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Esperanzas frustradas en Marruecos
El rey Mohammed VI asumió el trono de Marruecos el 30 de julio de 1999 y se afirmó como el dueño del reino. Si algunos imaginaron que el tímido príncipe heredero tendría dificultades para imponerse a la temible clase política, se equivocaron por completo. Sin embargo, el joven rey no ha emprendido –salvo en el ámbito del Código de familia– el conjunto de reformas que la opinión democrática esperaba de él.
Los comienzos del reinado del
joven Mohammed VI -que nació el 21 de agosto de 1963- fueron fáciles
porque gozaba de una gran popularidad. Se había mantenido apartado
de los asuntos del Estado. No estaba implicado en ninguna cuestión
de seguridad o de politiquería, contrariamente a su padre Hassan
II, sobre el cual se había apoyado Mohammed V (abuelo del soberano
actual), otorgándole la responsabilidad de solucionar problemas
delicados, como la represión del levantamiento bereber del Rif en
1958-1959.
Los gustos simples de Mohammed VI
y la aversión que parecía tener por el ritual que sofocaba a la Corte
fueron bien recibidos. Los marroquíes comenzaron a creer que a la
aplastante presencia de Hassan II seguiría el reinado tranquilizador
de un hombre joven, moderno y poco preocupado por el protocolo. Sus
primeras intervenciones públicas causaron buena impresión. La
"solicitud" y el "afecto" que manifestaba por las "capas sociales
más desfavorecidas" y su deseo de activar la Fundación Mohammed V,
"que consagra su atención a los asuntos de los pobres, de los
necesitados y de los discapacitados" 1, fueron bien percibidos.
Sus viajes al norte del país, la autorización
que le otorgó a Abraham Serfaty 2 para volver del exilio, la
destitución del "visir" Driss Basri, ministro del Interior de 1979 a
1999, y el nombramiento de nuevos gobernadores terminaron por
convencer a los más escépticos de que algo cambiaba en Marruecos y de
que las lenguas podían comenzar a desatarse 3.
Paralelamente, los partidos
políticos históricos, encabezados por la Unión Socialista de
Fuerzas Populares (USFP) y el Istiqlal, facilitaron la tarea del
nuevo rey alineándose tras sus banderas y, lo que era más importante,
evitando negociar su apoyo. Apenas muerto Hassan II, el 30 de julio de
1999, la "Koutla", bloque democrático que agrupa a la izquierda y al
Istiqlal, afirmó su voluntad de "mantenerse fiel a la memoria y a la
vía trazada por Hassan II". Tanta complacencia después de décadas de
represión y de humillaciones no dejaba de sorprender.
Pero el sistema demostró muy
rápidamente ser más fuerte que el hombre 4. El peso de los hábitos y
la hipocresía de los cortesanos acabaron con los deseos de cambio del
monarca. Los antiguos consejeros y la mayor parte de la familia real
le recomendaron preservar la hiba de su padre,
esa mezcla de temor y de respeto sin la cual no habría más monarquía
digna de ese nombre... El 30 de julio de 2000, en ocasión del discurso del
Trono, el tono del nuevo monarca ya había cambiado. Con las
referencias al pacto sagrado de "vasallaje que une desde hace 13
siglos al pueblo con su rey"; los homenajes a su padre, a su abuelo y a
toda la dinastía alauita; los agradecimientos por la "fidelidad
sincera", la "lealtad ferviente", "la adhesión en bloque (del)
querido pueblo" en torno al trono; la "historia gloriosa" de ese
mismo pueblo, su "presente prometedor" y su "futuro radiante"; nada
faltó. Hassan II podría haber firmado ese texto, que evitaba mencionar
el menor cambio constitucional y, en particular, el paso de la
"alternancia consensual" a la "alternancia democrática", cara al
socialista Abderrahmane Youssoufi 5, que Mohammed VI mantuvo al
frente del gobierno.
