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Recuperar el cuestionamiento en beneficio propio

Corroborando otra vez su capacidad para renovarse y responder por anticipado a los nuevos problemas que él mismo genera, el orden capitalista inaugura un discurso plagado de invocaciones a la concertación y la ética. En armonía con esa transformación semántica, en los hechos se vuelca a seducir y asociar a los cuestionadores de la mundialización.

El orden capitalista abjura de sus discursos de asesino y predador; empieza otro ciclo. "Concertación" , "transparencia" , "ética" y "proximidad" están a la orden del día. Pero para que la metamorfosis semántica transmita el cambio, para que el sistema pueda desplegar verdaderamente sus trajes nuevos, ciudadanos y tiernos, necesita socios: los contestatarios.

La recuperación está en su apogeo. Entre los guiños que se les dirigen, las reuniones de concertación adonde se los invita, las tribunas que se les proponen, las cámaras que los enfocan, los militantes contra la mundialización no saben muy bien qué hacer. Las técnicas de seducción devienen demasiado llamativas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) es en parte responsable de la ruina de muchos países pobres y fue cómplice, especialmente en Rusia, de las rapiñas de logreros con mucho don de gentes. A pesar de lo cual su ex director general, Michel Camdessus, concluyó su carrera en el Vaticano, tal vez para implorar allí misericordia. En el pasado mes de enero la organización que dirigió envió un observador al primer Foro Social Mundial de Porto Alegre, apoyado con 100.000 dólares por la Fundación Rockefeller. En esta municipalidad, administrada por el Partido de los Trabajadores brasileño, el observador del FMI se cruzó con dos miembros subalternos de un gobierno francés cuyos impulsos sociales se mantienen muy controlados.

También en enero último, los encopetados conferencistas de Davos recibieron a Laurent Fabius, enviado por el Primer ministro francés Lionel Jospin, pero esta vez para tranquilizar a los mercados y de paso lanzar un premio destinado a un "empresario social" . Unos meses antes, el Comisario europeo de comercio, esto es de libre cambio, el socialista Pascal Lamy, se había autoinvitado a la universidad de verano de la asociación ATTAC, sin duda para completar su conocimiento de una "sociedad civil" a la que admite frecuentar asiduamente a través de chateos en Internet.

Por su parte Bill Gates, conmocionado por la revelación de que "la muerte de un niño en Africa no es menos trágica que la de un niño en Estados Unidos"1, entregó 100 millones de dólares a la Fundación Gates que lucha contra el Sida. Por último, mientras Ernest Antoine Seillière, "patrón de los patrones" franceses, confesaba que su principal tormento es "el sufrimiento de los otros" , Jean Marie Messier, presidente de Vivendi Universal, admitía que "le gustan los editoriales de Charlie Hebdo" (revista satírica francesa, NdlR), y que le fascina "el mundo mestizo que se está construyendo".

Nada de todo eso -como tampoco el hecho de que el nombre de Karl Marx haya sido mencionado en dos oportunidades en el último foro de Davos- debiera hacer creer que el capitalismo esté a la defensiva. Las clases medias occidentales son suficientemente numerosas y prósperas como para procurarle los apoyos necesarios; la alianza de la izquierda oficial con el mercado aleja la hipótesis de una alternativa al neoliberalismo; el sometimiento cada vez más evidente de los medios a la patronal, a los publicitarios y a los accionistas2 frena el contagio de las luchas sociales, ya trabado por el quiebre de las solidaridades colectivas3.

El presidente de Hewlett Packard estima sin embargo: "Trabajar en la reducción de todas las desigualdades corresponde al interés a largo plazo de nuestras empresas" . Por parte de la patronal, esta solicitud "ciudadana" marca un verdadero cambio de clima. Ahogados un tiempo bajo los clamores de los pequeños bolsistas de la economía Internet y de los adulones de la "tercera vía" , los movimientos de oposición al libre cambio, a las privatizaciones y a la sociedad de mercado reencontraron el vigor que desde Francia a Corea los había hecho ocupar el primer plano a partir de 1995.

Financiadas por el dinero público, pero al servicio casi exclusivo de los intereses privados, las instituciones económicas internacionales, máquinas de fabricar mercado, comprendieron que el mantenimiento de su influencia pasaba por un esfuerzo suplementario de relaciones públicas. Tienen recursos para hacerlo. Y son lo bastante sagaces como para saber que el cuestionamiento que afrontan es susceptible de ser, como la competencia, cooptado mediante la seducción o la asociación4.

