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Otro mundo es posible... otro Chile también

Un acto popular, político-cultural, en una población pobre de Santiago el 19 de junio pasado, con cobertura de prensa escrita y de... ¡televisión! ¿Otro mundo posible?

Me extrañó ver a El Mercurio en ese acto, en esa población, y entrevistando a sencillos líderes de movimientos sociales; parecía otro país. Expresando mi extrañeza le pregunté al fotógrafo, desde cuando ese diario no iba a esa población. Me contestó: ¡Desde él último operativo!

En la combativa población La Legua, asentamiento popular en la zona sur de Santiago, símbolo de la exclusión, el maltrato, y la estigmatización de los marginados por el modelo chileno y la globalización neoliberal, se daba inicio al proceso de conformación del Foro Social Chileno. Con toda la intención de partir sembrando "Otro Chile desde el espacio más alejado del poder establecido, un centenar de organizaciones ciudadanas convocaban en forma conjunta a inaugurar un proceso de diálogo, intercambio, discusiones y articulación para pensar, trabajar, empujar, pelear, educar, crear y lograr un país más justo, más sustentable y democrático". "Desde este lugar queremos imaginar la posibilidad de otro mundo, desde aquí construimos foro y pretendemos que en cada lugar del país se construya uno"1 expresaba la voz del animador local leyendo la plataforma del Foro.

Hastiados de una transición democrática de baja intensidad. Desesperanzados frente a un sistema político que perpetua la administración del poder en manos de los mismos. Saturados e intoxicados por infinitos acuerdos de libre comercio como única vía de desarrollo nacional, las organizaciones ciudadanas han multiplicado durante los últimos años el discurso ácido, las publicaciones críticas y las propuestas alternativas a la política pública vigente.

El proceso de articulación ha sido lento, acelerándose a fines de 2002 con la creación de la Plataforma por la Paz, luego de la invasión de Irak2. A mediados de 2003, después de varias actividades conjuntas, un grupo de organizaciones convocó al encuentro "La Otra Mirada"3 para compartir miradas críticas y propuestas en el marco del acuerdo bilateral de integración económica entre Chile y Estados Unidos; luego de ello ya a fines de 2003 un grupo de organizaciones sociales, de derechos humanos, ambientalistas y sindicales se atrevió a convocar  a un proceso para conformar el Foro Social nacional4. Inspirados en la experiencia del Foro Social Mundial, expresión de un gran movimiento ciudadano planetario que fortalece la esperanza y acción ciudadana para un mundo mejor, la iniciativa criolla comparte los principios del Foro Social Mundial y se reconoce parte de ese proceso plural, diverso, no gubernamental, no confesional, no partidario y no violento. Su primer objetivo en Chile: generar foros ciudadanos, los que ya han empezado a realizarse en Atacama, Valdivia, Pucón y Puerto Montt y confluir en un gran Foro nacional los días 19, 20 y 21 de noviembre en Santiago, para confrontar a la Cumbre de APEC (Asociación de las Economías del Asia Pacífico)5 que como espacio de negociación política y empresarial busca abrir las economías de los países de América y del Asia que miran al Pacífico a las ambiciones del sector empresarial y financiero transnacional.

¿Por qué confrontar la cumbre APEC?

El Foro Social Chileno después de su inauguración, se ha propuesto como primera gran acción conjunta un encuentro paralelo a la Cumbre de APEC, porque dicha Cumbre representa a los actores y las decisiones que priorizan los negocios, a costa del bienestar y los derechos de la mayoría de la población regional.