Las "formas" del poder
El nuevo rey no asumió ningún
riesgo y se acomodó a los textos vigentes. La continuidad es total.
En febrero de 2004 se llegó al colmo del absurdo cuando la región de
Al-Hoceïma, en el corazón del Rif, fue azotada por un violento
terremoto. La "detestable mentalidad del makhzen" 6 -según la expresión del director del semanario Tel Quel, Ahmed Reda Benchemsi- tuvo consecuencias deplorables en
la ayuda a los siniestrados. La administración, siempre tan servil,
más preocupada por complacer al soberano que por socorrer a los
miles de campesinos heridos, hambrientos y arruinados, bloqueó toda
la circulación, o casi, para permitir que el convoy real se
desplazara sin trabas. Asimismo, se le pidió al primer ministro Driss
Jettou permanecer en Rabat hasta tanto el rey no se hubiera hecho
presente en el sitio del desastre.
Los últimos -y escasos- consejos
de ministros se llevan a cabo, cuando no son anulados, en un clima tal 7 que el director del semanario Le Journal, Aboubakr Jamaï, sensibilizado con esa cuestión, denuncia
un "sistema" antidemocrático en el cual las relaciones entre el
monarca y sus consejeros, por un lado, y el gobierno y los partidos
políticos (desacreditados) por otro, son francamente malas 8.
Así, contrariamente a lo que se
podía esperar de un soberano "moderno", Mohammed VI no rompió con la
etiqueta y las viejas prácticas, con la notable excepción de su
matrimonio 9. En una entrevista concedida al semanario Paris Match 10 se mostró muy claro: "El protocolo es y sigue siendo el
protocolo. Los rumores indicaban que yo tenía intenciones de poner
patas para arriba lo que existía. Es falso. El estilo es diferente,
pero (...) deseo que su rigor y cada una de sus reglas sean
preservadas". Si acordamos con Flaubert que "la forma es la propia
carne del pensamiento", no podemos dejar de ver en el mantenimiento
de un protocolo obsoleto la marca de un sistema en el cual el jefe no
tiene que dar cuentas a nadie y hace lo que mejor le parece...
Ni su inexperiencia ni su
supuesta modernidad parecen haber llevado a Mohammed VI a
repensar el modo de funcionamiento del poder. Y esto es lo más
preocupante. Hassan II, como monarca absoluto, había dejado que
algunos buenos técnicos de las finanzas, como Abdellatif Jouahri y
Mohammed Berrada, gestionaran el impopular ajuste estructural de
la economía impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y
el Banco Mundial (BM). En cierta medida, los ministros "tecnócratas"
podían, durante el reinado de Hassan II, decir algo sobre la marcha
de los asuntos del Estado.
Con Mohammed VI, después del
despido sin miramientos de Abderrahmane Youssoufi en octubre de
2002, su sucesor Driss Jettou, ministro del Interior saliente, ha
sido objeto de una verdadera campaña de hostigamiento, llevada a
cabo particularmente por el secretario de Estado del Interior,
Fouad Ali El Himma, amigo del monarca. Que un hombre de apenas cuarenta
años y con una limitada experiencia política o económica pueda
tratar de esta manera a un Primer Ministro más experimentado -que,
además, había sido impuesto a una clase política reticente-
muestra el grado de "delicuescencia" del poder, según la expresión de
Aboubakr Jamaï.
La arrogancia de este pequeño
grupo, del que también forma parte Mounir Majidi, secretario
privado del soberano y gestor del rico patrimonio real, irrita cada
vez más a los altos responsables e inquieta mucho a otros que se
preguntan hacia dónde va el reino.
Excelente conocedor del país y
nada sospechoso de ser un adversario irreductible, el profesor Rémy
Leveau planteaba ya esa pregunta a fines del año 2000: "Yo digo las
cosas muy simplemente: ¿Mohammed VI va a seguir haciendo negocios?
