Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Activismo militar en África

Los días 23 y 24 de marzo de 2004, los jefes de Estado Mayor de ocho países africanos (Chad, Malí, Mauritania, Marruecos, Níger, Senegal, Argelia, Túnez) participaron de una discreta reunión en la sede del Comando Europeo del ejército estadounidense (US-Eucom) en Stuttgart. El encuentro “sin precedentes”, cuyos trabajos permanecieron en secreto, tenía por tema la “cooperación militar en la lucha global contra el terrorismo”; concernía al Sahel, zona tapón entre el Maghreb y el África negra, entre las zonas petroleras del norte y las del Golfo de Guinea.

En pocos años, el interés político y militar de Estados Unidos por África se acrecentó considerablemente, como ilustran la visita a Gabón y Angola del secretario de Estado Colin Powell, en septiembre de 2002 (¡una hora en cada país, el tiempo necesario para afirmar una presencia!); el viaje del presidente George W. Bush a Senegal, Nigeria, Botswana, Uganda y Sudáfrica en julio de 2003; y la gira del general Charles F. Wald, comandante adjunto del Eucom, por diez países (Ghana, Argelia, Nigeria, Angola, Sudáfrica, Namibia, Gabón, Santo Tomé, Níger y Túnez), dos semanas antes de la reunión de Stuttgart.

Más significativa resulta la participación indirecta de Washington, en marzo pasado, en una operación militar llevada a cabo por cuatro países del Sahel (Malí, Chad, Níger y Argelia) contra el Grupo Salafista para la Prédica y el Combate (GSPC). El "número 2" de esta organización, Ammari Saifi, conocido bajo el nombre de "Abderrazak le para", habría sido detenido en Chad en mayo 1. Asimismo, en junio, el ejército argelino anunció que abatió a Nauil Sahraoui, principal dirigente del grupo. El GSPC está inscripto, al igual que el Grupo Islamista Armado (GIA) de Argelia, en la lista estadounidense de organizaciones terroristas, y Washington sospecha su vinculación con Al-Qaeda. Se dio a conocer con el secuestro de 32 turistas en el Sahara argelino, a comienzos del año 2003. La operación constituía un estreno en África y confirmaba la estrecha colaboración de Estados Unidos con Argelia.

Desde el mes de enero pasado, el ejército estadounidense desplegó importantes medios para apoyar la lucha de las tropas locales contra el GSPC. La ayuda se organizó en el marco del programa de asistencia militar Pan Sahel Initiative (PSI), que opera desde noviembre de 2003 y cuenta para 2004 con 6,5 millones de dólares. Este programa apunta a ayudar a Malí, Chad, Níger y Mauritania a combatir "el contrabando, el crimen internacional y los movimientos terroristas".

Unas 250 toneladas de armamento diverso y 350 soldados fueron enviados a la región, en un puente aéreo de dos semanas, desde la base aérea de Rota, en España. Una vez despachados el armamento y las tropas, medios aéreos de protección fueron puestos a disposición desde las bases de la Royal Air Force en Mildenhall y Lakenheath, en Gran Bretaña. La seguridad de la operación movilizó también elementos del 32º Grupo de Operaciones Especiales, unidad ligada a la CIA. En las semanas precedentes al operativo, elementos del 10º grupo de las Fuerzas Especiales, con base en Stuttgart, Alemania, habían sido enviados para supervisar el entrenamiento de las tropas malíes.

"El PSI es una herramienta importante de la guerra contra el terrorismo y ha hecho mucho para fortalecer los lazos en una región que ignoramos ampliamente en el pasado, en especial, entre Argelia y Malí, Níger y Chad", explicó el 23 de marzo pasado el coronel Victor Nelson, responsable del programa para la Oficina del Ministerio de Defensa encargada de las cuestiones vinculadas a la seguridad internacional. "Hace tiempo que decimos que si la presión se hace muy dura para los terroristas en Afganistán, Pakistán, Irak y otras partes, encontrarán nuevos lugares donde trabajar, y las regiones del Sahel y el Maghreb forman parte de esos lugares" 2.

