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El multiculturalismo holandés en crisis

El asesinato del cineasta Theo Van Gogh por un extremista islámico, el 2 de noviembre de 2004, ha reanimado el debate sobre el modelo holandés de integración de las poblaciones inmigratorias, basado en la tradición de pluralismo segmentado heredado de la “pilarización” 1. Si bien representa un avance para la participación de esas poblaciones, las encierra en su cultura y no ha logrado superar la discriminación laboral.

Detractor del islam y provocador sistemático, el cineasta Theo Van Gogh había recibido amenazas de muerte tras la difusión televisiva, a fines de agosto de 2004, de su cortometraje Submission, una película de ficción que denuncia la discriminación y la violencia que sufren las mujeres en las sociedades islamitas 2. Su asesinato en plena calle, en Amsterdam, perpetrado el 2 de noviembre de 2004 por un islamita radical holando-marroquí, Mohammed Bouyeri, generó fuertes tensiones intercomunitarias y una escalada de actos antimusulmanes. Algunas personalidades se preocupan por la creciente islamofobia en su país y uno de los rabinos más conspicuos, Awraham Soetendorp, no duda en comparar la situación de los musulmanes con la de los judíos durante el período de entreguerras 3, denunciando un clima en el que se coloca a todos los musulmanes en la misma bolsa... del extremismo y del terrorismo.

La comparación entre la islamofobia y el antisemitismo de esa época es excesiva y remite más bien a un grito de alarma preventivo. No bien se produjeron los primeros atentados contra una docena de mezquitas y de escuelas coránicas (al igual que contra iglesias cristianas), el ministro-presidente demócratacristiano Jan Peter Balkenende se dirigió al lugar de los hechos para expresar su solidaridad hacia la comunidad musulmana. El 12 de noviembre, la reina Beatriz se reunió en Amsterdam con unos cincuenta jóvenes, procedentes sobre todo de la inmigración marroquí, y condenó firmemente los actos antimusulmanes.

Sin embargo, el rabino Soetendorp tiene razones para alarmarse. Los investigadores de la Fundación Ana Frank de la Universidad de Leyde revelaron en Monitor racisme en extreem-rechts (Vigilancia, racismo y extrema derecha), publicado el 15 de diciembre de 2004 y correspondiente al período 2003-2004, que desde el asesinato de Theo Van Gogh, se habían registrado 174 incidentes de carácter racista, de los cuales más del 60% estuvieron dirigidos a la comunidad musulmana. Los investigadores confirman un recrudecimiento del activismo de la extrema derecha, que sería responsable del 15% de estos actos violentos, es decir una vez y media más que en 2003 y dos veces más que en 2002. Los cuatro grupúsculos de extrema derecha (Unión Popular Holandesa, Alianza Nacional, Nueva Derecha y Nuevo Partido Nacional) intensificaron sus diatribas antiislámicas. Desde el asesinato del cineasta, los tres primeros registraron una afluencia, modesta pero real, de nuevos miembros. Logros preocupantes en un país que se alegraba de tener una extrema derecha insignificante en materia electoral, no mayor al 3%, a pesar de contar con un sistema de escrutinio favorable a las minorías (proporcional integral).

Antes de ser asesinado, el 6 de mayo de 2002, por un holandés "de pura cepa", activista de la causa animal, el homosexual militante Pim Fortuyn había adquirido una gran notoriedad gracias a sus violentas críticas contra la política multicultural de los poderes públicos y su denuncia de la "amenaza de islamización" de la sociedad. Inspirándose en su espectacular ascenso, el neopopulista Geert Wilders, ex miembro del Partido Liberal, acaba de fundar un nuevo partido, el Grupo Wilders, que se reivindica abiertamente como heredero de Fortuyn.

El "pilar" musulmán

Hasta comienzos de los años 1990, el debate público y político sobre las poblaciones de inmigrantes giraba esencialmente en torno a su retraso socioeconómico. Tras la aparición de Pim Fortuyn, se centró en los aspectos culturales y religiosos, y en la incapacidad de los musulmanes para integrarse. El asesinato de Theo Van Gogh, posterior al de Pim Fortuyn, y a los atentados de Nueva York y Madrid, relanzó la discusión con virulencia. Con mayor razón desde el 2 de noviembre de 2004, cuando la diputada del partido liberal VVD, Ayaan Hirsi Ali, de origen somalí y coautora junto con Theo Van Gogh de Submission, fue amenazada de muerte y debió pasar setenta y cinco días en la clandestinidad, fuertemente custodiada.

