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Reseñas de libros
Nación y Estado en Iberoamérica
De Chiaramonte, José Carlos
“Históricamente, Macedonia es una mezcla tan inextricable de etnias que cualquier intento de identificarla con una nacionalidad concreta ha de estar equivocado... no en vano los franceses llamaron así a la ensalada de frutas.” Eric Hobsbawm ejemplifica de este modo la forma de legitimación más frecuente del Estado nación: la construcción de una comunidad étnica, lingüística o cultural mediante la invención de una tradición común para un conjunto que carece de ella. Con esta premisa, Chiaramonte decide estudiar la historia de la organización estatal en Iberoamérica mediante el análisis del lenguaje político utilizado en el momento de su surgimiento y de las ideas del racionalismo iusnaturalista que lo sustentaban. Pues “con el término nación no nos estamos refiriendo a una realidad histórica (ni a una entidad de esencia invariable llamada así), sino a un concepto que pudo aplicarse a distintas realidades según el sentido que le asignaban los protagonistas de esas historias”. Tal abordaje le permite evitar un anacronismo, tan difundido como riesgoso, que consiste en suponer que las actuales naciones iberoamericanas existían cuando se abrió el ciclo de las independencias; “un presupuesto que resulta de asociar la nación a la nacionalidad y, por lo tanto, inferir la existencia hacia fines de la colonia de comunidades que habrían reivindicado su derecho a conformar Estados independientes en virtud de la posesión de una cultura común”. El autor descubre, por el contrario, que las identidades y formas de legitimidad que encontraron los independentistas latinoamericanos ante el derrumbe de los imperios ibéricos se basaban en la doctrina del pacto de sujeción y la retroversión de la soberanía a “los pueblos” (pequeñas entidades soberanas, las ciudades coloniales y sus respectivos hinterlands, reunidas fundamentalmente por conveniencia) y no a “el pueblo” genérico. Aun cuando Chiaramonte concibió el libro como “estrictamente historiográfico”, el objeto de su estudio lo vuelve político. No es de poca importancia para el debate actual revelar los fundamentos míticos y los orígenes históricos reales de un conjunto de construcciones aún vivas: los nacionalismos (en este caso latinoamericanos) y las naciones, esas “comunidades imaginadas” que les dan sustento.
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