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El Holocausto y las grandes empresas

Los campos de concentración nazis han quedado en la memoria colectiva como la expresión de la máxima bestialidad que puede alcanzar el ser humano. Pero en estas conmemoraciones, indispensables para conservar la memoria de ese horror indecible, casi se ha olvidado un aspecto: que no sólo fueron campos de muerte, sino también fuente de mano de obra esclava para grandes empresas.

"Aprendan a ver en lugar de mirar
tontamente; actúen en lugar de charlar

¡y piensen que una vez eso

estuvo por dominar el mundo!

 Los pueblos consiguieron vencer,

pero nadie debe cantar victoria antes de tiempo...¡aún es fecundo el vientre de donde salió la bestia inmunda!"

Bertold Brecht

La resistible ascensión de Arturo Ui

 

Conocer ese aspecto del Holocausto es indispensable para comprender los factores y mecanismos que llevaron a "la solución final" 1, confluencia de una ideología irracional y fanática, racista y agresiva y de los intereses de ese momento de los sectores dominantes del gran capital. El antisemitismo no lo inventó Hitler. Tiene una historia más que milenaria, obedece a razones religiosas y económicas a las que Hitler añadió el ingrediente racial que estaba y sigue estando arraigado en la mente de mucha gente. Para los objetivos del hitlerismo y del gran capital alemán en la década del '30 fue un mensaje que encontró receptividad entre las mayorías golpeadas por la crisis económica y ayudó a la "arianización" de la economía; al despojo de los bienes y empresas propiedad de judíos en el marco de la fuerte concentración del capital operada bajo el nazismo. "En el mundo de los negocios (...) los ‘arios' estaban al acecho para aprovechar a expensas de sus homólogos judíos (...) Centenares de sociedades judías, incluidos bancos establecidos después de mucho tiempo, como el Warburg y el Bleichröder, fueron obligados a ceder sus activos a compradores ‘arios' por sumas ínfimas. Fueron los grandes grupos los que más ganaron (...) como Mannesmann, Krupp, Thyssen, Flick y IG Farben y grandes bancos como el Deutsche Bank y el Dresdner Bank" 2.

Después de la Primera Guerra Mundial, la revolución bolchevique había despertado las simpatías de muchos intelectuales y, en los pobres, la esperanza de que era posible un mundo mejor, fundado en la fraternidad y la solidaridad. Esto provocó una ola de pánico en los medios capitalistas de todo el mundo. En enero de 1919, los espartaquistas alemanes intentaron seguir el ejemplo de los bolcheviques, pero fracasaron y fueron sangrientamente reprimidos. Sus dirigentes más conocidos, Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht, fueron asesinados.

Pero los trabajadores y los grupos de izquierda alemanes siguieron preparándose para nuevos intentos, como el de octubre de 1923, también fracasado: un llamado a la huelga general revolucionaria, que no se concretó, y una insurrección aislada en Hamburgo, que fue rápidamente aplastada. El gran capital alemán no quería correr riesgos y además debía hacer frente a la gran crisis económica con medidas drásticas. Desde 1925 los grandes empresarios alemanes decidieron financiar a las fuerzas de choque antiobreras y anticomunistas del Partido Nacional Socialista; las SA y las SS.

Pero a los grandes industriales y banqueros alemanes se les adelantó Henry Ford, que ya financiaba al movimiento de Hitler desde 1922 3. Tanto es así que Hitler, en cuyo despacho colgaba el retrato de Ford, lo condecoró en 1938 con la Gran Cruz del Águila Alemana. Tenían en común, entre otras cosas, un furibundo antisemitismo. Hitler era un gran admirador del trabajo en cadena implantado por Ford en sus fábricas. En su autobiografía My life and work, Ford escribió, como recuerda Charles Patterson 4 que se había inspirado para el trabajo en cadena en el modo de operar de los mataderos de Chicago. Así se cierra simbólicamente el círculo. Como dice un personaje de la novela La vida de los animales de J.M. Coetzee: "Chicago nos mostró el camino: fue de los corrales para animales de Chicago de donde los nazis aprendieron cómo procesar los cuerpos" 5.