En apenas nueve meses, desde la visita del presidente Bush hasta la conferencia de Stuttgart, la intervención militar estadounidense en África se aceleró claramente, luego de la pausa posterior a la Guerra Fría. Washington tomó conciencia de su dependencia de ciertas materias primas provistas por el continente: el manganeso (necesario para la producción de acero); el cobalto y el cromo inidispensables para las aleaciones (especialmente en aeronáutica); el vanadio, el oro, el antimonio, el flúor, el germanio... a los que evidentemente hay que agregar los diamantes industriales. Zaire y Zambia poseen el 50% de las reservas mundiales de cobalto; el 98% de las reservas mundiales de cromo se encuentra en Zimbabwe y Sudáfrica; ésta última concentra además el 90% de las reservas de metales del grupo del platino (platino, paladio, rhodio, ruthenio, iridio y osmio). Y su sed de petróleo acrecentará la importancia de países como Angola o Nigeria.

Cooperación "ofensiva"

Tras el fracaso de su intervención en Somalía, emprendida el 9-12-1992 y concluida el 31-3-1994, el presidente William Clinton relanzó la política africana de Washington. Este renovado interés se manifestó de manera espectacular, entre el 15 y el 18 de marzo de 1999, cuando Estados Unidos alojó el primer encuentro entre los responsables de ocho organizaciones regionales africanas, ochenta y tres ministros del continente y sus homólogos estadounidenses. La reunión, realizada en Washington, tenía por objetivo "fortalecer la asociación entre Estados Unidos y África" y "estimular un mayor desarrollo económico, intercambios comerciales, inversiones, más reforma política y crecimiento económico recíproco en el siglo XXI" 3. Si bien se evocó al terrorismo debido a los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Nairobi y Dar es-Salaam, atribuidos a Al-Qaeda, la reunión tendría como principal resultado la adopción del Growth and Opportunity Act (GOA), que amplió el acceso de los productos africanos al mercado estadounidense.

Más discreta resulta la progresiva instauración de un sistema muy coherente de asistencia militar desde mediados de los años '90. En 1996, Washington creó una Fuerza de Respuesta a las Crisis Africanas (ACRF). Poco después, ésta fue reemplazada por una estructura denominada African Crisis Response Initiative (ACRI) 4. La misión oficial del ACRI es el entrenamiento para el "mantenimiento de la paz" y la "ayuda humanitaria", y el armamento provisto es de tipo "no letal". En realidad, el ACRI está destinado a modernizar y adaptar las fuerzas armadas locales a las normas estadounidenses, en particular frente a la emergencia del terrorismo en África. Apunta también, naturalmente, a evitar nuevos desastres como el somalí.

Si bien el ACRI es una creación de la Secretaría de Estado estadounidense, es el Comando Europeo del ejército estadounidense (Eucom) el que coordina sus medios militares, en particular la utilización de las Fuerzas Especiales. Empresas privadas especializadas en el sector, como Logicon del grupo Northrop-Grumman o Military Professionnal Resources Inc. (MPRI), aportan apoyo logístico (provisión de equipamiento o de "personal civil especializado"). MPRI es una firma privada de asesoramiento en materia de seguridad dirigida principalmente por ex oficiales estadounidenses; opera por cuenta de gobiernos del mundo entero, incluso en Irak.

Por su parte, si bien el ACRI declara objetivos humanitarios, el coordinador de sus programas de entrenamiento es el coronel Nestor Pino-Marina, ex oficial de historial evocador: exiliado cubano, participa en el fallido desembarco de Bahía de los Cochinos en 1961; ex integrante de las Fuerzas Especiales, voluntario en Vietnam y Laos, pertenece durante la era Reagan al Inter-American Defense Board y participa junto a la Contra nicaragüense en las operaciones clandestinas contra los sandinistas en los '90. Se lo acusará de haber participado en el tráfico de drogas para financiar los envíos de armas a América Central...

El programa de entrenamiento del ACRI es concebido para desarrollar aptitudes militares básicas, reforzar formaciones de combate y aumentar las capacidades de los estados mayores. El conjunto, titulado "mini equipamiento, maxi entrenamiento", se articula en torno a seis "claves": estandarización, interoperabilidad, instrucción de los instructores, transparencia, apoyo, trabajo en equipo. Está prevista incluso la extensión de las normas de entrenamiento a programas conducidos por Francia, Reino Unido o Bélgica, y la cooperación con esos países.

