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Recuadros:

El Opus Dei en Chile

Los orígenes del Opus Dei en Chile se remontan a 1948 fecha en que el Fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, tenía pensado enviar a Chile un representante. Esta misión recayó en el joven Adolfo Rodríguez Vidal, ingeniero naval recién ordenado sacerdote. Arribó a Chile, vía Buenos Aires, en 1950, y se presentó ante el Cardenal José María Caro, él lo introdujo en Santiago y logró que inmediatamente se fuera como profesor a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Santiago. A los pocos años, y ya como Consiliario Regional en Chile, comienza una ascendente labor, primero en la capital y luego en el sur del país.

El trabajo desarrollado por el Opus Dei en sus primeros diez años en Chile fue lento, dirigido a un reducido número de profesionales y estudiantes universitarios, sin perjuicio de este denso quehacer, a los dos años surgen las primeras vocaciones y a fines de la década del 60 se detecta una amplia acción apostólica que abarca a importantes empresarios chilenos y un desplazamiento de la Obra hacia sectores rurales y agrícolas.

Las primeras incursiones del Opus en el campo empresarial y político, se registran en la Empresa Editora Zig-Zag, en esa época el segundo consorcio periodístico de Chile. Otros ejecutivos jóvenes que se interesan por participar en el Opus Dei, en esos años, provenían del rubro seguros y exportaciones. La rama femenina del Opus Dei en el país se muestra desde el principio muy activa, ya en un corto período logra tomar el control de la revista femenina “Eva” y algunos jóvenes periodistas ejercen fuerte influencia en el semanario “Ercilla”.

Es en la Universidad Católica de Santiago, donde el Opus Dei logra un notable desarrollo. En un primer momento gracias al tesón de un reducido número de militantes, dirigidos hábilmente por el padre Rodríguez Vidal, quien recuerda: “En los comienzos no fue fácil explicar el Opus Dei, porque su situación jurídica no estaba definida”. Recién en el año 1982 Juan Pablo II lo erige como Prelatura Personal y adquiere su verdadera identidad jurídica.

Hasta ese momento, como en todas las cosas de la Iglesia, era una asociación de fieles aprobada por la Santa sede, pero con una figura jurídica que no respondía exactamente a lo que es el Opus Dei. Pero nunca ha habido -en cambio- dificultades para enseñar sus finalidades: santidad de la vida corriente en la condición de laicos y unos pocos sacerdotes seculares salidos de esos laicos para servir a la iglesia”1.

En su medio siglo de existencia en Chile, el Opus Dei registra dos acontecimientos de trascendencia que han contribuido decisivamente al desarrollo y crecimiento que se observa en los últimos 15 años. El primero dice relación con la visita que realiza a América Latina el fundador del Opus Dei. Llega a Chile en junio de 1974, su agenda fue cuidadosamente preparada y un inmenso aparato tecnológico -grabaciones, videos y cine- registró cada una de las intervenciones del padre Escrivá. Tal importancia le atribuye la organización local a esta visita, que consultado el Vicario General, don Adolfo Rodríguez, sobre los hechos más importantes de la historia del Opus Dei en Chile contestó: “Hay sólo un hito; la venida del Fundador a Chile, en junio de 1974. El nos dió el verdadero impulso… nos dió un empujón extraordinario”2. En realidad desde esa fecha, hasta hoy, el Opus Dei ha logrado una impresionante expansión en ámbitos universitarios y del empresariado nacional.

El otro acontecimiento importante es la designación, por parte de Juan Pablo II, del padre Rodríguez Vidal como Obispo de Los Angeles en julio de 1988. Por esos mismos días realizaba una visita el Cardenal Joseph Ratzinger a Chile, despertando la admiración y “la euforia del empresariado chileno, de algunos obispos del ala más conservadora del Episcopado y, por cierto, en medio de una gran campaña publicitaria encabezada por el diario ‘El Mercurio’ de Santiago”3.

Estas dos visitas a Chile ocurrieron en momentos en que el país vivía bajo la dictadura del General Pinochet y la Iglesia, por su labor en la defensa de los Derechos Humanos, estaba bajo fuertes tensiones de variados tipos. Sin embargo ni el padre Escrivá en 1974, ni el Cardenal Ratzinger en 1988 tuvieron palabras o gestos de solidaridad para con los miles de cristianos perseguidos, encarcelados, torturados y exiliados. No se refirieron al drama que vivía Chile en tiempos de la dictadura militar.

