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La industria de la cultura cambia de cultura

El 5 de diciembre del año pasado, 7.000 accionistas celebraban en Paris una unión nacida de la "nueva economía": la fusión de Vivendi con Seagram y Canal +. Por un precio total de 60.000 millones de dólares, una empresa de tratamiento de agua y de residuos se transformaba así en un centro mundial de producción multimediática.

Vivendi ya controlaba Canal +, la mayor sociedad de televisión paga de Europa; Cegetel, el segundo proveedor de telecomunicaciones de Francia; y Havas, un conglomerado mediático diversificado y líder del mercado europeo de la edición escolar. Luego de desembolsar más de cien millones de dólares de comisiones bancarias y judiciales, Vivendi adquiere las partes del capital de Canal + que le faltaban. Se apodera también de Seagram, sociedad canadiense destiladora de bebidas alcohólicas, que a su vez posee dos importantes medios estadounidenses: Universal Films y Universal Music, la mayor compañía de música del mundo. ¿Ese gigantesco "parque mediático" se convertirá en el nuevo campeón nacional de Francia, nacido del actual torbellino de la industria de la cultura?

La industria de los medios se transforma, alrededor de una nueva generación de productos y de servicios vinculados a Internet. Esa es, en todo caso, la apuesta que hace el sector. Se construyen gigantescos conglomerados para tomar el control de una variada programación y de los correspondientes sistemas de distribución. Es allí que comienzan los interrogantes. ¿Cuál será la mejor plataforma para difundir esos contenidos: la televisión por cable, la difusión vía satélite, o las líneas telefónicas? ¿Y cuales serán los receptores más adaptados: descodificador numérico, computadora, teléfono de "tercera generación", etc.? ¿Y que lugar ocupará Internet en todo eso? 

Concentración de poder 

Aún estamos en el plano de las incertidumbres. Las empresas más importantes tratan de equilibrar sus riesgos adquiriendo partes de mercado o asociándose con otras para poder, llegado el caso, proponer sistemas de distribución diferentes, e incluso los que actualmente ofrece la competencia. Así, la fusión de American On Line (AOL) con Time-Warner, anunciada en enero de 2000 1 -y aprobada el 14-12-2000 por la instancia reguladora estadounidense- llevará a una concentración de poder en manos de una sola empresa, lo que afecta la generación de servicios Internet en el futuro. Esa unión permitirá a la vez atraer a los 26 millones de abonados a AOL hacia los contenidos de Time-Warner en la Net, y vender los servicios de comercio electrónico de AOL a los 12 millones de abonados estadounidenses a la televisión por cable de Time-Warner.

Sin embargo, ambas empresas debieron hacer algunas concesiones para compensar el carácter demasiado exclusivo de su unión. Pero, a la espera de una clarificación de las reglamentaciones, AOL continúa formando alianzas industriales muy diversificadas que le permitirán ofrecer a sus clientes un acceso permanente a Internet, ya sea desde el auto, desde una consola de juegos-video, por teléfono, a través de una computadora portátil o de un televisor.

La idea de desarrollar servicios interactivos a los que se podrá acceder por medio de las redes modernizadas de telefonía móvil y de la nueva generación de objetos "nómades" ponderados por los publicitarios, excita a los grandes conglomerados mediáticos. En efecto, estos esperan poder saturar de publicidad a los consumidores gracias a una red "inteligente" que permitirá localizarlos dondequiera que se hallen. Así se los podrá dirigir hacia el restaurante más próximo, determinada boutique, etc., por una suma susceptible de ser pagada por los comerciantes afiliados al sistema. Sin embargo, los industriales no resolvieron aún el serio problema que les presenta Internet: la mayoría de las informaciones difundidas en la red son gratuitas, aunque tienen en mente el éxito de DoCoMo, filial de le empresa japonesa de telecomunicaciones NTT. DoCoMo permite a quince millones de abonados a su servicio "i-mode" consultar informaciones inmobiliarias, recetas de cocina, resultados hípicos, hacer reservas de viajes, enviar correo electrónico, jugar; todo sobre minúsculas pantallas de teléfonos celulares 2. Un sistema de "microfacturas" añade los gastos de los servicios suministrados por los proveedores de contenidos afiliados -en promedio, 100 a 300 yens (1 a 3 dólares) por servicio y por mes- a la cuenta del usuario del "i-mode".