En un sistema en vías de transición democrática el rey no puede ser
empresario. No puede competir con los empresarios. En esta
situación es necesario que refuerce su posición de árbitro" 11.
Primer empresario, primero en la
explotación agrícola, principal fortuna del país, Mohammed VI, que
tiene todos los poderes constitucionales, es al mismo tiempo juez y
parte. Y la hegemonía de la monarquía en el mundo de los negocios no
ha sido nunca tan fuerte como desde hace cinco años. El "rey de los
pobres", ¿se habrá convertido en el rey de los ricos? El soberano se
defiende. A los que denuncian el "mercantilismo" de una parte de su
entorno, el Palacio responde que hay que estimular la libre
empresa, y da el ejemplo de la consolidación de un poderoso grupo
industrial y financiero privado: el Omnium Nor-Africano (ONA) 12.
Pero las condiciones poco transparentes en que se ha construido ese
"poderoso grupo" hacen que la argumentación de los abogados del
Palacio no convenza a los economistas, ya sean marroquíes o
extranjeros 13.
Desde agosto de 1999, el régimen
también se ha distinguido por una serie de iniciativas poco
afortunadas en materia de política exterior, que enturbiaron su
imagen. En julio de 2002, el asunto del islote Perejil (Leïla para
Marruecos), objeto de un conflicto abierto de soberanía con España,
sólo pudo solucionarse gracias a los buenos oficios del secretario
de Estado estadounidense, Colin Powell, exasperado por haber
tenido que dedicar dos días a trabajar sobre esa "pequeña isla
estúpida; ni siquiera una isla, una roca" 14. La idea de enviar una
docena de militares a esa piedra deshabitada y desmilitarizada
es una de las torpezas acumuladas por el soberano.
El tema del Sahara Occidental no
fue mejor administrado, y la falta de imaginación de la diplomacia
marroquí llevó a inútiles tensiones con el representante especial
de Naciones Unidas, el ex secretario de Estado estadounidense
James Baker 15, cercano al presidente George W. Bush que, por otra
parte, presentó su renuncia en junio de 2004 y fue reemplazado por el
diplomático peruano Álvaro de Soto. Sin embargo, la prolongación
por seis meses del mandato de la Misión de Naciones Unidas para un
referéndum en el Sahara Occidental (Minurso), establecida por el
Consejo de Seguridad el 29 de abril último -Kofi Annan, secretario
general de la ONU había pedido diez- muestra que las presiones
internacionales se han atenuado: la "guerra contra el terrorismo",
y sobre todo la deplorable imagen de Estados Unidos en el conjunto
del mundo árabe-musulmán, incitan a los estadounidenses a cuidar a
sus "amigos" árabes.
Washington firmó un acuerdo de
librecambio con Rabat el 15-6-04 16. Por otro lado, el presidente
Bush atribuyó a Marruecos la calidad de "aliado mayor extra OTAN" por
su lucha contra el terrorismo, y a Mohammed VI la de "dirigente
visionario dentro del mundo árabe". Pero no lo invitó a la cumbre del
G8 que tuvo lugar en Sea Island en junio de 2004, y que contó sin
embargo con la presencia de los presidentes de Argelia, Jordania,
Yemen y Bahrein...
En el plano de la seguridad, el
encarnizamiento contra el periodista Ali Lamrabet, condenado a
cuatro años de cárcel por "ultraje a la persona del rey" (a causa de
caricaturas juzgadas "ofensivas"), tuvo un efecto desastroso para
la reputación del reino 17. También en este caso fue necesaria la
intervención de Colin Powell, antes de la finalización del acuerdo
de librecambio, para poner fin a la terquedad de las autoridades
marroquíes, que terminaron por liberar al periodista el 7-1-04.
