privatización de la fabricación de armas en el ex bloque comunista, donde casi no se dispone de información sobre la capacidad de producción de esas pequeñas fábricas de armas. Únicamente en Estados Unidos brindar esa información es obligatorio: las cifras oficiales del Departamento de Estado indican que en el periodo 1996-1998 se exportaron armas livianas, municiones y repuestos por un monto de 1.500 millones de dólares, es decir 1,6 millones de armas de fuego, unas 200.000 granadas y más de 2.000 millones de cartuchos8.

Este neto aumento del número de empresas y de países productores se explica en gran parte por las transferencias de tecnología de fabricación de armas, hechas posibles por los acuerdos de producción bajo licencia. Por ese medio, una manufactura de armas situada en un país autoriza a una empresa, situada en otro país, a reproducir sus armas. Estos acuerdos están generalmente acompañados de datos técnicos muy precisos y a veces de los programas informáticos necesarios para que las máquinas puedan producir copias "certificadas" del modelo original. La producción bajo licencia no es un concepto nuevo: la Fábrica nacional belga fue fundada en 1889 con el objetivo de producir, bajo licencia, fusiles alemanes Mauser para el ejército nacional.

Entre 1960 y 1999, catorce países firmaron acuerdos de producción bajo licencia con firmas establecidas en 46 países, una buena parte de ellos en vías de desarrollo. Dieciséis de estos últimos (fundamentalmente Brasil, Chile, Egipto, India, Irán, Indonesia, Corea del Norte, Corea del Sur, Pakistán, Singapur, Sudáfrica y Turquía) exportaron posteriormente armas fabricadas en el marco de esos acuerdos9. Estas exportaciones son muchas veces contrarias a los términos de los contratos de licencia firmados…

Los fabricantes de armas son sin dudas los más grandes expertos en negación de responsabilidad. Tres ejemplos permiten ver como, en la práctica -y sin pasar controles excesivamente puntillosos de parte de los Estados- esquivan los reglamentos y los "códigos de buena conducta", como el adoptado por la UE en junio de 1998.

Lucrar con la guerra

Las armas producidas por Heckler & Koch son famosas en todo el mundo. Luego de haber servido de fusil de base para el ejército alemán en 1959, el G3 (calibre 7,62 mm) fue adoptado por unos cuarenta ejércitos. Actualmente es fabricado bajo licencia en doce Estados. Su producción fue retomada en 1991 por Royal Ordenance (RO, filial de British Aerospace).

A pesar del embargo sobre el envío de armas a la ex Yugoslavia, decretado en 1991 por las Naciones Unidas, los combatientes en Bosnia-Herzegovina y en Serbia tenían en su poder metralletas MP5 de H&K. Esa historia tiene complejas ramificaciones: antes de 1991, sólo Alemania prohibía la exportación de armas hacia Yugoslavia. H&K explica que esas armas fueron fabricadas antes de 1987 por RO en la sede de su pequeña empresa de armas en Enfield (cerca de Londres), pero afirma "no saber cuántos MP5 salieron de Enfield". Por su parte, un portavoz de RO sostiene que "la rama británica de H&K nunca entregó armas a Yugoslavia" y que la misma respeta "escrupulosamente los reglamentos del gobierno de Su Majestad y sólo exporta hacia lugares para los cuales esta autorizada a hacerlo". Pero, añade, "no podemos ser tenidos por responsables de lo que puede terminar en manos de terceros". Un fácil descargo.

Para British Aerospace, esos acontecimientos, de haberse producido, ocurrieron "antes que RO compre H&K en 1991". Esta explicación es poco sincera, pues da a entender que H&K y RO no habrían tenido ninguna relación estructural antes de su fusión en 1991. Fuere como fuere, y suponiendo que ninguna de las dos empresas hubiera técnicamente actuado de manera ilegal, las armas terminaron efectivamente en una zona de conflicto, luego de un tortuoso recorrido, destinado a aprovechar las incoherencias entre las reglamentaciones británica y alemana, para esquivar así las medidas de embargo10.

La empresa nacional turca MKEK (Industrias químicas y mecánicas) fabrica bajo licencia toda una serie de armas livianas y de municiones. Esas licencias están muchas veces compuestas de convenios muy complejos respecto de varios repuestos o varios tipos de armas. En 1992 MKEK firmó un acuerdo con la empresa francesa Giat Industries, la que debía suministrar cañones de fusiles y torretas para un vehículo blindado de transporte de tropas fabricado juntamente con la empresa estadounidense FMC. En el marco de un programa indirecto de compensación industrial (esos arreglos anexos a los contratos, llamados "offset"), de un monto de 29 millones de dólares, Giat ofrecía a MKEK su tecnología de producción de municiones de calibre 25 mm.