Geert Wilders teme también por su vida, al igual que otras personalidades holandesas, actualmente bajo protección policial, tales como Job Cohen, alcalde socialdemócrata de Amsterdam, ferviente partidario del diálogo intercultural, y uno de sus adjuntos, Ahmed Aboutaleb 4. De origen marroquí y musulmán practicante, a cargo del tema de la integración en Amsterdam, este último considera que los inmigrantes musulmanes deben hacer esfuerzos por integrarse: el 4 de noviembre ordenó a la comunidad marroquí que señale a las autoridades a todo individuo "que corra el riesgo de cruzar la línea amarilla".

En este país apacible, considerado el "reino de la tolerancia", tanto la opinión pública como la clase política, sin distinción de tendencias, hasta entonces convencidas de que la violencia no podía formar parte del debate político, viven muy mal estos acontecimientos.

Enfrentada a una escasez de mano de obra, Holanda recurrió a una gran cantidad de trabajadores de la cuenca mediterránea: España, Portugal, y más tarde Turquía y Marruecos 5. Pese a la interrupción de este reclutamiento en 1973, luego de la primera crisis petrolera, el flujo no cesó, ya que la mayoría de los gastarbeiders (trabajadores "invitados") que se quedaron en Holanda hicieron viajar a sus familias.

En una población de más de 16 millones de habitantes se registran actualmente alrededor de 920.000 musulmanes, lo que significa un 5,7 % de la población, y entre ellos las comunidades mayoritarias son la turca y la marroquí. El Estado holandés no considera la identidad religiosa como un freno a la integración de las minorías, sino más bien un incentivo para acelerarla, ya que el Estado-Nación holandés se constituyó en el siglo XIX a través de la emancipación de sus minorías católica, judía y protestante no calvinista, permitiendo su convivencia pacífica. De hecho, los musulmanes se insertaron en el modelo de la "pilarización" -enfoque específico de la sociedad holandesa en cuanto a las relaciones entre el Estado y las Iglesias- y constituyeron ellos mismos una suerte de "pilar".

Muy pronto, las autoridades extendieron a los no holandeses los derechos (desde luego insuficientes) jurídicos, sociales y políticos. Los inmigrantes que residen ininterrumpidamente en Holanda durante cinco años pueden elegir y ser elegidos en los comicios municipales. Actualmente, más de 200 personas de origen musulmán ocupan escaños en un consejo municipal y, al igual que en Francia, los extranjeros naturalizados gozan de todos los derechos inherentes a la ciudadanía. Tanto la Cámara de Representantes como los Estados provinciales cuentan entre sus miembros con un determinado número de representantes electos surgidos de la inmigración y/o musulmanes.

En defensa de sus intereses, los musulmanes pusieron en funcionamiento los mecanismos y las posibilidades de la democracia basándose en la tradición de pluralismo segmentado heredado de la pilarización. Cierto que la Constitución fue modificada en 1983 y los lazos económicos directos que podían subsistir aún entre el Estado y algunas Iglesias se cortaron definitivamente. Pero los principios de libertad religiosa, libertad de enseñanza e igualdad siguen siendo fundamentales.

La política de integración implementada a partir de 1983 contribuyó a una mayor presencia de la comunidad musulmana como tal, así como al reconocimiento del islam. Los poderes públicos otorgan permisos para la construcción de mezquitas, importantes subsidios a las asociaciones, medios de comunicación y escuelas musulmanas. Los musulmanes ven satisfechas muchas de sus reivindicaciones, como aquellas relacionadas con el sacrificio ritual, la posibilidad de tomarse días de licencia (remunerados o no) por motivos religiosos, la enseñanza coránica en las escuelas públicas y la creación de escuelas islámicas subsidiadas por los poderes públicos 6. Sus asociaciones son consultadas por los responsables políticos encargados del tema de la integración.

Por un lado, en nombre de la separación de la Iglesia y el Estado, desde 1983 los musulmanes no pueden esperar demasiado apoyo público para cuestiones concernientes a la esfera religiosa. Por el otro, al pertenecer en su gran mayoría a "minorías étnicas", es decir, desde el punto de vista de los poderes públicos, a poblaciones desfavorecidas, deben recibir ayuda para encontrarse en pie de igualdad con los "autóctonos". Si bien desde 1986 el Estado ya no subvenciona la construcción de iglesias o de mezquitas, las asociaciones musulmanas pueden obtener subsidios si realizan acciones "en favor de la integración".

