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Recuadros:

El Estado en gestación de los Tigres tamiles

El 27-11-03, al igual que todos los años, Batticaloa, ciudad tamil situada sobre la costa este de Sri Lanka, celebró el “día de los héroes” en memoria de los 17.000 guerrilleros de los Tigres de Liberación del Eelam 1 Tamil (LTTE) muertos en veinte años de combates. La conmemoración tuvo un carácter casi oficial: legalizados, los separatistas cubrieron la ciudad con banderas del LTTE y levantaron una carpa para exponer las fotos de los miles de “mártires” de la región. El ejército srilankés patrullaba en medio de un ceremonial a la gloria de sus enemigos.

Sin tensiones, sin armas, los jóvenes soldados incluso realizan compras. Proceso de paz obliga, todos parecen esforzarse para que el "día de los héroes" se desarrolle sin incidentes.

Desde 1983 los tamiles hindúes del noreste -un 18% de la población- están en guerra contra el Estado central, dominado por los cingaleses budistas 2. Mimados por el colonizador británico en nombre del principio "dividir para reinar", los tamiles se encontraron en la incómoda posición de una minoría que se había aprovechado de la ocupación extranjera cuando, en 1948, se declaró la independencia. En los años 1950 y 1960 los gobiernos cingaleses multiplicaron las políticas discriminatorias hacia los tamiles, en particular las lingüísticas.

Dado que sus pretensiones federalistas permanecieron sin respuesta, los tamiles se volcaron al separatismo. En 1975, el alcalde de Jaffna es asesinado por un militante de 20 años, Velupillai Prabhakaran, fundador del LTTE. Los grupos armados tamiles se entrenan en India, ya que Nueva Delhi se propone cobrarle a Colombo su proamericanismo. El conflicto alcanza su máxima amplitud en julio de 1983: en reacción a una emboscada del LTTE, los extremistas cingaleses realizan pogroms. Miles de tamiles se refugian en la guerrilla. Las masacres de civiles se repiten por parte de ambos bandos, mientras que en el campo tamil el LTTE diezma a sus rivales.

En 1987 el conflicto se internacionaliza. El gobierno indio de Rajiv Gandhi multiplica los intentos de mediación, mientras Colombo autoriza el despliegue en el Noreste de un cuerpo expedicionario indio, la Fuerza India de Mantenimiento de la Paz (IPKF), con el fin de facilitar la represión de una insurrección de la extrema izquierda cingalesa en el Sur 3. A diferencia de los otros grupos tamiles, el LTTE se niega a entregar sus armas a los indios y combate a sus antiguos mentores, al punto que el 21 de mayo de 1991 el LTTE asesinará a Rajiv Gandhi en Madrás. Acosada, la IPKF se retira en 1990. Desde entonces, la guerra de guerrillas entre el LTTE y el ejército ha provocado 60.000 muertos y 11.000 desaparecidos, y los escasos intentos de diálogo fracasaron.

Un ejército invencible

En este "día de los héroes", Batticaloa queda vacía: los tamiles se reúnen en el interior, controlado por la guerrilla. Un convoy de vehículos cruza un último check-point, y produce un gran embotellamiento entre los campos minados. "Antes del alto el fuego, era imposible venir aquí para honrar a nuestros muertos", cuentan los tamiles. Al final del camino aparece el gigantesco cementerio de Theravai: rodeadas por un lago artificial, miles de tumbas dispuestas en forma de estrella, y estatuas de guerrilleros en su centro. Cada lápida lleva el nombre y la fecha de fallecimiento del combatiente, pero ninguna fecha de nacimiento. Nada sorprendente: el LTTE recurrió masivamente a los niños-soldados.

Decenas de miles de personas se apretujan entre las tumbas. Aquí, una madre o una viuda aúlla su dolor. Allí, armados con fusiles de asalto, algunos Tigres, hombres y mujeres, encauzan a la muchedumbre compacta, y a veces vuela un culatazo. Al anochecer, se enciende una antorcha sobre cada tumba, iluminándolo todo. El efecto, conmovedor, recuerda las comuniones marciales de los Estados totalitarios.

