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Reseñas de libros

Los curas de la Revolución. Vidas de eclesiásticos en los orígenes de la Nación

De Nancy Calvo, Roberto Di Stefano y Klaus Gallo

Editorial:
Emecé
Cantidad de páginas:
330
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Agosto de 2002

Varios investigadores indagan el período en el que, a partir de la Revolución de Mayo de 1810, la Iglesia se mantuvo desvinculada de la Santa Sede romana. Este período se prolongó hasta 1834 debido a la hostilidad del Vaticano hacia los movimientos independentistas. Para estudiar esta época desde el punto de vista eclesial, los autores han seleccionado al grupo más representativo y destacado de sacerdotes. Entre los considerados clérigos “constitucionales” se cita a Gregorio Funes, Diego Estanislao Zabaleta, Valentín Gómez, Juan Ignacio Gorritti, los Agüero, Fray Justo Santa María de Oro, Antonio Sáenz. En la otra posición “fundamentalista” están Francisco de Paula Castañeda, Pedro Ignacio Castro Barros y Mariano Medrano (quien sería el primer obispo de Buenos Aires, designado por la Santa Sede, luego de la reconciliación con Roma).

La figura de Gregorio Funes, de Córdoba, es estudiada a través de su actuación política y cultural. Asimismo se destaca Fray Domingo de Oro, cuya intervención en el Congreso de Tucumán suele ser elogiada por su oposición a que el Congreso decidiera acerca de la forma de gobierno. Una de las personalidades más interesantes es la de Juan Ignacio Gorritti, quien en un Congreso posterior plantea, sin concesiones para consigo mismo, el tema del origen del poder y su legitimidad.

Los años de desvinculación con la Santa Sede explican que algunos sacerdotes llegaran a pensar en una Iglesia desvinculada del Papado, semejante a lo que fuera la Iglesia primitiva. Es el caso de uno de los más ilustres de estos sacerdotes, Diego Estanislao Zabaleta, aunque posteriormente aceptara la jerarquía papal.

A través de estas semblanzas es posible apreciar la importante participación del sacerdocio secular y regular en la génesis del nuevo país. No obstante, no se halla en ellos esa llama sagrada que caracteriza a los verdaderos revolucionarios. En ocasión del Congreso de Tucumán de 1816 sólo la presión de San Martín y Belgrano les transmitió el coraje necesario para declarar la independencia. Por otra parte, lograron el objetivo, para ellos vital, de asegurar una estructura eclesiástica ligada al poder y como medio de control social.

Autor/es de esta reseña Mercedes Balech
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 44 - Febrero 2003
Temas Historia, Iglesia Católica