Fracaso de la integración

Durante los años de fuerte inmigración (1960-1970), e incluso durante la década de 1980, la mayoría de los holandeses -con excepción de la extrema derecha y su líder Hans Janmaat- recibieron a estos recién llegados de manera más bien favorable, al menos en apariencia. El informe 2004 de la Oficina del Proyecto Social y Cultural (SCP) nos indica en efecto que en el curso de esos años un sector de holandeses se preocupaba por la llegada de estos gastarbeiders, llamados cada vez más "alóctonos", que venían a competir con ellos en el mercado laboral, especialmente en los sectores que exigen poca calificación 7. En períodos de recesión económica, el rechazo solía reemplazar a esa preocupación. Pero en público no se hablaba de eso. En Holanda, racismo e intolerancia son tabúes.

Pero durante el verano de 1991, el líder de la derecha liberal y futuro comisario europeo durante la presidencia de Romano Prodi, Frits Bolkestein, abrió el debate sobre el modelo de integración y sobre el islam, cuyas normas y valores serían "incompatibles" con los de la sociedad holandesa, liberalismo, tolerancia y emancipación. Bolkestein atacó de paso a la izquierda holandesa, a la que acusaba de angelismo y ceguera respecto del ascendente islamismo. Hacia fines de los años 1990, sectores cada vez más amplios de la opinión pública y numerosos políticos e intelectuales pusieron en tela de juicio el "modelo holandés" de la "sociedad multicultural".

Las críticas se tornaron tan virulentas que los poderes públicos decidieron una reorientación y exigieron a los recién llegados y a las minorías que se adaptaran mejor a la sociedad que los acogía. El 30 de noviembre de 1998 entró en vigencia la ley relativa a la integración (WIN), que obliga a todo "recién llegado" a inscribirse en un "estudio de integración" al término del cual se decidirá si debe seguir un programa que incluye cursos de neerlandés, de orientación sobre la sociedad holandesa, así como cursos de orientación vocacional 8. Por otra parte, los poderes públicos se preguntaron si debían permitir a los musulmanes fundar sus propias instituciones. Además del temor a la injerencia extranjera o a la influencia de organizaciones islámicas internacionales, algunos sostuvieron que esto podría frenar su integración. Entonces los poderes públicos implementaron la formación de imanes, en holandés.

En enero de 2000, Paul Scheffer, uno de los referentes intelectuales de la socialdemocracia, se preocupó por la "sobre-representación" de la segunda generación en las estadísticas de desempleo y delincuencia (el desempleo de los jóvenes nacidos de la inmigración turca y marroquí es del 10%, es decir, tres veces mayor que el de los jóvenes holandeses "de pura cepa") y por la pasividad de los poderes públicos. Al igual que Bolkestein, Scheffer consideraba que los musulmanes deben respetar la evolución de la sociedad hacia un mayor liberalismo en el terreno de las costumbres, la separación entre la Iglesia y el Estado, los derechos de las mujeres y de los homosexuales. Según Scheffer, la famosa tradición de tolerancia oculta mucha indiferencia y condescendencia: "Vivimos unos al lado de otros, sin encontrarnos: cada uno tiene su propio café, su propia escuela, sus propios ídolos, su propia música, su propia fe, su propio carnicero, y pronto su propia calle o su propio barrio" 9.

Este debate y sobre todo las apariciones televisivas de Pim Fortuyn parecieron influir en los poderes públicos y en el sector de la población autóctona que seguía aferrado al ideal multicultural. El islam como factor de no integración se convirtió en un tema tanto más presente cuanto la crítica provino también de intelectuales o escritores conocidos, ellos mismos nacidos de la inmigración. En un reportaje en la revista Elsevier, en abril de 2003, el escritor de origen marroquí Hafid Bouazza señalaba: "No debemos sacrificar la libertad en nombre del multiculturalismo". Tras haber padecido la mutilación genital a los 5 años y haber huido de su país en 1992 para escapar a un matrimonio forzado, Ayaan Hirsi Ali libra por su parte una verdadera cruzada contra el islam, en nombre del feminismo y del liberalismo. Parte de la comunidad musulmana recibe mal sus críticas. Su ateísmo militante incomoda también a muchos holandeses, sensibles por otro lado a sus argumentos.

