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Perspectivas luego de la devaluación

La economía argentina creció en el año 2004 en torno al 9% respecto del año anterior. Sin embargo, este incremento se distribuyó de manera muy dispar, tanto sobre el espacio nacional como entre los habitantes que pueblan el territorio. Necesidad de un plan de desarrollo rural.

Para entender esto son necesarios algunos ejemplos. No es lo mismo la producción minera de la provincia de Catamarca, organizada en base a la extracción de un recurso natural con mano de obra de bajo nivel de especialización con modalidades propias de las economías de enclave, que la agricultura sojera de gran parte de la Pampa Húmeda, donde el recurso natural es renovable. Su explotación, en forma directa por medianos y grandes propietarios o a través de diversas modalidades de arrendamiento, está por lo tanto ligada a procesos internos de industrialización antes de que el producto manufacturado se exporte. Es también el caso de la actividad algodonera, un verdadero cultivo social, en manos de pequeños y medianos productores, con industrialización muy cercana a la actividad agrícola y con destino final en la industria textil nacional.

Los sistemas económico-sociales imperantes en cada región ofrecen una amplia diversidad de situaciones, que es preciso reconocer con antelación a la definición de políticas que tiendan a asegurar desarrollo con igualdad social.

Antes del año 2002, con la estrategia del tipo de cambio fijo y atrasado, la apertura externa irrestricta, la carencia de crédito para las Pymes y la desregulación estatal, las regiones exhibieron un fuerte contraste entre aquellos agentes económicos capaces de sobrevivir e, incluso, acumular poder y creciente riqueza, y los que sucumbieron o vegetaron debido a la política económica imperante.

Cuando, como era previsible, se derrumba esa estrategia económica, se abre un nuevo escenario esperanzador para los pequeños productores (amplia mayoría en cada proceso productivo) y para la fuerza de trabajo, tanto estable como temporaria, vinculada a la producción regional.

Los beneficios extraordinarios que podían percibir los productores permitían vislumbrar una reversión integral de la pérdida de sus fuentes de trabajo y de ingresos para campesinos y trabajadores. Sin embargo, tal reversión no se verificó para todos los involucrados en los sistemas productivos regionales, sino que se distribuyó inequitativamente.

La demanda externa apareció como la tabla de salvación para los fruticultores de pera y manzana, vitivinicultores, algodoneros, arroceros, cañeros, citricultores, yerbateros, tabacaleros, etc.; pero sólo fue aprovechada por aquellos productores medianos y grandes, ya reconvertidos, capaces de satisfacer las exigencias de los mercados internacionales y estrechamente vinculados a capitales industriales concentrados. Pero el grueso de la pequeña producción quedó muy rezagado y obtuvo precios e ingresos notoriamente inferiores a los de los agentes económicos modernizados. A la vez, la fuerza de trabajo, fuertemente precarizada o expulsada por la mecanización durante los '90, careció de poder negociador suficiente como para participar en plenitud de los beneficios capitalizados por el segmento minoritario más favorecido.

Los datos agregados sobre el aumento de producción pueden engañar acerca del modo en que los ingresos adicionales, fruto de la devaluación, se repartieron entre los agentes económicos con desigual acervo técnico y poder negociador en las respectivas cadenas. Escasos son los estudios que han dado cuenta del ensanchamiento de la brecha entre los pocos ganadores y los muchos perdedores del proceso económico pos-devaluación en los diferentes procesos productivos regionales. Entre los ya disponibles o de próxima aparición se pueden citar dos documentos referidos a la producción de frutas del Valle del Río Negro 1 y a la actividad en torno a la industria vitivinícola en Cuyo 2. Además del claro aprovechamiento de las nuevas condiciones del mercado por los grandes núcleos económicos integrados, se advierte la persistencia y/o la profundización del proceso de predominio del capital extranjero entre los agentes más dinámicos (Expofrut en el Valle del Río Negro, y capitales chilenos, europeos y estadounidenses en el negocio del vino).

¿Cómo tornar más equitativo el proceso de distribución de los excedentes dentro de cada cadena productiva y asegurar que el conjunto mayoritario de los campesinos, los pequeños capitales asociados a ellos y los trabajadores puedan captar porciones mucho más elevadas de esos excedentes? Como receta de política económica parece muy sencillo. Se trata de hacer exactamente lo inverso de la política económica de los '90, que salvo excepciones (como en el caso de la regulación estatal reimplantada en la actividad yerbatera) siguen vigentes luego de la devaluación. Garantizar precios rentables a los pequeños productores; otorgar créditos subsidiados; estimular las prácticas asociativas para la comercialización y la difusión de innovación tecnológica apropiada y ambientalmente sustentable; resolver el todavía difundido problema de la irregular situación en términos de tenencia de la tierra; eliminar intermediarios y apoyar las iniciativas para fortalecer el poder negociador de los más débiles; ofrecer bienes públicos sin cargo a los sectores empobrecidos del campo y las pequeñas localidades cercanas a fin de elevar la calidad de vida de la población; fomentar nuevas experiencias colonizadoras, a partir de programas de reforma agraria integrales; formalizar el empleo y apoyar las reivindicaciones de los trabajadores, etc....

Es urgente que el Estado, con plena participación y protagonismo de los interesados, articule todo este arsenal de medidas en un Plan Global de Desarrollo Rural con Justicia Social. 

  1. Alejandro Rofman, "El nuevo escenario regional y la puja entre los actores sociales en el Valle del Río Negro", Realidad Económica (en prensa), 2005; y Osvaldo Preiss, "Agentes económicos de la cadena frutícola de la pera y la manzana en Río Negro y Neuquén", Documento de Trabajo, Neuquén, octubre de 2004.
  2. Patricia Collado, "Transformaciones en la vitivinicultura de Mendoza", Documento de Trabajo, Mendoza, diciembre de 2004.
Autor/es Alejandro B. Rofman
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 69 - Marzo 2005
Páginas:9
Temas Desarrollo
Países Argentina