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El tiempo de los bienes comunes

¿Todos piratas? Eso es, al menos, lo que la propaganda contra los intercambios de archivos de música quiere hacernos creer. Sin embargo, aquellos que ciegamente toman partido por la “propiedad informacional” deberán luchar sin tregua contra los nuevos modos de creación. Estos últimos, fundados en la resocialización del acto creador y en tipos de cooperación inéditos, posibles gracias a la llegada de internet, son cada vez más poderosos y, sobre todo, capaces de orientar la innovación hacia objetivos de interés general.

¿Hasta dónde llegará el derecho a la propiedad? Su expansión, para todo lo que puede pensarse como información, parece no tener límites. Los campos de aplicación de los títulos de propiedad (patentes, copyright y, en menor medida, marcas) se amplían permanentemente, y aparecen nuevas medidas técnicas, judiciales y policiales para reforzar esta tendencia. Si bien la apropiación de las patentes de moléculas de medicamentos, programas de informática, variedades de plantas y linajes de células encuentra fuerte resistencia, los grandes grupos multinacionales, las oficinas de patentes, los consultores jurídicos especializados, el gobierno estadounidense y la Comisión Europea hacen todo lo posible por expandirla.

Paralelamente, nuevas formas de aplicación del copyright -que de "derecho de autor" sólo conserva el nombre atribuido en español- vienen apoyándose en medidas técnicas que restringen de antemano la utilización, y que por ley no pueden ser eludidas, ni siquiera para fines legítimos 1. Desde el agricultor víctima en sus campos de la diseminación ambiental de semillas genéticamente modificadas (OGM) patentadas 2, hasta el usuario de las redes de intercambio de archivos entre iguales (P2P) 3, todos han pasado a ser presuntos culpables de violación de la propiedad intelectual.

Se libra una verdadera guerra preventiva contra los productores independientes y los usuarios, asimilados de hecho con los falsificadores industriales y el crimen organizado. Es así como el 12 de octubre de 2004, en Naciones Unidas, Jean-René Fourtou, gerente general de Vivendi Universal y presidente de la Cámara de Comercio Internacional (CCI), anunció, frente a un auditorio de directivos de multinacionales farmacéuticas, de los medios de comunicación y de los productores de software y de bienes de consumo, una ofensiva mundial contra el pirateo intelectual; llamó a los directivos empresariales a unirse en esta guerra y a actuar como un grupo de presión cohesionado ante los gobiernos 4.

 Nuevas coaliciones cooperativas

 La expansión y el endurecimiento de los mecanismos de propiedad suscitaron fuertes resistencias, como por ejemplo las luchas por el acceso a los medicamentos en los países en vías de desarrollo o contra la patentabilidad de lo viviente y del software. Los modelos de los OGM o de las biotecnologías médicas son progresivamente rechazados. Pero esas resistencias son fragmentarias y no siempre consiguen constituirse en causa común.

Sin embargo, esta tendencia a la apropiación de la información y de lo que ésta puede representar no es el resultado de ninguna ley natural. Movimientos muy importantes que operan en sentido inverso conducen al desarrollo de nuevos modos de innovación y creación cooperativa basados en el acceso libre y común a los conocimientos y a sus derechos de uso 5. Considerados en algún momento rarezas o ingenuidades de científicos que ignoran las duras leyes de la vida económica, estos nuevos abordajes cooperativos se afianzan ahora como más productivos y, sobre todo, más capaces de orientar la innovación hacia objetivos de interés general y favorables a la diversidad cultural.

Algunos investigadores establecieron de modo convincente la superioridad de la "producción entre iguales que se asocian sobre la base de los bienes comunes" para una amplia gama de creaciones e innovaciones en el área de la información 6. Esta fórmula de Yochai Benkler abarca la producción cooperativa de resultados utilizables y modificables por cualquiera en cada una de sus etapas, y constituye en este sentido un bien común, muchas veces protegido contra su reapropiación por un actor particular.

Este desarrollo de dos tendencias profundamente contradictorias abre una grieta en la futura evolución de las técnicas, la economía y las sociedades. Dos escenarios se afirman. El primero es activamente promovido por un pequeño grupo de multinacionales, cuyos representantes constituían el público del discurso de Fourtou. El lema de los defensores de ese escenario fue recientemente esgrimido por Bill Gates: "Entre nosotros (el capitalismo de la propiedad de la información) y el comunismo, no hay nada" 7. En términos menos extremos, esta idea se expresa en la afirmación según la cual "la propiedad intelectual será el oro negro del siglo XXI" y en la premisa de que los actores económicos que no se definan en relación con ella están condenados a la desaparición o a cumplir un papel muy secundario.