Algunos días después de los
atentados del 16-3-03 en Casablanca, que produjeron 45 muertos, de los
cuales 12 eran islamistas, la adopción de una ley antiterrorista no
logró tranquilizar ni a las organizaciones de defensa de derechos
humanos 18, ni a los socios habituales de Marruecos en Europa.
Esta ley, que define al terrorismo de manera bastante imprecisa,
abre la puerta a todo tipo de interpretaciones. Al darle muchas
facilidades a la policía, es juzgada tan peligrosa como excesiva
por numerosos juristas.
El ministro de Justicia,
Mohammed Bouzoubaa, precisó que desde la implementación de esta ley
2.112 personas han sido inculpadas. Pero esa cifra no tiene en cuenta
las innumerables interpelaciones más o menos fuertes, ni las
sevicias generalizadas 19. Al denunciar esta "lógica de
represión y de venganza", Patrick Baudouin, presidente honorario de
la Federación Internacional de la Liga por los Derechos Humanos
(FIDH), no duda en hablar de una "justicia de la matanza" 20.
Para justificar este fuerte
retorno a las prácticas represivas, Mohammed VI explica que la "era
del laxismo" ha terminado y que es tiempo de "hacer frente a los
descarados y a quienes se dedican a impedir que las autoridades
públicas y judiciales cuiden y protejan la integridad y la
seguridad de las personas y de los bienes" 21.
Los defensores del régimen
también hacen valer el hecho de que la publicación de libros y de
testimonios sobre los "35 años de plomo" (1963-1998) se han
multiplicado, así como los artículos periodísticos sobre temas
que nadie habría soñado con abordar mientras Hassan II estuvo vivo.
Todo esto no es falso, pero sigue siendo obra de un puñado de
militantes y periodistas valientes, a merced de lo arbitrario.
La campaña llevada a cabo contra
el capitán Mustapha Adib 22 y su severa condena; las suposiciones
montadas por la policía contra el primo del rey, Moulay Hicham; los
graves problemas del periodista Ali Lamrabet; la prohibición de Le Journal -que desde fines del año 2000 sigue privado de la
publicidad a la cual podría aspirar-, y de Demain, que no ha reaparecido 23; las torturas infligidas a
Mohammed Rachid Chrii, militante de la Asociación Marroquí de
Defensa de los Derechos del Hombre (AMDH) en Safi y, sobre todo, la
expulsión de los "barbudos" después de los atentados de mayo de 2003 y
la adopción de la ley antiterrorista, muestran que todo lo que se
había logrado en el ámbito de las libertades y de los derechos
humanos sigue siendo frágil y, a veces, incluso cuestionado.
Por el contrario, el nuevo Código
de familia debe ponerse en el haber de Mohammed VI. Después de tres
años de relativo inmovilismo y de decisiones controvertidas en la
política interna, el soberano tuvo un papel esencial en la adopción
de este código, en enero de 2004, por parte de las dos cámaras. Lejos
de bajar los brazos, como había hecho el primer ministro de la época,
Abderrahmane Youssoufi, después de una manifestación islamista en
marzo de 2000; lejos de quedar satisfecho con una reforma tímida, con
la que se hubiera contentado M'hammed Boucetta, que estaba al frente
de la comisión real encargada de revisar la moudawana (nombre árabe del código civil), Mohammed VI intervino en
un sentido favorable a las reivindicaciones de las militantes
feministas 24.
Este código se propone "liberar
a la mujer de todas las trabas que le impiden aportar su plena
contribución para la edificación de una sociedad solidaria". Y
quiere mantenerse vigilante: "Lo importante no es haber creado (el
nuevo Código de familia), sino que sus disposiciones se apliquen
concretamente" 25.
La creación del Instituto Real de
la Cultura Amazig 26 (IRCA), una de las principales
reivindicaciones del movimiento bereber, constituye otra buena
iniciativa a poner en el haber del soberano.