MKEK fabrica también, bajo licencia, toda una gama de armas livianas H&K En 1998 firmó con H&K un acuerdo de producción bajo licencia que le permitía fabricar en territorio turco, en los diez años siguientes, 200.000 fusiles de asalto HK33 de 5,56 mm. De esa forma, aunque Estados como Alemania supeditaron su política de exportación hacia Ankara al respeto de los derechos humanos, ese acuerdo daba a Turquía los medios para producir sus armas livianas, de manera independiente y local.

En julio de 1998 se supo que MKEK suministró 500 metralletas MP5 a la policía de Indonesia11. Las Fuerzas especiales indonesias ("Kopassus"), famosas por su brutalidad en Timor Oriental, utilizan MP5 de H&K. En 1997 un documental británico mostró la preparación de los Kopassus en el uso del MP512. British Aerospace terminó por admitir que esas armas habían sido fabricadas en 1996 en su planta de Nottingham. Sin embargo, el Reino Unido niega oficialmente que se hubieran firmado tales licencias de exportación y no existe ninguna huella oficial del acuerdo. En 1997 el nuevo gobierno laborista indicó haber recibido cuatro pedidos de licencia para la fabricación de ametralladoras destinadas a Indonesia, es decir, un total de 366 armas. De esos cuatro pedidos tres fueron rechazados y el restante retirado.

Sin embargo, la empresa MKEK anunció poco después que suministraba esas mismas armas a las fuerzas policiales indonesias. Por otra parte, otro documental británico mostró que MKEK, había enviado 500 metralletas MP5 hacia Indonesia en septiembre de 1999, en el momento más intenso de las masacres en Timor Oriental13.

Ni la rama británica de H&K, ni su rama alemana, pudieron exportar esas armas a causa del embargo impuesto a Indonesia por la Unión Europea14. Pero Turquía -miembro de la OTAN pero no de la UE- podía ocuparse de hacerlo, sin escrúpulos. De esa forma, si la UE no quiere afectar el prestigio de su actual "código de conducta", debería exigir que dentro de las normas conocidas como "logros comunitarios" que impone a los candidatos a la adhesión, se incluya una regulación de las prácticas de exportación de armas, y que esos países demuestren -durante varios años- su capacidad para controlarlas.

La empresa estadounidense Colt Manufacturing está negociando actualmente la compra de H&K. Los especialistas en armamentos observarán con mucho interés la forma en que Colt integrará esa empresa en los límites definidos por las leyes de EE.UU., que mencionan la producción bajo licencia. Eso puede causar algunas dificultades a la empresa suiza Brugger Thomet, que importa MP5 H&K-MKEK fabricados bajo licencia en Turquía, a los que les añade un silenciador. Los folletos publicitarios de la empresa intentan tranquilizar a los compradores: actualmente, el gobierno suizo no exige ninguna licencia para usar silenciadores o armas de fuego.

Pakistán Ordenance Factory (POF) es una empresa del Estado que en 1986 empleaba unas 40.000 personas, cuyas ventas alcanzaban los 30 millones de dólares anuales y que prevé exportar el equivalente de unos 150 millones de dólares en el futuro próximo15. POF fabrica, bajo licencia, los mismos fusiles de asalto (G3 y MP5) al igual que ametralladoras para los fusiles-ametralladora de H&K Produce también ametralladoras Rheinmetall MG3 y municiones anti-tanque de 105 mm, del tipo Royal Ordnance.

Según un fabricante de armas pakistaní, una de las principales razones de esa vinculación de Rheinmetall con POF, es la capacidad de POF para suministrar certificados a los usuarios, permitiendo la exportación de armas alemanas a Kuwait16. En efecto, la ley alemana prohibe las exportaciones de armas hacia Cercano Oriente, por lo que Pakistán constituye entonces una puerta de salida fácil y legal. Según nuestras informaciones, otra variante de ese fraude sobre el destino final permitió a las empresas alemanas transferir a POF la totalidad de un contrato negociado con un comprador de Cercano Oriente.

