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Información privilegiada de un diplomático chileno

Por orden de Hitler, entre 1940 y 1941 las embajadas, consulados y funcionarios extranjeros de los países neutrales en la Segunda Guerra Mundial abandonaron los territorios ocupados por el régimen nazista para trasladar su actividad diplomática a la Cancillería de Berlín. Sin embargo, un diplomático de un país neutral pudo permanecer en su puesto, con la venia de Berlín y gracias a la actitud "más que correcta, amistosa" 1, del gobierno alemán con ese país: Gonzalo Montt Rivas, cónsul de Chile en Praga 2. Las comunicaciones de Montt con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile durante 1941 muestran hasta qué punto un "observador neutral" podía penetrar en los planes del Nazismo para la exterminación de judíos.

En sus despachos ese año al entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Juan Bautista Rossetti, Montt no sólo vislumbró, sino que tuvo conocimientos específicos de la "Solución Final" para exterminar a los judíos en Europa, meses antes de que fuera política oficial del Reich. Además, Montt estaba en pleno conocimiento de ciertas medidas decretadas por el régimen de Hitler aún antes de que fueran hechas públicas.

Montt Rivas, diplomático de carrera que después de la guerra fue nombrado delegado chileno ante la naciente Organización de Naciones Unidas, tuvo un privilegiado pero discreto acceso a los planes del Reich. Inexplicablemente, en los registros del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile no aparece ningún representante chileno en Praga en 19413.

Montt, de 48 años, había ingresado a la Cancillería chilena en 1911, ocupando cargos diplomáticos en Bolivia, Brasil, Gran Bretaña, Argentina, Estados Unidos, Francia, Paraguay y Uruguay. En marzo de 1937, fue nombrado Cónsul General Honorario en Praga.

Borrado de la Memoria oficial de la Cancillería chilena en 1941, Montt se mantuvo en su lugar durante ese año y hasta diciembre de 1942, cuando fue nombrado Consejero en Berlín. El 24 de noviembre de 1941, un día antes de que el Reich publicara el Decreto Once de las Leyes de Ciudadanía, que quitaba la ciudadanía alemana a los judíos que residían en el exterior y los despojaba de sus bienes para traspasarlos automáticamente al gobierno alemán, Montt Rivas informaba a su gobierno sobre este decreto, traduciéndolo en su totalidad.

"La fortuna que reciba el Reich en esta forma servirá para solucionar las cuestiones relacionadas con los judíos", citaba el cónsul, y comentó: "El problema judío está resolviéndose en parte, ya, en el Protektorado, pues se ha resuelto sacar a todos los judíos y enviarlos unos a Polonia y otros a la ciudad de Terezin (Theresienstadt), mientras se busca un lugar más remoto. El triunfo alemán dejaría a Europa limpia de semitas. Los que lograran salir con vida de esta prueba serían seguramente exportados a Siberia, donde no tendrían mucha oportunidad para emplear sus habilidades financieras. A medida que EE.UU. aumenta sus ataques al Reich, Alemania apresura la destrucción del semitismo…"4.

Montt no sólo demostraba tener una buena comprensión de la estrategia de deportación y exterminio de judíos, sino que también, al afirmar que Theresienstadt serviría como un lugar transitorio de concentración de los judíos checos, revelaba una inusual familiaridad con planes específicos que altas autoridades de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA) en Praga habían analizado por primera vez el 10 de octubre de ese año5.

Ya el 6 de septiembre de 1941, Montt escribía a Rossetti: "El ejemplo de Varsovia demuestra que este aspecto de la cuestión judía tiene cierta solución. No hay obstáculos para que se haga lo mismo en el Protektorado. Lo que se ha hecho hasta ahora no ha sido completo: se prohibe a los judíos ir a cines y cafés y circular por ciertos sitios, pero siempre logran burlar estas disposiciones, haciendo negocios sucios -bolsas negras de toda suerte-, propaganda fantástica contra el Reich y provocando con mucha arrogancia a los arios. Una revisión de las casas y departamentos ocupados por familias judías demostró que estos hebreos de Praga, lejos de sufrir nada con la guerra, se han permitido acaparar grandes cantidades de alimentos, conservas, vestidos, calzados, etc. Ha llegado, pues, el momento de poner término a estos desmanes (…) En resumen, Señor, los judíos vuelven al estado en que se encontraban hace unos siglos"6.

