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El eje del mal

Estados Unidos encabeza una ofensiva de la mundialización liberal que ataca en los frentes económico, ideológico y militar. El verdadero "eje del mal", constituido por la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), tiene al servicio de su propaganda a las grandes cadenas de medios de comunicación, y a partir del 11 de septiembre último aspira a instaurar un aparato propio de seguridad a costa de las libertades y derechos personales de los que Occidente se enorgullecía.

Son tres frentes. Los ciudadanos tienen que saber que la mundialización liberal ataca a las sociedades en tres frentes. El primero es el de la economía, central porque concierne a la humanidad en su conjunto. Se mantiene ubicado bajo el mando de lo que verdaderamente merece llamarse “el eje del mal”1, constituido por el FMI, el BM y la OMC. Este eje maléfico sigue imponiendo al mundo la dictadura del mercado, la preeminencia del sector privado, el culto de la ganancia, y provocando estragos terroríficos en el conjunto del planeta: superquiebra fraudulenta de Enron, crisis monetaria en Turquía, derrumbe calamitoso de Argentina, devastaciones ecológicas por doquier…

La próxima Conferencia Internacional sobre Financiamiento del Desarrollo que se celebra en Monterrey (México) del 18 al 22 de marzo, corre el riesgo de agravar el desastre general al afirmar que el sector privado tiene que convertirse en el principal actor del desarrollo de los países del Sur2… Resulta particularmente escandaloso que los jefes de Estado y gobierno, especialmente los de la Unión Europea (UE), se nieguen a adoptar a favor del desarrollo las medidas indispensables, las únicas que pueden salvar de la miseria a dos tercios de la humanidad.

Apuntamos 10 medidas: anulación total de la deuda de los países pobres; instauración de un sistema de regulación amplio, justo y equitativo de la deuda del conjunto de los países del Sur; definición de las garantías para que los futuros financiamientos se inicien en condiciones satisfactorias y se utilicen a favor del desarrollo sustentable; compromiso por parte de los países ricos a consagrar al menos el 0,7% de su riqueza a financiar el desarrollo; reequilibrio de los términos de intercambio entre Norte y Sur; garantía de la soberanía alimentaria de todos los países; control de los movimientos irracionales de capitales; prohibición del secreto bancario; ilegalización de los paraísos fiscales; instauración de un impuesto internacional a las transacciones financieras.

El segundo frente, clandestino, silencioso, invisible, es el de la ideología. Con la colaboración activa de universidades, de prestigiosos institutos de investigación (Heritage Foundation, American Enterprise Institute, Cato Institute), de grandes medios de comunicación (la cadena CNN, The Financial Times, The Wall Street Journal, The Economist, imitados en todos los países por una multitud de periodistas subordinados), se ha instaurado una verdadera industria de la persuasión con el objetivo de convencer a los habitantes del planeta de que la mundialización liberal traerá por fin la felicidad universal. Fundándose en el poder de la información, los ideólogos construyeron así, con la pasiva complicidad de los dominados, lo que cabría denominar un delicioso despotismo3.

Después del 11 de septiembre de 2001, esta manipulación fue relanzada oficialmente, al crear el Pentágono una Oficina de Influencia Estratégica (BIS) muy orwelliana, explícitamente encargada de difundir falsas informaciones para “ejercer influencia sobre las opiniones públicas y los dirigentes políticos tanto en los países amigos como en los Estados enemigos”4. Como en los años más oscuros del macartismo y la Guerra Fría, bajo el control del ministerio de Defensa estadounidense se ha instalado una suerte de ministerio de la desinformación y propaganda, cuya función es establecer la verdad oficial, lo mismo que en las dictaduras de Ubú…

El tercer frente, inexistente hasta el momento, es el militar. Fue abierto al día siguiente del traumatismo del 11 de septiembre. Aspira a dotar a la mundialización liberal de un aparato de seguridad en forma. Tentado por un tiempo de confiar esta misión a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Estados Unidos decidió asumir él solo esta misión y dotarse de considerables medios para ejercerla con la eficacia más impresionante (ver págs. 14-15) La reciente guerra en Afganistán contra el régimen de los talibanes y la red Al Qaeda convenció a Washington de que en misiones de esta envergadura es inútil pedir colaboración militar, salvo mínima, a sus principales aliados estratégicos: el Reino Unido y Francia, y ni siquiera a la OTAN5.

Esta actitud de desprecio se vio corroborada con el anuncio reciente, sin consulta a sus aliados, de la intención de Washington de atacar próximamente a Irak. Las protestas de las cancillerías europeas, que ya empiezan a desdibujarse, no impresionaron en absoluto a la administración estadounidense. La función de los vasallos es inclinarse, y Estados Unidos aspira ahora a ejercer un dominio político absoluto. “Estados Unidos es de alguna manera el primer Estado proto-mundial. Es capaz de encabezar una versión moderna del Imperio universal. Un imperio espontáneo cuyos miembros se someten voluntariamente a su autoridad”, constata William Pfaff6.

Este imperio aspira a realizar en los hechos la mundialización liberal. Todos los opositores, todos los disidentes y todos los resistentes deben saber que van a ser combatidos en esos tres frentes: económico, ideológico y militar. Y que el tiempo del respeto a los derechos humanos parece haber quedado atrás, como lo prueba la instauración de la escandalosa “cárcel tropical” en Guantánamo, donde varios europeos han sido secuestrados en jaulas.

El eje del mal (FMI, Banco Mundial, OMC) disimulaba su verdadero rostro. Ahora lo dio a conocer.

  1. En su discurso sobre el estado de la Unión del 29 de enero pasado, el Presidente de Estados Unidos George W. Bush evocó un “eje del mal” constituido según él por Irak, Irán y Corea del Norte.
  2. “Proyecto de conclusiones y decisiones de la Conferencia Internacional sobre Financiamiento del Desarrollo”, Naciones Unidas, Asamblea General, 30-1-02, documento A/AC.257/L.13.
  3. Ignacio Ramonet, Propagandes silencieuses, Galilée, París, 2000.
  4. International Herald Tribune, 20-2-02.
  5. Guerres du XXI siècle, Galilée, a aparecer en marzo de 2002.
  6. International Herald Tribune, 7-1-02.
Autor/es Ignacio Ramonet
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 33 - Marzo 2002
Páginas:40
Traducción Marta Vassallo
Temas Desarrollo, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Nueva Economía, Derechos Humanos, Periodismo
Países Estados Unidos