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El engaño de la coexistenciaEl concepto de “agricultura totalitaria” surgió a propósito de la hasta ahora inevitable contaminación de los cultivos tradicionales por los transgénicos, y no necesariamente por motivos de vecindad. El peligro de una invasión transgénica a escala planetaria suscita enormes inquietudes en la Unión Europea, aunque las autoridades parecen actuar al ritmo impuesto por las transnacionales del sector.El gobierno noruego está reactivando un antiguo proyecto de construcción de una gruta artificial en una montaña de hielo, en la isla de Svalbard (en el límite con el círculo polar ártico), con el fin de resguardar la diversidad genética de las semillas de las plantas cultivadas. Esta "caja fuerte del fin del mundo" protegerá dos millones de muestras de semillas de todas las variedades cultivadas que se conocen. Para Cary Fowler, director del Global Crop Diversity Trust, impulsor del proyecto, "si sucediera lo peor, esto permitiría al mundo restablecer la agricultura en el planeta". Entre los donantes figuran Dupont y Syngenta, dos multinacionales de la agroquímica que controlan una parte importante de las patentes sobre biotecnologías y producción de plantas genéticamente modificadas... Si los industriales promotores de los cultivos transgénicos toman tan en serio la necesidad de resguardar los recursos genéticos de las plantas, es porque numerosos indicios demuestran la contaminación de plantas convencionales con plantas genéticamente modificadas (PGM). El Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional, que protege en sus bancos de genes más de medio millón de muestras de semillas de las principales especies cultivadas, estimó en 2004 que, en el corto plazo, la probabilidad de contaminación en las colecciones de bancos de semillas era alta para el maíz y la colza, y media para el arroz y el algodón, lo que exigía una inmediata atención 1. Esta contaminación también pone en peligro las fuentes de diversidad en el seno de una misma especie: los centros de origen y domesticación, localizados en algunos lugares precisos del planeta. En México, por ejemplo, centro de origen y de diversidad del maíz, investigadores de la Universidad de Berkeley revelaron en 2001 la contaminación de las variedades locales con las variedades transgénicas comerciales estadounidenses, incluso en momentos en que en el país regía una moratoria 2. En 2005, se descubrieron en Transilvania (Rumania), centro de origen y domesticación de los prunus (ciruelo, cerezo, duraznero), experimentaciones con ciruelos transgénicos resistentes al virus de la Sharka y diseminados en pleno campo. En efecto, la estación de Bistrita conservó durante diez años, y sin autorización oficial del gobierno de Bucarest, decenas de muestras de PGM fabricadas por la unidad Bordeaux del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA), en el marco de un programa apoyado por la Comisión Europea. En Irak, centro de origen del trigo, poco después de que la Autoridad provisoria de la "coalición" dictara el Decreto 81 que establece la obligación de reconocimiento de las patentes sobre las variedades de plantas, un programa de USAID creó 54 sitios destinados a introducir semillas de trigo "mejoradas" estadounidenses. Un nuevo mercado para el trigo transgénico de Monsanto, bloqueado en 2004 por la red de exportación de trigo estadounidense y la fuerte movilización de la industria italiana. Procedimientos cuestionablesDesde su primer ingreso al mercado, hace diez años, el cultivo de PGM se extendió a 90 millones de hectáreas, es decir el 1,8% de la superficie agrícola mundial. En algunos cultivos industriales, como la soja, las variedades GM tienden a sustituir totalmente las variedades convencionales: más del 90% en Estados Unidos y Argentina (Viollat, pág. 6). La contaminación se produce a lo largo de toda la cadena, desde el banco de genes, pasando por los campos (cruces a través de la polinización entre parcelas vecinas y especies de una misma familia) y la etapa posterior a la cosecha (mezcla de semillas durante el transporte, el almacenamiento, las transformaciones alimentarias). Se vuelve masiva en algunas regiones: la soja en Brasil, la colza en Canadá y el maíz en algunas zonas de España. Es duradera cuando afecta los suelos y las existencias de semillas del seleccionador. La Unión Europea (UE) estableció en 1990 una reglamentación del ingreso al mercado de OGM, sujeta a un procedimiento de evaluación del riesgo caso por caso, pero sin tener en cuenta en absoluto el impacto en la gran diversidad de los sistemas agrarios y ecosistemas. Los fuertes cuestionamientos populares y de las colectividades territoriales habían conducido, en 1999, a una moratoria en las autorizaciones de ingreso al mercado, que recién se reanudaron en 2004, tras