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Una elección conscienteEl siguiente texto es una traducción del original publicado en la edición francesa. Por motivos que van desde lo económico hasta, en ocasiones, la falta de tiempo y recursos, el Dipló Cono Sur no siempre logra cumplir en la práctica con estas concepciones y objetivos, pero los comparte plenamente. En todo caso, estamos seguros de alcanzarlos en buena medida y perseveramos en llegar a satisfacerlos por entero.El espacio de libertad que constituye Le Monde diplomatique, portador de una voluntad de resistencia, supuso también en materia iconográfica el deseo de desarrollar tanto en la forma como en el contenido una manera de ir contra la corriente, de tratar de hacer lo contrario de lo que se hace habitualmente en la prensa. Nació así un procedimiento por el cual la imagen se reivindica como parte de un contenido y participa de su identidad. La llegada del color en 1989, un año bisagra en lo que concierne al aspecto visual del periódico, permitió abrir nuestras columnas a la pintura, un acompañamiento innovador en materia de información política, que marca nuestra diferencia. Esto sin abandonar una fotografía en blanco y negro que privilegia el trabajo de autor y que no excluye el color cuando se impone. La evolución del fotoperiodismo, la digitalización (que induce una menor fiabilidad de la imagen en tanto testimonio), la tentación de “pescar” en internet o de recurrir –no siempre por buenas razones– a los bancos de imágenes, afianzaron nuestra voluntad de resistencia a todo lo que genera repetición, banalización y mercantilización. Esforzarse por no considerar la foto o el cuadro como una “ilustración” (redundancia inútil); por decir de otro modo, a través de una mirada singular; por tratar de distanciar, de apelar a lo sensible tanto como a lo visual; por privilegiar ante todo la autenticidad y el compromiso en la mirada y el acto de fotografiar o pintar. ¡Son tantos los artistas que trazan su camino en un trabajo de largo aliento y se comprometen por entero, lejos de lo espectacular o comercial, y que sin embargo disponen de tan pocos espacios para expresarse! Cruel paradoja: medios por todos lados y el arte en ninguno; la abundancia de la calidad artística choca con la escasez de soportes abiertos. A través de la foto de autor conceptual o plástica, de la pintura clásica o contemporánea, siempre hubo artistas comprometidos en los debates de la ciudad, traduciendo su complejidad, sus tensiones y luchas. Qué placer entonces darles espacio en nuestras columnas, a partir de algunos grandes principios: - la correspondencia entre la escritura y la forma: un artículo puede evocar por su tono o tema un estilo, una época, una composición, un olor, líneas… - la resonancia entre ese escrito y esa forma: histórica, simbólica, imaginaria… - las travesías tiempo/espacio: hacer ver la intervención del artista en relación con su época - la apertura a otras culturas, otros modos de expresión, dando a conocer artistas originarios de los países en los que se interesa nuestra publicación - el desfasaje a menudo, a veces la abstracción, la apuesta de una asociación riesgosa con una pizca de humor para aliviar la gravedad de los temas tratados - el rechazo tanto de la emoción demasiado fácil, demasiado brutal, como de un criterio exclusivamente esteticista. La imagen –pintura o fotografía– es concebida así como una respiración. La imagen creadora de sentido, como una pasarela, elegida sobre todo por su fuerza irreductible, para que viva su vida en nuestras columnas. Porque se trata de hacer coexistir dos expresiones independientes –un texto y una imagen (siempre) preexistente– que cobran sentido en el tiempo de una lectura, de una aparición. Este procedimiento culmina en una opción necesariamente subjetiva, como es subjetiva la manera en que será percibida, opción riesgosa y discutible. Pero una opción asumida en estos tiempos que dejan tan poco espacio al azar y a la libertad de lo imaginario, al trabajo de la asociación de ideas. Una elección consciente.
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