Se estima que POF está implicada en muchos acuerdos dudosos, incluida la venta de 150 ametralladoras, 5.000 bombas para mortero de 120 mm. y 50.000 cartuchos de municiones a la junta birmana en marzo de 1989. Sin olvidar los fusiles G3 para Kenia, vendidos a través de Lightweight Body Armour, una sociedad británica que se niega a hacer cualquier comentario. POF también habría ofrecido minas antipersonales a Sudán17.

Para que los gobiernos dejen de favorecer esos comportamientos cínicos, es necesario "tapar los agujeros" de la reglamentación. Los acuerdos de producción bajo licencia deberán ser objeto de una autorización conforme a las reglamentaciones de exportación nacionales, como si se tratara de una transferencia de armas directa.

Para que realmente funcione, el "código de buena conducta" europeo deberá estar acompañado de una ley que obligue a respetarlo. La producción bajo licencia en beneficio de tal o cual país debe ser prohibida cuando la venta directa de armas hacia ese país no está autorizada. Las reexportaciones deben ser controladas y los fraudes sancionados. Y será necesario crear un control internacional y colectivo sobre el destino final, para impedir que los certificados de favor minen las inspecciones de ventas de armas.

  1. Este tema será formalmente evocado por las Naciones Unidas en la conferencia internacional que se desarrollará en Nueva York del 9 al 20 de julio de 2001: http://www.un.org/french/Depts/dda/CAB/smallarms/
  2. Bernard Adam, "Armes légères, destructions massives", Le Monde diplomatique, París, abril de 1998; y también Elizabeth Clegg y Andrew McLean, Towards implementation of the Southern Africa Regional Action Programme on Light Arms and Illicit Trafficking, Institute for Security Studies, Pretoria, 1999.
  3. Este artículo se inspira en gran medida en Lora Lumpe (editora) Running Guns. The Global Black Market in Small Arms, Zed books, Londres, 2000. En Internet: http://www.nisat.org/
  4. Sobre los mecanismos de corretaje, ver Brian Wood y Johan Peleman, The Arms Fixers. Controlling the Brokers and Shipping Agents BASIC/NISAT/PRIO, Oslo, 1999 (http://www.basicint.org/); y también, de los mismos autores, el capítulo 6 de Running Guns, op. cit.: "Making the Deal and Moving the Goods: the Role of Brokers and Shippers".
  5. Pete Abel, capítulo 4 de Running Guns, op. cit.: "Manufacturing Trends Globalising the Source".
  6. "Eastern Europe´s Arsenal on the Loose: Managing Light Weapons Flows to Conflict Zones", Basic Papers, Nº 26, mayo de 1998.
  7. Running Guns, op. cit.
  8. Departamento de Estado de EE.UU., Foreign Military Assistance Act Report to Congress, Años fiscales 1996, 1997, 1998. http://www.nisat.org/
  9. Abel, op. cit.
  10. Abel, op. cit.
  11. Anadolu (Agencia de prensa turca), 25-7-1998.
  12. Making a Killing y Profit before Principle, emitidos por el canal Channel Four, Londres, el 2/9-6-1997.
  13. Licensed to kill, Channel Four, 9-12-1999.
  14. British Aerospace explica que los acuerdos de producción bajo licencia firmados con MKEK databan de mucho antes de la adquisición de H&K en 1991. Sin embargo, en los años intermedios la empresa siguió suministrando a MKEK sus métodos, su asistencia técnica, su experiencia, etc. Sin olvidar que los últimos acuerdos firmados bajo licencia para la producción de los fusiles H&K 33 datan de 1998.
  15. "POF: The Hidden Giant", Military Technology, Bonn, septiembre de 1986.
  16. "Pakistan Serves as German Arms Export Front", Middle East Defense News, París, 20-1-1992.
  17. Reporteros de Channel Four para el programa Licensed to Kill.
Autor/es Steve Wright
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 19 - Enero 2001
Páginas:16, 17
Traducción Carlos Alberto Zito
Temas Armamentismo, Conflictos Armados, Corrupción, Mundialización (Economía), Estado (Justicia), Seguridad
Países Estados Unidos, Serbia (ver Yugoslavia), Brasil, Egipto, Kenia, Sudáfrica, Sudán, Chile, Corea del Norte, Corea del Sur, India, Indonesia, Pakistán, Singapur, Timor Oriental, Alemania (ex RDA y RFA), Turquía, Yugoslavia, Irán, Kuwait