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Recuadros:

Esperanzas frustradas en Marruecos

El rey Mohammed VI asumió el trono de Marruecos el 30 de julio de 1999 y se afirmó como el dueño del reino. Si algunos imaginaron que el tímido príncipe heredero tendría dificultades para imponerse a la temible clase política, se equivocaron por completo. Sin embargo, el joven rey no ha emprendido –salvo en el ámbito del Código de familia– el conjunto de reformas que la opinión democrática esperaba de él.

Los comienzos del reinado del joven Mohammed VI -que nació el 21 de agosto de 1963- fueron fáciles porque gozaba de una gran popularidad. Se había mantenido apartado de los asuntos del Estado. No estaba implicado en ninguna cuestión de seguridad o de politiquería, contrariamente a su padre Hassan II, sobre el cual se había apoyado Mohammed V (abuelo del soberano actual), otorgándole la responsabilidad de solucionar problemas delicados, como la represión del levantamiento bereber del Rif en 1958-1959.

Los gustos simples de Mohammed VI y la aversión que parecía tener por el ritual que sofocaba a la Corte fueron bien recibidos. Los marroquíes comenzaron a creer que a la aplastante presencia de Hassan II seguiría el reinado tranquilizador de un hombre joven, moderno y poco preocupado por el protocolo. Sus primeras intervenciones públicas causaron buena impresión. La "solicitud" y el "afecto" que manifestaba por las "capas sociales más desfavorecidas" y su deseo de activar la Fundación Mohammed V, "que consagra su atención a los asuntos de los pobres, de los necesitados y de los discapacitados" 1, fueron bien percibidos.

Sus viajes al norte del país, la autorización que le otorgó a Abraham Serfaty 2 para volver del exilio, la destitución del "visir" Driss Basri, ministro del Interior de 1979 a 1999, y el nombramiento de nuevos gobernadores terminaron por convencer a los más escépticos de que algo cambiaba en Marruecos y de que las lenguas podían comenzar a desatarse 3.

Paralelamente, los partidos políticos históricos, encabezados por la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y el Istiqlal, facilitaron la tarea del nuevo rey alineándose tras sus banderas y, lo que era más importante, evitando negociar su apoyo. Apenas muerto Hassan II, el 30 de julio de 1999, la "Koutla", bloque democrático que agrupa a la izquierda y al Istiqlal, afirmó su voluntad de "mantenerse fiel a la memoria y a la vía trazada por Hassan II". Tanta complacencia después de décadas de represión y de humillaciones no dejaba de sorprender.

Pero el sistema demostró muy rápidamente ser más fuerte que el hombre 4. El peso de los hábitos y la hipocresía de los cortesanos acabaron con los deseos de cambio del monarca. Los antiguos consejeros y la mayor parte de la familia real le recomendaron preservar la hiba de su padre, esa mezcla de temor y de respeto sin la cual no habría más monarquía digna de ese nombre... El 30 de julio de 2000, en ocasión del discurso del Trono, el tono del nuevo monarca ya había cambiado. Con las referencias al pacto sagrado de "vasallaje que une desde hace 13 siglos al pueblo con su rey"; los homenajes a su padre, a su abuelo y a toda la dinastía alauita; los agradecimientos por la "fidelidad sincera", la "lealtad ferviente", "la adhesión en bloque (del) querido pueblo" en torno al trono; la "historia gloriosa" de ese mismo pueblo, su "presente prometedor" y su "futuro radiante"; nada faltó. Hassan II podría haber firmado ese texto, que evitaba mencionar el menor cambio constitucional y, en particular, el paso de la "alternancia consensual" a la "alternancia democrática", cara al socialista Abderrahmane Youssoufi 5, que Mohammed VI mantuvo al frente del gobierno.

Las "formas" del poder

El nuevo rey no asumió ningún riesgo y se acomodó a los textos vigentes. La continuidad es total. En febrero de 2004 se llegó al colmo del absurdo cuando la región de Al-Hoceïma, en el corazón del Rif, fue azotada por un violento terremoto. La "detestable mentalidad del makhzen" 6 -según la expresión del director del semanario Tel Quel, Ahmed Reda Benchemsi- tuvo consecuencias deplorables en la ayuda a los siniestrados. La administración, siempre tan servil, más preocupada por complacer al soberano que por socorrer a los miles de campesinos heridos, hambrientos y arruinados, bloqueó toda la circulación, o casi, para permitir que el convoy real se desplazara sin trabas. Asimismo, se le pidió al primer ministro Driss Jettou permanecer en Rabat hasta tanto el rey no se hubiera hecho presente en el sitio del desastre.

