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Repensar el “formato” de los Foros Sociales

Del 16 al 21 de enero pasado se llevó a cabo en Mumbai (India) el IV Foro Social Mundial (FSM), que contó con la participación de casi 100.000 personas de todo el planeta. El autor de este artículo, que participó en la concepción de esta asamblea mundial, considera que el éxito del FSM debe aprovecharse para revisar sus métodos y objetivos.

Después de los tres Foros Sociales Mundiales (FSM) realizados en Brasil –y sin prejuzgar del Foro de Mumbai 1– y al término de dos Foros Sociales Europeos (FSE), ha llegado la hora de preguntarse si la fórmula inaugurada en Porto Alegre en 2001 puede perpetuarse como tal. Todo indica que no: es precisamente cuando una dinámica es exitosa –como es el caso– que se impone la necesidad de prever la siguiente etapa; más aun cuando los posibles indicadores para evaluar este “éxito” son numerosos y muy diferentes.

–¿El número de participantes? Es evidente que, tras constatar “el efecto de masa” del primer FSM, “sumar cifras” ya no prueba gran cosa. Se podrían reunir cada vez más delegados; ¿y entonces?

–¿La ampliación de la base social y del abanico de organizaciones que se incorporan al proceso de los Foros, es decir a la búsqueda de “otro mundo posible”? En este sentido, el número de participantes ha sido un elemento importante pues contribuyó a incitar a algunas organizaciones reticentes (especialmente sindicatos) a no perderse la oportunidad de una tribuna mediática y a enarbolar por un tiempo un “sello” altermundialista. Pero, para algunas de estas organizaciones, las cosas no van mas allá, y no se comprometen en acciones ulteriores. Sin embargo, esta situación podría evolucionar.

–¿La incorporacion de fuerzas sociales del país o del continente sede del Foro en el movimiento altermundialista? Ha sido una de las conquistas de Porto Alegre: América Latina se ha vuelto un actor fundamental en el cuestionamiento de la mundialización neoliberal, hasta entonces esencialmente euro-estadounidense, y de ahora en más multipolar. Mumbai cumplirá ese papel en el Sur de Asia.

–¿La proyección pública de las propuestas elaboradas en el seno de los Foros y su aplicación en las políticas nacionales, continentales e internacionales? Allí reside la dificultad: para el ciudadano común, los Foros mundiales se asemejan a una especie de Fiesta itinerante de L’Humanité, con sus aspectos positivos (el “todos juntos” internacionalista) y sus limitaciones: cada cual tiene mucha dificultad en explicar qué “surge” de un Foro. Los llamamientos lanzados por asambleas llamadas “de movimientos sociales” no pueden cumplir realmente esa función, dada la disparidad entre el número de organizaciones que definen y adoptan estos llamamientos y el número global de organizaciones que participan en las actividades de los Foros: la relación es, según como se mida, de 1 cada 20 o 1 cada 50…

En estas condiciones, es prioridad absoluta constituir, con medios adecuados, una “memoria”, a la vez reflexiva y exhaustiva, de todos los Foros (mundiales, continentales, nacionales, locales); asegurar su perpetuidad utilizando varios soportes (papel, electrónico, video, exposición itinerante etc.) con una constante preocupación didáctica. Necesitamos saber qué temas han sido ya pensados y elaborados en común para luego darlos a conocer de manera masiva por fuera de nuestras filas a fin de alimentar nuestros debates y nuestras luchas.

La segunda prioridad, deducida de la precedente, es probablemente más difícil de realizar, pero resulta urgente: elaborar “plataformas” conformadas por las propuestas surgidas de los Foros, con suficiente claridad, para reunir a las organizaciones participantes y también para alcanzar mayor adhesión: a nivel mundial, esta plataforma tendría el estatuto de una especie de “Consenso de Porto Alegre” en oposición al “Consenso de Washington”. A nivel continental y nacional, se deberían tambien elaborar “consensos” de carácter complementario, según el principio de subsidiariedad.

El liberalismo “forma” sistema a todos niveles. Entonces, el altermundialismo debe también promover un mínimo de medidas cuya coherencia contribuya a la vez a “formar” sistema y proyecto. Estas “plataformas”, comprensibles por todo el mundo, reactualizadas periódicamente, podrían ser presentadas al público para su debate.