El 27 de septiembre, Hitler había nombrado a Reinhard Heydrich, jefe de la policía de seguridad alemana y del SD (servicio de seguridad de las SS), como Protector del Reich de Bohemia-Moravia en Praga. En los momentos en que Montt informaba a la Cancillería chilena sobre los planes para "resolver el problema judío", Heydrich estaba en plena elaboración de la "Solución Final".

Un mes después de la invasión alemana a Rusia el 22 de junio de 1941, el mariscal del Reich, Hermann Göring, había ordenado a Heydrich preparar un plan de "solución total" al "problema judío" en Europa. En octubre de ese año, comenzaron las primeras deportaciones masivas de judíos alemanes hacia el este. Ese mismo mes, el Ministerio para los Territorios Orientales decidió el uso de gas para su exterminio.

Sin embargo, la "Solución Final" no fue delineada oficialmente hasta el 20 de enero de 1942. Ese día, en una reunión a las orillas del lago Grosser Wannsee, en las afueras de Berlín, Heydrich presentó un plan de cuatro años para el exterminio en masa de los judíos, en lo que se llegó a conocer como la Conferencia de Wannsee. Este plan -presentado a 15 altas autoridades del Reich- consistía en la eliminación de 11 millones de judíos en toda Europa, incluyendo aquellos de países que no estaban en guerra con Alemania, como España, Suecia y Suiza.

"En el curso de la Solución Final –explicaba Heydrich, los Judíos deben ser trasladados de una manera adecuada al Este para utilizarse como mano de obra. Separados por sexo, los Judíos capaces de trabajar serán llevados a estas áreas en grandes columnas de trabajadores para

construir caminos, donde sin duda una gran parte caerá (morirá) por reducción natural"7. A partir de marzo de 1942 y hasta 1944, se deportaron judíos a los campos de exterminio de Chelmno, Majdanek, Belzec, Sobibor, Treblinka, y Auschwitz-Birkenau, en Polonia.

Con la llegada de Heydrich a Praga, la represión hacia los checos recrudeció, como Montt pudo observar sólo una semana después. Lo primero que hizo Heydrich fue imponer el estado de sitio en Bohemia-Moravia. "Se dictaron muchas condenas de muerte, principiando con el Presidente del Consejo de Ministros del Estado, General Elias (…) Ya fueron fusilados varios antiguos generales y jefes del ejército checo, el alcalde de Praga, y muchas otras personas (…) Entre los suprimidos figuran muchos judíos (…) En cuanto a los judíos, se ha ordenado que abandonen el Protektorado y diariamente salen trenes con judíos (…) con destino a Polonia. La germanización del Protektorado se hará pues eliminando a checos y judíos", relataba Montt a la Cancillería chilena8.

La simple coincidencia de que Montt y Heydrich se encontraban en la misma ciudad no explica cómo Montt logró una aguda comprensión de los planes del Reich para los judíos. Sin embargo, hay otras pistas que sí podrían explicarlo.

En su testimonio después de la guerra, Walter Schellenberg, jefe de inteligencia exterior del RSHA, afirmó que su servicio tenía como agentes pagados a varios diplomáticos sudamericanos en Berlín. La táctica era invitarlos a salir frecuentemente, llevándolos a gastar más allá de sus medios. Una vez en problemas económicos, tendían a ofrecer información a cambio de recursos; el reclutamiento de diplomáticos extranjeros en Alemania se hacía muy útil cuando éstos eran designados a otros países. Uno de ellos, dijo Schellenberg, era un diplomático chileno de apellido "Monte"9. Sin embargo, nunca existió ningún diplomático chileno de apellido Monte durante la Segunda Guerra Mundial. Montt es lo más cercano, y, aunque el embajador en Berlín hasta 1943 fue Tobías Barros Ortíz, Montt fue nombrado Consejero en Berlín en diciembre de 1942 y hasta el año siguiente, cuando fue designado a Suiza10.