Los últimos -y escasos- consejos de ministros se llevan a cabo, cuando no son anulados, en un clima tal 7 que el director del semanario Le Journal, Aboubakr Jamaï, sensibilizado con esa cuestión, denuncia un "sistema" antidemocrático en el cual las relaciones entre el monarca y sus consejeros, por un lado, y el gobierno y los partidos políticos (desacreditados) por otro, son francamente malas 8.

Así, contrariamente a lo que se podía esperar de un soberano "moderno", Mohammed VI no rompió con la etiqueta y las viejas prácticas, con la notable excepción de su matrimonio 9. En una entrevista concedida al semanario Paris Match 10 se mostró muy claro: "El protocolo es y sigue siendo el protocolo. Los rumores indicaban que yo tenía intenciones de poner patas para arriba lo que existía. Es falso. El estilo es diferente, pero (...) deseo que su rigor y cada una de sus reglas sean preservadas". Si acordamos con Flaubert que "la forma es la propia carne del pensamiento", no podemos dejar de ver en el mantenimiento de un protocolo obsoleto la marca de un sistema en el cual el jefe no tiene que dar cuentas a nadie y hace lo que mejor le parece...

Ni su inexperiencia ni su supuesta modernidad parecen haber llevado a Mohammed VI a repensar el modo de funcionamiento del poder. Y esto es lo más preocupante. Hassan II, como monarca absoluto, había dejado que algunos buenos técnicos de las finanzas, como Abdellatif Jouahri y Mohammed Berrada, gestionaran el impopular ajuste estructural de la economía impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). En cierta medida, los ministros "tecnócratas" podían, durante el reinado de Hassan II, decir algo sobre la marcha de los asuntos del Estado.

Con Mohammed VI, después del despido sin miramientos de Abderrahmane Youssoufi en octubre de 2002, su sucesor Driss Jettou, ministro del Interior saliente, ha sido objeto de una verdadera campaña de hostigamiento, llevada a cabo particularmente por el secretario de Estado del Interior, Fouad Ali El Himma, amigo del monarca. Que un hombre de apenas cuarenta años y con una limitada experiencia política o económica pueda tratar de esta manera a un Primer Ministro más experimentado -que, además, había sido impuesto a una clase política reticente- muestra el grado de "delicuescencia" del poder, según la expresión de Aboubakr Jamaï.

La arrogancia de este pequeño grupo, del que también forma parte Mounir Majidi, secretario privado del soberano y gestor del rico patrimonio real, irrita cada vez más a los altos responsables e inquieta mucho a otros que se preguntan hacia dónde va el reino.

Excelente conocedor del país y nada sospechoso de ser un adversario irreductible, el profesor Rémy Leveau planteaba ya esa pregunta a fines del año 2000: "Yo digo las cosas muy simplemente: ¿Mohammed VI va a seguir haciendo negocios? En un sistema en vías de transición democrática el rey no puede ser empresario. No puede competir con los empresarios. En esta situación es necesario que refuerce su posición de árbitro" 11.

Primer empresario, primero en la explotación agrícola, principal fortuna del país, Mohammed VI, que tiene todos los poderes constitucionales, es al mismo tiempo juez y parte. Y la hegemonía de la monarquía en el mundo de los negocios no ha sido nunca tan fuerte como desde hace cinco años. El "rey de los pobres", ¿se habrá convertido en el rey de los ricos? El soberano se defiende. A los que denuncian el "mercantilismo" de una parte de su entorno, el Palacio responde que hay que estimular la libre empresa, y da el ejemplo de la consolidación de un poderoso grupo industrial y financiero privado: el Omnium Nor-Africano (ONA) 12. Pero las condiciones poco transparentes en que se ha construido ese "poderoso grupo" hacen que la argumentación de los abogados del Palacio no convenza a los economistas, ya sean marroquíes o extranjeros 13.

Desde agosto de 1999, el régimen también se ha distinguido por una serie de iniciativas poco afortunadas en materia de política exterior, que enturbiaron su imagen. En julio de 2002, el asunto del islote Perejil (Leïla para Marruecos), objeto de un conflicto abierto de soberanía con España, sólo pudo solucionarse gracias a los buenos oficios del secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, exasperado por haber tenido que dedicar dos días a trabajar sobre esa "pequeña isla estúpida; ni siquiera una isla, una roca" 14. La idea de enviar una docena de militares a esa piedra deshabitada y desmilitarizada es una de las torpezas acumuladas por el soberano.

