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Reseñas de libros

La niñez ajusticiada

De Silvia Guemureman y Alcira Daroqui

Editorial:
Ediciones del Puerto
Cantidad de páginas:
323
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Abril de 2001

“Conviene abandonar aquí todo temor, aquí ha de finalizar toda cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la desconsolada gente que ha perdido el bien de la inteligencia”. El consejo que Virgilio da al Dante ante las puertas del infierno parece oportuno al abordar la investigación de las sociólogas Silvia Guemureman y Alcira Daroqui sobre los menores y el derecho.

Durante casi un siglo la concepción del menor como un sujeto de tutela y normalización ha sido hegemónica en Argentina. El “Patronato de Menores” es descrito como un complejo tutelar–asistencial que se mantiene constante desde la Ley Agote, de 1919, hasta la ratificación de la Convención de los Derechos del Niño en 1989 –y su posterior jerarquización constitucional en 1994–, creando el sujeto “menor” que debe ser normalizado, pero al que le resulta muy difícil escapar una vez que ha sido tocado por el sistema penal. En una ronda sin fin y sin futuro deambulan por los institutos de menores y por las clínicas de rehabilitación, coronando sus estadías con fugas o traslados.

La construcción de teorías críticas que permitan superar estas concepciones requiere de trabajos como éste, que aborden la realidad desde los datos y con una profunda preocupación por superar las tensiones entre el discurso y la práctica.

Las autoras creían, hasta 1995, en las posibilidades de construir programas alternativos, como el Programa de Libertad Asistida en Quilmes. Hoy, ante los resultados de las políticas neoliberales de gerenciamiento de la miseria, quedan pocas esperanzas de escapar al infierno de la exclusión y el clientelismo penal.

Párrafo aparte merece el estudio que han realizado de los jueces de menores como principales agentes del complejo tutelar–asistencial. No dando sus nombres ni sus historias, sino mirando con atención sus prácticas institucionales, los criterios de decisión, sus propuestas y sus preconceptos.

Porque este trabajo ha obviado la tentación de la simple denuncia y la anécdota. Sus páginas están llenas de datos, tablas y gráficos que perfilan situaciones sociales y concepciones ideológicas que excluyen tanto como los cercos físicos y que aniquilan tanto como las balas. Cercos y balas que Argentina no ha dejado atrás, ya que ciertos discursos mediáticos y políticos proponen aumentar la severidad en las penas y mayores atribuciones de los organismos de represión.

La construcción de discursos alternativos y realistas, que promuevan los valores republicanos y una nueva integración social tal vez no sea una utopía. Y si ese día llega, trabajos como los de Guemureman y Daroqui habrán abonado el camino al enseñar cómo construimos los infiernos cotidianos.

Autor/es de esta reseña Raúl Maldonado
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 25 - Julio 2001
Temas Derechos Humanos, Estado (Justicia)