Fritz Thyssen fue por su parte el promotor en Alemania de la ayuda financiera al nazismo y además extendió a Estados Unidos las redes bancarias que le permitieron expatriar sus ganancias y reenviar parte a Alemania para colaborar financieramente con Hitler. En 1926, Thyssen y el empresario estadounidense Averell Harriman 6 crearon la Union Banking Corporation (UBC), de cuyo directorio participaban Roland Harriman en representación de W.A. Harriman & Co. y E. S. James, en representación de Brown Brothers. En los directorios de estas dos últimas compañías estaba Prescott Bush, abuelo de George W. Bush.

Recién en octubre de 1942, un año después de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra, las autoridades estadounidenses incautaron los fondos bancarios y haberes de la UBC. La firma fue denunciada "como entidad financiera y comercial colaboradora del enemigo". Posteriormente, el gobierno ordenó también la incautación de otras dos sociedades de primera fila, vinculadas a la sociedad bancaria Harriman: la Holland-America Trading Corporation (Sociedad de comercio holando-estadounidense) y la Seamless Steel Equipment Corporation. El 11 de noviembre de 1942, otra sociedad del mismo grupo, la Silesian-American Corporation, fue embargada por la misma ley sobre el comercio con el enemigo. Estos embargos se mantuvieron hasta 1951 7.

El ascenso de Hitler 

La clase media baja alemana empobrecida por la crisis y los numerosos desocupados eran un terreno fértil para las arengas revanchistas y racistas de Hitler y para su demagogia populista, reflejada en el nombre de su partido: Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP). En las elecciones de julio de 1932 el NSDAP obtiene 230 bancas, contra 133 de los socialistas, 89 de los comunistas y 156 de otros partidos. Hitler reclama la Jefatura de Gobierno, pero el presidente Hindenburg se niega y los nazis desatan la violencia en las calles y en el propio Parlamento.

En noviembre de 1932 se realizan nuevas elecciones. Los comunistas aumentan a 100 sus bancas, los socialistas pierden 12 y los nazis 34. Hitler declara entonces que Alemania está al borde de la revolución bolchevique y un grupo de empresarios prominentes pide al presidente Hindenburg que lo nombre jefe de Gobierno, a lo que éste accede. Pero Hitler rechaza la designación porque quiere los plenos poderes.

En la cronología del ascenso de Hitler al poder, es importante reseñar la actuación de algunos prominentes empresarios y banqueros. Uno de éstos, Hjalmar Schacht,  había desarrollado ideas políticas de derecha radical y después de leer el libro de Hitler Mein Kampf (Mi Lucha), quedó convencido de su capacidad como futuro líder de Alemania. En enero de 1931 se entrevistó por primera vez con Hitler y se comprometió a crear un fondo fiduciario para el partido nacionalsocialista. Schacht comprometió a Albert Voegler (acero), Gustav Krupp y Alfried Krupp (armas), para obtener el concurso de otros industriales como Fritz Thyssen, Emile Kirdorf, Carl Bechstein y Hugo Bruckmann, con los que se crearía el fondo. En noviembre de 1932, Schacht redactó una carta, firmada por los más connotados industriales alemanes, urgiendo al presidente Hindenburg a que nombrara a Adolf Hitler canciller de Alemania. Ante el estado insostenible de la situación política y el apoyo de los industriales y hombres de negocios, Hindenburg cedió. Hitler asume la Jefatura de Gobierno el 30 de enero de 1933, y partir de ese momento la represión contra los opositores se acentúa.  El 20 de febrero de ese año, Schacht organizó una reunión de la Asociación de Industriales Alemanes, en la que se recolectaron 3 millones de marcos para el NSDAP, que serían utilizados principalmente para apoyar la candidatura de Hitler en las elecciones de marzo, en las que comunistas y socialistas sumados obtuvieron 201 bancas y el partido nazi 288, es decir la mayoría absoluta.