Cuando mencionan al LTTE, muchos tamiles dicen "nuestro ejército" o "nuestro gobierno". Y cuando se les pregunta acerca de los métodos del movimiento -los niños soldados, las masacres de civiles, etc.- brota la misma respuesta, a veces acompañada de un fuerte suspiro que indica un distanciamiento silencioso: "Sin el LTTE, el ejército y los cingaleses nos hubieran masacrado". Ante las discriminaciones y las matanzas, los Tigres se convirtieron para los tamiles en una especie de Leviatán 4: una fuerza dictatorial a la cual confiaron su seguridad colectiva y su emancipación en tanto pueblo, al tiempo que abdicaban de su libertad individual. "Los Tigres cuentan con un amplísimo apoyo. Su influencia sobre la vida social es considerable: al menor problema, la gente recurre a ellos. Son omnipresentes y omnipotentes, recaudan impuestos, requisan vehículos y mano de obra. Naturalmente, a nadie se le ocurriría negarse", señala un miembro occidental de una organización humanitaria.

Los tamiles les manifiestan su reconocimiento. A menudo se escucha: "Gracias a ellos tendremos nuestro Eelam". Desde febrero de 2002, el LTTE y Colombo respetan un alto el fuego salpicado de algunos disturbios. "El proceso es sólido. Nadie sueña con un triunfo militar, el pueblo está cansado de tanta guerra y hasta el extremista Prabhakaran abandonó la idea de independencia por la de federalismo, y la comunidad internacional vela por el país", confirma un diplomático europeo. En mayo de 2003, en Tokio, los donantes internacionales condicionaron una ayuda de 4.500 millones de dólares a una salida negociada del conflicto. Dirigida por Noruega, una misión escandinava de vigilancia del alto el fuego, la Sri Lanka Monitoring Mission (SLMM), rastrilla el país. "Cada campo quiere que el alto el fuego funcione -observa Magnus Karlsson, jefe sueco de la misión naval de la SLMM en Jaffna-. Pero queda por negociar un acuerdo definitivo. Por el momento, los beligerantes apenas sacaron el dedo del gatillo".

El atolladero militar en el cual estaba estancado el conflicto explica el alto el fuego: "Somos el movimiento de resistencia nacional más poderoso del mundo", nos dice no sin orgullo Mahendram Balasingham, uno de los jefes de la guerrilla. Después de la humillación infligida a India y de sus victorias contra el ejército de Colombo, el LTTE se considera invencible. Lo apoya una red internacional eficaz, abastecida por impuestos cobrados a la diáspora y por distintos tráficos 5. Incitado a morir antes que rendirse, cada Tigre lleva colgada al cuello una cápsula de cianuro.

Negociaciones estancadas

Despiadado, el LTTE recurre con frecuencia al atentado suicida, desde la kamikaze que mató a Rajiv Gandhi en 1991 hasta el ataque al aeropuerto de Colombo en 2001. Entre noviembre de 1999 y abril de 2000, sus contraofensivas victoriosas desconcertaron a los expertos. "Entonces se hizo evidente que Colombo no podría nunca superar militarmente al LTTE", escribe un politólogo srilankés 6. "Los oficiales aseguran que pueden vencer a los tigres -contemporiza Karlsson- pero esta victoria se traduciría en constantes atentados y una inestabilidad crónica. Son conscientes de que una solución permanente pasa por la negociación".

El 4 de noviembre de 2003, la presidenta Chandrika Kumaratunga (de la Alianza del Pueblo, AP, izquierda nacionalista) alzaba la voz contra el gobierno de cohabitación del primer ministro Ranil Wickremesinghe (Frente Nacional Unido, FNU, derecha liberal), acusado de conceder demasiado a los Tigres: la Presidenta destituyó a tres ministros (Defensa, Interior e Información), decretó el Estado de urgencia (medida que al final no aplicó) y suspendió por dos semanas al Parlamento.

Reelegida en 2000, la Presidenta tuvo que componer una coalición con el FNU para las legislativas de diciembre de 2001 y, con la promesa de paz, obtuvo 114 de los 225 escaños. Ya en 1994-1995 ella misma había intentado negociar con los Tigres sin éxito. Kumaratunga demostró poder al rechazar enfáticamente las "propuestas de paz" presentadas el 1 de noviembre pasado por el LTTE: a pesar de que los Tigres se avinieron a una solución federal, la Autoridad Interina de Autogobierno (ISGA) -la estructura que proponen para administrar su Eelam- los erige como un Estado independiente sobre el cual Colombo no tendría ningún control. Inaceptable para la mayoría cingalesa, perpleja ante lo que con frecuencia se vive como una rendición ante el "terrorismo".