Sin embargo, por más importantes
que sean, estas decisiones parecen estar lejos de responder a las
expectativas de los ciudadanos. Mohammed VI no da la impresión de
tener idea de la dimensión de las dificultades vividas por sus
compatriotas, y todavía menos de tener una visión precisa de lo que
podría hacerse para aportar un principio de solución. Es lo que
señalaba el profesor Rémy Leveau, desde el año 2002: el rey
"experimenta grandes dificultades para controlar los hilos de los
problemas a los cuales se ve confrontado" 27. Y, desgraciadamente,
los jóvenes cuadros sin experiencia que lo rodean no le aportan una
gran ayuda.
Por exhibir demasiado su fasto,
por exponerse demasiado en los planos económico, político y
social, la monarquía es cada vez más discutida. Su legitimidad, sin
ser cuestionada, parece menos sólidamente fundada, y debe
redefinirse su lugar exacto. Uno de los peligros que acechan a
Mohammed VI es el de responder al incremento del islamismo optando
sólo por una seguridad total, sin atacar las causas profundas del eco
que encuentran estas tesis extremistas. La mayoría de los
marroquíes, para quienes la vida es difícil, no sienten que el
régimen se preocupe por su suerte. En este contexto, el costo anual de
la monarquía marroquí -diecinueve veces más elevado que el de su
homóloga española en valor absoluto (según una evaluación del
diario español El
País)- y el estado de su patrimonio, que es
considerable, no son cuestiones anodinas. Entre las medidas
reclamadas figuran la redistribución de la riqueza y una reforma
fiscal.
Otra pregunta es si el rey debe
involucrarse en todas las cuestiones. ¿No conlleva el riesgo de
consecuencias muy fuertes? ¿No sería mejor que tomara una cierta
perspectiva y encontrara una posición de árbitro, restaurando la
credibilidad de la clase política, sin la cual nada podrá hacerse?
El desprecio y la indiferencia que suscita la clase política,
debidos ampliamente a la actitud del Palacio desde hace varias
décadas, son aprovechados por los extremistas 28.
La monarquía, observa con
justeza Abdeslam Maghraoui 29, "puede y debe ser reformada,
clarificando su relación constitucional y jurídica con el
Estado, la sociedad y el gobierno". Esta convicción es compartida
por quienes desean que Marruecos entre en la modernidad, con una
verdadera monarquía constitucional, y arrojando al olvido la
actual Constitución.
Los atentados del 16-5-03
constituyeron una primera y trágica advertencia a un sistema que
no toma en consideración la dolorosa realidad de una franja de la
población, como la que vive en Sidi Moumen o Hay Thomas, villas miseria
de Casablanca. Y los del 11-3-04 en Madrid, cuyos autores venían en su
mayoría de Marruecos, han colocado a este país en la lista de los
"exportadores del terrorismo internacional".
Frágil en su interior y señalada
con el dedo desde el exterior, la política de Marruecos parece más
incierta que nunca, a pesar del poder absoluto de quien tiene su
destino entre las manos.
- Discursos
del 30-7 y del 20-8-1999.
- Ex
militante de extrema izquierda encarcelado más de diecisiete años
antes de ser expulsado en 1991 a Francia, en condiciones
escandalosas.
- Zakya
Daoud, "Le Maroc en mutation", Le Monde diplomatique, París, abril de 1999.
- "Le
Maroc attend le grand changement", Le Monde diplomatique, París, junio de 2001.
- Nacido
en Tánger en 1924, Youssoufi, compañero cercano de Mehdi Ben Barka,
es uno de los fundadores de la Unión Socialista de las Fuerzas
Populares (USFP). Nombrado Primer Ministro por Hassan II en febrero
de 1998, fue mantenido en sus funciones por Mohammed VI hasta octubre
de 2002. Se retiró de la vida política en octubre de 2003.