El 23 de marzo de 1933 el Reichstag vota los plenos poderes a Hitler y ese mismo mes se habilita en Dachau el primer campo de concentración, en el que son internados comunistas, anarquistas, socialistas y otros opositores. En mayo son disueltos los sindicatos y en julio se dicta una ley ilegalizando todos los partidos, salvo el NSDAP, que queda como partido único. En enero de 1934 se dicta la ley de regulación del trabajo nacional, favorable a las empresas. Los patrones de las grandes empresas son designados "Führer". El 30 de junio de ese año son asesinados numerosos miembros de las SA, opositores a Hitler en el interior del NSDAP. Es la llamada "Noche de los cuchillos largos". Por último, en septiembre de 1935 se promulgan en Nuremberg las leyes raciales. Según un informe de esa época del Socorro Rojo Internacional, entre 1933 y 1935 fueron asesinadas en Alemania más de 4.200 personas, detenidas 317.800 y 218.600 heridas y sometidas a torturas.

En marzo de 1938 Hitler proclama el "Anschluss" y ocupa Austria. En agosto de 1938 se prohíbe a los judíos ejercer como médicos; en septiembre ejercer la profesión de abogado. La "Noche de cristal", del 9 al 10 de noviembre de 1938, dejó como saldo 191 sinagogas incendiadas, 91 judíos asesinados, 30.000 arrestados y el saqueo de 7.300 tiendas.

El 29 de septiembre de 1938, cuando ya nadie podía ignorar la naturaleza dictatorial, racista, antisemita, belicista y expansionista del régimen nazi, se reúnen en Munich Hitler, Mussolini, Chamberlain y Daladier. Ni el gobierno de Praga, ni la Unión Soviética, que se había ofrecido a cumplir su acuerdo de asistencia mutua con Checoslovaquia en caso de un ataque alemán, fueron invitadas a la reunión.

Hitler consigue prácticamente todo lo que reclamaba: el gobierno checoslovaco debe evacuar inmediatamente las regiones con predominio de población germana. Alemania se anexiona así más de 16.000 kilómetros cuadrados, donde vivían 3.500.000 personas, entre las que había más de 700.000 checos. En marzo de 1939 Alemania completa la ocupación de Checoslovaquia 8.

En Munich las potencias occidentales siguieron aplicando su estrategia básica: dejar las manos libres a Hitler, para que éste se decidiese a agredir a la Unión Soviética. Pero Hitler tenía otros planes, que llevaron al estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939.

Trabajo esclavo 

El 30 de abril de 1942, Oswald Pohl, jefe de la "Oficina principal económica y administrativa SS" enviaba a Himmler un informe sobre "La situación actual de los campos de concentración": "La guerra ha producido cambios estructurales visibles en los campos de concentración y ha modificado radicalmente sus tareas, en lo que se refiere a la utilización de los detenidos. La detención sólo por motivos de seguridad, educativos o preventivos, no está ya en primer plano. El centro de gravedad se ha desplazado hacia el lado económico".

El reglamento que se dictó en consecuencia decía que los detenidos debían trabajar hasta el agotamiento, a fin de alcanzar el máximo rendimiento; que la jornada de trabajo era ilimitada y que sólo dependía de la estructura y de la naturaleza del trabajo.

De esta mano de obra gratuita y esclava se aprovecharon grandes empresas como Krupp y Siemens, pero particularmente en Auschwitz, la IG Farbenindustrie, que instaló en Buna, tercer campo de Auschwitz, una fábrica de caucho sintético. Por allí pasaron unos 35.000 detenidos de los cuales murieron 25.000 9.

