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El subsuelo nacional: tierra de contradicciones

En conversación con los autores, Félix Herrero, ex presidente de Salto Grande, Yacyretá y Corpus (1973-1976), abogado y licenciado en economía especializado en energía, expuso sus puntos de vista con respecto a la situación de YPF y las posibilidades de reacción.

En primer lugar, afirma Herrero, “es urgente que se realicen estudios independientes para poder clarificar y debatir las verdaderas consecuencias económicas, sociales y políticas de la privatización del petróleo”. Enfatiza que “son numerosas las contradicciones entre los resultados obtenidos y los argumentos utilizados para realizar los negocios de la privatización: se auguraba la caída de los precios por mayor eficiencia de la producción, la ampliación del ‘horizonte de reservas’ de hidrocarburos del país, la aparición de la competencia en el mercado de crudos y de combustibles, el incremento de la inversión en todas las etapas de la industria petrolera (desde la exploración hasta la distribución de combustibles), el aumento de la ocupación de los trabajadores por los mayores niveles de actividad, la participación de los trabajadores en la propiedad de la ex empresa YPF y otras ventajas parecidas. Estas promesas no se cumplieron”.

Señala en especial “la necesidad de investigar minuciosamente la manipulación que se hizo de la cuantificación de las reservas, la oligopolización de muchas de las actividades de la industria y el abuso de las posiciones de dominio (con respecto al desmesurado aumento de precios existen estudios realmente independientes); la ausencia de inversiones reales en la exploración (ya que las realizadas fueron sustancialmente financieras, de adquisición de yacimientos o de compra de acciones societarias), y otros muchos temas que deben ser materia de un programa independiente de investigaciones a llevar a cabo por el Estado nacional y los provinciales involucrados”. Le parecen sorprendentes algunos aspectos que, “sin ninguna duda, violan el sentido común”.

En particular, Herrero enumera los siguientes.

“Ningún país de la tierra eliminó su empresa estatal y al mismo tiempo dio en concesión, sin participación nacional, todo su subsuelo”. Recuerda la razón esgrimida: “Era la única empresa petrolera que daba pérdidas”. Esta frase –continúa– no responde a la verdad. Porque no se dice que durante la dictadura militar se la obligó a tomar préstamos internacionales destinados no a su evolución sino al tesoro nacional; que se la conminó a mantener una política de subsidios económicos a otras empresas; que otorgó subvenciones sociales y territoriales; que contribuía a financiar los regímenes jubilatorios; que invertía en rutas y hospitales regionales; fundaba pueblos; establecía infraestructuras de comunicación en zonas alejadas del país; vendía combustibles en los lugares más alejados, donde las empresas competidoras no tenían interés en llegar. Fue obligada a contratar obras y servicios de extracción de crudo, que pagaba 3 ó 4 veces más caros que sus propios costos; debió comprar insumos y equipamientos a precios ya no de fomento sino claramente abusivos en el contexto de lo que se conoció como patria contratista”.

Herrero también recuerda que la privatización, a pesar de lo que se prometía, aumentó los precios de los combustibles y produjo superrentas en los períodos de baja del precio del crudo internacional, “ya que las empresas privadas mantenían los precios de los ciclos de alza, durante los cuales, a su vez, aplicaban subas so pretexto del incremento internacional”.

Otro tema que destaca Herrero es que con la privatización se estableció un sistema oligopólico, tanto en el gas como en el petróleo y sus derivados. “Sólo en una oportunidad la Secretaría de Industria decidió sancionar el uso de posición dominante aplicando una multa de importancia a la mayor empresa proveedora de gas; sanción que actualmente está recurrida en la justicia. La anunciada libre competencia concluyó en grandes empresas que gozan de un mercado desregulado (a su favor), lo que debe entenderse como un mercado descontrolado”.

