Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Pujas energéticas ruso-chino-japonesas

El 13 de abril de 2005 Tokio acordó derechos de perforación a empresas petroleras en el Mar de China, cerca de las islas que los japoneses llaman Senkaku y los chinos –que reclaman su soberanía– Diaoyu. Esta querella ilustra la competencia entre los países de fuerte crecimiento para abastecerse de gas natural y petróleo. Rusia trabaja en grandes proyectos de transporte de hidrocarburos.

La economía rusa se basa en la exportación de petróleo crudo y gas natural. Ahora bien, el extraordinario dinamismo de los gigantes industriales de Asia Oriental le brinda una ocasión ideal para valorizar ese potencial. Sin embargo, el contraste entre este dinamismo y las vastas extensiones vírgenes al este de Siberia Central transmite la sensación de que la región es vulnerable. La muy cercana China dispone de abundante mano de obra e importantes recursos. Para los rusos es a la vez una posición de fuerza y debilidad. ¿Cuál podría ser pues su estrategia con respecto al Noreste de Asia?

A lo largo de la última década, China alcanzó a Japón y Corea en la cantidad de petróleo crudo importado, casi la mitad del cual proviene de Medio Oriente; para Japón y Corea, la cifra ronda el 80/85%. Gran parte de este petróleo circula por los estrechos de Ormuz y de Malaca, generalmente considerados "zonas de potenciales conflictos". La intensificación de los problemas en Medio Oriente y la vulnerabilidad de los buques petroleros constituyen pues verdaderas amenazas. Segundo consumidor mundial, China debe encontrar urgentemente fuentes de abastecimiento y rutas alternativas, al igual que Japón y Corea del Sur.

En cuanto al gas natural, muchas de las grandes ciudades de la región están dispuestas a utilizarlo, ya que quieren reducir la contaminación ambiental. La importación de gas natural licuado (GNL) de Japón, Corea del Sur y Taiwán ya representa casi el 80% del comercio mundial de este producto. El costo del GNL constituyó un freno para China, que busca medios más económicos para incrementar su abastecimiento. Ahora bien, su vecina Siberia y la isla de Sajalín poseen inmensas reservas de hidrocarburos.

El subsuelo de la cuenca de Irkutsk, en la meseta oriental de Siberia Central, contiene enormes cantidades de petróleo y gas, cuya magnitud no se conoce todavía. La prospección futura debería permitir incrementar considerablemente el volumen de las reservas mundiales. Mientras tanto, la gran refinería cercana a la capital, Angarsk, no lejos de Irkutsk, importa actualmente su petróleo crudo de Siberia... Occidental.

Proyectos rusos Sajalín I y II 

Los especialistas esperan también muchas reservas de hidrocarburos de la cuenca de Yakutsk, en el noreste, donde las exploraciones aún no han terminado. La extracción y el transporte de petróleo y gas implican atravesar un territorio donde las heladas son permanentes. Técnicamente es factible, pero resulta muy oneroso. El oleoducto que atraviesa Alaska en un terreno similar demandó una inversión de 8.000 millones de dólares en 1975. Si se suman las reservas estimadas de la cuenca de Krasnoiarsk, los recursos al este de Siberia Central serían extraordinarios. Pero aún se ignoran el tiempo y las sumas de dinero que se necesitarán antes de que las exploraciones se traduzcan en producción.

En la isla de Sajalín, en cambio, las cosas están bien encaminadas. Si bien la mayoría de las reservas terrestres ya se agotaron, están en marcha varios proyectos de explotación marina de petróleo y gas, principalmente al noreste de la isla 1. Entre ellos, Sajalín-I: sus impulsores prevén construir oleoductos que atravesarán la isla de lado a lado para llegar a De-Kastri, puerto petrolero en territorio siberiano, donde el crudo se subastará entre compradores provenientes del mundo entero 2. Algunos proyectos para la utilización del gas de Sajalín-I encaran la venta a través de gasoductos a las dos Coreas, y también a Japón. Pero habida cuenta del aislamiento político de Corea del Norte, la concreción de semejante proyecto, que compromete a las dos mitades de la península coreana, no parece factible en un futuro cercano.

