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Obstáculos y metas para el desarrollo

¿Qué obstáculos encuentran los gobiernos que buscan un camino diferente al de la ortodoxia en boga? ¿Qué objetivos deberían plantearse? ¿De qué opciones políticas disponen? Sobre estos temas se reflexionó y discutió en la III Conferencia Internacional de la Red Eurolatinoamericana Celso Furtado, realizada en mayo pasado en Río de Janeiro y de la que participaron economistas como Aldo Ferrer, Theotônio dos Santos y Pierre Salama, entre otros 1. La libertad y preminencia del capital financiero, el principal problema.

Una de las principales restricciones externas para el crecimiento es la composición del mercado financiero internacional: la liberalización de los flujos de capitales y la desregulación de los sistemas financieros locales han generado un contexto de gran volatilidad de capitales, que provoca vulnerabilidad financiera, económica y social y frecuentes crisis en los países latinoamericanos. Wilson Cano, profesor de la Universidad de Campiñas, señaló que las políticas de los años pasados dieron al capital financiero nacional y extranjero amplia libertad para circular, fijar intereses y obtener elevadas ganancias de todo orden, con la excusa de que el capital externo financiaría el desequilibrio "pasajero" de la balanza de pagos y contribuiría al desarrollo, lo cual obviamente no sucedió.
Por eso, numerosos especialistas como Alejandro Vanoli, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), propiciaron una nueva regulación financiera internacional que reduzca el grado de volatilidad y el riesgo de crisis.
Pero el cambio de reglas no es sencillo, debido a las fuerzas que dominan el mercado mundial. Según Eugenia Correa, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ésta ha devenido la arena de confrontación de los megaconglomerados financieros que luchan por la supervivencia en base a la concentración y a la invasión de mercados, frente a Estados nacionales muchas veces incapaces, complacientes o cómplices de estas entidades. Durante los años noventa los gobiernos permitieron, por ejemplo, la apropiación de una parte sustancial de los sistemas financieros nacionales por parte de los grandes conglomerados extranjeros, que han llegado a capturar la mitad de los mercados de Argentina, Brasil, México, Chile, Perú y otros países. La consecuencia es que los gobiernos nacionales han resignado capacidad de regular sus mercados y de desarrollar políticas de crecimiento.
La apertura estimuló el ingreso de inversiones externas a la región. Pero una parte sustancial se destinó a la compra de empresas ya existentes. Según Gregorio Vidal, de la UNAM, en el período 1995/2002 la inversión externa destinada a comprar empresas existentes llegó al 90% en Argentina, al 70% en Brasil y al 50% en México, mientras que en China fue de sólo el 20%. Por otra parte, las empresas extranjeras tienen un comportamiento dictado por sus estrategias globales y, como señaló Vidal, basan sus decisiones en lógicas financieras de corto plazo, no necesariamente compatibles con el tipo de inversión que permite ampliar la capacidad de producción local y promueve el crecimiento endógeno de las economías.
Finalmente, las inversiones generaron enormes flujos de pagos al exterior, por pago de dividendos e intereses. Eugenia Correa exhibió cifras de la CEPAL, según las cuales el pago de utilidades de la inversión extranjera en Latinoamérica promedia el 35% de los flujos anuales, a lo que se suma el pago de intereses, ya que las transnacionales tienden a financiarse en el mercado mundial a tasas más bajas que las locales.
El modelo de apertura y desregulación financiera y apertura comercial no promovió una distribución racional de los recursos financieros y productivos, determinó un bajo ritmo de crecimiento y contribuyó a la acumulación de la deuda interna, que es en la actualidad una de las mayores trabas al crecimiento. Alicia Girón, de la UNAM, contabilizó que desde la década del setenta la deuda externa latinoamericana se multiplicó por nueve y el servicio de la deuda por diez; y aunque el peso de la deuda en relación con el PBI y las exportaciones es menor que el alcanzado en los ochenta, representa actualmente el 44% del PBI y el 171% de las exportaciones. El servicio de la deuda insume el 35% de las exportaciones de cada año.
El endeudamiento y el riesgo país, generado por el propio endeudamiento, contribuyen a que las tasas de interés internas de los países de la región sean elevadas en relación a las vigentes en los países desarrollados y a los rendimientos de las actividades productivas. Pierre Salama, especialista en América Latina de la Universidad París XIII, retomó el esquema keynesiano para sostener que las altas tasas de interés favorecen las actividades rentísticas del sector financiero y de los sectores de altos ingresos y desalientan la inversión productiva. La tasa de interés se convirtió, además, en la variable con mayor capacidad para influir en los flujos de capitales, por sobre las condiciones de la economía real.
Salama consideró que el crecimiento bajo y fluctuante de Latinoamérica se debe a las desigualdades de ingresos, a la desvinculación de los salarios en relación con el crecimiento de la productividad, al retiro del Estado de la economía, al aumento de los servicios de la deuda y a la institucionalización de la tasa de interés como principal variable de ajuste.
Estos elementos no son nuevos: ya estaban presentes en la tesis de la tendencia al estancamiento formulada hace décadas por el brasileño Celso Furtado, con el agravante de que en el escenario actual se suma el impacto perverso de la globalización financiera.
Las consecuencias de la financiarización de la economía y de la persistencia de altas tasas de interés fueron expuestas por Theotônio dos Santos, pionero en el desarrollo de la teoría de la dependencia. Según Dos Santos, en un contexto de alto endeudamiento público y privado las tasas de interés elevadas generan una gigantesca transferencia de recursos hacia actividades improductivas y un ambiente contrario al desarrollo. La tasa de interés no es, por otra parte, consecuencia de las condiciones naturales del mercado, sino del poder de los grupos financieros y de la decisión de los Estados, especialmente del estadounidense.

