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La Asamblea Constituyente de Trabajadores e Intelectuales de 1925

"La batalla de la memoria consiste en esto: en reconstruir –a través de la reescritura crítica de la memoria– nuestra pertenencia a algún proyecto histórico capaz de reunir las piezas de nuestra fracturada tribu, reagrupando nuestras fuerzas para tantas otras batallas que habrán de seguir". María Angélica Illanes, La Batalla de la Memoria, Planeta Ariel, 2002.

Chile no ha elaborado aún la historia de su conciencia crítica, el pasado lejano nos es transmitido a través de una "historia oficial" inveterada en el curriculum escolar y en los procesos de enseñanza-aprendizaje, que nos relata un proceso lleno de efemérides, héroes, batallas, que deviene positiva, ajena, distante.

La sociedad civil no logra reconocerse en esa historia, tanto a nivel individual como colectivo, la historia oficial ha desdibujado nuestras biografías.

Son escasos los esfuerzos por desconstruir el pasado desde otras perspectivas, desde otras miradas.

El presente artículo historiográfico intenta ayudar a la tarea colectiva de reconstruir una visión del pasado que pueda utilizarse como fundamento de un nuevo proyecto de futuro, acorde con nuestras necesidades, con nuestras urgencias y nuestras aspiraciones.

Con posterioridad a la guerra del ´79 y como consecuencia de ella, hubo cambios fundamentales en la economía nacional. La agricultura paso a ocupar un lugar secundario en el desarrollo económico nacional. La mayor gravitación económica del país se centró en el comercio, las finanzas y principalmente en la minería. El rápido incremento de la masa laboral y la concentración urbana agudizaron los problemas sociales junto con un aumento del nivel asociativo de los trabajadores, "surgieron diversas redes y organizaciones: unas para resistir (artesanos y trabajadores), otras para asistir caritativamente a los pobres (socialcatólicos); unas legales (las mutuales), otras ilegales (los bandidos). Densificada, la sociedad civil no pudo menos que sentir su propio calor y fuerza, y salió a la calle y desafió al Estado. Iniciando su desestabilización"1.

Tratábase de un proceso en el cual comenzaban a perder validez social la voluntad divina y la tradición, de allí que las personas vinculadas a los más diversos movimientos sociales comenzaran a generar por sí mismas los principios y las reglas que gobiernan sus vidas en común. Por lo demás este paso de un orden recibido a un orden producido es una característica inherente de nuestro zarandeado tránsito hacia la modernidad en el sigloXX.

Las palabras y los gestos de la sociedad civil pronto adquirieron visibilidad; su accionar callejero fue rápidamente neutralizado por el aparato armado del Estado, que como expresión de sus mecanismos de control social, desató severísimas y crueles represiones contra los obreros, como un intento burdo para sofocar los masivos movimientos de huelga que conoció el país2.

Bajo la línea de fuego diversos grupos de ciudadanos se movieron para reconfigurar y ordenar su convivencia, desde la propia base civil: La Federación Obrera de Chile, fundada en 1909; la Liga de Acción Cívica creada en 19123; la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional, organizada en 1918, congregaba a asociaciones laborales, al profesorado, al POS y a la FECH4; la sección chilena de la anarco-sindicalista IWW, celebró su primera convención en Santiago en diciembre de 1919; la Federación Unión Obrera Femenina y el Consejo Federal Femenino, ambas fundadas en 1920; y las ligas de arrendatarios o conventilleros.

Todas ellas proponían la autonomía de los movimientos sociales y soluciones sociocráticas a los problemas del país.

El movimiento militar que derribó a Alessandri en septiembre de 1924 asumió como programa gran parte del proyecto constituyente de los movimientos sociales. No obstante, la alta oficialidad militar asestó un golpe al golpe y canceló el llamado a la Constituyente. Un tercer golpe llamó al propio Alessandri para que organizara una Asamblea Nacional Constituyente.

"La querían los revolucionarios de enero. Más atrás, la habían querido los de septiembre, figuraba en su manifiesto; la Junta Militar luchó por obtenerla del triunvirato Altamirano-Nef-Bennet, y una de las causas por las cuales éste cayó fue su intento de reemplazar la Constituyente por el Congreso a elegirse en 1925. Reclamaban la Constituyente, enseguida, las colectividades de la Alianza, v. gr.; radicales y democráticos. Y la solicitaban además las fuerzas estudiantiles y obreras del alessandrismo popular, agrupados en el Comité Ejecutivo Nacional Obrero"5.

Alessandri, más cercano a la clase política que a la masa ciudadana, no convocó a la Constituyente, sino que designó un comité que finalmente redactó, entre cuatro paredes, la Constitución de 1925.

La constitución política evacuada por ese comité fue la antítesis del proyecto elaborado por la Asamblea Constituyente de Trabajadores e Intelectuales. Esta Asamblea ignorada por la historiografía convencional se reunió en marzo de 1925, a las pocas semanas de haber llegado Alessandri de su exilio. Sistematizó el proyecto de Estado de los diversos movimientos sociales que en ella convergieron, recogiendo demandas que se arrastraban desde el siglo anterior.