Volviendo a la visita del padre Escrivá a Chile, hemos de consignar que el Fundador se mostró sonriente, sagaz en las respuestas, muy interesado en la labor de la Obra con los jóvenes de la Universidad Católica e instruyó a la cúpula directiva a que se brindara el mayor apoyo posible a la recién autoproclamada Junta Nacional de Gobierno, encabezada por el General Pinochet. Escrivá, evidentemente se veía nuevamente apoyando una “cruzada noble en contra del comunismo totalitario” y la Obra ya tenía una gran experiencia anterior; el apoyo incondicional a la dictadura de Franco durante 37 años en España.

Durante los encuentros que sostuvo el padre Escrivá con los militantes del Opus Dei en Santiago, está el testimonio de una señora que le confió su angustia porque tres de sus hijos son del Opus y ella siente que los ha perdido. Escrivá la miró fijamente y le respondió: “Yo no hablo con gallinas cluecas”. Otros testigos también recuerdan a una mujer sencilla, de pueblo, que le confiesa a Escrivá ser empleada doméstica y dice tener dificultades para su santificación, porque su patrona es muy injusta y prepotente, nuevamente la respuesta del fundador: “Cada quién en su lugar. Reza por tu patrona y haz bien tu trabajo”4.

No fue sorpresa la actitud del padre Escrivá hacia el régimen del General Pinochet, era la misma que mantuvo por años frente al del General Franco; sintió en esos hombres a personas “nacidas para dirigir y decididas”. Y guardó silencio cómplice ante todo tipo de injusticias que generan estas dictaduras militares. Por lo tanto no condenó al dictador, ni lo invitó a que santificara su trabajo, ni le pidió que cristianizara su estilo de gobernar.

Pero Escrivá sí se refirió a los católicos que luchaban por salvar vidas y se oponían a la represión, desatada brutalmente en 1974, se refirió a ellos como “hijos desleales de la Iglesia”. Profundo malestar causaron estas expresiones en no pocos católicos que sufrían la persecución, la cárcel y aun la muerte5. Sus palabras fueron interpretadas como una justificación indirecta al sangriento Golpe de Estado perpetrado sólo nueve meses antes en Chile. Pero al final de la visita de Escrivá se produce un hecho de la máxima gravedad, que tiene relación directa con los atropellos a los Derechos Humanos que se registraban a diario por esa fecha en todo el territorio; los periodistas chilenos Franz Vanderschueren y Jaime Rojas aseguran que en una conferencia realizada en Santiago, se habló de la sangre esparcida por el país, al respecto el padre Escrivá afirmó:“Yo os digo que aquella sangre es necesaria”6.

Hoy, en Chile, el Opus Dei cuenta con dos obispos; Diócesis de Los Angeles, de Monseñor Adolfo Rodríguez (retirado) y en Rancagua como Auxiliar, Monseñor Luis Gleisner. Esta situación de influencia del Opus en los nombramientos es una constante en toda América Latina, lo que demuestra una notable sintonía entre lo que postula el actual pontífice y lo que hace el Opus Dei en el continente. Es en este contexto triunfalista, cuando el Opus Dei en Chile da un trascendental paso; inicia sus actividades el 19 de marzo de 1990 la Universidad de Los Andes. Esta Universidad privada comienza sus actividades docentes impartiendo las carreras de Medicina, Derecho y Filosofía, y abre, posteriormente, nuevas facultades. La Universidad inmediatamente suscribió dos convenios amplios de cooperación con la Universidad Católica de Santiago y el otro con la Universidad de Navarra, para este efecto está representada en Chile por el delegado Gonzalo Rojas. Intensa actividad tienen las dos sedes de la Universidad, destacándose la labor que realizan los Seminarios de Extensión, en 1991 se organizó uno sobre “La Empresa y el Humanismo”, con asistencia de connotados empresarios católicos y otro “El Divorcio ante el Derecho”, a cargo del entonces Presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago, Ministro Ricardo Gálvez.

Para el éxito de esta iniciativa el Opus ha desplegado todos sus contactos, por ejemplo; se creó una Asociación de Amigos de la Universidad de Los Andes, la práctica de los alumnos de Medicina la realizan en el Hospital Parroquial de San Bernardo y “en clínicas privadas, cuyos nombres mantendré en reserva”, declaró el Decano de la Facultad de Medicina, Doctor Fernando Orrego Vicuña.

Oficialmente la inauguración de la Universidad de Los Andes se verifica el 10 de mayo de 1990, asisten los Obispos Jorge Medina, Adolfo Rodríguez y Orozimbo Fuenzalida, además del actual Consiliario, padre Alejandro González y parte de su Consejo Asesor en Chile; padres José Miguel Ibañez Langlois, Pablo Joannon y Sergio Boetsh. También hoy existe influencia del Opus Dei en la Universidad Del Desarrollo y Finis

Terrae. Durante la dictadura sus adeptos se ubicaron principalmente en los Ministerios de Economía, Educación y Relaciones Exteriores7. Se ha logrado establecer que los últimos tres Secretarios Generales de Gobierno del régimen militar eran militantes del Opus Dei. También tienen influencias en la Universidad Católica de Valparaíso y Santiago y respecto al Canal 13 de TV de la Universidad Católica de Santiago, existen testimonios que han llegado al Episcopado, dando cuenta del excesivo protagonismo y proselitismo en que incurren los altos ejecutivos de esa Corporación en favor del Opus Dei.