- La
palabra árabe makhzen, de donde deriva el término francés "magasin" (negocio),
designa en Marruecos la estructura político-administrativa
sobre la que se apoya el poder, hecha de sumisión, rituales,
ceremonias y tradiciones; una concepción específica de la
autoridad que impregna al conjunto de la clase política y cuya
pieza maestra es el rey.
- Según
el diario El
País de Madrid, del 9-6-04, durante el consejo del
22 de abril, el rey habría dicho a los ministros: "Con excepción de dos o
tres, ustedes son todos incompetentes. Si su misión no les interesa,
¿qué esperan para irse?".
- Le Journal, Casablanca, 8/14-5-04.
- Su
esposa, Lalla Selam, con formación de ingeniero, tiene vida
pública y no vive recluida.
- 13-5-04.
- "Le
Maroc, un an après la mort de Hassan II: une conversation à trois (Mounia
Bennani-Chraïbi, Abadllah Hammoudi y Rémy Leveau)", Annuaire de
l'Afrique du Nord, volumen 38, Edición del CNRS,
París, 1999.
- Para
saber más sobre el grupo ONA, consúltese aquí.
- Tel Quel y Le
Journal han mencionado ampliamente estas
cuestiones y, especialmente, la compra por parte del Banco Comercial
de Marruecos (BCM), controlado por el grupo ONA, del banco privado
marroquí Wafabank, en condiciones muy favorables para el BCM.
- Entrevista
con la revista estadounidense GQ (Gentlemen's Quaterly), del 5-5-04.
- El
plan Baker prevé para el Sahara Occidental un período de autonomía
de cinco años, antes de realizar un referéndum de
autodeterminación. Aceptado por Argelia y por el Frente
Polisario, pero rechazado por Rabat, quedó en un callejón sin
salida.
- Acuerdo
vivamente criticado por una parte de los medios de comunicación.
Durante una gira de conferencias en Marruecos en febrero último, el
premio Nóbel de economía Joseph E. Stiglitz le sugirió a Rabat
esperar a que los demócratas volvieran al poder en Washington, para
obtener un mejor acuerdo.
- Ali
El Sarafi, "Tour de vis sécuritaire au Maroc", Le Monde diplomatique, París, julio de 2003.
- Hay
que señalar que en ocasión de la reciente reorganización
ministerial, el 8 de junio último, el Ministerio de Derechos
Humanos, a cargo de Mohammed Aujja, fue suprimido...
- Un
joven islamista, Abdelhak Bentassir, alias "Moul Sabat", detenido
en Fez el 26-5-03, murió "de muerte natural" en un furgón de la policía
durante su traslado hacia una comisaría de Casablanca. El 24-6-04,
Amnesty International denunció las "torturas sistemáticas" en el
centro de detención de Temara, entre Rabat y Casablanca, sobre la
costa atlántica.
- Le Journal, Casablanca, 15-5-04.
- Discurso
a la Nación, 29-5-03.
- Que
había denunciado corrupción dentro del ejército.
- La
expulsión a mediados de junio de 2004 de dos periodistas noruegos,
que habían cometido la equivocación de encontrarse con un sahraoui
(pueblo del Sahara Occidental) indócil, no mejoró la imagen del
régimen.
- Wendy
Kristianasen, "Debate entre mujeres en tierras del islam", Le Monde
diplomatique, edición Cono Sur, abril de 2004.
- Paris Match, op. cit.
- N.
de la t. Lengua, cultura y pueblo bereber. Amazig significa "hombre
libre" y la lengua se denomina "tamazig" que es el femenino de
amazig
- En
"Monarchies arabes, transitions et dérives dynatiques", Études de la
Documentation française, París, 2002.
- La
creación, a comienzos de junio de 2004, de la Reunión de la Izquierda
Democrática (RGD), que agrupa a cinco pequeñas formaciones
socialistas apunta, según sus fundadores, a crear un "gran partido
socialista creíble".
- Docente
en Princeton, en un artículo publicado por el semanario Le Journal, 7/13-6-03.