No se trata solamente de que la mundialización se ha convertido en un "fenómeno que comienza a andar como un perro enloquecido" , como admitió Claude Smadja, director general del Foro Económico Mundial de Davos, sino que ahora eso se ve. El crack bursátil de la "nueva economía" , la desaceleración de la economía estadounidense y diversas calamidades ecológicas y sanitarias inducidas, al menos en parte, por el desarrollo del comercio mundial, ponen al descubierto el poco armónico traspatio de un modo de desarrollo y apropiación de las riquezas.

La comedia de la escucha y el arrepentimiento está en su apogeo. El director de las relaciones públicas y comunicación de la OCDE explica: "Desde el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), tratamos de hacer evolucionar el proceso de consultas e intercambios con la sociedad civil para que nuestra organización se vuelva más transparente, más abierta"5. En septiembre último, en Praga, James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, pretendía incluso: "Nuestros objetivos están muy cerca de los de quienes protestan en las calles" . Y Horst Köhler, director ejecutivo de FMI, se hacía eco: "Me propuse como tarea escuchar. Y he vuelto fortalecido en mi convicción de que hay que intentar un mundo mejor"6.

Pero salvo que nos dejemos mecer de nuevo por lo que Pierre Bourdieu llama "el impulso tan generoso como falto de realismo que llevó a muchos intelectuales a tomar revoluciones en el orden de las palabras o los textos como revoluciones en el orden de las cosas"7, preciso es saber que los estribillos bien pensantes de ninguna manera sacudieron las columnas del templo. En Davos los patrones de las multinacionales rivalizaron en discursos que insistían en su "responsabilidad social" , y en ese registro Jörgen Schrempp, presidente de la Daimler Chrysler, resultó el más conmovedor. Lástima que al día siguiente de su homilía, Daimler Chrysler anunció el despido de 26.000 asalariados8.

Habla, te escucho

De manera que el nuevo discurso ciudadano-compinche tiene por objeto, mediante algunas concesiones de orden simbólico (o mediante el óbolo entregado a alguna fundación), facilitar la contribución de la sociedad civil en la estrategia patronal, para cooptar en el momento oportuno a los contestatarios en el sistema dominante. Esta cogestión disminuida cumple el rol de un sistema de alerta, de "lobbying" al servicio de la paz social. ¿Usted critica el ultraliberalismo de la Comisión Europea? La Comisión no tardará en invitarlo a exponer su punto de vista. ¿Se escandalizó con las manipulaciones de la opinión pública que hizo la OTAN durante la guerra de Kosovo? Venga a Bruselas a explicarle a un ministro de Defensa cómo debió actuar. Así, mañana, cuando un "exceso" amenace la imagen de una coalición militar, de una organización económica o de una gran empresa, sus "socios" de la sociedad civil serán invitados a servirle de garantía "ciudadana".

Una cantidad creciente de multinacionales integraron a sus consejos de administración, con la correspondiente remuneración, a un responsable de la "ciudadanía empresarial" (corporate citizenship)9. Los empleados de los subcontratistas de Nike en Indonesia siguen siendo sobreexplotados y no se benefician con ningún seguro médico adecuado, pero el fabricante de calzado ya tiene "una vicepresidente a cargo del compromiso ético" . Nike no olvida tampoco financiar a un instituto de investigación que trabaja en sociedad con el Banco Mundial.

De acuerdo con una investigación internacional realizada entre "líderes de opinión" , "el compromiso social de las empresas tiene un impacto positivo sobre sus éxitos comerciales"10. Sin falso pudor, Bernard Arnault, patrón de la industria de lujo (Dior, Vuitton, Givenchy), confiesa la índole de su interés por los mecenazgos: "Se trata de dar más sentido a la vida de la gente, apoyando por ejemplo causas humanitarias, lo que permitiría dar sentido al consumo de ciertas marcas"11. Su rival Jean-Marie Messier descuenta que Vivendi Universal "se convertirá en una suerte de laboratorio piloto que tiende a la constitución de un derecho social europeo, e incluso internacional"12.

Lo humanitario, el sentido, el derecho: la empresa privada ya no admite fronteras. Todo remitiría a ella, incluso los contrapoderes. Como subraya René Riesel, ex secretario nacional de Confederación Campesina, "Cualquiera que observe de buena fe la evolución de esta sociedad no puede eludir la conclusión de que una de sus virtudes es saber responder, si hace falta por anticipado, a los nuevos problemas de gestión, regulación y control sociales que le plantea su indiscutible victoria histórica (…). Ha aprendido que siempre será ventajoso poner en escena conflictos ficticios, donde deja a adversarios artificiales que ella misma elige, el cuidado de redactar el cuaderno de quejas y la lista de adecuaciones que necesita poner en práctica"13.