Dos tercios de los cingaleses se oponen al actual proceso de paz, que en cambio apoya el 90% de los tamiles 7. "Muchos cingaleses se muestran dolidos -observa Kethesh Logonathan, director de investigaciones en el Centro para las Alternativas Políticas (CPA), un observatorio de ciencias políticas de Colombo-. Consideran que el gobierno intenta tranquilizar al LTTE mediante la entrega de un tercio del país sin contrapartida. Temen una división de la isla y juzgan que la comunidad internacional es parcial". Así pues, la visita del representante de la Unión Europea Chris Patten a Prabhakaran el 26 de noviembre pasado, día del cumpleaños del despiadado jefe guerrillero, produjo malestar en Colombo.

Los cingaleses consideran su isla como la cuna del budismo theravada; se sienten depositarios de una herencia cultural que, según ellos, está amenazada de absorción por el mundo indio al cual vinculan a los tamiles hindúes 8. "Para la mayoría de los cingaleses los tamiles representan una minoría que, por cierto, goza de derechos, pero una minoría al fin, que vive junto a la nación cingalesa", explica Logonathan. Con frecuencia los cingaleses consideran que las antiguas discriminaciones contra los tamiles representan una suerte de "reequilibrio" en favor de la mayoría frente a una minoría favorecida por el colonizador, y no una política racista.

Al hacerse cargo de la situación, la Presidenta impuso en el debate la corriente de opinión nacionalista. Teniendo en cuenta que está en juego el futuro del país, "era inconcebible que la mitad de la clase política permaneciera excluida de las negociaciones", estima Karlsson. Para hacer frente al apetito de los Tigres, los cingaleses deben definir una posición firme. Pero el proceso se endurece: las negociaciones entre los jefes del ejecutivo se estancan, mientras que el Parlamento necesita una mayoría de dos tercios para modificar la Constitución, condición indispensable para cualquier acuerdo de paz.

Peor aun, la Presidenta amenaza con convocar a elecciones anticipadas, lo que sería un desastre para el proceso en el estado actual de la opinión cingalesa. Buscando a toda costa la estabilización de la estratégica Sri Lanka, isla budista en un océano indio percibido como un lago musulmán, Estados Unidos presiona para que se reanuden las negociaciones. Impacientes, los Tigres muestran sus colmillos: "A causa de la confusión, en Colombo ya no sabemos con quién discutir", nos dice S.P. Tamilselvan. Jefe del ala política del LTTE y oficioso número dos del movimiento, este treintañero que regresó lisiado del frente amenaza: "Estamos a favor de la paz, pero si a los tamiles se les impone la guerra, el deber del LTTE es defenderlos...".

En el seno de un Sri Lanka federal, los Tigres deberían aceptar la tutela de Colombo. Concesión tanto más difícil cuanto que un Estado Tigre de facto independiente ya existe al norte del país. Después de Vavuniya, pasado un último puesto militar, el viajero entra en zona LTTE. En un vasto check-point, bautizado "Centro de Aduana del Eelam Tamil", los guerrilleros gravan las mercancías venidas del sur. Más lejos se encuentra Kilinochchi. Esta aldea devastada por los combates es la capital de los Tigres, con administración y policía propias. Agentes uniformados multan los excesos de velocidad, utilizando boletas pagaderas en el correo para evitar cualquier acto de corrupción.

Mahendram Balasingham, jefe de la policía LTTE, se muestra entusiasta: "Nuestra policía es íntegra y aplica su propio código penal". El funcionario en uniforme atigrado agrega: "Somos un Estado en expansión. La destrucción de las estructuras oficiales enemigas permitió la ampliación de nuestras propias estructuras". "Cuando expulsamos al ejército -cuenta S.P. Tamilselvan- tuvimos que establecer una administración capaz de responder a las necesidades de la población". El partido único la controla sin rendir cuentas a Colombo.