El proyecto Sajalín-II, por su parte, se encuentra bajo la égida de un consorcio multinacional dirigido por Shell (55%) que incluye a varias empresas japonesas. Una primera etapa, iniciada en 1999, permitió producir un promedio de 70.000 barriles por día y generar una ganancia de más 1.000 millones de dólares por año. La etapa siguiente, en proceso de elaboración, exige una inversión de más de 10.000 millones de dólares, lo que convierte a este proyecto en la inversión extranjera más importante en la Federación Rusa actualmente en curso. El gas y el crudo deberán ser transportados por tuberías hasta el extremo sur de Sajalín, donde se están construyendo dos puertos en Prigorodnoie, uno para el petróleo, otro para el GNL.

Allí donde existe un sistema de oleoductos, no es habitual recurrir a carreteras o al ferrocarril dado que, para un recorrido de 4.000 km, el transporte ferroviario implica un sobreprecio de 1,50 a 2 dólares por barril de crudo, según los cálculos realizados en 1993 3. A falta de oleoductos, Rusia confirmó recientemente su voluntad de incrementar el volumen de petróleo del oeste siberiano exportado a China por ferrocarril (que debería alcanzar las 15 millones de toneladas en 2006), lo que resulta oneroso.

Los analistas occidentales tienden a pensar que los rusos no desean realmente vender energía barata a los chinos. Desde luego, los dos gigantes resolvieron recientemente sus conflictos fronterizos, pero China emerge rápidamente como rival político y competidor industrial y económico. Con su avidez de energía, ya había importado de Kazajstán, en 2003, aproximadamente un millón de toneladas de crudo por ferrocarril. Pero, además de que este medio de transporte tiene una capacidad limitada, su costo adicional repercute inevitablemente después en las industrias energética y química.

Rivales políticos y económicos 

Muy preocupados por esta cuestión, los chinos habían firmado un contrato con el grupo ruso Youkos para la construcción de un oleoducto de 2.400 km entre Angarsk y Daqing, que debía alimentarse a través de los yacimientos de Siberia Occidental. Pero en 2004, cuando iban a iniciarse los trabajos, el gobierno ruso arremetió contra el grupo petrolero, con el fin de destruir un centro de poder incipiente y a la vez retomar el control de un recurso privatizado durante los años de saqueo que caracterizaron al gobierno de Boris Yeltsin. Esta gestión se ubica en la línea de la estrategia de Vladimir Putin, que consiste en hacer coincidir los objetivos de los grandes conglomerados privados con los del Estado ruso.

Otro factor importante puso en riesgo el proyecto Angarsk-Daqing: los japoneses propusieron con insistencia un oleoducto más costoso, pero capaz de transportar un millón de barriles por día a una distancia mayor (3.800 km), bordeando el territorio chino para llegar a Najodka, cerca de Vladivostok. Ofrecieron además préstamos por un monto de 5.000 millones de dólares (el costo del oleoducto se estimaba entre 8.000 y 10.000 millones de dólares). Las instalaciones portuarias de Najodka permitirían a los buques petroleros de todas las naciones participar en las subastas organizadas durante la venta de petróleo siberiano, procedimiento muy lucrativo en épocas de escasez.

Actualmente, Rusia depende en un 80% del mercado europeo para su venta de oro negro. Los recientes acontecimientos de Ucrania y Bielorrusia, que alejan a estas dos repúblicas de Rusia, al igual que la extensión de la OTAN hacia el este, llevan a los responsables rusos a diversificar sus ventas. De allí su interés por un proyecto que consiste en unir los yacimientos petrolíferos de Siberia Occidental con los puertos del Mar de Barents. Esta ruta subpolar no sólo es más corta que la de los dos proyectos de oleoductos del este siberiano, sino que la distancia entre Murmansk y las terminales petroleras de Houston, en Estados Unidos, es casi la mitad que la que separa a este puerto tejano del Golfo Pérsico. Este proyecto se encuentra pues en consonancia con el diálogo ruso-estadounidense en materia energética. La idea había sido lanzada además en 2000-2001 por un consorcio privado que estaba encabezado por Mijail Khodorkovsky, dueño de Youkos, actualmente en la cárcel.