Esta cuestión (del fracaso) de la integración de los "alóctonos" de cultura musulmana se convirtió poco a poco en el tema social número uno en Holanda, incluso en el seno de la izquierda. Portavoz de la izquierda ecologista, Femke Halsema manifestó públicamente su preocupación por el hecho de que muchos jóvenes nacidos de la inmigración turca o marroquí vayan a buscar esposa (o marido) al país de origen de sus padres, y de que existan por consiguiente tan pocos matrimonios mixtos.

El asesinato de Theo Van Gogh enfrentó al conjunto de la sociedad con el llamado terrorismo islámico, fenómeno que se creía patrimonio del extranjero. Los servicios de inteligencia holandeses (AIVD) estiman entre 100 y 200 el número de islamitas radicales activos en el país y entre 1.000 y 1.500 las personas que gravitarían en torno de este movimiento extremista. Sin embargo, y aunque señale que "un débil potencial de extremismo religioso puede bastar, en determinadas circunstancias, para provocar un desorden social serio", la publicación de la SCP dedicada a la religiosidad de los turcos y de los marroquíes que viven en Holanda concluye que su entusiasmo por el "exclusionismo religioso" es demasiado débil y que el islam se vive de manera cada vez más individual.

Estamos lejos de una supuesta "amenaza islámica". Tal como señala Maurits Berger, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales Clingendael: "Se dice que la manera en que se cometió el asesinato (de Van Gogh) aludiría a un versículo del Corán (...). Tengo la sensación de que muchos holandeses sintieron alivio al saber que esta vez el autor ha sido un musulmán. (...) ¿Forman los musulmanes una quinta columna en nuestro país? Los primeros interesados no responderán a esta pregunta. Y es comprensible. Hacerles esta pregunta significa ofenderlos hasta lo más recóndito de su alma 10. En efecto, desde el 11 de septiembre se les exige que se pronuncien sobre el terrorismo de Al-Qaeda y que lo condenen con más energía que los no musulmanes. ¿Acaso se pide a los católicos que rindan cuentas cuando el Ejército Republicano Irlandés (IRA) comete atentados mortíferos en nombre del catolicismo?"

Discriminación social

El debate actual parece ignorar un dato esencial de la integración de los "alóctonos" (musulmanes o no): el de su integración socioeconómica. A pesar de las recientes e indudables mejoras, el informe 2004 de la SCP demuestra que, en la categoría activa, sólo la mitad de los alóctonos no occidentales tiene trabajo; esta cifra se debe en parte a la escasa participación de las mujeres y al hecho de que muchos alóctonos son jóvenes y aún van a la escuela. Aparecen sobre-representados en los oficios poco calificados y mal remunerados. Apenas un cuarto de ellos cobra el subsidio de desempleo (10% de la segunda generación). Muchos inmigrantes turcos y marroquíes de la primera generación viven del ingreso por incapacidad laboral (WAO) 11 que, luego de la segunda crisis petrolera en 1979, "se utilizó a gran escala para atenuar los efectos de la exclusión del mercado laboral de los trabajadores inmigrantes turcos y marroquíes. Así, se les ofrecía una adecuada cobertura pero se les infligía como grupo la sospecha de la inactividad económica" 12. En una tesis de doctorado defendida en febrero de 2005, el sociólogo Frank van Tubergen demostró que los empleadores prefieren contratar "personal blanco y cristiano" 13.

Esta discriminación en la contratación laboral explica en parte por qué la tasa de desempleo de los "alóctonos" es cinco veces más alta que la de los autóctonos y por qué muchos de ellos ya no tienen ganas de postularse. En términos de éxito escolar, tasa de desempleo y segregación urbana, las diferencias entre inmigrantes y autóctonos son más importantes que en la vecina Alemania, que durante mucho tiempo vio en Holanda un modelo a seguir.

Puede observarse una relativa concentración de alóctonos no occidentales en los barrios antiguos y empobrecidos de las grandes ciudades. Los holandeses hablan entonces, y sin comillas, de barrios negros. Muchas familias autóctonas se instalan en las comunas cercanas y, por temor a una enseñanza de menor calidad, envían a sus niños a escuelas que reciben a pocos o a ningún hijo de inmigrantes, las llamadas escuelas blancas. La micro-clase media emergente alóctona comienza a imitar este comportamiento.