la adopción de una nueva directiva (2001/18 CE) que contempla el principio de precaución. Es sin embargo durante este período que los principales países productores de PGM (Estados Unidos, Canadá y Argentina) presentaron ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) una queja contra la UE. Pero finalmente, para sorpresa de muchos, el informe intermedio del panel de especialistas, cuyo contenido fue objeto de "filtraciones" en febrero de 2006, no condenó a Europa 3. Sin embargo, con esta nueva directiva, el mecanismo de autorización sigue limitándose, esencialmente, a los aspectos sanitarios y medioambientales. Además, el procedimiento es extremadamente oscuro y cuestionable: en teoría, es el Consejo de la UE (es decir los respectivos ministros de los Veinticinco) el que decide, pero, al no alcanzar una mayoría especial en un sentido u otro, la autorización vuelve en la práctica a la Comisión. Esta última se basa en informes de especialistas, que analizan los estudios de peligrosidad elaborados por los propios industriales, y no por laboratorios independientes. En el caso de la autorización del maíz Monsanto 863, por ejemplo, los análisis de toxicología (obligatorios) demostraron que las ratas alimentadas con esta variedad desarrollaron anomalías en sus órganos internos (riñones más pequeños) y cambios en su composición sanguínea. Pero en su informe la multinacional considera que estas anomalías carecen de sentido: serían producto del azar y reflejarían variaciones normales existentes en las ratas. La autoridad alemana de bioseguridad, que analizó el estudio, señaló "una larga lista de diferencias significativas" entre los lotes de ratas, y criticó la metodología utilizada. ¡El maíz Monsanto 863 fue sin embargo autorizado! Como el procedimiento de autorización de ingreso al mercado de nuevos OGM no prevé una consulta al Parlamento Europeo, ni tampoco al Comité de las Regiones o al Comité Económico y Social Europeo, la oposición democrática en Europa se organiza a través de las colectividades locales y territoriales que se declararon "libres de OGM". Éstas se desarrollan rápidamente: 172 regiones y más de 4.500 colectividades solicitaron en la Carta de Florencia "disposiciones legales que permitan a las regiones tener la facultad de definir su propio territorio (...) sin OGM, sin que estas decisiones se consideren una infracción al principio comunitario de libre circulación de mercaderías", y que el ingreso al mercado de OGM esté sujeto a un requisito de utilidad para el consumidor y la sociedad en general 4. Ausencia de debateEn su recomendación del 23 de julio de 2003, la Comisión Europea solicitaba a los Estados miembros organizar la "coexistencia" de las redes de cultivo: GM, convencional y biológica. Un reglamento (1829/2003) define las normas de etiquetado en función de los umbrales tolerados de presencia de OGM. En el etiquetado, la noción de umbral es esencial: obliga a tolerar pequeñas cantidades y permite a los productores que sus producciones no se vean fácilmente desvalorizadas por contaminaciones. Para las redes convencionales, el umbral es del 0,9% de cada ingrediente, con la condición de que dicha presencia sea "fortuita o técnicamente inevitable". Para la agricultura biológica, que no acepta ningún OGM, el umbral del 0% ascendería, al igual que para cualquier otro producto, al 0,9%. La Comisión Europea acompaña sus recomendaciones sobre la "coexistencia" con una importante ayuda financiera a los programas de investigación... que permiten legitimarla, mientras que las encuestas de opinión demuestran que la gran mayoría de los ciudadanos europeos se opone a una alimentación GM 5. La Comisión acaba de elaborar un informe que pretende ser tranquilizador: "Es posible producir semillas tradicionales (no GM) en Europa con una presencia accidental de material genéticamente modificado que no supere el 0,5%, sin que cambien en absoluto las prácticas agrícolas respecto de la remolacha azucarera y el algodón, o con pequeños cambios respecto del maíz..." 6. Actualmente, se están implementando sistemas de control de producciones agrícolas cada vez más sofisticados, como el que existe en Alemania para la creación de registros públicos de PGM que precisan la ubicación catastral, lo que permite a las autoridades nacionales organizar la información del vecindario y mediar respecto de los resarcimientos en caso de perjuicios económicos. Asimismo, el Instituto para la Protección y la Seguridad de los Ciudadanos (IPSC), dependiente del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, trabaja en la digitalización, a nivel comunitario, de las parcelas OGM y sus alrededores para el control de los cultivos. Por su parte, tras haber sido sancionado debido a su demora por la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas (CJCE) y la Comisión, el gobierno