A fines de diciembre de 2004 Moscú anunció la "decisión de principios" de construir el oleoducto transversal Taishet-Skovorodino-Perevoznaya hasta el Pacífico. Sin embargo, los japoneses aún no sacaron partido de su victoria. Y como las negociaciones ruso-japonesas no avanzan sino lentamente, las autoridades moscovitas insinúan actualmente que podrían construir un desvío a partir de la línea principal con el fin de abastecer a Daqing. Skovorodino se encuentra a sólo 50 km de la frontera china, una distancia suficientemente corta como para obligar a los negociadores japoneses a estar atentos.

Resta determinar de dónde provendrá el petróleo. Porque si bien la capacidad potencial del este de Siberia Central puede resultar inmensa, los recursos actualmente disponibles no parecen suficientes en lo inmediato para abastecer a la vez el oleoducto de Najodka y el desvío hacia Daqing. Sólo el tramo principal, de Taishet a Najodka, exigirá la extracción anual de 30 millones de toneladas del suelo de Siberia Occidental, cantidad que supuestamente será retenida de las exportaciones a Europa.

Los rusos admiten que su nivel actual de producción sería insuficiente para proveer 80 millones de toneladas a Japón y al desvío de Daqing 4. Por tal motivo, habría que desarrollar nuevos recursos en el este de Siberia Central. Por el momento, el déficit previsto se calcula entre 20 y 50 millones de toneladas de crudo para alimentar a la vez a Japón y China. Evidentemente, mucho dependerá de la sincronización entre el desarrollo de los yacimientos petrolíferos y la construcción del oleoducto.

Negociaciones Rusia-Japón 

Las discusiones en torno al oleoducto de Najodka se complican por el hecho de que aún no existe un tratado de paz entre Rusia y Japón. Rusia conservó las cuatro islas más meridionales del archipiélago de las Kuriles, de las que se apoderaron las tropas soviéticas a fines de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, en sus negociaciones con los soviéticos, y luego con los rusos, los japoneses se mostraron más o menos flexibles según las épocas, pero nunca olvidaron la "cuestión de los territorios del Norte" 5. La compra de gas de Sajalín por parte de la ciudad de Tokio es un ejemplo de esta flexibilidad. Japón celebró luego varios acuerdos para la adquisición de GNL.

Cabe señalar que el noreste asiático consume proporcionalmente menos gas natural que América del Norte o Europa, básicamente por problemas de abastecimiento. Honshu, la isla principal de Japón, no posee una red completa de gasoductos debido a normas de seguridad muy estrictas y al elevado precio de los terrenos: el costo del "derecho de paso" habría tornado prohibitiva la construcción de un nuevo gasoducto. Así, las importaciones japonesas de GNL alimentan sobre todo a las centrales eléctricas. En mayo de 2003, la ciudad de Tokio celebró un acuerdo en el marco de Sajalín-II por aproximadamente 1,1 millón de toneladas por año. Muchas otras empresas con sede en Japón y Estados Unidos firmaron también contratos para la compra de GNL, producido por Sajalín-II 6.

 A diferencia de Japón, Corea del Sur posee una red de gasoductos muy desarrollada, destinada al uso interno. Técnicamente, el gas proveniente de Sajalín-II por mar y desembarcado en De-Kastri podría perfectamente transportarse bordeando la costa y a través de Corea del Norte hasta el sur. Pero las dificultades actuales que enfrentan a Corea del Sur con su vecino la obligan a encarar la construcción de un gasoducto submarino desde China. Se estima que esta solución que consiste en transportar el gas siberiano por gasoductos a través de China costaría un 25 % menos que las importaciones actuales de GNL.