Desde sus inicios en 1989, liderado por Estados Unidos, el proceso de APEC ha buscado al igual que el Nafta y el ALCA, la liberalización de las inversiones, del comercio, y de los sistemas financieros para permitir la expansión de los negocios de la élite económica mundial. Durante sus reuniones en Canberra en 1989, Singapur 1990, Seúl 1991, Bangkok, 1992, Seattle 1993, Bogor 1994, Osaka 1995, Manila 1996 y anualmente en otras capitales hasta llegar en 2004 a Santiago, la APEC se ha centrado en buscar oportunidades de negocio para sus asociados, beneficiando a grandes empresas nacionales y transnacionales con capacidad de exportar en gran escala, o a aquellas que desean acceder a recursos naturales más baratos, o relocalizar sus inversiones y procesos productivos hacia aquellos países que tienen menos exigencias laborales y ambientales6.

En este marco también ha agendado intensificar la desregulación y liberalización  de los sistemas de inversión, permitiendo la multiplicación de las actividades especulativas, lo que no ha beneficiado a los países por los cuales dicha especulación ha transitado. Sino al contrario ha generado destrucción y desbastado sus economías, generando impactos nacionales y regionales tales como la Crisis Asiática con graves consecuencias sobre las poblaciones locales y efectos adversos difíciles de revertir.

Por ello ya en 1995, a propósito de la reunión de la APEC en Osaka, representantes de centenares de ONG, sindicatos y movimientos sociales de los países del Asia-Pacífico, reunidas en Kyoto declaraban: "Apoyamos totalmente la cooperación entre los países y sus pueblos. Sin embargo, rechazamos unánimemente la filosofía, la estructura y los supuestos del modelo de libre mercado y la liberalización comercial adoptada por la agenda de APEC. Este modelo no conduce a la libertad, y además niega las aspiraciones democráticas y de desarrollo de los pueblos".

"El crecimiento económico y la promoción del comercio no son fines en sí mismos. El desarrollo debe centrarse en las necesidades de los pueblos y de la naturaleza y proporcionar una justicia socioeconómica real. El tipo de crecimiento y comercio indiscriminado y desregulado defendido por APEC genera exactamente lo contrario. Sus consecuencias son socialmente injustas y ecológicamente insustentables. Impone costos sociales y  ambientales irreversibles y permite a los gobiernos abdicar de sus responsabilidades con los ciudadanos dejándolos a merced de las corporaciones transnacionales y de las instituciones financieras internacionales que no responden al control ciudadano por sus actividades".

Un año después en Filipinas las ONG también denunciaban la represión y las restricciones políticas desarrolladas para imponer las condiciones de la globalización económica. "Las violaciones de la libertad política, del derecho de asociación, de los derechos sindicales y de la libertad de expresión acompañan a la liberalización en muchas partes de la región".

Los argumentos utilizados en APEC durante sus 15 años de existencia reflejan el interés de sus miembros más poderosos: los gobiernos de Estados Unidos y Japón, los que argumentan en favor de la liberalización del comercio agrícola y de los recursos naturales, ignorando el riesgo extremo para los agricultores, los pescadores y trabajadores forestales de la región, cuyos derechos a la seguridad alimentaria, a la pesca, al agua y la tierra, cultura y medio ambiente están siendo destruidos por la liberalización. Este tipo de liberalización genera condiciones que expulsan a las personas de sus tierras y las transforma en trabajadores migrantes.

El Foro Social Chileno ve con especial preocupación que, a pesar de que los gobiernos miembros de APEC participaron en las conferencias sobre Derechos de la Infancia (Nueva York), Medio Ambiente (Río de Janeiro y Johannesburgo), Derechos Humanos (Viena y Johannesburgo), Población y Desarrollo (El Cairo), Desarrollo Social (Copenhague) y Mujeres (Beijing), ninguno de los compromisos que adquirieron en esas conferencias figura en el proceso APEC. Al contrario, las consecuencias de la forma de liberalización económica y comercial que se negocia en APEC violan los derechos fundamentales que los gobiernos suscribieron.

Las políticas económicas no pueden divorciarse de la realidad de la vida cotidiana de los pueblos. APEC se describe como una comunidad de economías que no es responsable de las consecuencias sociales, políticas o culturales de las decisiones que tomen sus miembros. Esta distinción artificial permite que el proceso de APEC opere de manera totalmente antidemocrática, irresponsable y no transparente.