"Es probable, entonces, que Montt tenía exelente acceso a las autoridades del RSHA en Praga porque se le consideraba uno de ellos. A alguien que trabajaba para la rama de inteligencia exterior de Schellenberg se le podían confiar los secretos de la Gestapo", afirma Richard Breitman, Director de Investigación Histórica del Nazi War Crimes and Japanese Imperial Government Records Interagency Working Group (IWG), en Estados Unidos.

Los despachos de Montt al gobierno chileno fueron interceptados por los Aliados durante la guerra. Un conjunto de sus informes fue descubierto en la reciente desclasificación de los registros de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) de Estados Unidos. Sin embargo, el lenguaje utilizado en la introducción a esos informes es claramente británico. No está claro cómo la inteligencia británica accedió a los despachos del diplomático chileno11, pero sí se sabe que Estados Unidos tuvo conocimiento indirecto -a través de los informes de Montt y otros- sobre los planes de exterminio de los judíos al menos en marzo de 1942, cuando las informaciones al respecto aún no apuntaban a un genocidio. El 20 de marzo de 1942, el gobierno de Estados Unidos ya poseía copia del despacho de Montt del 24 de noviembre de 1941. Pero estos y otros informes sobre el exterminio de judíos no motivó ninguna respuesta particular de Estados Unidos ni de Gran Bretaña. Aún en la segunda mitad de 1942, Washington se resistía a concluir que los Nazis habían decidido exterminar al pueblo judío12.

Se podría entender que Estados Unidos y Gran Bretaña no prestaran mucha atención a los despachos de un desconocido cónsul chileno en Praga, debido a la enormidad de problemas logísticos y militares durante la guerra. Sin embargo, no hay duda de que el gobierno chileno del Presidente Pedro Aguirre Cerda y luego de Juan Antonio Ríos seguían muy atentos los acontecimientos en Europa y en particular, las informaciones que llegaban desde uno de los territorios ocupados por los nazis, de parte de un diplomático de confianza. Los informes de Montt deberían haber influido en la discusión dentro del Ejecutivo y Parlamento chileno sobre la posición de Chile ante el Eje, particularmente a partir de enero de 1942, cuando la Tercera Reunión de Consulta de Cancilleres de América en Río de Janeiro -convocada por el propio Canciller chileno- resolvió recomendar a los gobiernos del continente americano romper relaciones con Alemania, Japón e Italia. Después de esa reunión, sólo Chile y Argentina mantuvieron su neutralidad.

Pero claramente, no fue así. Chile no rompió con el Eje hasta un año después, el 20 de enero de 1943. En un mensaje a la Nación esa noche, el Presidente Ríos fundamentó su decisión en la "obligación moral" con sus pares americanos13. Ríos señaló que lo que estaba en juego en la Segunda Guerra Mundial "es el choque de ideologías y tendencias profundas que afectan las raíces y el fundamento mismo de la cultura moral de los pueblos y la estructura social y política de todo el orbe civilizado". En ningún momento durante su largo mensaje radial, el Presidente Ríos siquiera mencionó la palabra "judío", ni mucho menos adujo razones de tipo éticas para poner fin a la neutralidad de Chile.

Mientras tanto, a Montt no le espantaba tanto lo que el Nazismo estaba haciendo con los judíos, como la posibilidad de que fueran enviados a Sud América, y específicamente, a Chile. El 1 de noviembre de 1941, Montt advertía al Ministro Rossetti que la llegada de judíos a Chile sería una desgracia para la nación.

"Tengo la impresión que existe el propósito de deshacerse de ellos de toda manera, y una sería de enviarlos a nuestros países, lo que espero y confío no permitiría nuestro Gobierno y tampoco toleraría nuestro pueblo, ya que se trata de elementos inútiles para el trabajo agrícola o minero (…) Los hijos de Jakob no son aptos para el trabajo rudo del campo o de las minas. ¡Son dema-siado ‘intelectuales’ para las labores manuales! Así que todos los que pudieran ir a las Américas se dedicarían al comercio -camino de la Banca- a las profesiones liberales -para las que tienen predilección: ¡un judío abogado es algo temible! Y los medios hebreos son reputados charlatanes especialistas en males de los ‘nervios’, o al arte: música especialmente… Entretanto, todos son vehículos de comunismo, bolchevismo y otras taras físicas y morales", afirmaba Montt14.