Desde el 8 al 11 de marzo, se reunió en Santiago la "Asamblea Constituyente de Trabajadores e Intelectuales", cuya finalidad era formular un proyecto de Carta Fundamental, o bases para éste. Los mil congresales se distribuían así: 45% proletarios; 20% empleados; 20% profesores; 7% estudiantes; 8% profesionales e intelectuales. "Tan abigarrado conjunto tenía un mérito, en cierto modo el signo de los tiempos: era gente popular o de clase media, de audaces ideas político-sociales e indudable capacidad intelectual"6.

Los congresistas formularon una serie de principios básicos que la nueva constitución debía incorporar:

1- Cámara única elegida por los gremios organizados del país.

2- Es deber del Estado coordinar y fomentar la producción económica.

3- La tierra y los instrumentos de producción debían ser tratados, ante todo, con criterios de socialización, puesto que el desarrollo social de todos es un derecho.

4- Represión contra la usura, el agiotaje y el robo.

5- Separación inmediata de Iglesia y Estado, confiscándose los bienes eclesiásticos para construir habitaciones populares.

6- Fin a la prostitución.

7- Estado federal.

8- Igualdad civil y política de ambos sexos.

9- Suprimir el ejército permanente.

10- responsabilidad efectiva y no nominal de los funcionarios públicos.

11- Tribunal Supremo de Justicia elegido por los gremios.

12- Es deber del Estado asegurar la capacitación económica y cultural de todos los chilenos.

Elaborado el proyecto definitivo de la constitución por una comisión consultiva integrada por 53 notables, se desestimó someterlo a una asamblea constituyente -como originalmente estaba previsto, por el propio Alessandri inclusive- y en cambio se optó por ratificarlo por la vía del plebiscito.

Este acto se llevó a cabo el 30 de agosto de 1925, y en él sólo se expresó el 44,9% de los inscriptos. La nueva Constitución fue promulgada el 18 de septiembre de 1925. Al nacer, la Constitución exhibía un déficit de legitimidad ciudadana, síntoma inequívoco de los futuros procesos disruptivos y transgresores que caracterizaron al siglo XX chileno.

Un testimonio de la época ahorra mayores comentarios: "…el resultado del dichoso plebiscito fue un misterio. Los que hicieron el escrutinio no ofrecían garantía alguna. Por eso, fuera de los diplomáticos, los militares y los funcionarios, nadie acompañó a Alessandri el 18 de septiembre en la ceremonia de promulgación y jura de la nueva Constitución. Era un triunfo deleznable. Toda esa construcción política institucional, edificada en tanta maña y porfía, estaba carcomida"7.

  1. G. Salazar y J. Pinto. Historia Contemporánea de Chile I. Estado, legitimidad, ciudadanía. LOM Ediciones. Santiago, 1999. p 37.
  2. La priemra huelga general del país data de 1890, iniciada en Iquique, pronto se extendió hacia la pampa y hacia la zona central, especialmente Valparaíso, hasta alcanzar, por el sur, la zona del carbón en Lota y Coronel. Esta primera huelga nacional abrió un ciclo huelguístico que se extendió por casi dos décadas. Este movimiento se caracterizó no sólo por asumir una orientación laboral, sino también política, derivada del influjo de las ideas anarquistas y socialistas entre los trabajadores.
  3. La Liga de Acción Cívica, era una asociación política transversal que congregaba a miembros de diversos partidos políticos en desacuerdo con el accionar de éstos, su importancia estriba en haber sido una de las primeras entidades que, desde su creación, proclamó la futilidad de las cuestiones doctrinarias cuando se busca el bienestar de la nación.
  4. Este movimiento pluralista de la sociedad civil, creado para hacer frente a la crisis económica y ejercer presión sobre el gobierno, constituyó un momento culminante de la alianza estratégica entre las clases trabajadoras y el movimiento estudiantil. En resumen la juventud representada por la FECH se concebía a sí misma como una fuerza de renovación nacional, y a sus miembros como agentes llamados a participar en la construcción de un nuevo orden político". En: Historia del siglo XX chileno. Sofía Correa, Consuelo Figueroa, Alfredo Jocelyn-Holt, Claudio Rolle y Manuel Vicuña. Editorial Sudamericana. Santiago, 2001. Ver: pp 74-88.
  5. Gonzalo Vial. Historia de Chile (1891-1973). Arturo Alessandri y los golpes militares. (1920-1925). Volumen III. Editorial Santillana del Pacífico. S.A. Santiago, 1987. p 532.
  6. Ibídem, p 533.
  7. Carlos Vicuña. La Tiranía en Chile. Santiago, 1928. vol. II. p 65.
Autor/es Antonio G. Almendras
Publicado en Artículos locales de la edición Chile
Edición Diciembre 2002
Temas Movimientos Sociales, Políticas Locales, Clase obrera
Países Chile