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La esperanza viva de los palestinos

Fallecido el pasado 11 de noviembre, el presidente Yasser Arafat simbolizó la aspiración del pueblo palestino a la independencia y a un Estado Nacional.

Nacido el 24 de agosto de 1929 en El Cairo, donde pasó la mayor parte de su infancia, Yasser Arafat no es por ello menos palestino y está ligado, por su padre, a la poderosa familia de los Al Husseini. En 1948, abandona la universidad del Cairo para participar de los combates en Palestina. Tras la derrota, se refugia en Gaza, y en 1950 vuelve al Cairo para retomar sus estudios superiores, que lo convierten en ingeniero en obras públicas. Es en Kuwait, donde trabaja, que funda Fatah (palabra creada en base a las iniciales árabes de Movimiento de Liberación Nacional). Esta organización pone el acento en el rol central de los palestinos en la liberación de su patria y expresa su desconfianza respecto de los regímenes árabes. Esta visión de Arafat y de sus compañeros explica las complejas relaciones que el movimiento palestino mantendría con las distintas capitales de Medio Oriente. De hecho, es la derrota de Egipto, de Siria y de Jordania frente a Israel, en junio de 1967, la que crea las condiciones para que se afirme la lucha armada palestina independiente. Seguro del prestigio de los “fedayins”, los combatientes palestinos, Yasser Arafat se instala a la cabeza del comité ejecutivo de la Organización por la Liberación de Palestina (OLP), marco que reúne a los distintos grupos palestinos (Frente Popular por la liberación de Palestina, de George Habache; Frente Democrático de Liberación de Palestina; de Nayef Hawatmeh; Saíka, enfeudado en Siria, etc…).

No es necesario volver sobre los detalles de la biografía del dirigente palestino, pero sí es importante recordar las grandes conquistas de su combate. Yasser Arafat logró hacer reconocer a la OLP como único representante del pueblo palestino e hizo de esta organización el símbolo de unidad de un pueblo y de su deseo de independencia; logró hacer renacer la cuestión palestina y mantenerla sobre el mapa político de Medio Oriente, a pesar de todos los intentos de liquidarla, tanto árabes (Septiembre Negro –1970– en Jordania, intervención siria en el Líbano en 1976), como israelíes.

Además, Yasser Arafat fue el primer dirigente palestino que tomó nota de la situación creada por la emergencia del Estado de Israel y de la presencia de millones de ciudadanos judíos israelíes. Luego de recomendar, desde 1969, un Estado democrático único en el que cohabitarían judíos, musulmanes y cristianos, se pronunció desde 1974 a favor de la creación de un Estado palestino, al lado del Estado de Israel. Y convenció a la OLP y a su pueblo de la necesidad de tal compromiso.

La firma de los acuerdos de Oslo, el 13 de septiembre de 1993, confirmó que Yasser Arafat estaba listo para negociar y para una solución política. Regresó a Gaza y puso en marcha la Autoridad Palestina, de la que fue elegido presidente por medio del sufragio universal en febrero de 1996. Su gestión del aparato de gobierno y de la seguridad palestina, muy criticada, a menudo con razón, no lo desvió de lo que era su objetivo fundamental: lograr el retiro de las tropas israelíes de los territorios ocupados. Intentó, a lo largo de los años, navegar entre la mala voluntad israelí (continuación de la colonización, retraso en la aplicación del retiro, etc…) y la exasperación creciente de su pueblo (que refleja el ascenso del movimiento Hamas).

Contrariamente a una visión sostenida por cierta propaganda israelí, Yasser Arafat no rechazó, en la cumbre de Camp David de julio de 2000, “generosas propuestas” del primer ministro Ehud Barak. En realidad, y ello está confirmado por numerosos observadores -incluso estadounidenses- presentes en las negociaciones (ver los artículos de Le Monde diplomatique sobre el tema), el plan de Ehud Barak preveía que Israel conservaba el 10% de Cisjordania, parte esencial de la Jerusalén árabe y no se pronunciaba sobre la cuestión de los refugiados. Que Arafat no haya manejado correctamente la situación creada por el fracaso de Camp David es un hecho; que haya cometido varios errores de apreciación también, pero la responsabilidad primera del derrumbe del proceso de paz, recae en aquellos, israelíes y estadounidenses, que rechazaron la creación de un Estado palestino sobre el conjunto de Cisjordania y Gaza con Jerusalén-Este como capital.

El inicio, a fines de septiembre de 2000, de la segunda Intifada, refleja la exasperación de la población palestina. La elección de Ariel Sharon, en febrero de 2001, favoreció la escalada de violencia, la destrucción de toda la infraestructura política y civil palestina, los atentados suicidas, etc. Confinado en la Mukata, Yasser Arafat simbolizó en los últimos meses el rechazo de los palestinos a ceder al diktat de Ariel Sharon. Confirmó el espíritu de resistencia que anima a su pueblo, a pesar de terribles sufrimientos.

¿Podrá relanzarse el proceso de paz? Sharon y George W. Bush repitieron tantas veces que Yasser Arafat era el principal obstáculo para la paz que, en buena lógica, deberíamos asistir pronto a una solución. ¿Se comprometerán ambos dirigentes con esta vía? Aún es necesario que acepten la única condición para el establecimiento de una paz justa: la creación de un Estado palestino independiente sobre todos los territorios ocupados desde hace más de treinta y cinco años.

 

NdlR: Se indica a continuación una selección de artículos pubicados sobre este tema por Le Monde diplomatique edición Cono Sur: Baruch Kimmerling, “El ‘politicidio’ de los palestinos”, junio de 2004; Daniel Barenboim, “La promesa incumplida de Israel”, junio de 2004; Etienne Balibar, “Universalidad de la causa palestina”, mayo de 2004; Alain Gresh, “La opción del caos”, abril de 2004; Monique Chemillier-Gendreau, “Una paz conforme a derecho”, febrero de 2004; Qadura Fares, “Iniciativa de paz palestino-israelí en Ginebra”, diciembre de 2003; Graham Usher, “Un muro para encerrar a Palestina”, septiembre de 2003; Eric Rouleau, “El atolladero palestino-israelí”, marzo de 2002; Ignacio Ramonet, “Paz ahora”, abril de 2002; Yossi Beilin, “Aliados por la paz”, febrero de 2002; Amnon Kapeliouk, “La guerra sin límites del general Sharon”, noviembre de 2001; y Alain Gresh, “¿Por qué falló la paz?”, septiembre de 2001.

Para un lista más exhaustiva consultar nuestra página internet (www.eldiplo.org).

Autor/es Alain Gresh
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 65 - Noviembre 2004
Traducción Pablo Stancanelli
Temas Historia
Países Palestina