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Reseñas de libros

La dictadura económica

De Osvaldo H. Rial

Editorial:
Editorial Galerna
Cantidad de páginas:
224
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Abril de 2001

Nadie que camine más de cien metros por cualquier lugar de la Argentina pondrá en duda la descripción de las consecuencias del modelo económico que relata el autor. Fundador de una metalúrgica de mediana dimensión en la provincia de Buenos Aires, hasta hace poco titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) y cercano a la línea interna duhaldista del Justicialismo, el empresario detalla el saldo evidente de diez años de reinado de la llamada política “neoliberal”: la opulencia de pocos y la miseria para muchos.

Identifica, también, las manos que tiran de los dos extremos. Entre los favorecidos menciona a la banca, las compañías privatizadas de servicios públicos y los sectores “monopólicos”. Entre los perdidosos cuenta a la industria nacional, las pequeñas y medianas empresas y los asalariados; un conjunto que asocia con el motor productivo de la sociedad.

Que el prólogo esté firmado por el político Rogelio Frigerio, advierte a partir del inicio cuál será el tono, la médula y el cariz de las páginas siguientes que incluyen la reproducción de entrevistas y discursos propios, artículos de economistas afines, opiniones de colegas como el industrial Manuel Herrera y pronunciamientos de la UIA. El libro intenta disparar un debate sobre el fracaso del neoliberalismo y la sumisión de los que mandan en la Argentina a la moda del pensamiento único que deriva de la globalización.

El empresario propicia “ideas para un nuevo modelo económico” que quedan resumidas bajo el enunciado genérico de una “concertación” nacional, multipartidaria y policlasista entre víctimas y beneficiarios del mismo esquema de poder.

Su acuerdo explícito con las privatizaciones, la convertibilidad y el cumplimiento de los compromisos tomados con los acreedores porque “fueron aciertos de la política económica” deja, de todos modos, cierto espacio para un ejercicio de disenso realizado desde una misma ideología privatizadora. Por eso, critica los excesos. Es el caso de la muerte del Estado como fijador de políticas, la carencia de medidas activas y el sometimiento a las reglas sobre la suerte y destino de los países periféricos que recetan los mercados financieros.

El autor hace un listado de cuestionamientos, marca salidas de corto plazo y pone al descubierto contradicciones propias. Por ejemplo cuando advierte sobre la peligrosa “simplificación” de la “teoría del riesgo país” que “origina graves perjuicios a la sociedad” y, apenas tras un punto y aparte, asegura que “obviamente la disminución del riesgo argentino implica importantes beneficios”.

La rigidez que impone el pago estricto de la deuda externa está ausente del diagnóstico sobre la inequidad social que es parte del modelo económico. Con esa lógica, resaltan los síntomas pero permanece encubierta la enfermedad de la pobreza que afecta en forma masiva los estómagos y, con selectividad, las neuronas de políticos, empresarios y economistas.

Autor/es de esta reseña Ana Ale
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 24 - Junio 2001
Temas Desarrollo, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Estado (Política), Políticas Locales