Ha pasado medio siglo desde que se instaló la Obra en Chile y es difícil cuantificar en forma exacta qué es y qué tiene el Opus Dei en el país, simplemente por que oficialmente no se entrega esa información públicamente, practican el secretismo extremo. Sin embargo por diversas notas de prensa y la opinión de personas cercanas al Opus Dei se puede establecer la orgánica de la Prelatura así: El consiliario para Chile es el padre Alejandro González Gatica, lo acompaña un comité asesor integrado por los sacerdotes Sergio Boetsh, Pablo Joannon y José Miguel Ibañez Langlois, los laicos Francisco Silva, Pablo Elton, Guillermo Monckeberg, Ignacio Morandé, Manuel Vial y José Gabriel Joannon. La oficina de Comunicaciones, hasta hace poco, estaba a cargo del abogado José Antonio Guzmán. Se calculan en 3.000 los militantes activos, 35 sacerdotes y más de 25.000 simpatizantes en el país.

Son propietarios de los Colegios “Huelén”, “Tabancura”, “Los Andes” , “Cordillera”, “Los Alerces” coordinados a través de “Seduc”; del preescolar “Cantagallo”; de las Residencias Universitarias “Araucaria” para hombres; de los Policlínicos de Cerro Navia, Tabancura y el Salto; del Centro Cultural “Los Aromos”; de los Centros de Formación para Mujeres “Centrum” y “Fontanar”, del Centro “Las Creches”, y la Escuela Agrícola “Las Garzas”. Además están dirigiendo los Colegios; “San Rafael”, “Nuestra Señora de Loreto” y la Escuela de Secretarias e Intérpretes (ESI).

El Opus Dei ha logrado notable influencia en algunos altos oficiales de las FF.AA. En el Ejército se destacan los ex generales Videla y Ballerino. Tienen significativa presencia en la Armada con varios almirantes, destacándose los ex comandantes en Jefe; Almirante Jorge Martínez Bush y Almirante Jorge Arancibia Reyes. (Ver recuadro).

Gran importancia le atribuye el Opus Dei a los medios de comunicación social, por este motivo han realizado una buena labor de penetración y/o presencia en Canal 13 de TV y canal 9 Megavisión; Radios Minería, Agricultura y Portales; Diarios “El Mercurio” y “La Segunda”; Revistas “Cosas” y “Que Pasa”, Editorial Proa S.A. y Editorial Antártica.

Donde se registra el mayor número de simpatizantes y cooperadores del Opus Dei en Chile es en el sector empresarial: algunos nombres claves son Bruno Phillipi Irarrázaval, Eleodoro Matte, Ernesto Ayala, Fernando Agüero, Fernando Léniz, Ricardo Claro, Carlos Cáceres, José Antonio Guzmán, Pedro Ibañez, Eduardo Arriagada, Guillermo Elton.

Pero donde está el verdadero poder político y económico en Chile es en los Grupos Económicos. No estamos diciendo que el Opus sea propietario de estos grandes centros de riquezas, sólo dejamos constancia de que algunos directores tienen algún nexo directo o indirecto con miembros activos del Opus Dei, es el caso de los grupos: Matte (Celulosa, Corredores de la Bolsa, Inmobiliarias, Maderas, Minería, Productos Sanitarios y de Papel, etc.), Claro (Metales, Cristalerías, Sudamericana de Vapores, Viñas y Red Televisiva Megavisión), Endesa (Empresas Eléctricas y Servicios), Cruzat (Seguros, Conservas, Forestal, Inversiones Inmobiliarias) y Enersis (Ingeniería e Inmobiliarias, Distribuidores de

Productos Eléctricos, etc.).

Es por todo este caminar y praxis concreta e irrefutable que nos parece que los miembros de la Obra son, como dice Yvon le Vaillant; “firmemente obedientes con sus superiores, pero altaneros frente a los otros servidores de Dios: son eficientes, despersonalizados hasta el extremo, intolerantes e inquisitoriales…”8.

Capítulo corregido por su autor, del libro “Opus Dei - Génesis y expansión en el mundo” de Jaime Escobar M. LOM Ediciones, mayo 1992.