Curiosamente, esta visión se une a la que despliegan, a modo de pesadilla a combatir, algunos críticos como Jeremy Rifkin 8. Sin embargo, este escenario presenta algunos defectos que no deben subestimarse. Lejos de participar de la "naturaleza" de la información y las redes, la apropiación y las restricciones de utilización bloquean gran parte de sus beneficios en materia de innovación y creación. En el polo opuesto, varias realizaciones (ver recuadro) evidenciaron el extraordinario poder que resulta de la cooperación sin las trabas de la propiedad y de los contratos.

No se trata de un camino exento de dificultades: la expansión y profundización de los modelos de libre cooperación en nuevos campos encuentra también obstáculos internos. En ese aspecto, hay que resolver problemas como el peso de la relación de dichos modelos con la técnica (que nos hemos acostumbrado a considerar como una caja negra cuyo porvenir está en manos de los ingenieros) o los múltiples temores que la "reapropiación" por parte del público despierta.

Pero la inventiva de la utilización societaria descubre sin cesar nuevas formas de eludir esos obstáculos. Sobre todo porque, al mismo tiempo, la organización artificial de la escasez (cuyo fin es mantener precios de monopolio, o de oligopolio) sobre bienes de la información, conduce a fracasos mayores: el capitalismo de la información se muestra tan poderoso como frágil. El divorcio total entre los beneficios y la capitalización bursátil de las empresas farmacéuticas, y el efecto real en términos de salud pública de sus modelos comerciales y de la elección de objetos de investigación inducidos constituye una de las pruebas más claras de ello 9. Pero frente a este poder arrogante, empiezan a aparecer algunas coaliciones, portadoras de un segundo escenario: el de un nuevo equilibrio entre bienes comunes y propiedad, de un esfuerzo similar y complementario en el manejo del poder incontrolado de la esfera financiera sobre la economía y las sociedades.

¿Es realizable esta deseada coalición de los bienes comunes? 10. Frente a los mecanismos restrictivos en el campo de la información (datos, software, conocimientos, información genética y organismos que la contienen), ¿representa un proyecto utópico el nuevo equilibrio en favor de los bienes comunes?

El proceso de desarrollo de la legislación y de los tratados internacionales sigue siendo catastrófico, aunque ciertos logros aporten optimismo: la resistencia en Europa a las patentes de software, la emergencia, en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y en la Unesco, de coaliciones que agrupan a organizaciones no gubernamentales de interés general y países pobres o emergentes. Oficialmente destinados a obstaculizar los vínculos entre falsificación industrial y crimen organizado, ciertos textos -como la directiva europea "sobre el respeto de los derechos de propiedad intelectual"11, que el pasado 12 de julio se completó con una propuesta de "dispositivo penal europeo contra los ataques a la propiedad intelectual", facilitan de hecho la multiplicación de los procedimientos abusivos contra los medicamentos genéricos, el software libre, el uso voluntariamente compartido de las creaciones o la posibilidad de los ciudadanos de criticar la televisión.

¿No es acaso desproporcionada la relación de fuerzas entre los lobbies que movilizan ejércitos de juristas que penetran en los Estados -y a veces, incluso en los partidos políticos- por un lado, y las coaliciones de asociaciones, países de recursos limitados y algunos juristas y personalidades políticas, por el otro, que intentan articular un derecho común de la humanidad? 12. Diversos elementos permiten no perder las esperanzas. En primer lugar, si bien el edificio jurídico internacional parece sesgado casi en su totalidad a favor de los intereses de las multinacionales, la realidad de la innovación y de los intercambios de información ofrece un panorama muy distinto. Pese a las crecientes y cada vez más violentas presiones, la pretensión de parar el desarrollo del intercambio libre se asemeja al intento de detener el curso de un río con las manos.

El ejemplo de las luchas contra la patentabilidad de los programas de informática ha mostrado que los ciudadanos son capaces de obtener resultados significativos, en particular cuando ciertos actores institucionales acompañan su movilización. El Parlamento Europeo rechazó el 6 de julio pasado la propuesta de directiva que oficializaba la entrega de patentes de software por la Oficina Europea de Patentes (OEP), luego de haber votado ya en primera lectura, el 24 de septiembre de 2003, ciertas enmiendas que rechazaban firmemente el principio de las patentes de software. La lucha está lejos de acabar, dado que aún debe reconstruirse un control político de la OEP para que ésta se conforme a la voluntad democrática en la materia.