La concepción por parte de AOL-Time-Warner de una sinergia entre los productos suministrados por los medios tradicionales y las posibilidades ofrecidas por Internet sirve de referencia a la competencia. Y Vivendi-Universal es por ahora la única empresa multimediática que dispone de una gama de productos comparable. Por otra parte, ya hizo saber que "ofrecerá a sus clientes música, deportes, cine, programas de televisión, informaciones, programas educativos o de juegos interactivos, vía satélite, por televisión, por telefonía tradicional o celular, en fin, todo tipo de acceso a Internet por todos los medios existentes, a cualquier hora y en cualquier lugar" 3.

Una de las claves de esa estrategia se llama Vizzavi, definido como un "portal multiacceso" accesible por medio de la computadora personal o de un aparato portable, teléfono o televisión numérica. Vizzavi pretende convertirse en la "página de entrada" de 80 millones de clientes potenciales: los actuales clientes europeos de Vivendi, de Canal +, y de Vodafone Air Touch. Esta última empresa, con la que Vivendi firmó un "joint venture", es a la vez el principal proveedor de acceso mundial a las telecomunicaciones inalámbricas y uno de los líderes en materia de inversiones en el sector de las tecnologías de "tercera generación".

Semejantes alianzas, sinergias y asociaciones -fundamentalmente con el grupo Lagardère 4- dan a Vivendi una importante ventaja en materia de programas y de redes de difusión. Gracias a la fusión con Universal Films, la firma de Messier dispondrá de nuevos canales de acceso para difundir sus producciones y Canal + podrá ofrecer una cuota extra de contenidos destinados a sus canales pagos, ya de por sí bien establecidos en el mercado. La etapa siguiente permitirá a esas empresas crear de manera conjunta gran cantidad de servicios interactivos audiovisuales y de comercio electrónico, también en ese caso asociadas con Lagardére, y accesibles por televisor. Pierre Lescure, uno de los nuevos directores de Vivendi-Universal, prevé que Canal + alcanzará una facturación mensual en línea de 85 a 135 dólares por cliente potencial, por un número total de clientes estimado en 24 millones en 2005 5.

La estrategia de Vivendi no está libre de riesgos, lo que posiblemente explique que el precio de sus acciones haya bajado de manera significativa entre el anuncio de la fusión con Canal +, en junio de 2000, y su concreción en diciembre. No es seguro, por ejemplo, que la alianza con Vodafone sea muy estable. Las sumas colosales que habrá que invertir para acelerar los servicios numéricos de Canal + y de Cegetel podrían pesar mucho en el presupuesto de la empresa. Tampoco hay que descartar que los consumidores prefieran otros portales, como Yahoo! en lugar de Vizzavi (al cual apenas están abonadas 100.000 personas, y únicamente en Francia). Ni siquiera es seguro que los portales de acceso tengan un futuro. 

La "excepción cultural" 

Vivendi va a esforzarse por optimizar sus posibilidades. Pero, al fin de cuentas, y más allá de que su operación resulte o no coronada por el éxito, las consecuencias más importantes de la inmensa fusión que acaba de tener lugar, serán ante todo de orden político.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Francia insiste en la necesidad de una acción estatal voluntarista destinada a defender y a promover la cultura nacional. Para tomar un ejemplo: Francia desarrolló hasta 1994 una batalla, en parte victoriosa, para exceptuar la producción audiovisual de las decisiones liberales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), las que hubieran cuestionado las cuotas de importación y las subvenciones públicas a la actividad audiovisual. Esa "excepción cultural" postulaba que las naciones conservaban el derecho de controlar y de contener la ley del mercado sobre una industria que habría de convertirse en la más dinámica del sistema capitalista.