Todas las grandes ciudades chinas necesitan urgentemente gas natural con el fin de reducir la contaminación. Al igual que India, China estaría dispuesta a importar gas natural a condición de que el precio sea razonable. También al igual que India, no invirtió en costosas instalaciones de recepción del GNL. Sin embargo, en India, varios grandes grupos multinacionales iniciaron la construcción de plantas de regasificación.

Si los precios lo permitieran, el distrito de Shanghai y la zona urbana Tianjin-Pekín serían los candidatos naturales para un abastecimiento de GNL. Pero el gobierno chino impuso un precio relativamente bajo para el gas natural que circula por un gasoducto interno de oeste a este hasta Shangai, lo que parece haber incitado a varias multinacionales a interrumpir sus inversiones en los gasoductos y a suspender proyectos de regasificación en la provincia de Zhejiang.

China considera también seriamente la construcción de un gasoducto para transportar unos 30.000 millones de metros cúbicos por año, desde los yacimientos gasíferos de Kovykta (oblast de Irkutskaia) hacia el noreste de China. Otra ruta, 1.500 kilómetros más corta, podría pasar por el territorio de la República de Mongolia. Un recorrido técnicamente fiable y mucho menos oneroso. Pero en 1998 las negociaciones entre rusos, mongoles, chinos, coreanos y japoneses fracasaron. Los rusos habían ofrecido vender una parte de su gas a Mongolia, que buscaba desesperadamente la manera de descontaminar el aire de Ulan-Bator. Pero todo lo que pueda parecer un acuerdo entre rusos y mongoles sólo puede ser visto con desconfianza por Pekín, que detesta otorgar ventajas a un país al que tiende a considerar como la más septentrional de sus provincias.

La visita a China de Putin en octubre de 2004 no dio lugar a ningún acuerdo sobre la cuestión de los oleoductos y gasoductos. Posteriores negociaciones entre China y Kazajstán tuvieron como objetivo incrementar el abastecimiento chino de petróleo crudo y gas. Aunque no esté terminada, la construcción de un oleoducto avanza, y el tramo Atirau-Kenkiyak ya está funcionando. Se encuentra en análisis el oleoducto que una Kenkiyak con Atasu, y se firmó un contrato de 700 millones de dólares para los 1.240 kilómetros que separan Atasu de Alashanku.

A partir de allí, el petróleo será transportado en tren hasta tres refinerías de la región de Xinjiang. Diez millones de toneladas de petróleo crudo circularán por este oleoducto cada año, y su capacidad se duplicará a término. Estas importaciones se consideran políticamente importantes para el desarrollo económico de la provincia de Xinjiang, situada en el extremo occidental de China, y potencialmente rebelde. Por lo demás, chinos y kazajos están analizando también la posibilidad de construir un gasoducto entre Kazajstán occidental y la provincia china de Xinjiang. Naturalmente, ambas partes están preocupadas por el costo considerable del emprendimiento, pero al parecer el proyecto sería considerado en el marco de una estrategia de reserva a más largo plazo.Kandiyoti

  1. Strategic Geography, Vol. XXI, 2003/2004.
  2. Las reservas explotables se calculan en 2.300 millones de barriles de petróleo y 485.000 millones de metros cúbicos de gas.
  3. J. L. Kennedy, Oil & Gas Pipeline Fundamentals, 2ª edición, Pennwell, Tulsa, Oklahoma, 1993.
  4. www.PrimeTass.com, 15-10-04.
  5. Akira Miyamoto, Natural Gas in Asia (I. Wybrew-Bond & J. Stern, Eds) Oxford University Press, 2002, págs. 106-187.
  6. Véase en.rian.ru/rian/index.cfm?prd_id=159&msg_id=5083762&startrow=1&find=Sakhalin
Autor/es Rafael Kandiyoti
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 71 - Mayo 2005
Páginas:26,27
Traducción Gustavo Recalde
Temas Desarrollo, Geopolítica
Países China, Japón, Rusia