El tema del Sahara Occidental no fue mejor administrado, y la falta de imaginación de la diplomacia marroquí llevó a inútiles tensiones con el representante especial de Naciones Unidas, el ex secretario de Estado estadounidense James Baker 15, cercano al presidente George W. Bush que, por otra parte, presentó su renuncia en junio de 2004 y fue reemplazado por el diplomático peruano Álvaro de Soto. Sin embargo, la prolongación por seis meses del mandato de la Misión de Naciones Unidas para un referéndum en el Sahara Occidental (Minurso), establecida por el Consejo de Seguridad el 29 de abril último -Kofi Annan, secretario general de la ONU había pedido diez- muestra que las presiones internacionales se han atenuado: la "guerra contra el terrorismo", y sobre todo la deplorable imagen de Estados Unidos en el conjunto del mundo árabe-musulmán, incitan a los estadounidenses a cuidar a sus "amigos" árabes.

Washington firmó un acuerdo de librecambio con Rabat el 15-6-04 16. Por otro lado, el presidente Bush atribuyó a Marruecos la calidad de "aliado mayor extra OTAN" por su lucha contra el terrorismo, y a Mohammed VI la de "dirigente visionario dentro del mundo árabe". Pero no lo invitó a la cumbre del G8 que tuvo lugar en Sea Island en junio de 2004, y que contó sin embargo con la presencia de los presidentes de Argelia, Jordania, Yemen y Bahrein...

En el plano de la seguridad, el encarnizamiento contra el periodista Ali Lamrabet, condenado a cuatro años de cárcel por "ultraje a la persona del rey" (a causa de caricaturas juzgadas "ofensivas"), tuvo un efecto desastroso para la reputación del reino 17. También en este caso fue necesaria la intervención de Colin Powell, antes de la finalización del acuerdo de librecambio, para poner fin a la terquedad de las autoridades marroquíes, que terminaron por liberar al periodista el 7-1-04.

Algunos días después de los atentados del 16-3-03 en Casablanca, que produjeron 45 muertos, de los cuales 12 eran islamistas, la adopción de una ley antiterrorista no logró tranquilizar ni a las organizaciones de defensa de derechos humanos 18, ni a los socios habituales de Marruecos en Europa. Esta ley, que define al terrorismo de manera bastante imprecisa, abre la puerta a todo tipo de interpretaciones. Al darle muchas facilidades a la policía, es juzgada tan peligrosa como excesiva por numerosos juristas.

El ministro de Justicia, Mohammed Bouzoubaa, precisó que desde la implementación de esta ley 2.112 personas han sido inculpadas. Pero esa cifra no tiene en cuenta las innumerables interpelaciones más o menos fuertes, ni las sevicias generalizadas 19. Al denunciar esta "lógica de represión y de venganza", Patrick Baudouin, presidente honorario de la Federación Internacional de la Liga por los Derechos Humanos (FIDH), no duda en hablar de una "justicia de la matanza" 20.

Para justificar este fuerte retorno a las prácticas represivas, Mohammed VI explica que la "era del laxismo" ha terminado y que es tiempo de "hacer frente a los descarados y a quienes se dedican a impedir que las autoridades públicas y judiciales cuiden y protejan la integridad y la seguridad de las personas y de los bienes" 21.

Los defensores del régimen también hacen valer el hecho de que la publicación de libros y de testimonios sobre los "35 años de plomo" (1963-1998) se han multiplicado, así como los artículos periodísticos sobre temas que nadie habría soñado con abordar mientras Hassan II estuvo vivo. Todo esto no es falso, pero sigue siendo obra de un puñado de militantes y periodistas valientes, a merced de lo arbitrario.

La campaña llevada a cabo contra el capitán Mustapha Adib 22 y su severa condena; las suposiciones montadas por la policía contra el primo del rey, Moulay Hicham; los graves problemas del periodista Ali Lamrabet; la prohibición de Le Journal -que desde fines del año 2000 sigue privado de la publicidad a la cual podría aspirar-, y de Demain, que no ha reaparecido 23; las torturas infligidas a Mohammed Rachid Chrii, militante de la Asociación Marroquí de Defensa de los Derechos del Hombre (AMDH) en Safi y, sobre todo, la expulsión de los "barbudos" después de los atentados de mayo de 2003 y la adopción de la ley antiterrorista, muestran que todo lo que se había logrado en el ámbito de las libertades y de los derechos humanos sigue siendo frágil y, a veces, incluso cuestionado.