Entre julio de 1997 y mayo de 2000, el ACRI organizó la formación de batallones (entre 800 y 1.000 hombres) en Senegal, Uganda, Malawi, Malí, Ghana, Benín y Costa de Marfil; el Departamento de Estado provee equipamiento liviano (generadores eléctricos, vehículos, detectores de minas, equipos de visión nocturna) y sobre todo instrumentos de comunicación a más de 8.000 hombres. Ese programa contó con 30 millones de dólares en 2001 y 2002.

El ACRI prolonga una serie de programas puntuales de asistencia militar o civil prodigada por Estados Unidos desde principios de los '90 y administrados por la Secretaría de Defensa. Es el caso de Malí.

Asimismo, en julio de 2001, 400 soldados senegaleses recibieron, en el marco del ACRI, una formación para la "guerra psicológica". Según el coronel Pino-Marina, "las doctrinas en uso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fueron absorbidas" 5. También se organizaron seminarios político-militares para 65 oficiales, a fin de "prepararlos para las operaciones de mantenimiento de la paz". El ejercicio culminó con la simulación informática, por vía satelital, de una situación de crisis. El programa Janus, base del ejercicio, fue concebido por Logicon. Se trata en todos los casos de ampliar la integración y operabilidad de las normas vigentes en el Pentágono y de instalar equipamiento estadounidense de manera duradera.

Pero el ACRI es sólo una faceta de la creciente intervención militar de Estados Unidos en África. El Africa Center for Strategic Studies (ACSS), establecido en 1999, es una rama de la Universidad Nacional de Defensa del Pentágono. Esta institución académica brinda una enseñanza dirigida al personal militar de "alto rango", pero también a "líderes" civiles (responsables políticos o de asociaciones, jefes de empresas, etc.). Los programas tratan sobre las relaciones entre civiles y militares, la seguridad nacional, la economía de la defensa, etc. En mayo de 2003 se eligió a Malí como sede de un seminario dedicado a la lucha contra el terrorismo en la región: Argelia, Chad, Malí, Mauritania, Marruecos, Níger, Nigeria y Senegal participaron. Francia y Alemania también estaban representadas.

Después de los atentados del 11-9-01 Estados Unidos aumentó su inversión militar en África. La "guerra contra el terrorismo" provee los pretextos necesarios. Como afirmó el presidente Bush durante su gira africana de julio de 2003: "No dejaremos que los terroristas amenacen a los pueblos africanos, ni que utilicen África como base para amenazar al mundo" 6.

Así fue como, en la primavera boreal de 2002, la administración Bush transformó (en el Pentágono se dice "reorganizó") el ACRI en Acota-Africa Contengency Operations Training Assistance (AACOT). A partir de ese momento, además del "mantenimiento de la paz y la ayuda humanitaria", este nuevo organismo incluye el entrenamiento ofensivo, en especial para unidades comunes de infantería y pequeñas unidades, sobre el modelo de las Fuerzas Especiales, así como la formación para entorno "hostil". En adelante, se dota a las fuerzas africanas de armamento ofensivo estandarizado (fusiles de ataque, ametralladoras, morteros, etc.). En Washington ya no se habla de armas "no letales" como en la época del ACRI y se insiste en la cooperación "ofensiva": "Si bien las fuerzas desplegadas en el marco del ACRI nunca habrían sido puestas en una situación de amenaza a su seguridad, aquellas que lo serán en el marco del AACOT deberán estar listas para hacer frente al peligro, dado que estarán encargadas de instaurar la calma" 7.