Al norte de la isla se elevan Jaffna y su península. La antigua ciudad próspera de los tamiles, hoy bajo control de los gubernamentales, fue bombardeada por el ejército y por los indios. Hoy es un campo de ruinas y minas. La rastrillan 30.000 militares y un tercio de la península está clasificado "zona de alta seguridad". Aislada del mundo durante años, poco a poco Jaffna recobra vida: 170.000 refugiados ya regresaron 9 -a veces para encontrar sus casas requisadas por el ejército-. Tras años de privaciones, la electricidad está de vuelta y los comercios se llenan.

Los fines de semana aparecen turistas cingaleses, señal de que los tiempos cambian. La población considera al ejército, "los cingaleses", como una fuerza de ocupación extranjera -aunque observa una mejora en su comportamiento desde el alto el fuego- y espera su partida. No obstante, a pesar de esta presencia militar, el LTTE controla la vida diaria, recaudando impuestos directos e indirectos. La administración estatal está armada por los Tigres: ¡algunos funcionarios controlan incluso que los impuestos hayan sido pagados a la guerrilla!

Poder expeditivo

Ya sea total como en Kilinochchi, o parcial como en Jaffna, el poder de los Tigres es expeditivo. Human Rights Watch y Amnesty International, dos organizaciones de defensa de los derechos humanos, acusan al LTTE de aprovechar el alto el fuego para asesinar a sus opositores; denuncian la muy diplomática inacción de las fuerzas del orden y de la SLMM, aparentemente preocupadas por no ofender a la guerrilla 10. En el Noreste se producen de cinco a doce asesinatos políticos mensuales.

En Jaffna, V. K. Jakan, responsable del Partido Democrático del Pueblo del Eelam (EPDP), nos recibe en su búnker. "Desde el alto el fuego, fueron muertos cinco de nuestros cuadros y otros veinte desaparecieron", contabiliza el ex diputado. Ciertamente, el propio Partido Democrático del Pueblo no tiene las manos limpias. Pero la actitud del LTTE al respecto augura un futuro negro para la libertad de expresión. Otros partidos, como el Frente de Liberación Unido Tamil (TULF) y la Organización de Liberación del Eelam Tamil (TELO), prometieron lealtad a los Tigres, reconociéndolos como "los únicos representantes de los tamiles". Más por miedo que por convicción: "No hay otra alternativa para el pueblo tamil -explica al amparo del anonimato un responsable del TELO, justificando esta adhesión-. En 1986 los Tigres masacraron a los combatientes del TELO. Y si digo una palabra contra ellos en público, soy hombre muerto".

Los desórdenes más serios tienen lugar en el Este, en Batticaloa y Trincomalee. En esta región reivindicada por el LTTE, los musulmanes (7% de srilankeses) constituyen a veces una mayoría de la población. De lengua tamil, pero considerándose en primer lugar musulmana, esta influyente minoría, a menudo comerciante -y a veces usurera- es relativamente próspera. Los tamiles próximos al LTTE la acusan "de haberse aprovechado de la guerra y de ser informantes del ejército". Se asesina a musulmanes con regularidad. Así, a fines de noviembre de 2003, en Kinniya, en la bahía de Trincomalee, cerca de un campo del LTTE se encontraron los cuerpos mutilados de tres campesinos.

Aterrorizadas, cientos de familias huyeron del lugar mientras que el ejército instauraba el toque de queda. Evidentemente, el objetivo de los asesinos es expulsar a la población musulmana de la codiciada Trincomalee, uno de los mejores puertos naturales de Asia. En Kattan Kudy, cerca de Batticaloa, los sheiks nos reciben no lejos de una mezquita en la que, en 1990, los Tigres masacraron a 103 musulmanes que rezaban: "Nos es difícil creer al LTTE cuando afirma que respetará nuestros derechos. Es impensable vivir bajo su férula", declara uno de sus portavoces al amparo del anonimato. A través de su partido -Congreso de los Musulmanes de Sri Lanka (SLMC), miembro de la coalición gubernamental- esta minoría exige su lugar en las negociaciones. "Pedimos una entidad política separada dentro de un sistema descentralizado, como existe en Pondichery. Y concluye: "El futuro de este país está en el federalismo, no en la purificación étnica".

