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Reseñas de libros

Marx (sin ismos)

De Francisco Fernández Buey

Editorial:
Ed. El Viejo Topo
Cantidad de páginas:
243
Lugar de publicación:
Barcelona
Fecha de publicación:
Enero de 1999

¿Se puede volver sobre Carlos Marx, después de todo lo que se ha escrito y de todo lo que ha pasado? No sólo se puede, sino que se debe, sostiene Paco Fernández Buey, profesor de Historia de las Ideas y Filosofía Política en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. El autor subraya dos razones: que “en su nombre se han hecho casi todas las revoluciones político-sociales de nuestro siglo. En nombre de su doctrina se elevó también la barbarie del estalinismo. Y contra la doctrina que se creó en su nombre se han alzado casi todos los movimientos reaccionarios del siglo XX” y que “en el siglo XXI, cuando se lea a Marx, se lo leerá como se lee a un clásico”.

A partir de estas dos premisas, este ensayo es un apasionante, minucioso, erudito e inteligente intento de seguir el explosivo (en el sentido de potente, vertiginoso y abarcador) desarrollo del pensamiento de un lector voraz, autor prolífico, teórico genial y militante a destajo, capaz de encerrarse durante años en una biblioteca para parir El Capital y no acabar los tomos segundo y tercero en parte por sus compromisos políticos; de estudiar la lengua rusa en el final de su vida (después de décadas de rusofobia), cuando percibió que “algo estaba empezando a pasar allí”.

Marx debe leerse como un clásico en casi todos, pero esencialmente en dos de los sentidos que Italo Calvino define: “Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo (…) es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone” (1).

Fernández Buey no hurta el cuerpo a ninguna de las preguntas que la obra de Marx suscita: violencia, democracia, dictadura del proletariado, entre otras, sin dejarse arrastrar por las variadas interpretaciones posteriores, sino situando a un hombre apasionado, “problemático, ambivalente y contradictorio” en el centro mismo de su época, siguiendo su debate intelectual, sus enormes esfuerzos por entender y modificar la filosofía, la política, la economía, la acción concreta, al hilo de exilios y viscisitudes económicas y familiares.

Este libro cumple acabadamente con un consejo de Teodor Shanin, citado por el autor: “Para tratar con la debida consideración al gran estudioso revolucionario debemos verlo tal cual es, y no como las caricaturas e íconos levantados por enemigos y adoradores. Conocerle es verle cambiar y comprender en qué sentido no cambió. Estar ‘de su lado’ es luchar para heredar lo mejor de él, su comprensión de los nuevos mundos que iban surgiendo, su capacidad crítica y autocrítica, la despiadada honestidad de su trabajo intelectual, su tenacidad y su moral apasionada”.

1 Italo Calvino, Por qué leer los clásicos, Tusquets Editores, Barcelona, 1991.

Autor/es de esta reseña Carlos Gabetta
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 14 - Agosto 2000
Temas Ciencias Políticas, Historia, Sociología, Trabajo, Estado (Política)