Bases para la integración

La Reserva Federal, sostiene Dos Santos, maneja las tasas de interés locales (que influyen en todo el mundo), de acuerdo a los intereses de la economía estadounidense y a objetivos políticos: las aumentó drásticamente en los ochenta para contener la inflación, multiplicando el peso de la deuda externa latinoamericana, y en los noventa las bajó también drásticamente, de acuerdo a sus necesidades domésticas. La tasa de interés no es, concluye Theotônio, una cuestión de mercado sino de Estado, lo cual debería ser tenido en cuenta por los gobiernos que busquen el crecimiento.

Para Aldo Ferrer, profesor titular consulto de la UBA, la globalización fortalece las reglas de juego diseñadas por los países centrales, pero también ofrece oportunidades y espacios para el desarrollo económico. Repasando las experiencias de países exitosos, señaló que en todos los casos existieron condiciones endógenas, internas, decisivas para que esos países generaran progreso técnico y lo difundieran e integraran en su tejido productivo y social. Ferrer, miembro del grupo Plan Fénix de la UBA, sostiene que para el crecimiento es indispensable alcanzar un grado de densidad nacional, lo cual incluye la integración de la sociedad, liderazgos con estrategias de acumulación de poder para el dominio y la movilización de los recursos disponibles en el espacio nacional, estabilidad institucional y políticas de largo plazo.
Ángel María Casas Gragea, doctor en economía y experto en integración latinoamericana de la Universidad de Huelva, incluyó en su reflexión la cuestión del desarrollo y valoración de una identidad cultural propia, como base indispensable para construir un modelo de integración. Citó al escritor mexicano Carlos Fuentes, quien afirma que el redescubrimiento de los valores culturales compartidos puede dar la visión necesaria de las coincidencias entre la cultura, la economía y la política.

  1. Los textos de los documentos presentados a la Conferencia "Repensar la Teoría del Desarrollo en un Contexto de Globalización", de los cuales aquí se citan algunos, así como otras informaciones sobre el evento, se encuentran en el sitio de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Autor/es Julio Sevares
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 61 - Julio 2004
Páginas:9
Temas Ciencias Políticas, Nueva Economía, Política, Estado (Política)