Más aún, en el caso de Chile no se logra distinguir los liderazgos que han conducido las reuniones preparatorias de la Cumbre de APEC. Más se han movido los grandes consorcios mineros y financieros, encabezados por el propio Andrónico Luksic, que la Canciller Alvear o Ricardo Lagos Weber, encargado oficial de la cancillería para esta Cumbre.

Peor todavía, aunque el gobierno dice que la agenda  las reuniones está en la pagina web de APEC, y allí ciertamente están las fechas y las ciudades de cada evento; nadie sabe lo que se negocia, y finalmente el país sede de la Cumbre más bien parece un accidente geográfico de un proceso que pasa por sobre las naciones y sus poblaciones.

Creemos urgente y necesario exponer este ilegítimo proceso de negociaciones frente a los chilenos y frente al mundo. Es inaceptable que se continúe negociando los recursos, los territorios, las instituciones, las reglas, los derechos de las personas, e incluso su futuro en este tipo de proceso. Ya desde la Cumbre de la OMC en Seattle, en 1999, la ciudadanía mundial está denunciando, año a año, este tipo de negociaciones. El año pasado confrontó a la OMC en Cancún y al ALCA en Miami; ahora también es necesario denunciar a la APEC en Chile. A inicios de junio el pueblo mapuche ya expresó su  descontento y protesta por una reunión preparatoria de APEC en Pucón7, pero ninguna respuesta o información sustancial sobre las negociaciones fue entregada a los chilenos.

El gobierno de Lagos ya ha negociado un bilateral con Estados Unidos bajo el modelo NAFTA (comercio, inversiones y finanzas); sigue apoyando a dicho país para extender  la formula NAFTA a través de las negociaciones del ALCA, a pesar de la oposición de muchos gobiernos de países vecinos, y el rechazo generalizado de la sociedad civil en todos los países de nuestra región. En noviembre se hará la reunión de APEC en Santiago, y se informa que incluye la asistencia de Bush, como para no dejar duda del mundo que se pretende construir en estas negociaciones.

Entonces, tal como la ciudadanía mundial ha confrontado con el Foro Social Mundial de Porto Alegre y la India, al Foro Económico de Davos en el cual el gran empresariado trasnacional planifica el mundo a su medida; el Foro Social Chileno confrontará a APEC.

Como Asociación espuria entre las transnacionales y nuestros gobiernos para priorizar los derechos de las empresas por sobre los derechos de los pueblos. Es parte de nuestra contribución para "Otro Mundo Posible" y es nuestra tarea para "Otro Chile también

 

  1. Declaración conjunta Foro Social Chile, 19 de junio 2004.
  2. Declaración conjunta Plataforma por la Paz, febrero de 2003.
  3. La Otra Mirada, la ciudadania frente al libre comercio, Universidad Arcis,  23 de agosto de 2003.
  4. Convocatoria a la conformación del  Foro Social Chileno, diciembre 2003.
  5. APEC  de Economías del Asia Pacífico, iniciada en 1989 por EE.UU. y Canadá con el fin de integrar a los sistemas económicos de los países asiáticos al proceso de globalización económica. Es el equivalente del ALCA para el Asia Pacífico, pero su agenda es híbrida empresarial gubernamental, sus proyecciones son la apertura y privatización de todas las áreas de las economías nacionales. Para el caso de Chile sólo se exceptúa correos.
  6. Larraín, Sara "Apec, desarrollo y Medio Ambiente" Red Nacional de Acción Ecológica, 1997.
  7. Declaración Organizaciones Territoriales Mapuches, mayo 2004.
Autor/es Sara Larraín
Publicado en Artículos locales de la edición Chile
Edición Julio 2004
Temas Ciencias Políticas, Sociedad, Economía
Países Chile