En el fondo –afirma Herrero– “con la privatización se realizó una fenomenal transferencia desnacionalizadora de la economía petrolera. Incluso hubo transferencias de la renta petrolera a través de la privatización de los yacimientos, ya que una vez adquiridos se revendían las concesiones de áreas a firmas internacionales. El endeudamiento con la banca estadounidense hace de Repsol, ya propietaria de YPF, la empresa petrolera más endeudada del mundo. Otra empresa petrolera privada ‘local’ que también participó del juego de la patria privatista adquiriendo concesiones de yacimientos, terminó como agente de compraventa, en un papel más cercano a la actividad inmobiliaria que a la industria del petróleo”.

Continúa Herrero: “El proceso privatizador, que se inició con promesas de aumento del ‘horizonte de reservas’ petroleras del país, resultó un gran pase de magia. En 1990 la Subsecretaría de Energía contrató a una consultora internacional que ajustó las reservas con un descenso del 33% respecto a 1985, a pesar de que no había habido aumento sustancial de la extracción. No es casual que dicha consultora tuviera como clientes a muchas de las compañías petroleras que participaron de la privatización. La menor estimación de las reservas sirvió para justificar la privatización (ya que las ‘privadas’ harían más prospección…). Posteriormente, con el reajuste de las reservas, se volvió a las cifras originales, en un intento por demostrar la eficiencia privada. El mismo argumento sirvió para justificar la libre exportación de los productos hidrocarburíferos, sin tener en cuenta los niveles de reservas ni el tratamiento racional de la explotación”.

¿Qué hacer en el futuro? Herrero plantea la necesidad de buscar nuevas fórmulas ante el fracaso de la política privatizadora, que hace pocos días se expresó en una de sus contradicciones más evidentes: “todos los argentinos nos enteramos de que un avión de Aerolíneas Argentinas quedó varado en el aeropuerto de Barajas, porque la empresa Repsol no iba a suministrarle combustible mientras la firma aérea no le pagara la deuda que mantiene por provisión de aeronafta en Argentina. Esto nos recuerda la creación de YPF como respuesta a las compañías extranjeras que impedían los vuelos en nuestro país al no surtir de combustible a los aviones”.

Otro tema importante –subraya Herrero– es el de las cantidades físicas de petróleo sobre las cuales se pagan las regalías provinciales, comparando esos datos con los de la producción nacional. “En este sentido es bueno recordar que recientemente el Estado de Alabama sancionó fuertemente a la compañía ExxonMobil por liquidar mal las regalías gasíferas del golfo del Caribe. Otro punto interesante es determinar las causas de la reciente caída de la producción y el papel que tiene en ella la ausencia de nuevas inversiones en exploración”.

Frente a los procesos de privatización también pueden instrumentarse reacciones. Herrero destaca un buen ejemplo de reapropiación de los recursos naturales del petróleo, que es el caso reciente de Bolivia: “La empresa pública residual Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB), con el objeto de retener para el país áreas petroleras –y con la ayuda de la empresa pública PDVSA y el plan PetroAmérica de Venezuela– ha recomenzado sus actividades (inicialmente produciendo gas natural y haciendo petroquímica) desde su paralizada vida de empresa residual en la cual pudo mantener su nombre. Muchas son las formas de reapropiarse del recurso natural petróleo.

Por último, Herrero hace notar que las empresas más dinámicas de Sud América son las estatales brasileñas Petrobras y Petróleos de Venezuela SA. Se nota la deserción que significa YPF privatizada, sobre todo en momentos en que existe un proyecto petrolero latinoamericano. “YPF, que fue históricamente la primera empresa estatal petrolera del mundo, se ha reducido a una sigla utilizada por su prestigio histórico, aunque ahora ni siquiera responde a un nombre: sigla, pura sigla, ya no es ni yacimiento, ni petrolífera, ni fiscal”.

Autor/es Alfredo Eric Calcagno, Eric Calcagno
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 25 - Julio 2001
Páginas:6
Temas Desarrollo, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Privatizaciones, Estado (Política), Políticas Locales
Países Argentina