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Lo que debemos a los Foros Sociales

A causa del interés suscitado por “la crisis de desarrollo” del Foro Social Mundial 1, reproducimos un artículo sobre el tema firmado por uno de sus principales promotores, quien realiza un balance político de las actividades del Foro desde su primera versión, en Porto Alegre 2001.

El mejor indicador de la deuda que tenemos con los Foros Sociales Mundiales (FSM) es el juicio que sobre ellos hace la Internacional Neoliberal: Banco Mundial (BM); Fondo Monetario Internacional (FMI); Organización Mundial de Comercio (OMC); Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); Comisión Europea, gobiernos de la tríada, economistas ortodoxos, medios de comunicación dominantes y sus editorialistas, etc. Después del primer FSM realizado en Porto Alegre en enero de 2001, el Financial Times, biblia de las finanzas planetarias, había percibido el peligro de esa reunión internacional de los movimientos sociales en lucha contra los estragos del neoliberalismo. En su número del 24-25 de febrero de ese año le dedicó una página entera con el título “Attack on Planet Davos” (Ataque al planeta Davos), una manera de rendir homenaje, jugando con las palabras en inglés, a la función que había cumplido la organización Attac, junto a las asociaciones y sindicatos brasileños organizadores del acontecimiento, en la concepción misma del FSM. El “copete” del artículo no dejaba lugar a equívocos: “El capitalismo global tiene un nuevo enemigo: el Foro Social Mundial”.

¿Confirmaron ese pronóstico los sucesivos Foros, mundiales, continentales, nacionales o locales? En parte sí. Gradualmente fue tomando forma un movimiento planetario - después llamado altermundialista- que incorpora asociaciones, movimientos sociales y sindicatos de un número creciente de países. Más allá de la simple denuncia, se han dedicado a formular propuestas alternativas a las políticas neoliberales, poniendo así a la defensiva a los asiduos asistentes a Davos, que debieron modificar su discurso, aunque no sus políticas, salvo de manera marginal.

Se está desarrollando una conciencia colectiva mundial, basada en el rechazo al orden neoliberal, de la cual los Foros son aceleradores pero que, para gran alivio de los dominantes, todavía no ha dado nacimiento a un actor político capaz de derribar ese orden. Es cierto que se registraron algunos éxitos iniciales, inscriptos en una voluntad de ruptura: la victoria del “no” en Francia el 29 de mayo de 2005; en América Latina, el enorme impacto popular del proceso de transformación social en curso en Venezuela, al que contribuyeron en gran medida los Foros realizados en Porto Alegre y Caracas; y la elección de Evo Morales en Bolivia.

Estas victorias plantean a los Foros la cuestión de su relación con la esfera política y con el ejercicio del poder. Es cierto que sus límites fueron fijados en la Carta de Principios de Porto Alegre: a las organizaciones participantes corresponde formular todas las propuestas que quieran, pero sin comprometer a nadie más que a sí mismas, y articular las luchas y las campañas para hacerlas avanzar. Corresponde a otros, como los responsables políticos, implementar esas propuestas si llegan al poder.

Para muchos, esta división del trabajo ya no resulta totalmente satisfactoria. De allí las iniciativas que, sin derogar la Carta, apuntan a hacer surgir del seno de los Foros no sólo listas de propuestas en fila india, sino también bases que retomen las propuestas más estructurantes, y sirvan como referencia y como denominadores comunes globales para las luchas nacionales, como el Manifiesto de Porto Alegre de enero de 2005 o el Llamado de Bamako de enero de 2006. Diversas reticencias “basistas” suscitadas por esta iniciativa, mínima por otra parte, muestran que el movimiento altermundialista debe preguntarse ahora si, como afirman algunos de sus componentes, se puede realmente cambiar la sociedad sin tomar el poder o participar en él...

 

  1. Carlos Gabetta, «Avances y dilemas del Foros Social Mundial», Info-Dipló 1, 21-2-06.
Autor/esBernard Cassen
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 81 - Marzo 2006
Traducción Lucía Vera
Temas Relaciones internacionales, Política, Sociedad, Economía
Países Brasil, Venezuela