francés se esfuerza, con urgencia, en transponer al derecho interno dos directivas: una sobre la utilización confinada de microorganismos GM 7 y otra sobre la diseminación intencional de OGM en el medio ambiente 8. En este último proyecto de ley "relacionado con los organismos genéticamente modificados" 9, presentado el 8 de febrero de 2006 en el Senado, y que será tratado en la Asamblea Nacional a fines de marzo, no se respeta el deber de informar al público (los estudios son confidenciales); algunos antiguos permisos serán reemplazados por simples declaraciones; se excluye a las colectividades territoriales de las decisiones y los agricultores contaminados deberán cumplir con rigurosos requisitos si pretenden ser indemnizados. Para colmo, es el labrador de PGM y no el semillero quien deberá suscribir un fondo de garantía. Finalmente, todas las medidas de coexistencia se establecerán por decreto, es decir, sin ningún debate democrático. Contaminación ineluctableEn la UE de los 25 países, casi el 60% de las explotaciones tienen una superficie de menos de 5 hectáreas, lo que torna irreales las medidas de supuesta "coexistencia" entre PGM y plantas no modificadas genéticamente. De hecho, en nombre de la "libertad de elección" y la "democracia", los sistemas implementados por iniciativa de la Comisión conducen inevitablemente a una reglamentación autoritaria que impone a los agricultores el tipo de cultivos y las variedades en el tiempo y el espacio, y que responde a los intereses del lobby de los semilleros. La agricultura totalitaria, denunciada hace diez años durante las acciones de la Confederación Campesina respecto de los primeros cultivos de plantas transgénicas patentadas, poco a poco se vuelve realidad. El concepto de "co-existencia" fue inventado de cabo a rabo por la Comisión y la industria con el fin de que se acepten los OGM, mientras que la contaminación de semillas y cultivos es ineluctable y aumenta cada año. Afecta a todos los cultivos, pero genera particularmente un grave perjuicio en las variedades agrícolas de conservación, en aquellas ligadas a una denominación de origen y en los cultivos biológicos y biodinámicos, a los que condenan a término. Ya no permite que se ejerza el derecho a utilizar semillas sin ningún OGM, tanto hoy como para las futuras generaciones, ni el derecho del consumidor a comprar productos sin OGM. Desde este punto de vista, el título del coloquio que la Comisión Europea organizará en Viena del 4 al 6 de abril, "Libertad de elección. Coexistencia de los cultivos genéticamente modificados, los cultivos convencionales y los cultivos biológicos", es una flagrante hipocresía. Los perjuicios causados son inestimables. La contaminación es generada tanto por el comercio de semillas contaminadas como por el flujo de polen entre vecinos. Por esta razón, el obtentor y el importador de la PGM deberían ser considerados responsables de toda contaminación y soportar la totalidad de los costos de la segregación de las redes, desde el campo hasta la venta. Los instrumentos jurídicos regionales, que sujetan los cultivos de PGM a estudios de impacto en los sistemas agrarios y los productos de calidad (biológicos, AOC, etc.) 10 son marcos jurídicos que deben ser obligatorios en todo procedimiento de autorización de ingreso al mercado de OGM en la Unión Europea. El ingreso por la fuerza de las PGM por parte de una coalición de intereses privados, retomados por la Comisión y la mayoría de los gobiernos, no podía dejar de generar la reacción de muchos ciudadanos europeos. Prueba de ello son las declaraciones de las colectividades que se consideran "zonas libres de OGM". Prueba de ello, también, es el denominado movimiento de Segadores Voluntarios donde cada uno asume individualmente su responsabilidad, sin comprometer la de la organización a la que pertenecen. Este movimiento de desobediencia civil (Albala, pág. 34), surgido en 2003 en la meseta de Larzac, cuenta hoy en Francia con más de 5.000 militantes para segar las parcelas de experimentos de PGM, y se extiende a los demás países europeos. Algunos segadores sufrieron duras sanciones económicas, y actualmente pesan sobre varios de ellos amenazas de embargo de sus bienes 11... Sin embargo, las cosas cambian: dos sentencias, una del Tribunal Correccional de Orleans en diciembre de 2005 y otra del de Versalles en enero de 2006, acaban de reconocer la legalidad de las siegas, en nombre del "estado de necesidad" 12, invocando el principio de precaución inscripto en la Carta del Medio Ambiente, de jerarquía constitucional, votada por el Congreso en febrero de 2005. Cuando la democracia representativa no funciona bien y la suerte de la biodiversidad se juega en las semillas congeladas de una gruta del polo Norte, es la resistencia la que crea derecho.
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