Por el contrario, el nuevo Código de familia debe ponerse en el haber de Mohammed VI. Después de tres años de relativo inmovilismo y de decisiones controvertidas en la política interna, el soberano tuvo un papel esencial en la adopción de este código, en enero de 2004, por parte de las dos cámaras. Lejos de bajar los brazos, como había hecho el primer ministro de la época, Abderrahmane Youssoufi, después de una manifestación islamista en marzo de 2000; lejos de quedar satisfecho con una reforma tímida, con la que se hubiera contentado M'hammed Boucetta, que estaba al frente de la comisión real encargada de revisar la moudawana (nombre árabe del código civil), Mohammed VI intervino en un sentido favorable a las reivindicaciones de las militantes feministas 24.

Este código se propone "liberar a la mujer de todas las trabas que le impiden aportar su plena contribución para la edificación de una sociedad solidaria". Y quiere mantenerse vigilante: "Lo importante no es haber creado (el nuevo Código de familia), sino que sus disposiciones se apliquen concretamente" 25.

La creación del Instituto Real de la Cultura Amazig 26 (IRCA), una de las principales reivindicaciones del movimiento bereber, constituye otra buena iniciativa a poner en el haber del soberano. 

Sin embargo, por más importantes que sean, estas decisiones parecen estar lejos de responder a las expectativas de los ciudadanos. Mohammed VI no da la impresión de tener idea de la dimensión de las dificultades vividas por sus compatriotas, y todavía menos de tener una visión precisa de lo que podría hacerse para aportar un principio de solución. Es lo que señalaba el profesor Rémy Leveau, desde el año 2002: el rey "experimenta grandes dificultades para controlar los hilos de los problemas a los cuales se ve confrontado" 27. Y, desgraciadamente, los jóvenes cuadros sin experiencia que lo rodean no le aportan una gran ayuda.

Por exhibir demasiado su fasto, por exponerse demasiado en los planos económico, político y social, la monarquía es cada vez más discutida. Su legitimidad, sin ser cuestionada, parece menos sólidamente fundada, y debe redefinirse su lugar exacto. Uno de los peligros que acechan a Mohammed VI es el de responder al incremento del islamismo optando sólo por una seguridad total, sin atacar las causas profundas del eco que encuentran estas tesis extremistas. La mayoría de los marroquíes, para quienes la vida es difícil, no sienten que el régimen se preocupe por su suerte. En este contexto, el costo anual de la monarquía marroquí -diecinueve veces más elevado que el de su homóloga española en valor absoluto (según una evaluación del diario español El País)- y el estado de su patrimonio, que es considerable, no son cuestiones anodinas. Entre las medidas reclamadas figuran la redistribución de la riqueza y una reforma fiscal.

Otra pregunta es si el rey debe involucrarse en todas las cuestiones. ¿No conlleva el riesgo de consecuencias muy fuertes? ¿No sería mejor que tomara una cierta perspectiva y encontrara una posición de árbitro, restaurando la credibilidad de la clase política, sin la cual nada podrá hacerse? El desprecio y la indiferencia que suscita la clase política, debidos ampliamente a la actitud del Palacio desde hace varias décadas, son aprovechados por los extremistas 28.

La monarquía, observa con justeza Abdeslam Maghraoui 29, "puede y debe ser reformada, clarificando su relación constitucional y jurídica con el Estado, la sociedad y el gobierno". Esta convicción es compartida por quienes desean que Marruecos entre en la modernidad, con una verdadera monarquía constitucional, y arrojando al olvido la actual Constitución.

Los atentados del 16-5-03 constituyeron una primera y trágica advertencia a un sistema que no toma en consideración la dolorosa realidad de una franja de la población, como la que vive en Sidi Moumen o Hay Thomas, villas miseria de Casablanca. Y los del 11-3-04 en Madrid, cuyos autores venían en su mayoría de Marruecos, han colocado a este país en la lista de los "exportadores del terrorismo internacional".

Frágil en su interior y señalada con el dedo desde el exterior, la política de Marruecos parece más incierta que nunca, a pesar del poder absoluto de quien tiene su destino entre las manos.