Esta renovación de la dinámica del sistema mediante la crítica, su capacidad de recuperar el cuestionamiento, su paternalismo maquillado de participación, no tienen nada de inédito. Después de mayo de 1968, la gestión empresarial ajustó sus técnicas de producción teniendo en cuenta el cuestionamiento que hacían los libertarios de la jerarquía y el fordismo: "Los cuestionamientos que tuvo que enfrentar el capitalismo a fines de los años '60 y durante la década de 1970 acarrearon una transformación de su funcionamiento y sus dispositivos, a través de una respuesta frontal a la crítica con miras a apaciguarla reconociendo su validez, o mediante intentos de eludirla y transformarla, para esquivarla sin haberle respondido" , explican Luc Boltanski y Eva Chiapello14.

Los círculos dirigentes de la prensa y la comunicación reciclaron desde hace mucho tiempo a algunos destacados sesentayochistas como electrones de la nueva ideología dominante, desde las radios libres que se convirtieron en radios comerciales a las grandes publicaciones normalizadas que siguen presentándose como contrapoder. A menudo es a través de los medios de comunicación que se opera la recuperación de los contestatarios.

Como esos sindicalistas absorbidos por los organismos de cogestión que abandonaron su trabajo de campo en la empresa, los opositores a la mundialización creen ganar tiempo y espacio dirigiéndose en primera instancia a los periodistas. Demasiado a menudo tentados de confundir realidad social con impacto mediático, no ven que esas disposiciones consolidan el poder que tienen los medios de exagerar un acontecimiento, ningunear otro y, en términos más generales, de ser los únicos jueces de lo que cuenta y de lo que lo representa. Este poder tiránico induce un costo tanto más pesado cuanto que se delega en empresas de prensa capitalistas, en conductores de televisión con altísimos sueldos, o más sencillamente en periodistas mayoritariamente surgidos de las clases medias y altas. En nombre de la urgencia de aparecer y hablar, el militante, deslumbrado a veces por su notoriedad, sacrifica todo un sector del análisis necesario sobre el modo en que se ensamblan los diversos componentes de la dominación15.

Buen invitado, no va a desarreglar la platería de quienes lo invitaron, Se plegará a sus expectativas. Dará una vueltecita y después se irá.

  1. "The Wall Street Journal Europe" , 29-1-01.
  2. En Francia por ejemplo se trata de un ingreso en la Bolsa de Figaro, "Le Monde" y "Libération".
  3. Las privatizaciones cumplen un rol en este asunto debido a la particular combatividad de los asalariados del sector público. Pero en Francia desde hace quince años "la parte relativa de las empresas públicas en el empleo asalariado total fue dividido en dos, cayendo a 5,3%", "Les Echos" , Paris, 21-11-2000.
  4. "La grande recuperation" , PLPL, N. 2-3, Marsella, febrero de 2001, y "Trading with the Enemy" , "The Nation" , Nueva York, 26-3-01.
  5. "Le Monde" , París, 23-1-01.
  6. 7 "Marianne" , Paris, 20-11-2000.
  7. Pierre Bourdieu, "Pour un savoir engagé", "Contre-feux2", Raison d'agir, 2000.
  8. "Outside, Inside" , "Time" , Nueva York, 12-2-01.
  9. "Companies Explore Philantropic Side" , "The Wall Street Journal Europe" , 29-1-01.
  10. "Les entreprises de plus en plus citoyennes" , "CB News" , 5-2-01.
  11. Bernard Arnault, "La passion créative" , Plon, Paris, 2000.
  12. "Le Parisien" , 23-1-01.
  13. René Riesel, "Déclarations sur l'agriculture transgénique et ceux qui prétendent s'y opposer" , Editions de l'Encyclopédie des nuisances, Paris, 2001.
  14. Luc Boltanski et Eve Chiapello, "Le nouvel esprit du capitalisme" , Gallimard 1999. Hay un análisis del mismo tipo en Charles Sabel, "Work and Politics" , Cambridge University Press, Cambridge, 1982.
  15. La crítica de los Organismos Genéticamente Modificados en una emisión de entretenimiento del domingo a la tarde. ¿Valía la pena de que el pasado 4 de marzo José Bové aceptara deshonrar la imagen de las esposas en sus muñecas el día de su detención dejándose encadenar con el productor-animador Michel Drucker? (NdlR: Druker es un animador televisivo francés frívolo y superficial, al estilo de Marcelo Tinelli en Argentina y otros tantos del mismo tipo en diversos países).
Autor/es Serge Halimi
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 21 - Marzo 2001
Países Argentina, Indonesia, Francia, Rusia, Vaticano