Sri Lanka intenta dar los primeros pasos de un largo camino en busca de la paz. Si logra su objetivo, el LTTE gobernará de iure un Eelam que controla de facto. El movimiento guerrillero arrastra un pesado pasivo de violaciones a los derechos humanos, pasivo que la comunidad internacional está dispuesta a borrar con tal de que una relativa estabilidad permita invertir en un país con apetecible potencial. Sin embargo, numerosos observadores apuestan a una evolución a mediano plazo del LTTE, dada la influencia combinada de la diáspora tamil -que veinte años de exilio han acostumbrado a la democracia occidental- y de dirigentes pragmáticos, cada vez más políticos y cada vez menos guerrilleros.

  1. "Eelam" significa literalmente "país".
  2. Observar que tanto una minoría de cingaleses como de tamiles son cristianos, y que hay muchos católicos en el LTTE. A propósito de la historia del conflicto, veáse Eric Meyer, Sri Lanka entre particularisme et mondialisation, La documentation française, París, 2001.
  3. La insurrección del Frente de Liberación del Pueblo (JVP) y su represión provocaron unos 30.000 muertos entre 1987 y 1989.
  4. El filósofo Thomas Hobbes (1588-1679) definió al Leviatán como un Estado fuerte en el cual los hombres abandonan su libertad para garantizar su seguridad.
  5. El LTTE posee incluso una flota mercante. Ver Peter Chalk, LTTE, international organization and operations, análisis para los servicios de seguridad canadienses, marzo de 2000.
  6. Narayan Swamy, Tigers of Lanka, Vijitha Yapa Publications, Colombo, 2003 (edición actualizada).
  7. Encuesta de opinión publicada en diciembre de 2003 por el Centro para las Alternativas Políticas, Colombo.
  8. Acerca del nacionalismo cingalés, ver Eric Meyer, op.cit.
  9. Según el Alto Comisionado para los Refugiados, de 800.000 refugiados internos, 300.000 regresaron a sus hogares después del cese el fuego. La península de Jaffna cuenta con 600.000 habitantes, pero su población debería ser de 900.000 personas.
  10. Comunicado de prensa de Human Rights Watch y Amnesty International, 7-8-03.

60.000 muertos

Gouverneur, Cédric

1948: Independencia. Favorecidos por el colonizador británico, los tamiles se encuentran en minoría frente a los cingaleses. Se adoptan algunas medidas discriminatorias a sus expensas.

1976: Nacimiento de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE), apoyados por India. El Frente de Liberación Unido Tamil (TULF), partido federalista, gana las elecciones en el Norte y el Este, pero no puede impedir las discriminaciones.

Julio de 1983: Pogroms antitamiles después de una emboscada del LTTE. Inicio de la guerra civil.

1986-1987: El LTTE diezma a las guerrillas tamiles rivales.

1987-1990: Acuerdo entre India y Sri Lanka. Se revierten las alianzas. La Fuerza India de Mantenimiento de la Paz (IPKF) se enfrenta al LTTE, mientras que en el sur Colombo aplasta una insurrección del JVP de la extrema izquierda cingalesa.

1990: Retirada del IPKF. Toma de Jaffna por el LTTE... con la complicidad de Colombo, que finge el nacionalismo anti-indio. Expulsión de los musulmanes de Jaffna. Fin de la luna de miel entre el LTTE y Colombo, reanudación de la guerra.

1 de mayo de 1993: El LTTE asesina a Ranasinghe Premadesa, presidente de Sri Lanka.

21 de mayo de 1991: El LTTE asesina a Rajiv Gandhi en Madrás.

Diciembre de 1995: El ejército retoma Jaffna.

Julio de 1996: 1.200 soldados son asesinados por el LTTE en Mullativu.

Abril de 2000: El LTTE se apodera de Elephant Pass, la entrada de la península de Jaffna.

Diciembre de 2001: El Frente Nacional Unido (UNF) gana las elecciones legislativas con un programa de paz.

22 de febrero de 2002: Alto el fuego.


Autor/es Cédric Gouverneur
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 56 - Febrero 2004
Páginas:26,27
Traducción Teresa Garufi
Temas Movimientos de Liberación
Países Sri Lanka