  1. Discursos del 30-7 y del 20-8-1999.
  2. Ex militante de extrema izquierda encarcelado más de diecisiete años antes de ser expulsado en 1991 a Francia, en condiciones escandalosas.
  3. Zakya Daoud, "Le Maroc en mutation", Le Monde diplomatique, París, abril de 1999.
  4. "Le Maroc attend le grand changement", Le Monde diplomatique, París, junio de 2001.
  5. Nacido en Tánger en 1924, Youssoufi, compañero cercano de Mehdi Ben Barka, es uno de los fundadores de la Unión Socialista de las Fuerzas Populares (USFP). Nombrado Primer Ministro por Hassan II en febrero de 1998, fue mantenido en sus funciones por Mohammed VI hasta octubre de 2002. Se retiró de la vida política en octubre de 2003.
  6. La palabra árabe makhzen, de donde deriva el término francés "magasin" (negocio), designa en Marruecos la estructura político-administrativa sobre la que se apoya el poder, hecha de sumisión, rituales, ceremonias y tradiciones; una concepción específica de la autoridad que impregna al conjunto de la clase política y cuya pieza maestra es el rey.
  7. Según el diario El País de Madrid, del 9-6-04, durante el consejo del 22 de abril, el rey habría dicho a los ministros: "Con excepción de dos o tres, ustedes son todos incompetentes. Si su misión no les interesa, ¿qué esperan para irse?".
  8. Le Journal, Casablanca, 8/14-5-04.
  9. Su esposa, Lalla Selam, con formación de ingeniero, tiene vida pública y no vive recluida.
  10. 13-5-04.
  11. "Le Maroc, un an après la mort de Hassan II: une conversation à trois (Mounia Bennani-Chraïbi, Abadllah Hammoudi y Rémy Leveau)", Annuaire de l'Afrique du Nord, volumen 38, Edición del CNRS, París, 1999.
  12. Para saber más sobre el grupo ONA, consúltese aquí.
  13. Tel Quel y Le Journal han mencionado ampliamente estas cuestiones y, especialmente, la compra por parte del Banco Comercial de Marruecos (BCM), controlado por el grupo ONA, del banco privado marroquí Wafabank, en condiciones muy favorables para el BCM.
  14. Entrevista con la revista estadounidense GQ (Gentlemen's Quaterly), del 5-5-04.
  15. El plan Baker prevé para el Sahara Occidental un período de autonomía de cinco años, antes de realizar un referéndum de autodeterminación. Aceptado por Argelia y por el Frente Polisario, pero rechazado por Rabat, quedó en un callejón sin salida.
  16. Acuerdo vivamente criticado por una parte de los medios de comunicación. Durante una gira de conferencias en Marruecos en febrero último, el premio Nóbel de economía Joseph E. Stiglitz le sugirió a Rabat esperar a que los demócratas volvieran al poder en Washington, para obtener un mejor acuerdo.
  17. Ali El Sarafi, "Tour de vis sécuritaire au Maroc", Le Monde diplomatique, París, julio de 2003.
  18. Hay que señalar que en ocasión de la reciente reorganización ministerial, el 8 de junio último, el Ministerio de Derechos Humanos, a cargo de Mohammed Aujja, fue suprimido...
  19. Un joven islamista, Abdelhak Bentassir, alias "Moul Sabat", detenido en Fez el 26-5-03, murió "de muerte natural" en un furgón de la policía durante su traslado hacia una comisaría de Casablanca. El 24-6-04, Amnesty International denunció las "torturas sistemáticas" en el centro de detención de Temara, entre Rabat y Casablanca, sobre la costa atlántica.
  20. Le Journal, Casablanca, 15-5-04.
  21. Discurso a la Nación, 29-5-03.
  22. Que había denunciado corrupción dentro del ejército.
  23. La expulsión a mediados de junio de 2004 de dos periodistas noruegos, que habían cometido la equivocación de encontrarse con un sahraoui (pueblo del Sahara Occidental) indócil, no mejoró la imagen del régimen.
  24. Wendy Kristianasen, "Debate entre mujeres en tierras del islam", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, abril de 2004.
  25. Paris Match, op. cit.
  26. N. de la t. Lengua, cultura y pueblo bereber. Amazig significa "hombre libre" y la lengua se denomina "tamazig" que es el femenino de amazig
  27. En "Monarchies arabes, transitions et dérives dynatiques", Études de la Documentation française, París, 2002.
  28. La creación, a comienzos de junio de 2004, de la Reunión de la Izquierda Democrática (RGD), que agrupa a cinco pequeñas formaciones socialistas apunta, según sus fundadores, a crear un "gran partido socialista creíble".
  29. Docente en Princeton, en un artículo publicado por el semanario Le Journal, 7/13-6-03.