El AACOT está ligado a centros de formación militar del Joint Combined Arms Training System (JCATS), calificados de "indispensables", ya que permiten mantener el nivel de calificación y preparación militar. El primero se abrió en Abuja, Nigeria, el 25-11-03. Los JCATS son administrados por MPRI y se basan "en la utilización de programas sofisticados de simulación de guerra inspirados en condiciones verdaderamente existentes en los campos de batalla. (...) Nigeria y Canadá son los dos únicos países que tienen programas JCATS" 8. Según el coronel Victor Nelson, ex agregado militar de Estados Unidos en Nigeria, encargado de Pan Sahel Initiative, "es un medio barato de asegurar la formación de oficiales. Incluso países con pocos recursos pueden recurrir a los JCATS. Se trata, de hecho, de reunir a la gente durante unos quince días para algunos ejercicios de guerra, cosa que los militares estadounidenses del siglo XXI ya hacen" 9.

Además del AACOT, 44 países africanos participan en un programa específico destinado a los oficiales: el International Military and Training Program (IMET), que formó, en 2002, a más de 1.500 oficiales. Para los siete principales países involucrados (Botswana, Etiopía, Ghana, Kenya, Nigeria, Senegal, Sudáfrica), el costo total del IMET pasó de 8 millones de dólares en 2001 a 11 millones en 2003. Finalmente, el programa Africa Regional Peacekeeping (ARP) incluye un entrenamiento en las tácticas ofensivas y la transferencia de tecnología militar. De 2001 a 2003, el ARP recibió un financiamiento estimado en cerca de 100 millones de dólares.

La estrategia estadounidense en África podría resumirse en dos ejes fundamentales: por un lado, procurar un acceso ilimitado a los mercados clave, a las fuentes de energía y a otros recursos estratégicos y, por otro, asegurar militarmente las vías de comunicación, en especial para permitir el envío de materias primas a Estados Unidos. "Lo que el pueblo estadounidense no olvida de la guerra del Golfo, es que es mucho más fácil ir a patearle el trasero a la gente de Medio Oriente que hacer sacrificios para limitar la dependencia de Estados Unidos del petróleo importado", decía ya James Schlesinger, ex secretario de Energía del presidente Carter, durante el XV Consejo Mundial de la Energía, en septiembre de 1992.

Es evidente que lo que interesa a Estados Unidos es el petróleo africano 10. Y el 5-9-02, luego de participar en la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo, Colin Powell se dirigió a Luanda (Angola) y posteriormente a Libreville (Gabón), dos países productores de petróleo. Los expertos coinciden en afirmar que, en el transcurso de los próximos diez años, el continente africano se convertirá en la segunda fuente de petróleo y eventualmente de gas natural de Estados Unidos, después de Medio Oriente. Al menos hasta que "las cosas se calmen"... Dos vías estratégicas están en el centro del pensamiento militar estadounidense: en el oeste, el oleoducto Chad-Camerún, y en el este, el oleoducto Higlieg-Puerto Sudán. Y se habla de un proyecto de oleoducto que uniría Chad con Sudán.

En julio de 2003 una tentativa de golpe de Estado en Santo Tomé y Príncipe, pequeño Estado muy rico en reservas de petróleo asociado a Nigeria, precipitó la intervención de Washington en el archipiélago. Apenas tres meses más tarde, las compañías petroleras, esencialmente estadounidenses, ofrecieron más de 500 millones de dólares para explorar las aguas profundas del Golfo de Guinea, compartidas por Nigeria y Santo Tomé y Príncipe. El doble de lo que ambos países esperaban conseguir.

Sobre la marcha, el ejército estadounidense anunció un programa de ayuda a las reducidas fuerzas de seguridad locales. Se encararía la instalación de una base militar. El Congreso estadounidense y la administración Bush declararon formalmente a la región "de vital interés" para Estados Unidos. Washington, a través del Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, preparó muy bien el terreno: el general Carlton W. Fulford, comandante en jefe del Eucom, viajó a Santo Tomé en octubre de 2002 para estudiar la posibilidad de establecer una misión regional en África occidental, y MPRI forma a los guardacostas de Guinea y Angola.

En el continente negro, Estados Unidos procura obtener sociedades con todos los países, bajo los más diversos pretextos. Los estadounidenses afirman que el ejército sudafricano sería incapaz de llevar adelante una acción de envergadura, siendo que el 75% de los efectivos están, según ellos, afectados de HIV. Pretoria necesitaría entonces un apoyo masivo de Washington como refuerzo para esos elementos debilitados. Entonces, Sudáfrica se prepara para unirse al programa AACOT. Pero curiosamente los soldados sudafricanos no deben estar tan enfermos, puesto que miles de ellos son empleados por sociedades privadas en Irak como "refuerzos civiles".

