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El péndulo ucraniano

El 31 de octubre se realizarán elecciones presidenciales en Ucrania, un enorme y riquísimo país que no ha conseguido reponerse del descalabro soviético. Minadas por la corrupción política y económica, las instituciones podrían sufrir el fraude electoral. El país se orienta políticamente hacia Rusia, aunque la mayor parte del comercio se desarrolla con la Unión Europea, que lo ha excluido de sus proyectos de integración.

Ucrania describe oficialmente su política exterior como de "vectores múltiples", pero una imagen más exacta sería la del péndulo, que oscila entre Rusia, de un lado, y la OTAN y la Unión Europea (UE), del otro. Cada uno de esos polos corresponde a la aspiración de fracciones de su población: al este las regiones rusófonas; al oeste las regiones integradas a la URSS después de 1945, donde el nacionalismo ucraniano es más fuerte. En período preelectoral -como el actual- el péndulo tiende a orientarse hacia el este. En el mes de septiembre de 2003, el presidente Leonid Kutchma firmó un acuerdo con Rusia, Bielorrusia y Kazajstán, creando un espacio económico común; recientemente modificó la doctrina militar abandonando el objetivo de adhesión a la OTAN y a la UE e invirtió el sentido del oleoducto Odessa-Brody, que ya no conduce hacia Europa el petróleo de Azerbaiyán desembarcado en Odessa, sino que conduce el petróleo ruso hasta el Mar Negro.

La promesa realizada por Kutchma durante su campaña electoral de 1994 de cooperar más estrechamente con Rusia se cumplió recién al final del mandato, a causa de una sucesión de fracasos de su política exterior, y a la vez de ciertas prioridades internas. En vísperas de las presidenciales del 31 de octubre, Kutchma necesita el apoyo de Moscú para seducir al electorado ruso, cuyos sufragios son indispensables para su esperado sucesor, el actual primer ministro Viktor Yanukovich. Por otro lado, los dirigentes occidentales se distanciaron de Kutchma a raíz de una serie de escándalos que mancharon a su gobierno.

Pasado escandaloso

Hay que decir que durante la última década Ucrania sufrió evoluciones desastrosas. Entre 1992 y 2000, el ingreso por habitante cayó un 42%; la expectativa de vida disminuyó dos años y medio entre 1990 y 2000; y la población pasó de 51,6 millones (1990) a 48,2 millones (2001) 1.

La catástrofe minera de la región de Donetsk del 19 de julio de 2004, en la que 36 obreros resultaron muertos, atestigua la vetustez de la infraestructura y la precariedad de la seguridad en el trabajo. Más inquietante aun es la situación militar. Ucrania, que supo ser el centro de producción soviética más avanzado, es actualmente incapaz de comprar nuevas armas a la industria local, ni siquiera piezas sueltas, dada su falta de recursos. Las estructuras de mando se encuentran en un estado de desorganización total. El ejército enfrenta un proceso de drástica reestructuración: sus efectivos serán reducidos de 500.000 a 300.000 hombres y deberían disminuir en un tercio más durante la próxima década.

En los últimos años, los accidentes se multiplicaron. En octubre de 2001 un avión de línea que cubría la ruta Tel Aviv-Novossibirsk fue abatido sobre Ucrania, a consecuencia de un ejercicio de disparo de misiles, causando la muerte de sus 78 pasajeros; en julio de 2002 un Sukhoi-27 se estrelló durante una exposición aeronáutica, causando 85 víctimas entre los espectadores. Más recientemente, en marzo de 2004, el ministro de Defensa, Yevhen Marchuk, publicó un anuncio en un diario local: "Estamos en busca de varios cientos de misiles. Fueron puestos fuera de servicio, pero no los encontramos" 2. Esta noticia despertó inquietud entre los mandatarios occidentales, que temen que una bomba sucia y el misil para transportarla caigan en manos peligrosas.

La herencia más preocupante del régimen de Kutchma es la profunda corrupción de las clases dirigentes. Antiguos cuadros del partido y dirigentes regionales se entregaron a una lucha despiadada, de alianzas cambiantes, exclusivamente motivada por el poder y las riquezas. El proceso iniciado en San Franciso contra el ex primer ministro Pavel Lazarenko por el lavado de 114 millones de dólares, que incluía otras 28 acusaciones, sacó a la luz las oscuras querellas y los negociados característicos de las altas esferas del Estado ucraniano. Lazarenko, ex dirigente comunista, era considerado el "rey del gas". Entre 1992 y 1995, dirigió la región de Dniproetrovsk, acumulando poderes y fortunas que Kutchma percibió como una amenaza personal. La lucha entre ambos hombres incluyó "accidentes" de tránsito, atentados con bombas y asesinatos parlamentarios. Privado de sus fueros en 1999, Lazarenko huyó a Estados Unidos, donde fue detenido.