  1. Entrevista al Vicario General del Opus Dei en Chile, con motivo de su designación como Obispo titular de Los Angeles -al sur de chile-. “La Segunda”, 20-07-1988, p.8.
  2. Ibid, p.8.
  3. “Análisis de Coyuntura Político Eclesial” C.A.S., Santiago, julio-agosto de 1988, p.2.
  4. R. Arteagabeitía, revista “Apsi” Nº386, mayo-junio de 1991, p.18.
  5. En los primeros seis meses de producido el golpe de estado (11-09-1973), se registraban gravísimos atentados en contra de obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas, laicos, etc. Además; allanamientos, vigilancia y acoso generalizado a iglesias, capillas y recintos eclesiásticos en general. Un completo detalle de todos estos atentados y asesinatos de sacerdotes se encuentran en el libro “Persecución a la Iglesia en Chile” (Martirologio 1973-1986) de Jaime Escobar M. Terranova Editores, Santiago, pp. 67-95 y anexo Nº2.
  6. J. Algañaraz (Roma), J.L. Guillén (Madrid). Revista “Cambio 16”, Nº1060, p.15.
  7. “L’ Episcopat chilien en crise”, Jaime Escobar M., “Echanges”. Lyon, Nº227-228, noviembre-decembre 1988, pp.8-14.
  8. Yvon le Vaillant, “El estrecho umbral de Juan Pablo II” de H.Herrmann (p. 82).

Lavín, Arancibia, la Armada y el Opus Dei 1

Hace cuatro años “Análisis de coyuntura Político - Eclesial” informó de la visita y las directrices que dejó el Superior Mundial del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría, que vino directamente desde Roma a Chile a estimular y potenciar la incipiente candidatura presidencial del fiel y obediente miembro de la Obra; Joaquín Lavín. Pero el jefe mundial del Opus aprovechó también la ocasión para persuadir y/o indicar al Comandante en Jefe de la Marina de entonces, Almirante Martínez Bush, a que dejara los barcos de guerra y su cómodo retiro, para meterse a la arena política como senador, y férreo defensor de la bancada militar.

Ahora vemos como la mano de la UDI y el Opus Dei -por medio de Martínez y Lavín- han provocado este “affaire” Arancibia. Así lo han informado prestigiosos órganos de prensa como la cadena CNN. Vemos la misma estrategia política y comunicacional en este episodio inconstitucional en que el Almirante Arancibia ha usado y abusado de una institución que pertenece a todos los chilenos y no a un grupo político determinado teñidos de un integrismo ciego, al más puro estilo de una Iglesia imperial que sólo busca poder para así reinar a su antojo y amaño. Esta extraña mezcla de Derecha dura aunque con “cara sonriente” (UDI), unida a un sector religioso fundamentalista (Opus Dei) además de dirigentes de poderosos grupos económicos como lo son los Matte, Claro, Cáceres, Buchi, Guzmán, Délano, Lavín, Philippi, Hurtado, Ponce Lerou, Yuraszeck, Poduje, Fernández León, Ibañez Langlois, Larraín, De Castro, etc., nada bueno auguran para los pobres de nuestra nación.

Muchos nos preguntamos -desde la ética cristiana- que clase de catolicismo practican estos “honorables” almirantes que nos intoxican sin cesar por medio de la TV (canales 13 de la Universidad Católica y Megavisión del controvertido Ricardo Claro) de que los mueve sólo un “servicio a la Patria”, que les han pedido todos los partidos contribuir con su “sabiduría” a llevar sus planteamientos al parlamento, o que están amparados bajo la irreprochable conducta naval de siempre… Cuando no se pronuncian ni asumen su responsabilidad institucional, por ejemplo, ante los gravísimos atentados a los Derechos Humanos ocurridos a bordo del buque Escuela Esmeralda, que fue usado como lugar de detención y torturas hasta la muerte, como está probado en el dramático caso del Padre Miguel Woodward. El crimen de este religioso detenido y torturado por personal de la Armada en La Esmeralda2 todavía espera algo elemental como es la Justicia. Al respecto, ni Martínez Bush, ni Arancibia, a nombre de la Institución que les tocó dirigir, han tenido una palabra de arrepentimiento ni de perdón para con la familia Woodward, cuyo únco consuelo es que el Padre Miguel está en la memoria y recuerdo del pueblo pobre de Valparaíso y sus alrededores.

  1. Ver “Sangre sobre La Esmeralda” del benedictino Edward Crouzet. Ed. Cesoc.
  2. Extractos del boletín de circulación restringida, ”Análisis de Coyuntura Político - Eclesial”, Santiago, julio de 2001, Casilla 50547 Santiago 1 - Chile


Autor/es Jaime M. Escobar
Publicado en Artículos locales de la edición Chile
Edición Septiembre 2001
Temas Iglesia Católica
Países Chile