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Demonizar al mundo islámico

Fundado en 1998 por el coronel Yigal Carmon, ex miembro de los servicios de inteligencia israelíes, el Middle East Media Research Institute (MEMRI), con sede en Washington, es un centro de traducción de medios de comunicación, esencialmente árabes e iraníes, a idiomas europeos. Pero sus “traducciones” construyen una imagen de los medios árabes presentándolos como fanáticos antioccidentales y antisemitas.

Su sitio de internet señala que "explora Medio Oriente a través de los medios de comunicación de la región. El MEMRI crea un puente entre Occidente y Medio Oriente por medio de las traducciones de medios de comunicación árabes, hebreos y farsis, y análisis originales de las tendencias políticas, ideológicas, intelectuales, sociales, culturales y religiosas de la región" 1.

Su objetivo sería pues "aportar elementos de información al debate sobre la política estadounidense en Medio Oriente. Es una organización independiente, apartidaria, sin fines de lucro, con oficinas en Berlín, Londres y Jerusalén. Provee traducciones al inglés, alemán, español, francés, hebreo, italiano, ruso y turco". Este servicio se brinda en forma gratuita, regular y masiva a los medios de comunicación, a las instituciones y los responsables políticos occidentales, especialmente a los miembros del Congreso de Estados Unidos.

Además, MEMRI TV Monitor Project "controla" los principales canales de televisión árabes e iraníes. El instituto realiza en forma puntual el subtitulado y la distribución de fragmentos cuidadosamente seleccionados extraídos de dichas emisoras de televisión y los envía gratuitamente a los canales occidentales o a los diversos organismos que regulan los medios audiovisuales.

Toda la operación consiste en la selección de textos y secuencias que el Instituto elige traducir. El MEMRI tiende a presentar como mayoritarias corrientes de ideas muy minoritarias en la prensa y los medios de comunicación árabes. Así, el lector no arabófono que se limitara a la lectura de estas traducciones tendría la sensación de que los medios de comunicación árabes están dominados por un grupo de autores fanáticos, antioccidentales, antiestadounidenses y violentamente antisemitas, a los que combatirían algunos valientes aunque escasos periodistas, que el MEMRI designa con el término de "liberales o progresistas".

Por esta razón, en varias oportunidades, autores árabes y a veces europeos calificaron al MEMRI de arma de propaganda al servicio del gobierno de Tel Aviv, el Likud y sus grupos de presión. Es cierto que en la época de su creación, tres de cada seis integrantes de su equipo eran ex miembros de los servicios de inteligencia israelíes 2.

En 2001, el Instituto lanzó una campaña de denuncia de los manuales escolares palestinos, en gran parte infundada 3 para hacer creer que éstos fomentaban el antisemitismo. En 2004, con la colaboración del sitio Proche-Orient.info (que cesó sus actividades en julio último), logró explotar los "desvíos" 4 de la televisión del Hezbollah, Al-Manar, con el fin de prohibirla en Francia, lo que generó la protesta de la asociación Reporteros sin Fronteras. Participó activamente en la campaña que condujo al cierre del Centro Jeque Zayed en Emiratos Árabes Unidos 5.

De manera más amplia, el MEMRI apoya la estrategia israelí de cuestionamiento de las relaciones entre los árabes y Occidente 6. Invitado a un programa de Al-Jazeera, el coronel Yigal Carmon respondió a sus acusadores: el MEMRI persigue un objetivo científico, transmitir a Occidente la lectura que los medios de comunicación árabes hacen de los acontecimientos en Medio Oriente 7.

Esta afirmación no debería aceptarse sin reservas: si bien el conflicto árabe-israelí gira en torno al control del territorio de Palestina, es inseparable de la lucha simbólica que libran los protagonistas para ejercer influencia en la opinión pública y legitimar así su propia lectura de los acontecimientos. Las relaciones de fuerzas sólo obedecen parcialmente a una lógica local, y el apoyo exterior resulta decisivo, especialmente para los israelíes. Más aun cuando, desde la guerra del Líbano y la primera Intifada (1987-1993), la imagen internacional de Israel se vio en gran medida afectada. Con el fin de recuperar parte del terreno perdido, el MEMRI intenta desacreditar a los árabes y musulmanes a los ojos de los occidentales, presentándolos como rencorosos y fanáticos.

Por otra parte, con el desarrollo de la televisión satelital árabe, la opinión pública logró emanciparse y los dirigentes de Medio Oriente perdieron parte de su control sobre los medios de comunicación. Esta nueva configuración llevó a los israelíes a interesarse directamente por los medios de comunicación árabes y sus contenidos. Lo que explica en gran medida la creación del MEMRI en febrero de 1998, un año y medio después del lanzamiento de Al-Jazeera.