Hechos salientes
1999
23 de julio. Muerte de Hassan II (1929-1999). Su hijo mayor, Mohammed VI, asume el trono el 30. En un discurso pronunciado un mes más tarde, el nuevo rey evoca a los “desaparecidos” y “victímas de arrestos arbirtrarios”.
30 de septiembre. Mohammed VI pone fin al exilio de Abraham Serfaty.
9 de noviembre. Driss Basri, ministro del Interior por veinte años, es despedido.
27 de noviembre. Tras 36 años de exilio en Francia, la familia Ben Barka vuelve a Marruecos.
2000
12 de marzo. 100.000 manifestantes desfilan en Rabat en apoyo a la reforma prevista del Código de familia, mientras en Casablanca varios cientos de miles de personas exigen su retiro. El texto es retirado.
2001
30 de julio. Mohammed VI anuncia la creación de un Instituto real para la cultura amazig (bereber).
1 de noviembre. Visita real al Sahara Occidental, la primera desde el cese el fuego de 1991.
2002
7 de abril. Más de un millón de marroquíes manifiestan su solidaridad con el pueblo palestino, ante la reocupación de Cisjordania por Israel.
23 de abril. Mohammed VI es recibido por el presidente George W. Bush en Washington.
12 de julio. Se celebra en Rabat el casamiento del rey con Salma Bennani.
11 de julio. Marruecos envía una docena de soldados sobre el islote Perejil/Leïla, a 200 metros de sus costas. España los desaloja el 17, y se retira el 20. Los dos países normalizarán su relaciones el 30 de enero de 2003.
27 de septiembre. Las elecciones legislativas están marcadas por la elección de 35 mujeres, mientras que los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), con 41 bancas, triplican su representación. Algunos días más tarde, Mohammed VI reemplaza al primer ministro (socialista) Abderrahmane Youssoufi por Driss Jettou, que no pertenece a ningún partido.
2003
16 de mayo. Atentados terroristas en Casablanca provocan 45 muertos, de los cuales 12 kamikazes. El parlamento adopta, el 28 de mayo, una ley antiterrorista.
29 de mayo. En un discurso transmitido por radio y televisión, el rey anuncia “el fin de la era del laxismo” y vapulea a “la oposición sistemática” al poder.
11 de julio. Diez miembros de la Salafia Djihadia, implicada en los atentados del 16 de mayo, son condenados a muerte. Otro centenar serán condenados en agosto y septiembre.
2004
7 de enero. Mohammed VI otorga la gracia a 32 prisioneros políticos, así como al periodista Ali Lamrabet, encarcelado desde el 21-5-03.
16 de enero. Los diputados adoptan por unanimidad la igualdad jurídica entre hombres y mujeres. Este nuevo Código de familia libera a las mujeres marroquíes de la tutela del padre o del hermano y les confiere la corresponsabilidad de la familia.
23 de febrero. Un terremoto provoca más de 600 muertos en Al-Hoceima. El rey visita el lugar el 28.
3 de junio. Washington acuerda a Marruecos el estatuto de “aliado mayor extra-OTAN”.
8 de junio. Reordenamiento de ministerios. Se suprime el ministerio de Derechos Humanos.
15 de junio. Estados Unidos y Marruecos firman un acuerdo de libre comercio, que se traduce principalmente en la eliminación de barreras aduaneras en un 95% de los bienes industriales o de consumo.
15 al 26 de junio. Larga “visita de amistad” del rey en África subsahariana que recorre Camerún, Gabón, Benin, Níger y Senegal.
22 de junio. Tras la renuncia del enviado especial de la ONU en Sahara Occidental, Rabat estima que “el plan Baker no está más a la orden del día” y se pronuncia por una solución “definitiva y global” fundada en “una amplia autonomía”.
8 de julio. Mohammed VI es recibido en la Casa Blanca por el presidente George W. Bush.
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