Más allá de estas luchas en el marco jurídico, los beneficios de los intercambios y la cooperación libres en materia de innovación, creación e independencia respecto de los proveedores conducen a su progresiva difusión, incluso en los gobiernos y las empresas. Sin embargo, no deberíamos darnos por satisfechos con un desarrollo subterráneo de la utilización de los bienes comunes, porque éste no permite la construcción de nuevas formas de acoplamiento con la economía. Tampoco garantiza el financiamiento de la capacidad de todos de contribuir con los bienes comunes, y por ende no garantiza el impulso de esta verdadera esfera de actividades cuaternarias; estamos lejos de las propuestas de Jean-Marc Ferry 13 o de André Gorz 14 en materia de ingreso de ciudadanía o de existencia. Como mínimo, habría que financiar determinados bienes públicos sociales como la educación y una distribución equitativa de un tiempo libre no colonizado por la predación televisiva.

Por eso el factor de credibilidad, imprescindible para una coalición de los bienes comunes, está contenido en la capacidad de ésta de articular su proyecto con el de una redomesticación general del capitalismo. Se trata de poner fin a esta extraña renuncia que hace que el cambio técnico sea considerado un dato externo que no depende de la acción y las preferencias humanas.

  1. La directiva 2001/29 impide forzar a los proveedores de las técnicas de "protección" a permitir los usos legítimos, como la cita o la utilización para la presentación de la información. Probar que una elusión apunta a una utilización legítima es tan difícil que en la práctica las medidas técnicas dictan la ley en lugar del juez.
  2. Véase el caso del agricultor canadiense Percy Schmeiser en Florent Latrive, "Un grain de sable dans la machine OGM", Libération, París, 19-1-04. La Corte Suprema canadiense dictaminó su culpabilidad, independientemente del hecho de que el acusado haya sido víctima de diseminación accidental: había "explotado" semillas patentadas.
  3. Una red informática entre iguales (en inglés peer-to-peer, más conocida como P2P) se refiere a una red que no tiene clientes y servidores fijos, sino una serie de nodos que se comportan a la vez como clientes y como servidores de los demás nodos de la red.
  4. Financial Times, Londres, 12-10-04.
  5. Philippe Rivière, "Logiciels libres: et pourtant, ils tournent", Manière de voir, París, próxima publicación.
  6. Yochai Benkler, "Coase's Penguin, or Linux and the Nature of the Firm", Yale Law Journal, New Heaven (Connecticut), 4-6-02.
  7. Michael Kanellos, Gates, "Restricting IP is Tantamount to Communism", CNET News.com.
  8. Jeremy Rifkin, La era del acceso. La revolución de la nueva economía, Paidós, Barcelona, 2000.
  9. Véanse libros como el de Philippe Pignarre, El gran secreto de la industria farmacéutica, Gedisa, Barcelona, 2005, pero también críticas procedentes de gurúes de la economía, como la de Frederic M. Scherer en el artículo "Global Welfare and Pharmaceutical Patenting", The World Economy, Oxford, julio de 2004.
  10. Véase "Vers une coalition des biens communs", Libération, París, 25-8-03.
  11. Directiva 2004/48/CE del 29-4-04.
  12. Mireille Delmas-Marty, Vers un droit commun de l'humanité, Textuel, París, 2005.
  13. Jean-Marc Ferry, "Revenu de citoyenneté, droit au travail et intégration sociale", Revue du MAUSS, París, julio de 1996.
  14. André Gorz, L'immatériel: connaissance, valeur et capital, Galilée, París, 2003.

¿Oyó usted hablar del software libre?