Hechos salientes

1999
23 de julio. Muerte de Hassan II (1929-1999). Su hijo mayor, Mohammed VI, asume el trono el 30. En un discurso pronunciado un mes más tarde, el nuevo rey evoca a los “desaparecidos” y “victímas de arrestos arbirtrarios”.
30 de septiembre. Mohammed VI pone fin al exilio de Abraham Serfaty.
9 de noviembre. Driss Basri, ministro del Interior por veinte años, es despedido.
27 de noviembre. Tras 36 años de exilio en Francia, la familia Ben Barka vuelve a Marruecos.

2000
12 de marzo. 100.000 manifestantes desfilan en Rabat en apoyo a la reforma prevista del Código de familia, mientras en Casablanca varios cientos de miles de personas exigen su retiro. El texto es retirado.

2001
30 de julio. Mohammed VI anuncia la creación de un Instituto real para la cultura amazig (bereber).
1 de noviembre. Visita real al Sahara Occidental, la primera desde el cese el fuego de 1991.

2002
7 de abril. Más de un millón de marroquíes manifiestan su solidaridad con el pueblo palestino, ante la reocupación de Cisjordania por Israel.
23 de abril. Mohammed VI es recibido por el presidente George W. Bush en Washington.
12 de julio. Se celebra en Rabat el casamiento del rey con Salma Bennani.
11 de julio. Marruecos envía una docena de soldados sobre el islote Perejil/Leïla, a 200 metros de sus costas. España los desaloja el 17, y se retira el 20. Los dos países normalizarán su relaciones el 30 de enero de 2003.
27 de septiembre. Las elecciones legislativas están marcadas por la elección de 35 mujeres, mientras que los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), con 41 bancas, triplican su representación. Algunos días más tarde, Mohammed VI reemplaza al primer ministro (socialista) Abderrahmane Youssoufi por Driss Jettou, que no pertenece a ningún partido.

2003
16 de mayo. Atentados terroristas en Casablanca provocan 45 muertos, de los cuales 12 kamikazes. El parlamento adopta, el 28 de mayo, una ley antiterrorista.
29 de mayo. En un discurso transmitido por radio y televisión, el rey anuncia “el fin de la era del laxismo” y vapulea a “la oposición sistemática” al poder.
11 de julio. Diez miembros de la Salafia Djihadia, implicada en los atentados del 16 de mayo, son condenados a muerte. Otro centenar serán condenados en agosto y septiembre.

2004
7 de enero. Mohammed VI otorga la gracia a 32 prisioneros políticos, así como al periodista Ali Lamrabet, encarcelado desde el 21-5-03.
16 de enero. Los diputados adoptan por unanimidad la igualdad jurídica entre hombres y mujeres. Este nuevo Código de familia libera a las mujeres marroquíes de la tutela del padre o del hermano y les confiere la corresponsabilidad de la familia.
23 de febrero. Un terremoto provoca más de 600 muertos en Al-Hoceima. El rey visita el lugar el 28.
3 de junio. Washington acuerda a Marruecos el estatuto de “aliado mayor extra-OTAN”.
8 de junio. Reordenamiento de ministerios. Se suprime el ministerio de Derechos Humanos.
15 de junio. Estados Unidos y Marruecos firman un acuerdo de libre comercio, que se traduce principalmente en la eliminación de barreras aduaneras en un 95% de los bienes industriales o de consumo.
15 al 26 de junio. Larga “visita de amistad” del rey en África subsahariana que recorre Camerún, Gabón, Benin, Níger y Senegal.
22 de junio. Tras la renuncia del enviado especial de la ONU en Sahara Occidental, Rabat estima que “el plan Baker no está más a la orden del día” y se pronuncia por una solución “definitiva y global” fundada en “una amplia autonomía”.
8 de julio. Mohammed VI es recibido en la Casa Blanca por el presidente George W. Bush.


Autor/es Ignace Dalle
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 62 - Agosto 2004
Páginas:27,28,29
Traducción Lucía Vera
Temas Estado (Política)
Países Marruecos