El coronel Carmon cuenta con un sólido anclaje en Israel. Arabófono, asesoró en contraterrorismo a dos primeros ministros, Itzhak Shamir e Itzhak Rabin. Por añadidura, recibe un fuerte apoyo de Washington y se asoció con Meyrav Wurmser, una ex miembro del MEMRI que dirige el departamento Medio Oriente del Hudson Institute, cercano a los neoconservadores estadounidenses. El MEMRI recibe numerosas donaciones, especialmente de The Lynde and Harry Bradley Foundation, la fundación más importante de la derecha estadounidense.

El MEMRI tomó como rehenes a los liberales árabes mediante la construcción de la extraña categoría de "periodista árabe liberal o progresista". Para pertenecer a ella, es necesario pronunciarse contra toda forma de resistencia armada en el mundo árabe, particularmente en Palestina e Irak; denunciar a Hamas y a Hezbollah; criticar a Yasser Arafat y elogiar a Abu Mazen; defender el "realismo", es decir la aceptación de la relación de fuerzas y por ende del dominio extranjero; mostrarse favorable a los proyectos estadounidenses en Medio Oriente; incitar a los árabes a que hagan su autocrítica y renuncien a la "mentalidad del complot".

El candidato a esta etiqueta debe manifestar además una hostilidad sin fallas al nacionalismo y al islam político, e incluso su desprecio por la cultura árabe. Su crítica debe apuntar ante todo a los religiosos y, más generalmente, a las sociedades que estarían retrasadas con respecto a dirigentes árabes esclarecidos. Debe elogiar las libertades individuales, sin por ello insistir en las libertades políticas y mucho menos en la soberanía nacional. Al tratar la reforma política, el "periodista árabe liberal o progresista" apuntará ante todo a los regímenes republicanos, particularmente al Irak previo a la ocupación estadounidense, Siria o Egipto: ni hablar, en cambio, de mencionar la reforma política en Arabia Saudita. Esto no es de extrañar, teniendo en cuenta que la mayoría 8 de los profesionales estimados por el MEMRI se expresan esencialmente en la prensa financiada por algunos príncipes u hombres de negocios saudíes.

¿Traducir o traicionar?

El Instituto suele ser atacado por la calidad -a veces incluso la honestidad- de sus traducciones. Así, luego de los atentados de Londres del 7 de julio pasado, el Instituto tradujo fragmentos del programa "Más de una opinión", de Al-Jazeera, en el que participaba Hani Al-Sebai, un islamita que vive en Gran Bretaña. Este último declaró a propósito de las víctimas: "En la jurisprudencia islámica, no existe un término para designar a los ‘civiles'. El doctor Karmi (otro invitado) está con nosotros y conoce la jurisprudencia islámica. Existen las categorías de ‘combatiente' y ‘no combatiente'. El islam se opone al asesinato de inocentes. Según el islam, un inocente no puede ser asesinado". Traducción del MEMRI: "El término ‘civil' no existe en la ley religiosa musulmana. El Dr. Karmi está con nosotros y yo estoy aquí y conozco la ley religiosa. No existe el concepto de ‘civil' en el sentido occidental moderno del término. La gente pertenece o no a la Dar al-Harb" 9.

Puede observarse la mención de esta fórmula cuestionada de Dar al-Harb -literalmente: la casa de la guerra 10- que el invitado no había utilizado. En plena batalla antiterrorista en Gran Bretaña, este agregado conduce a la idea de que en la "casa de la guerra" todo estaría permitido. De paso, el MEMRI suprimió de su traducción la condena por parte de Hani Al-Sebai de todo asesinato de inocentes...

El profesor Halim Barakat, de la Universidad de Georgetown (Nueva York) en Estados Unidos, también fue víctima de estos métodos. Barakat explica que el artículo que escribió en el periódico londinense Al-Hayat bajo el título "Ese monstruo creado por el sionismo: la autodestrucción" fue reproducido por el MEMRI bajo "un título que incita al odio: ‘Jews have lost their humanity' (Los judíos perdieron su humanidad). Algo que yo no dije... Cada vez que escribía ‘sionismo', el MEMRI lo reemplazaba por ‘judío' o ‘judaísmo'; (el MEMRI) quiere dar la sensación de que no estoy criticando la política israelí y de que lo que digo es antisemita". Apenas se publicó esta traducción en el sitio del MEMRI, el autor recibió cartas de amenaza: "algunas dicen que no tengo derecho a enseñar en las universidades" (donde dio clases durante más de treinta años), "que no tengo derecho a ser profesor y que debo abandonar Estados Unidos... A tal punto que un profesor de la Universidad de Georgetown escribió un artículo (contra mí) basándose únicamente en esas traducciones, sin remitirse al original en árabe" 11.

