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Reseñas de librosEl padre de la novia. Jorge Zorreguieta, la sociedad argentina y el régimen militarDe Michiel BaudEditorial: FCE Cantidad de páginas: 244 Lugar de publicación: Buenos Aires-México Fecha de publicación: Diciembre de 2001 Michiel Baud es un profesor holandés de historia latinoamericana, encargado por su gobierno para investigar al “padre de la novia”, Jorge Zorreguieta, por su compromiso con la dictadura del 76-83, donde llegó a secretario de Estado de Agricultura, antes de autorizar la boda de su hija Máxima con el príncipe heredero. Este libro expone esa investigación, y si le falta la pasión del investigador que elige su tema, el producto resulta atrayente: es la mirada de un europeo que se hace otras preguntas sobre la dictadura 76-83. A través de nutrida bibliografía y de citas imperdibles de La Nación destaca: *el papel determinante de la Sociedad Rural y de las organizaciones agrarias más poderosas en el apoyo político a la dictadura hasta el final, Malvinas incluida; *su apoyo incondicional al aniquilamiento de la “subversión”, de la izquierda, del movimiento obrero y del peronismo populista; *la disputa con los industriales, a los que subordinaron. En todo esto apoyaron la férrea conducción de Martínez de Hoz; *el desplazamiento de la ganadería por la agricultura y la disputa de Martínez de Hoz con los ganaderos primero y con ambos a partir de 1979, cuando –liberal auténtico– terminó con la subvención de las tasas de interés; *la disputa con Estados Unidos al negarse a aislar económicamente a la Unión Soviética por invadir Afganistán, y que terminó siendo el principal sostén económico de la dictadura como comprador masivo de cereales argentinos, trámite que Zorreguieta lideró; *las vacilaciones de notorios argentinos “progresistas” cuando la llamada “campaña antiargentina” en el exterior; *las disputas políticas entre organismos de derechos humanos en los primeros años de la dictadura, particularmente contra los que incluían militantes de izquierda o “amigos” de la guerrilla. Magnífico retrato del macartismo de nuestra pequeña burguesía civil ilustrada, no muy diferente de la holandesa. Zorreguieta recuerda a esos “técnicos” alemanes que nunca mataron un judío con sus propias manos.
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