En Estados Unidos, la posición francesa y la transgresión que ella implicaba fueron criticadas con ferocidad, en particular por las empresas de telecomunicaciones. Pero la posición de París era importante también para otros países, pues subrayaba la idea que la lógica de la mundialización capitalista podía no ser vista siempre como "inevitable". Cabe preguntarse cuáles pueden ser las perspectivas de tal "excepción cultural", ahora que uno de los conglomerados culturales más poderosos es de origen francés.

Responder a esa pregunta requiere no perder de vista el advenimiento de cambios más generales que, en Francia como en otros lados, tienen por efecto hacer de las comunicaciones en corazón de un sistema capitalista estructurado a escala transnacional. Desde su lanzamiento, Vivendi Universal se convirtió en la cuarta empresa en materia de capitalización bursátil del mercado de París, detrás de France Télécom, TotalFina-Elf, y Alcatel. Es de señalar que tres de esos cuatro gigantes están basados en el sector de las telecomunicaciones.

Todos internacionalizan sus actividades a paso redoblado. France Télécom acaba de anunciar su intención de comprar, en 4.000 millones de dólares, una parte del capital de Equant, empresa con sede en Amsterdam, cuya gigantesca red de datos permitirá, una vez integrado al sistema Global One de France Télécom, ofrecer servicios especializados de telecomunicaciones a 3.700 grandes clientes, entre los cuales se cuentan dos tercios de las cien primeras empresas del mundo 6. Luego de haber adquirido, hace varios años, las unidades de producción de ITT, Alcatel destinó 15.500 millones de dólares a la compra de empresas de Internet estadounidenses y canadienses. Y, de paso, siguiendo las orientaciones de su director Serge Tchuruk, ex alumno de la École Polytechnique, adoptó el inglés como lengua de trabajo...

Jean-Marie Messier, Presidente-Director general de Vivendi Universal, está hecho de la misma madera que el patrón de Alcatel (quien además forma parte del Consejo de Administración de Vivendi Universal, lo que le genera un pequeño ingreso extra bajo la forma de fichas de presencia). Hablando ante la prensa estadounidense, Messier dijo a los cuatro vientos: "No nos hablen más del arcaísmo francés. Se acabó. Actualmente existe en Francia una nueva generación de hombres de negocios que ya no tienen el perfil tradicional de personas arcaicas que sólo hablan francés, que piensan que la cultura francesa es la mejor del mundo. ¡Basta! Francia va hacia adelante" 7. Y Messier, que cuando formaba parte del gabinete de Edouard Balladur organizó la privatización de importantes empresas públicas (entre ellas la que hoy preside) participa junto a Steve Case (AOL), a Gerald Levin (Time-Warner) y a decenas de otros grandes empresarios por el estilo, en el "Global Business Dialogue on Electronic Commerce", asociación de inspiración patronal cuyo objetivo declarado es fomentar los intercambios electrónicos.

En tales condiciones se puede pensar, como lo sugirió el Financial Times, que la creación de Vivendi Universal va a "incitar a los campeones de la cultura francesa a moderar su hostilidad contra los gigantes estadounidenses" 8.

 

  1. "Internet, rehén del comercio" y el resto del dossier pubicado al respecto. Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, febrero de 2000.
  2. "A Big Deal for Tiny Screens", "Wireless Web's Vast Promises Still Unkept in US" et "I-mode. You mode. Millions in Japan mode", The Wall Street Journal, Nueva York, 1-12-2000.
  3. Comunicado de la empresa . Ver http://www.vivendi.com
  4. Thomas Kamm, "France's Lagardère Widens Move Into, TV", The wall Street Journal, 10-1-00.
  5. Canal + tiene unos 14 millones de abonados en once países europeos.
  6. "Europeans in Big Deal To Create Data Group", The New York Times, 21-11-00, y "French Gain New Muscle With Equant", The Wall Street Journal, 21-11-00.
  7. Los Angeles Times, 7-7-00.
  8. Financial Times, Londres, 21-7-00.
Autor/es Dan Schiller
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 22 - Abril 2001
Traducción Carlos Alberto Zito
Temas Comunicación, Desarrollo, Nueva Economía, Medios de comunicación, Cultura
Países Estados Unidos, Francia