Otras grandes empresas alemanas también participaron y se beneficiaron del Holocausto, entre ellas la Bayerische Motoren-Werke (BMW), Volkswagen y Daimler Benz. Un libro reciente, IBM y el Holocausto 10, informa cómo el conocido gigante estadounidense de la informática trabajó para el régimen nazi: las tarjetas perforadas de IBM sirvieron para identificar y catalogar a quienes serían perseguidos y eliminados. También Ford y General Motors utilizaron el trabajo esclavo bajo Hitler, fabricando durante la guerra vehículos militares en Colonia, Alemania, para el ejército alemán.

Varias de las empresas que participaron y se beneficiaron del Holocausto intervienen hoy en grandes reuniones internacionales, influyen sobre los organismos del sistema de las Naciones Unidas, financian fundaciones y subvencionan ONGs, pero retacean, como Volkswagen y Ford, el pago de las indemnizaciones que reclaman los sobrevivientes de los trabajos forzados.

En 1999 el gobierno alemán anunció la creación de un fondo para la indemnización de los trabajadores forzados de la época nazi, aprovisionado por el Estado alemán y por las siguientes empresas, entre otras: Allianz, BASF, Bayer, BMW, Daimler-Chrysler, Deutsche Bank, Friedrich-Krupp, Krupp-Hoesch, Hoechst, Siemens, Volkswagen y Dresdner Bank. Estas empresas confiaron en la "solución biológica", es decir en la muerte de los sobrevivientes, pero la publicidad creciente sobre su implicación con el nazismo las obligó a participar de este fondo para dejar a salvo su imagen. Pero en Europa Oriental, cientos de miles de ex-trabajadores esclavos de los nazis todavía están vivos. En la región del Báltico, Polonia, Rusia, la República Checa, Hungría y Ucrania hay por lo menos un millón de personas que hasta hoy solamente recibieron limosnas (aproximadamente 500 marcos por persona, según la ley de compensaciones de 1993) o ninguna compensación. Sin embargo, estas víctimas fueron excluidas de las negociaciones.

  1. Si bien la inmensa mayoría de las víctimas de los campos de concentración fueron judíos, también murieron en ellos resistentes de diversas nacionalidades, prisioneros  soviéticos, roms, negros, homosexuales, etc. Aunque las razones para eliminar a cada grupo nacional, racial, religioso o político fueron diferentes, el objetivo fundamental perseguido en los campos de concentración fue destruir la dignidad inherente a la condición humana.
  2. Ian Kershaw, Hitler, 1936-1945, Península, Barcelona, 1999.
  3. The New York Times, 20-12-1922.
  4. Charles Patterson, Eternal Treblinka: Our Treatment of Animals and the Holocaust, Lantern Books, Nueva York, 2002.
  5. Antony C. Sutton, Wall Street and The Rise Of Hitler, Arlington House Publishers, Nueva York, 1976.
  6. Magnate de los ferrocarriles; fue embajador de Franklin Roosevelt en la URSS; se desempeñó en diversos cargos con Harry Truman, John Kennedy, Lyndon Johnson y Richard Nixon; fue gobernador de Nueva York y precandidato a presidente por el Partido Demócrata, además de amigo y socio de Prescott Bush, abuelo de George W. Bush.
  7. Webster G. Tarpley y Anton Chaitkin, George Bush: The Unauthorized Biography, 1992.
  8. Munich no fue la primera gran concesión al fascismo de las potencias occidentales: ante el putsch de Franco en 1936 contra la República Española éstas proclamaron la "no intervención", mientras la Alemania nazi y la Italia fascista enviaban a Franco tropas, armas y escuadrillas de aviones, que bombardeaban indiscriminadamente a la población en zona republicana.
  9. Raul Hilberg, La destruction des Juifs d'Europe, Fayard, París, 1988.
  10. Edwin Black, IBM y el Holocausto, Laffont, París, 2001.
Autor/es Alejandro Teitelbaum
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 69 - Marzo 2005
Páginas:28,29
Temas Historia, Genocidio, Discriminación, Trabajo