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Reseñas de libros

Leyendo a Gramsci

De Francisco Fernández Buey

Editorial:
El Viejo Topo
Cantidad de páginas:
222
Lugar de publicación:
Barcelona
Fecha de publicación:
Noviembre de 2001

Desde el título de este nuevo libro, Fernández Buey invita y enseña, con el sentido de la oportunidad de un fino analista político, a “leer” –o releer– a un clásico de la teoría y la práctica revolucionarias. Pero también mucho más que eso: a conocer el recorrido vital de un hombre que dedicó su vida a la lucha por mejorar “este mundo grande y terrible”, en palabras del propio Gramsci.

Lo de sentido de la oportunidad viene a cuento por obvias razones (basta ver la evolución actual del mundo “grande y terrible”), pero también por otras menos evidentes. Toda la primera parte, titulada “Amor y revolución”, describe y analiza la influencia recíproca, la dialéctica, entre la circunstancia personal de un militante de salud quebrantada, extraordinaria inteligencia y voluntad domada por la razón, temprana y definitivamente separado por la persecución y la cárcel de su amor y su familia por un lado, y el desarrollo de su obra teórica por otro. Apegado a lo material y sobre todo a la gente de carne y hueso, pero separado de ella a pesar suyo por “el peso desequilibrante del cerebro”, Gramsci trabaja, en sus cartas desde la cárcel a su mujer Julia Schucht, el vínculo necesario entre sentimientos y teoría y práctica revolucionarias: “Cuántas veces me he preguntado si era posible ligarse a una masa cuando no se había querido a nadie, ni siquiera a la propia familia, si era posible amar a una colectividad cuando no se había amado profundamente a criaturas humanas individuales. ¿No iba a tener eso un reflejo en mi vida de militante?, ¿no iba a esterilizar y reducir a mero hecho intelectual, a puro cálculo matemático, mi cualidad revolucionaria?”.

Nada más que por esta brillante primera parte, este libro es altamente recomendable en tiempos en que el escepticismo y la desorientación militante de las dos últimas décadas parecen revertirse y las masas “globalizadas” comienzan a mirar con atención a esos grupos heterodoxos –en su mayor parte jóvenes– que, desde Seattle a Porto Alegre, enfrentan al neoliberalismo.

El carácter transversal e internacional de la lucha política exige referentes simbólicos y una teoría marxista más compleja y sofisticada, factores que Gramsci representa mejor que ningún otro militante y teórico del siglo XX.

En la segunda parte, “El proyecto ético-político de Antonio Gramsci”, el autor orienta deliberadamente al lector por los entresijos de mayor actualidad de la compleja obra de Gramsci, realizada en su mayor parte en la cárcel, en condiciones materiales y psicológicas extremadamente difíciles.

Un botón de muestra es el capítulo “Política como ética de lo colectivo”, en el que Fernández Buey subraya la “pasión razonada” con que Gramsci defendió la verdad en política: “La verdad es siempre revolucionaria, la verdad es la táctica de la revolución”.

Imposible resumir aquí el extraordinario valor actual de este trabajo y, naturalmente, de los mil senderos de interés que sugiere en la obra de Gramsci, de los cuales el concepto de “hegemonía” (“la dominación estatal –económica y política– de una clase o un bloque social sobre otros y también el consenso o sometimiento de los más, de las mayorías”), no es el menor.

Autor/es de esta reseña Carlos Gabetta
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 33 - Marzo 2002
Temas Ciencias Políticas, Sociología, Mundialización (Cultura)