En realidad, Estados Unidos está interesado en Sudáfrica por su posición estratégica. Durante la Guerra Fría, Pretoria abrió sus bases a las fuerzas armadas estadounidenses, permitiendo a Washington controlar el Océano Índico entre África y la base naval de Diego García. Fue también una pieza indispensable en la lucha contra los movimientos de liberación africanos sospechados de obedecer a Moscú. En 2001, el embajador de Estados Unidos Cameron Hume afirmaba que los sudafricanos y los estadounidenses "compartían un similar apego a la democracia, a la economía de mercado y a la búsqueda de un porvenir mejor para todos" 11.

El intervencionismo militar de Estados Unidos en África hace intrusión, naturalmente, en las zonas de influencia tradicionales de las antiguas potencias coloniales, en particular Francia. Esta rivalidad es evidente en Djibuti, uno de los países más pobres del planeta, desértico y sin recursos. País en principio sin interés... salvo por su situación estratégica. Se trata efectivamente de una posición a la vez avanzada sobre una zona marítima por donde transita un cuarto de la producción mundial de petróleo (sin contar la proximidad geográfica del oleoducto sudanés), y que al mismo tiempo se encuentra situada en la banda estratégica Sahel-Cuerno de África, por cuya "mayor seguridad" se esfuerza Washington. Si bien Francia mantiene allí su principal base militar en el extranjero, Camp Lemoine, Djibuti se convirtió en una base estadounidense permanente 12.

El general Charles F. Wald, subcomandante del Eucom, pasa mucho tiempo en África. En marzo de 2004, visitó once países en una semana (Marruecos, Argelia, Nigeria, Angola, Sudáfrica, Namibia, Gabón, Santo Tomé, Ghana, Níger y Túnez). Luego de subrayar, durante una conferencia de prensa organizada en Washington para los periodistas africanos, que Estados Unidos y Francia tenían muchos intereses en común, el general Wald indicó: "Hay países francófonos que tienen vínculos antiguos e históricos con Francia. (...) Los franceses podrían estar implicados en ese ámbito" 13. Un modo apenas elegante de repartir las tareas y asentar la presencia política de Washington en África.

  1. Anunciado por Chad el 18 de mayo, el arresto sólo fue confirmado por Alemania, de fuente chadí.
  2. Jim Fisher-Thompson, "L'Initiative Pan-Sahel encourage la coopération entre les pays du Sahel et du Maghreb", Washington Files, Servicio de información del Departamento de Estado de Estados Unidos.
  3. Reunión ministerial Estados Unidos-África. Una sociedad para el siglo XXI
  4. Philippe Leymarie, "Washington à la recherche d'espaces vierges en Afrique ", Le Monde diplomatique, París, marzo de 1998.
  5. Charles Cobb Jr., "Brigade Level Peacekeeping Exercise Begins".
  6. Servicio de información del Departamento de Estado de Estados Unidos, Washington Files, 16-7-03.
  7. Jim Fisher-Thompson, "Les Etats-Unis aident à former des militaires nigérians", Washington Files, 3-12-02.
  8. Jim Fisher-Thompson, op. cit.
  9. Programa de información internacional, Departamento de Estado, Washington, 26-3-04.
  10. Jean-Christophe Servant, "Ofensiva sobre el oro negro africano", Informe-Dipló, 10-1-03
  11. Servicio de información del Departamento de Estado de Estados Unidos, Washington Files, Washington, 1-11-01.
  12. Véase Philippe Leymarie, "Desembarco en Djibuti", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, febrero de 2003.
  13. Servicio de información del Departamento de Estado de Estados Unidos, Washington Files, Washington, 8-3-04.
Autor/es Pierre Abramovici
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 61 - Julio 2004
Páginas:22,23
Traducción Patricia Minariett
Temas Ciencias Políticas, Terrorismo, Justicia Internacional
Países Oceanía y Pacífico Sur