En junio de 2004, el MEMRI lanzó una violenta campaña contra la visita a Londres del jeque Al-Qardaui. Para saber a qué atenerse, el alcalde Ken Livingstone encargó un estudio, al término del cual concluyó que esta ofensiva se inscribía "evidentemente, en una ola de islamofobia tendiente a impedir un diálogo entre musulmanes progresistas y Occidente". El estudio abarcó "las 140 obras que escribió el Dr. Al-Qardaui. Y los resultados fueron muy sorprendentes. Casi todas las mentiras que deformaban los sermones del Dr. Al-Qardaui provienen de una organización llamada MEMRI que pretende ser un instituto de investigación objetivo". Ahora bien -concluía Livingstone- "hemos descubierto que este instituto está dirigido por un ex oficial del servicio de inteligencia israelí, el Mossad. Y que deforma sistemáticamente los hechos; no sólo lo que dice el Dr. Al-Qardaui, sino lo que dicen muchos otros eruditos musulmanes. En la mayoría de los casos, la deformación es total; por eso publiqué este documento" 12.

La eficacia del MEMRI se debe a la muy estrecha coordinación de sus actividades con los actores que lanzan las campañas de propaganda en el terreno. Las listas de periodistas árabes que alaba o denigra constituyen un sistema de premios y castigos. Así, los "periodistas árabes liberales o progresistas" son invitados a Estados Unidos por centros de investigación amigos: se les facilita la tramitación de visas así como el acceso a los medios de comunicación y a las autoridades estadounidenses. En cuanto a los castigos contra aquellos que el MEMRI designa como "predicadores del odio", corren el riesgo de agravarse desde que el célebre editorialista de The New York Times Thomas Friedman hizo referencia a la "idoneidad" del MEMRI y de su fundador. Y recomendó: "El departamento de Estado estadounidense debe publicar un informe trimestral con los nombres de los diez primeros predicadores del odio y aquellos que encuentran pretextos (para el terrorismo) o lo justifican" 13.

Contrariamente a lo que piensa Friedman, queda por demostrar que los ex o actuales miembros de los servicios de inteligencia israelíes sean los mejores arquitectos del "puente" a (re)construir entre el mundo árabe y Occidente... u

  1. www.memri.org. Sus principales secciones son: proyecto de estudio sobre la jihad y el terrorismo; Estados Unidos y Medio Oriente; reformas en el mundo árabe y musulmán; conflicto árabe-israelí; relaciones entre países árabes; y proyecto de documentación sobre el antisemitismo.
  2. Brian Whitaker, "Selective Memri", The Guardian, Londres, 12-8-02. El autor muestra también cómo,        después de cada cuestionamiento, el MEMRI corrige sus traducciones.
  3. Elisa Morena, "Les manuels scolaires palestiniens sont-ils antisémites?", Le Monde diplomatique, París, abril de 2001.
  4. En octubre de 2003, Al-Manar difundió una telenovela antisemita que recreaba, entre otras cosas, un "crimen ritual".
  5. Véase un resumen del caso en el artículo redactado por el MEMRI: "La fermeture du Centre Zayed", 15-9-03.
  6. Véase el artículo del periodista israelí Guy Bachor: "La stratégie d'Israël dans ses relations avec l'Europe: montrer que les musulmans sont une menace (pour l'Europe)", Yediot Aharonot, Tel Aviv, 25-2-04.
  7. Programa "Min Washington", "Le Memri et l'image des Arabes en Occident", 13-9-02.
  8. Bilal al Hassan, La culture de la capitulation, Riad El-Rayyes Books, Beirut, 2005. Este libro resume la ideología de dichos autores, pero su visión respecto de algunos autores citados es parcial e injusta.
  9. http://memri.org/bin/articles.cgi?Page=archives& Area=sd&ID=SP93205
  10. El mundo estaría dividido entre la Dar al-Islam (casa del islam) y la Dar al-Harb (casa de la guerra) cuya población no respondió al llamado musulmán a la conversión.
  11. Programa "Min Washington", op. cit.
  12. Véase: www.london.gov.uk/news/docs/qaradawi_dossier.rtf
  13. Thomas L. Friedman, "Giving the Hatemongers no Place to Hide", The New York Times, 22-7-05.
Autor/es Mohammed El Oifi
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 75 - Septiembre 2005
Páginas:32,33
Traducción Gustavo Recalde
Temas Islamismo, Medios de comunicación
Países Estados Unidos