A fines de ese mismo mes, Montt señalaba a la Cancillería chilena que su consulado no otorgaría visa a ninguna persona que tuviera una "J" en su pasaporte, salvo por "orden expresa y categórica" del Ministerio, y advirtió que estaban llegando muchos judíos al consulado chileno en Praga buscando salir del país ocupado, haciéndose pasar por arios. "Estos sujetos juran que no son ‘judíos’ porque han sido bautizados el día antes (…) El agua bautismal puede limpiar del pecado original, ¡pero no de la suciedad acumulada durante siglos en los ghettos de todo el mundo!"15.

  1. Mario Barros Van Buren, "La Diplomacia Chilena en la Segunda Guerra Mundial", Empresa Editora Arquén, Ltda., Santiago, abril 1998, p. 120.
  2. También el Embajador chileno en Berlín, Tobías Barros Ortíz -gracias a sus contactos con militares de alto nivel en Alemania- había conseguido permiso del gobierno alemán para que el consulado chileno en París pudiera funcionar por un año más -periodo que después se extendió indefinidamente. Esta excepcional autorización fue fruto, según afirmó entonces Barros Ortíz, de las "ventajas" de la neutralidad de Chile, posición que ese país defendió hasta enero de 1943.
  3. En la Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores de 1941, capítulo XII, "Listado del Cuerpo Diplomático y Consular de Chile", páginas 440-442, no se señala ningún representante oficial en Praga. El último diplomático chileno en Praga, según los registros de la Cancillería, fue Montt Rivas, pero en 1939.
  4. Gonzalo Montt Rivas al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, "Legislación sobre judíos", Praga, 24 de noviembre de 1941, Nº142, Ministerio de Relaciones Exteriores, Volumen 149, Archivo Nacional, Santiago.
  5. Richard Breitman, "What Chilean Diplomats Learned About the Holocaust", Nazi War Crimes and Japanese Imperial Government Records Interagency Working Group (IWG), julio 2001.
  6. Montt al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, "Los Judíos en el Protektorado", Praga, 6 de septiembre de 1941, Nº101, Ministerio de Relaciones Exteriores, Volumen 149, Archivo Nacional, Santiago.
  7. John Cornwell, "Hitler’s Pope: The Secret History of Pius XII", Penguin Books, 1999, p. 279.
  8. Montt al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, "Noticias del Protektorado", Praga, 4 de octubre 1941, Nº110, Ministerio de Relaciones Exteriores, Volumen 149, Archivo Nacional, Santiago.
  9. Breitman.
  10. El registro oficial de la carrera diplomática de Montt se contradice. Según el Registro 1723-1889 de la Dirección de Recursos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Montt aparece asumiendo el cargo de Consejero de la Legación chilena en Suiza en marzo y en agosto de 1943.
  11. Sin embargo, sí está documentado que a fines de 1942, la Oficina de Censura de Estados Unidos en Panamá retuvo las valijas diplomáticas chilenas. Poco después, un crucero inglés se apropió de las valijas diplomáticas chilenas del vapor "Orita" de la compañía Pacific Steam Navigation, matriculada en Valparaíso. Los ingleses repitieron la acción en Gibraltar, revisando las valijas diplomáticas chilenas con destino al Consulado de Chile en Viena.
  12. Breitman.
  13. También influyó en la decisión, entre otros factores, la retención de un préstamo de US$100 millones solicitados a Eximbank, institución controlada por el gobierno de Estados Unidos, para poner en marcha el plan de industrialización de la Corfo. Estados Unidos fue explícito en condicionar la entrega de los fondos a la ruptura con el Eje.
  14. Montt al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, "Transferencia de Judíos", Praga, 1 de noviembre de 1941, Nº123, Ministerio de Relaciones Exteriores, Volumen 149, Archivo Nacional, Santiago.
  15. 1Montt al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, "Sudamérica y los Judíos", Praga, 27 de noviembre de 1941, Nº144, Ministerio de Relaciones Exteriores, Volumen 149, Archivo Nacional, Santiago.
Autor/es Pascale Bonnefoy
Publicado en Artículos locales de la edición Chile
Edición Octubre 2001
Temas Historia, Genocidio, Justicia Internacional, Estado (Política)
Países Chile