Pineau, Sergio

Si bien el mascarón de proa del denominado software libre son los sistemas operativos basados en GNU/Linux (bajo nombres como Debian, Red Hat, Mandrake y otros) la denominación comprende, además, una amplísima gama de aplicaciones para computadoras, cada vez más en boga en el mundo, que dan paso a una interesante competencia entre el software propietario y el software libre.
En esta competición a escala global, ganadores y perdedores son los mismos: los usuarios de computadoras personales.
Para comprender verdaderamente las diferencias entre un sistema y otro habrá que explicar, en pocas líneas, de qué se trata en cada uno de los casos.
Acerca del software propietario puede decirse que cuando un usuario instala un sistema operativo (SO) como Windows de Microsoft o cualquier antivirus, no está utilizando más que un permiso para su uso en forma restrictiva, del que no puede disponer libremente (modificarlo, copiarlo, adaptarlo a sus necesidades específicas, etcétera).
Por su parte, el software libre (SL) ofrece al usuario más posibilidades: disponer de los programas para lo que quiera, copiarlo en cuantas computadoras desee, compartirlo con otros usuarios y, finalmente, la posibilidad de descargarlo gratuitamente de internet. Además, tiene la garantía de que el programa es “transparente”, ya que, al ser el código fuente visible por todos, no pueden incluirse “puertas traseras”, ni virus, ni nada más dañino. Además, al ser un sistema de creación colectiva, los que colaboran con los proyectos no lo permiten.
El experto Daniel Coletti 1 explicó a El Dipló que “las diferencias existentes entre el software libre y el propietario son las que hay entre un automóvil y un bus. Mientras que con el primero vamos adonde queremos y como mejor nos parece, con el segundo sólo subimos y bajamos en las paradas marcadas”.
No todo el mundo está al tanto de lo que implica el uso del software libre (entre otras cosas, tener PCs y portátiles más seguras y fiables), y como el ingreso a este nuevo mundo puede ser algo críptico, Ariel Corgatelli 2 sostiene que la mejor forma de hacerlo es paulatinamente. En este sentido, afirma que “para llevar a cabo una migración exitosa, no hay que innovar compulsivamente con el único afán de ahorrar gastos y energías, un impulso fatal en el caso del Estado y frustrante en lo doméstico. Un usuario simple de PC no puede, de un día para el otro, cambiar sus hábitos; debe hacerlo paso a paso”.

Los monopolios informáticos y el Estado

Por su parte, el gobierno argentino inició en abril de 2005 un ambicioso plan informático denominado “Mi PC” (por “Mi Próxima ‘Compu’”), con la idea de llevar adelante “un programa masivo de alfabetización digital” 3. En este marco, Microsoft (como proveedora de los SOs y aplicaciones) e Intel (de los procesadores) se enorgullecían al afirmar que hasta fin año lograrían vender 400.000 PCs en todo el país a precio económico y con facilidades de pago 4. Coletti tiene una versión distinta: para él, los principales beneficiarios de la movida no son los usuarios, sino las empresas. “No es cierto que se trate de equipos económicos ni modernos, y se excluyó abiertamente tanto a los SOs Linux como a AMD, otro gran fabricante de procesadores”.
Localmente, este programa constituye una arista más en la lucha entre Microsoft y GNU/Linux y, a la vez, un conflicto que llevó a cuatro legisladores argentinos a enviar al Parlamento sendos pedidos de informes respecto de cómo se gestó la licitación y de por qué se eligió a Microsoft e Intel como proveedores 5. Por su parte, la réplica de los difusores locales del software libre no se hizo esperar y aún hoy siguen juntando firmas para llevar al Parlamento otro pedido de informes al respecto 6.
Corgatelli sostiene que “a Microsoft no le importan los usuarios hogareños; tanto es así que no le interesa que cualquier persona adquiera un CD pirata de su último SO para instalarlo en su PC, ya que ésa es la llave para que la misma familia lleve adelante las actividades de marketing”. Si esto es cierto, cabe preguntarse cuáles son los intereses que llevan a Microsoft e Intel a firmar acuerdos que jamás podrían realizar sin el apoyo, el consentimiento y la financiación de un gobierno.
La batalla que se libra localmente entre el software libre y el propietario es bien clara. En ella, una gran cantidad de usuarios no informados de alternativas tecnológicas libres y seguras son rehenes de los monopolios informáticos, sólo por el hecho de estar acostumbrados a utilizar ciertas aplicaciones.
Para Corgatelli, sin embargo, hay una salida, ya que siempre “podemos prescindir de las ventanas, si la casa está al alcance de nuestra mano”. Con cada vez más información en poder de los consumidores, un uso más libre de la informática será factible.

  1. Daniel Coletti está al frente del próximo CaFeConf, una convención de usuarios de Linux, que se realizará del 13 al 15 de octubre en Buenos Aires. www.cafeconf.org.
  2. Ariel Corgatelli es titular de Infosertec, una consultora sobre GNU/Linux. www.infosertec.com.ar.
  3. http://www.programamipc.gov.ar/
  4. http://www.clarin.com/diario/2005/04/01/sociedad/s-04104.htm
  5. La solicitud de la diputada Lucrecia Monteagudo nunca fue tratada por la Comisión que debe entender en ella (www.lucreciamonteagudo.com.ar). Un pedido similar elevó el diputado socialista Jorge Rivas (www.argenpress.info/nota.asp?num=020377).
  6. http://www.petitiononline.com/noamipc1/petition.html.


Autor/es Philippe Aigrain
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 76 - Octubre 2005
Páginas:35,36
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Internet, Mundialización (Economía), Nueva Economía