Se trata de un trabajo distinto del de los Foros que se deben mantener como espacios de elaboración de alternativas para todos los temas. Este trabajo debe entonces efectuarse por fuera de los Foros, tanto en el espacio como en el tiempo, para evitar toda clase de confusión. Por ende, es necesario imaginar estructuras ad hoc, tanto para elaborar propuestas susceptibles de ser integradas al “Consenso” como para lograr su “ratificacion”. Lo que no impide, todo lo contrario, que en esta nueva etapa de desarrollo del movimiento altermundialista sea uno de los temas de discusión para los próximos Foros.

Para tener éxito, esta nueva étapa debe prevenir dos peligros: por una parte el de las generalidades programáticas facilmente recuperables por cualquier partido o gobierno; por otra, la excesiva precisión programática que desembocaría en un programa común de gobierno de la fracción más “radicalizada” del movimiento. Se trata más bien de favorecer la emergencia de un nuevo “paradigma”, en ruptura con el neoliberalismo por cierto, pero capaz de abrir espacios a una pluralidad de expresiones politicas, respetando la diversidad de componentes del movimiento altermundialista y preservando sus oportunidades de ampliación.

Esta plataforma, o más bien estas plataformas, otorgarían pleno sentido al termino “altermundialismo”: al proponer algo distinto de lo existente, se estaría abonando el terreno para construir “otro” mundo posible. A falta de esto, corremos el riesgo de seguir dando vueltas y perpetuar una impotencia política que alegra a nuestros adversarios y a algunos de nuestros sedicentes “amigos”, cuyo mayor temor sería verse obligados a definirse sin escapatoria frente a un proyecto emancipador masivamente apoyado y articulado en todos los niveles, del planetario al local.

¿Qué será de los próximos Foros? En los continentes donde los movimientos y actores sociales aún están poco implicados en la dinámica altermundialista, los Foros tienen como primordial virtud facilitar esta incorporación. Si queremos verdaderamente mundializar la altermundializacion, queda mucho por hacer en Europa Oriental, en Rusia, en Asia Central, Oriental y Meridional, tanto como en África y en el Pacífico. Pero, si bien los Foros cumplen un papel de catalizador regional y nacional, los Foros de esas regiones ocuparán un espacio en la dinámica mundial que ya está en marcha, con las limitaciones evocadas más arriba.

Para todos estos encuentros –y no sólo para los de Europa y las Américas– es importante, además de ampliar su base social, capitalizar sus conquistas y, para algunos de ellos, integrarse al nuevo “consenso” evocado anteriormente.

En cuanto a los Foros mismos, es necesario revisar por completo su “formato”:

–Las conferencias plenarias que en la preparación de los dos primeros FSM han movilizado (mejor dicho dilapidado), el tiempo y los recursos humanos y financieros de los organizadores, deberían reducirse a su más simple expresión. Su principal función, dado el poder que tienen los organizadores de escoger los conferencistas a través de una vulgar batalla, consiste en hacer alarde de una relación de fuerzas entre potencias organizadoras, aun cuando esta relación de fuerzas no es verdadero reflejo de la realidad social. Las plenarias atraen a los medios de comunicación pero no producen nada. Díficilmente podría ser de otra manera mientras delegados de 7 u 8 países se encuentren por primera vez en una tribuna, sin coordinación previa, y la mayoria de las veces en un ambiente de mitín donde se lanzan discursos o arengas de contenido ampliamente previsible.

–Los seminarios y talleres deben constituir la base de la programación. Son los únicos módulos en los que redes ya conformadas pueden encontrarse con otras que están trabajando sobre el mismo tema o temas conexos en otros países, de manera de producir propuestas o decidir acciones en conjunto. Esto necesita tiempo para cuajar. Por esta razón, se debe convocar a seminarios y talleres por lo menos seis meses antes de la realización de un Foro.

–La restitución de los resultados de los seminarios y talleres debe ser determinada desde la fase inicial, en tanto dimensión crucial de la programación, recibir los medios financieros adecuados e integrarse al proceso global de constitución de la “memoria” de los Foros.

Es imprescindible abrir un debate sobre estas ideas, y otras, tanto para concebir el próximo FSE (cualquiera sea su sede) como el FSM de 2005. Este FSM, de regreso a Porto Alegre, donde todo se inició, podría disparar un nuevo ciclo de enfrentamientos, y, esperamos, de victorias contra el neoliberalismo global.

 

  1. Este artículo fue redactado con anterioridad al IV Foro Social Mundial realizado en Mumbai, India (www.wsfindia.org).
Autor/es Bernard Cassen
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 56 - Febrero 2004
Traducción Denise Méndez
Temas Política, Sociedad
Países Brasil, India