Otro caso oscuro es el "escándalo de las cintas": en grabaciones que supuestamente reproducen una conversación entre el Presidente y uno de sus colaboradores, se aludía crudamente a la eliminación física del periodista de investigación Georgi Gongadze, cuyo cadáver mutilado fue hallado en junio de 2000. Además, las revelaciones -muy controvertidas- según las cuales Kutchma habría cerrado un acuerdo con el Irak de Saddam Hussein por una venta de radares y misiles 3 hicieron caer por el piso las relaciones con Washington. Pero Kiev parece haber logrado calmar la cólera de Estados Unidos con el envío a Irak de un contingente de 1.600 hombres bajo mando polaco.

Todo esto empaña la imagen de Ucrania, especialmente entre ciertos dirigentes occidentales que hicieron saber que su política futura respecto del país dependerá mucho del desarrollo de la próxima elección. De hecho, hace tiempo que Bruselas decidió que Ucrania no formaría parte ni de la primera ni de la segunda tanda de adhesiones de los países del Este a la UE.

En los años negros vividos tras la caída de la URSS, Ucrania no encontró en Occidente más que indiferencia y desprecio por sus intereses, a pesar de la diáspora ucraniana en América del Norte 4. Con el advenimiento de la "guerra contra el terrorismo" y el alza de los precios del petróleo, la administración Bush cuenta con una colaboración estable con el Kremlin, por lo que dejó de promover el desarrollo del pacto de seguridad entre Estados de la Comunidad de los Estados Independientes creada en 1997, que agrupa a Georgia, Ucrania, Uzbekistán, Azerbaiyán y Moldavia (GUUAM), impulsada por Kiev con el objetivo de limitar la influencia rusa. El GUUAM se convirtió en una cáscara vacía.

La mayor parte de los horrores del siglo XX afectaron a Ucrania: de la Gran Guerra a las atrocidades de la guerra civil; de la hambruna del período estalinista al holocausto nazi y hasta el gran enfrentamiento entre los ejércitos alemán y soviético. Incluso si los ucranianos evocan con orgullo la "Rus'" de Kiev, estructura estatal eslava más antigua que la "Rus'" moscovita, la división entre potencias políticas vecinas es innegable, así como el dilema planteado por las dos concepciones de su identidad nacional, fundadas en consideraciones geográficas, étnicas e históricas. En tales circunstancias, es destacable que el país no haya sucumbido a las tentaciones del nacionalismo y la guerra civil.

Tensiones políticas

 Se emprendió un viraje simbólico con la puesta en funcionamiento, el 9 de agosto pasado, de un nuevo reactor nuclear en la central Khmelnitsky, que comenzó a producir electricidad. El proyecto está enteramente financiado por Ucrania. En efecto, la promesa de los gobiernos europeos de contribuir con cerca de 3.000 millones de euros en los esfuerzos por encontrar fuentes no nucleares de electricidad, luego del cierre de las unidades 1 y 3 de Chernobyl a consecuencia de la explosión de 1986, nunca se cumplió 5. Luego del desmembramiento de la URSS, Ucrania se había convertido en la tercer potencia nuclear militar del planeta, con 1.300 ojivas, antes de alcanzar, en 1996, un acuerdo con Washington y Moscú para que fuesen transferidas a Rusia y desmanteladas; hoy Ucrania ya no forma parte del "club militar nuclear". La puesta en marcha del nuevo reactor constituye una reorientación estratégica: a pesar de los riesgos, Kiev parece querer regresar a la energía nuclear con el objetivo de resolver sus problemas energéticos y proyectar una imagen de potencia ante sus vecinos.

Al mismo tiempo que atravesaba sus propios escándalos y el rechazo de los occidentales, Ucrania era recibida con los brazos abiertos por Rusia. Frente a la expansión de la OTAN y la UE, Rusia busca constituir un bloque de países post-soviéticos bajo su dominio, y Ucrania está en el centro de esta política. Rusia invirtió masivamente en la infraestructura energética, así como en la industria y los medios de comunicación 6. Pero la tendencia general es al aumento del comercio con Europa antes que con Rusia 7. Si bien los intereses y la influencia de ésta seguirán siendo importantes, Ucrania es y seguirá siendo un país independiente, en busca de su lugar en Europa.

Desde este punto de vista, la elección presidencial se anuncia decisiva para evaluar la esfera de influencia de cada quien. El actual Primer Ministro y candidato, Yanukovich, oriundo de Donetsk, ciudad industrial y minera rusófona, consiguió unir a la mayoría de los clanes rivales que se reparten el poder y convertirse en el candidato del continuismo. Lo respaldan todos los "recursos administrativos" a su disposición, a saber, la burocracia de Estado, la represión policial y los medios oficiales, así como el voto étnico ruso del este del país y de Crimea.

Su contrincante es Viktor Yuschenko, candidato del partido opositor Nuestra Ucrania, ex Primer Ministro y ex presidente de la banca nacional. Considerado como un reformista pro-occidental cuando estaba en el poder, Yuschenko encarna el cambio y cuenta con el voto del centro y el oeste de Ucrania, donde el sentimiento nacional ucraniano es más intenso. Otra candidatura potencialmente fuerte es la del dirigente del Partido Comunista Petro Symonenko, aunque este partido haya perdido mucha credibilidad.

