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La “ayuda” de las empresas

Fieles al signo de los tiempos, los esfuerzos de la ONU para promover el desarrollo de los países más atrasados tienden ahora a buscar apoyo más en el mundo de los negocios que en los Estados. Una deriva peligrosa, que puede concluir en buenos negocios para las grandes empresas y escasos beneficios para los países pobres. Muy lejos de las ambiciones del preámbulo  de la Carta de la ONU.

"El mundo de los negocios tiene interés en ayudar a los países que desean alcanzar el objetivo de un desarrollo duradero en sentido amplio. Reducir la pobreza ayuda a crear mercados estables y socialmente integrados, y al mismo tiempo un poder adquisitivo que permita el crecimiento. Eso contribuye también a aumentar la productividad y disminuir las tensiones sociales, lo cual a su vez contribuye a que las fuerzas de trabajo sean sanas y más dinámicas" 1. Es así como Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas, promueve una mayor colaboración de la ONU con el mundo de los negocios.

Desde comienzos de su primer mandato en 1997, Kofi Annan trabajó en ese acercamiento, aun cuando no se le había atribuido expresamente ninguna competencia en ese sentido. El 9-2-1998 se reunió con veinticinco de los principales miembros de la Cámara de Comercio Internacional (CCI), en especial representantes de Coca-Cola, Goldman Sachs, McDonald's, Rio Tinto Zinc, Unilever, etc. En septiembre de 1998, el Geneva Business Dialogue organizó el "diálogo" -patrocinado por la CCI- entre el mundo de los negocios y las administraciones públicas nacionales e internacionales. En él, Annan subrayó la necesidad de reforzar los lazos entre esa institución y la ONU 2.

Por su parte Helmut Maucher, presidente de la CCI y miembro del Consejo de Administración de Nestlé y de la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT, su sigla en inglés), declara que el objetivo es "reunir a los directivos de las empresas internacionales y a los líderes de las organizaciones internacionales, con el fin de canalizar tanto la experiencia como la competencia de los empresarios hacia el proceso de toma de decisiones en lo referente a la economía global". Entre los participantes se encontraban Yves Thibault de Silguy (Comisario Europeo de Finanzas), Renato Ruggiero (Director General de la Organización Mundial del Comercio), funcionarios de alto nivel del Banco Mundial, Vladimir Petrovski (Subsecretario General de la ONU) y Rubens Ricúpero (Secretario General de la CNUCED, Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo).

Se trata de definir referencias comunes tendientes a permitir que los Países Menos Adelantados (PMA) atraigan inversiones. Se designaron seis Estados (Bangladesh, Etiopía, Madagascar, Malí, Mozambique y Uganda) para emprender una colaboración con British-American Tobacco, British Petroleum, Cargill, Coca-Cola, Daimler Chrysler, Nestlé, Novartis, Rio Tinto, Shell, Siemens y Unilever. Las empresas ayudarían a "identificar las pasadas experiencias y las mejores condiciones a fin de crear un clima que favorezca las inversiones exteriores directas".

Estamos lejos de las ambiciones iniciales de la ONU, que buscaban "promover el progreso económico y social de todos los pueblos", según el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas. Este objetivo debería haber sido el hilo conductor de la política de la ONU, pero desde su creación se concentró en los problemas diplomáticos y los conflictos armados, y hoy asistimos a la fragmentación tanto de los recursos como de las instituciones encargadas del desarrollo y de las cuestiones económicas.

Por ejemplo, el Consejo Económico y Social de la ONU, cuyas decisiones no tienen fuerza vinculante, refleja sobre todo las posiciones consensuadas de los miembros más influyentes de la organización. La instauración de la CNUCED en 1964, de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) en 1966 y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1970, aunque reflejaba una reflexión inicial sobre un nuevo orden económico internacional, no logró definir objetivos colectivos con miras al desarrollo. Y en los años 1980-1990 se impuso una visión liberal, en la cual el centro de gravedad de la toma de decisiones colectivas en materia económica y social se fue deslizando paulatinamente hacia un reducido conjunto de organismos independientes de la ONU 3: el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) 4 y la OMC. La Asamblea General entró en cortocircuito. Signo de los tiempos, en 1993 la CNUCED terminaría por renunciar a definir un código de ética para las multinacionales.

En el foro económico mundial de Davos de enero de 1999, el secretario general de la ONU propuso a las empresas la idea de un "Pacto Global" (Global compact): se trata de desarrollar la responsabilidad social de las sociedades con el propósito de fortalecer una "economía global más sustentable e inclusiva". Las empresas participantes deben comprometerse a respetar diez principios: proteger los derechos humanos, condenar las violaciones a tales derechos, apoyar la libertad de asociación de los trabajadores, abolir el trabajo forzado, el trabajo infantil, eliminar la discriminación en los lugares de trabajo, implementar medidas de precaución para proteger el medio ambiente, demostrar responsabilidad ambiental, promover la difusión de tecnologías respetuosas de la naturaleza y combatir todas las formas de corrupción. En contrapartida, las empresas se beneficiarían con la cooperación de las agencias especializadas de la ONU: el Alto Comisionado por los Derechos Humanos, el PNUD, la ONUDI, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUE) y también la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El pacto fue lanzado oficialmente en Nueva York el 26-7-00. No aborda la cuestión de la protección a las inversiones, pero las discusiones en el seno de la OMC hacen prever que pronto será nuevamente discutida a nivel internacional.

En marzo de 1999, una fuga reveló el proyecto de fondo global para el desarrollo sustentable a cargo del PNUD, organismo que debería garantizar a las empresas participantes el acceso a alrededor de 135 países. Entre los objetivos figuran la telefonía rural, la electrificación, las microfinanzas... Por el momento, el proyecto sigue en estudio.

Siempre en esta lógica, y a pesar de sus ambiciones, en julio de 2000 los jefes de Estado y de gobierno de la ONU adoptaron los objetivos del milenio para el desarrollo (lucha contra la pobreza, el hambre y las discriminaciones) 5, los que ya están fuera de alcance.

  1. Mensaje en la reunión regional del Pacto Global, Jamshedpur, India, 8-5-2005, (www.un.org/apps/sg/).
  2. http://www.iccwbo.org/home/news_archives/1998/un_and_private_sector.asp.
  3. Stephane Hessel, "Un conseil de sécurité économique et social", Le Monde diplomatique, París, julio de 2003.
  4. Isabelle Grunberg, "Que faire du Fonds monétaire international", Le Monde diplomatique, París, septiembre de 2000.
  5. La Declaración del Milenio fue adoptada por la Asamblea General el 23-9-00, en ocasión de la Cumbre del Milenio.
Autor/es Christian G. Caubet
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 75 - Septiembre 2005
Páginas:17
Traducción Teresa Caubet* Garufi
Temas Desarrollo, Política