El país de Erasmo y de Spinoza debe cuestionar su modelo, preservando sus aspectos positivos. En un ensayo muy crítico sobre el clima actual y especialmente sobre la actitud de buena parte de los medios de comunicación y de la clase política, el historiador Geert Mak 14, una "estrella" en Holanda, advierte a sus conciudadanos sobre la propaganda simplificadora de los "mercaderes del miedo" y la tentación del neopopulismo nacionalista. Los insta a reconciliarse con su tradición del diálogo y la concertación, y a no dejarse arrastrar a un enfrentamiento entre culturas y religiones.

Tal como demuestra la proliferación de organizaciones islámicas, el modelo holandés supo hacerle un lugar al islam. Condujo también a un "vivir unos al lado de otros" en vez de a un verdadero "vivir juntos". Así, ¿es válido el término "alóctono" para generaciones que crecieron o nacieron en Holanda? El hecho de que Hafid Bouazza, quien llegó a los 2 años, quiera ser considerado un "escritor holandés" es representativo de las expectativas de parte de los jóvenes nacidos de la inmigración.

  1. Un fundamentalista calvinista (quería retornar a los fundamentos del dogma, establecido en Dordrecht en 1618), Abraham Kuyper (1837-1920), fue el ideólogo del sistema de la "pilarización" (verzuiling), que caracterizará a la sociedad hasta fines de los años 1960. Se trata de una "compartimentación" en "pilares" (zuilens), que corresponde a las diferentes familias de pensamiento religioso, filosófico o político. De manera que hay un pilar protestante, un pilar católico, un pilar social-demócrata (y comunista, en menor medida) y un pilar calificado a veces de neutral, otras de liberal. El ideal de Kuyper es que todo holandés "desde la cuna hasta la tumba" pueda nacer, crecer, desarrollarse, en el seno de su comunidad de origen, de su pilar.
  2. Refiriéndose en ocasiones a los musulmanes como "amantes de cabras" y acostumbrado a hacer bromas antisemitas, Theo Van Gogh reclamaba el derecho de tomárselas con el "fundamentalismo musulmán", tal como lo hacía con los católicos y los protestantes tradicionalistas.
  3. De 140.000 judíos holandeses, aproximadamente 110.000 fueron exterminados durante la Segunda Guerra Mundial.
  4. El 10-11-04, el ministro de Justicia informó que habían podido desbaratarse dos atentados contra Ayaan Hirsi Ali y Geert Wilders.
  5. Muchos surinameses decidieron también establecerse en Holanda en 1975, poco antes de la independencia de su país (hasta entonces colonia holandesa), seguidos en la década de 1980 por holandeses de las Antillas (Aruba, Bonaire, Curaçao) así como por muchos solicitantes de asilo.
  6. Existen 37 escuelas primarias y 2 escuelas secundarias islámicas subsidiadas por el Estado. En algunas escuelas públicas se imparte la enseñanza coránica, a menudo subvencionada por los poderes locales. Las dos universidades islámicas (Rotterdam y Schiedeam) son privadas y no perciben ninguna ayuda de los poderes públicos.
  7. Moslim in Nederland, Een onderzoek naar de religieuze betrokkendheid van Turken en Marokkanen, Samenvatting, Ercomer-Universiteit Utrecht, SCP, La Haya, 2004.
  8. Estos cursos son obligatorios bajo pena de sanciones económicas (en el subsidio de desempleo, etc.). Los municipios en los que se establecen los recién llegados se encargan de la ejecución de dicho programa.
  9. "Het multiculturele drama", NRC Handelsblad, Amsterdam, 29-01-00.
  10. Citado en NRC Handelsblad, web-en weekeditie voor het buitenland (edición semanal), 9-11-04.
  11. Esto sucede también con numerosos autóctonos. La sexta parte de los asalariados de 16 a 65 años cobran el WAO, es decir 980.000 personas.
  12. Anita Böcker, Ines Michalowski, Dietrich Thränhardt, "Succès et échecs des politiques d'intégration. Réévaluer les modèles allemands et néerlandais", Les modèles d'intégration en questions. Enjeux et perspectives, bajo la dirección de Michel Pelissier y A. Paecht, Sonacotra, Iris, PUF, París, 2004.
  13. "Voorkeur voor christelijke werknemers", Trouw, Amsterdam, 8-02-05.
  14. Geert Mak, Gedoemd tot kwestbaarheid (Condenados a la vulnerabilidad), Atlas, Amsterdam y Amberes, 2005.
Autor/es Marie-Claire Cécilia
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 69 - Marzo 2005
Páginas:26,27
Traducción Gustavo Recalde
Temas Discriminación, Migraciones
Países Holanda (Países Bajos)