Y sin embargo, el nombre del futuro Presidente importa menos que la forma en que será elegido. ¿Gracias al apoyo de una mayoría del electorado que le conferirá así una real legitimidad? ¿O asignado a ese puesto en contra de la voluntad popular? Ucrania es uno de esos raros Estados post-soviéticos donde las alternancias en el poder tuvieron efectivamente lugar mediante elecciones. En 1994, Leonid Kravchuk, debilitado tras haber conducido a su país a la independencia, entregó su puesto a Leonid Kutchman, ex cuadro del Partido Comunista y director de una fábrica de misiles de Dniepropetrovsk.

Pero desde ese entonces las reformas democráticas y el Estado de derecho experimentaron una serie de reveses. El informe de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Económica (OSCE) sobre la elección presidencial de 1999 es extremadamente crítico: menciona la generosa colaboración que las instituciones estatales habían aportado al candidato saliente; la información tendenciosa de los medios estatales y privados; la obligación para los estudiantes y el personal de la salud de votar bajo la vigilancia de sus autoridades...

En caso de victoria de un candidato independiente, los oligarcas, que sacaron provecho de los programas de privatización masivos de estos últimos años y que dominan aún la economía y la política, temen una revancha. Dan signos de nerviosismo. Así fue como durante el escrutinio municipal de abril de 2004 en Mukachevo, ciudad de Transcarpatia, se observaron irregularidades flagrantes y el candidato pro-gubernamental fue declarado vencedor por las autoridades pese a todos los indicios en contrario.

El apoyo en bloque a la candidatura del Primer Ministro por los medios en manos del Estado y la oligarquía ofrece un ejemplo de esas mismas prácticas. Los cinco canales principales de la televisión nacional pertenecen o a Viktor Medvedchuk, jefe de la administración presidencial, o a Viktor Pinchuk, yerno de Kutchma. Según Sergy Taran, del Instituto de los Medios de Comunicación Masivos, en los períodos preelectorales los medios adoptaron la costumbre de aplicar un método de "estricta censura, casi militar", llamado temniki: la administración presidencial envía a los medios la lista de los temas a tratar, precisando el enfoque conveniente para cada caso, y otra lista de temas a evitar.

A medida que la campaña actual se intensifica, se multiplican los golpes bajos: en agosto de 2004 Yuschenko declaró que un camión había intentado impactar el vehículo que lo llevaba a un acto político, método muy preciado para deshacerse de rivales políticos o comerciales.

Pero el gobierno no puede imponer completamente su voluntad al país sin debate. Un mes después del fraude electoral, el nuevo intendente de Mukachevo debió renunciar. "Si (las autoridades) falsean los resultados electorales, hay que esperar una protesta en gran escala. Nuestros socios occidentales subrayaron siempre la importancia de elecciones libres y justas. Está claro que al gobierno Kutchma-Yanukovick no le preocupa un eventual retraso de la integración de Ucrania a la OTAN o a la Unión Europea. Pero es seguro que esa gente se preocupa por sus propiedades y sus cuentas en bancos de Occidente", explica Anatoliy Grytsenko, director adjunto de campaña de Viktor Yuschenko. Esta es la razón que debería conducir a cierta prudencia.

Como resultado de esta consulta, el nuevo Presidente de Ucrania hablará tal vez mejor el ruso que el ucraniano, pero para asentar su legitimidad deberá fortalecer la independencia de su país respecto de Moscú. En cuanto a Europa, tal vez no sienta agrado por la vida política ucraniana, pero no puede permitirse desconocer a su nuevo vecino.

  1. The Power of Decentralization, Ukraine Human Development Report 2003, United Nations Development Programme, Kiev, 2003.
  2. Valentinas Mite, "Ukraine: Kiev Says Hundreds Of Soviet-Era Missiles Are Missing, But Not Necessarily Lost", RFE/RL, Praga, 29-3-04.
  3. Nizavisimaya Gazeta, Moscú, 29-3-02.
  4. 1,2 millón de estadounidenses y 1 millón de canadienses son de origen ucraniano.
  5. Oleg Ivanov, "Ukraine: To K2 and Beyond", Transitions Online (www.tol.cz), publicado en la red el 16-8-04.
  6. Pese a un acuerdo sobre la utilización del puerto de Sebastopol hasta 2017, Rusia acondiciona un nuevo puerto dentro de su territorio, en Novorossisk, para recibir a la flota del Mar Negro. Nizavisimaya Gazeta, Moscú, 11-8-04.
  7. En 1994, el comercio con Rusia constituía el 47,5% de la totalidad del comercio ucraniano con el exterior, en 2001 el 32%, y en 2002 el 30%. Olexiy Haran y Rostyslav Pavlenko, "The Paradox of Kutchma's Russian Policy", PONARS Policy Memo 291, septiembre de 2003.
Autor/es Vicken Cheterian
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 64 - Octubre 2004
Páginas:30,31
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Ciencias Políticas, Desarrollo, Política, Estado (Política), Geopolítica, Política internacional
Países Ucrania