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Hamas y el reconocimiento de Israel

La tensión permanece viva en Gaza tras los enfrentamientos que han tenido lugar entre los militantes de Fatah y Hamas por la decisión de Mahmud Abbas de llamar a nuevas elecciones presidenciales y legislativas en Palestina. Acusó así recibo del fracaso de las negociaciones para la formación de un gobierno de unidad nacional, debido a la negativa de Hamas a reconocer formalmente el Estado de Israel.

El fracaso -momentáneo- de la instauración de un gobierno palestino de coalición justifica la siguiente pregunta: ¿por qué Hamas mantiene, a pesar de las presiones urbi et orbi, su negativa a reconocer oficial y explícitamente al Estado de Israel? Hay una primera respuesta que suele omitirse: el movimiento considera que tal reconocimiento constituiría una concesión inútil. Hamas no olvidó que ese reconocimiento se le exigió durante décadas a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y a Fatah, ambos movimientos "laicos". También recuerda que cuando la OLP y Fatah finalmente lo aceptaron, no obtuvieron nada a cambio: ni Estado palestino, ni capital en Jerusalén Este. Tampoco la aceptación por parte de Israel de su responsabilidad en el éxodo de los palestinos de 1947-1949, ni a fortiori la del principio de "derecho al regreso" (o a compensaciones) de unos 5 millones de refugiados.

En marzo de 2006 el primer ministro israelí, Ehud Olmert, anunció un programa de retirada unilateral que estipulaba que Israel conservaría un 36,5% de Cisjordania, sin contar Jerusalén Este y el valle del Jordán. Es decir, entre un 40% y un 50% de ese 22% de la Palestina "histórica" sobre el que Yasser Arafat esperaba crear un Estado palestino... En estas condiciones, Hamas parece haber decidido volver al punto en que estuvo la OLP durante los años '70 y '80: conservar la "carta" del reconocimiento explícito a Israel y multiplicar las "frasecitas" que expresan un reconocimiento de facto del Estado.

Sin embargo, son muchos quienes siguen viendo en el radicalismo del discurso de Hamas el efecto único de una weltanschauung (cosmovisión) islámica, que se esfuerza -como lo lamentan los investigadores Bruno Guigue 1 y Khaled Hroub 2- en definir la política de Hamas únicamente a partir de su carta fundacional de agosto de 1988.

Hroub analizó meticulosamente tres textos clave del movimiento islamista posteriores a esta carta: la plataforma electoral de Hamas, titulada "Cambio y reforma", del otoño (boreal) de 2005; su proyecto de Programa de Gobierno de Unión Nacional (marzo de 2006) y la plataforma gubernamental que el primer ministro Ismail Haniyeh presentó al nuevo Parlamento el 27 de marzo de 2006. El investigador señala que Hamas se ha convertido en una "organización profundamente diferente" de aquella que nació al principio de la primera Intifada, en diciembre de 1987.

 Tres textos silenciados

Según él, la organización dice estar preocupada por las libertades políticas -"incluidas la libertad de expresión, de prensa, de asociación"-, por el "pluralismo", la "separación de poderes", la "alternancia pacífica en el poder". Pero también por la "edificación de una sociedad civil desarrollada" y el respeto a los derechos de las minorías... Por otra parte, entre el primero y el último de los textos analizados, las referencias religiosas se van haciendo cada vez menos presentes y el tema de la "lucha armada" se ve casi enteramente omitido 3, en beneficio de las preocupaciones en materia de "gobernanza" y de reformas civiles. Finalmente, es nítida la evolución en lo que hace a la solución llamada de los "dos pueblos, dos Estados" y a la actitud a adoptar frente a los acuerdos internacionales sobre Palestina.

Ninguno de estos tres documentos fue bien difundido en los medios y los círculos oficiales occidentales. De los trece puntos del texto "Cambio y reforma" que tratan la política legislativa y judicial, comprueba Khaled Hroub, sólo llamó la atención el primero, que estipula que "la ley islámica debería ser la principal fuente de legislación" y suscitó quejas por un proyecto de "islamización de la sociedad". Los otros 12, que no hacen mención alguna del islam, pasaron inadvertidos.

Por su parte, Bruno Guigue observa: "En un punto tan esencial como el estatus islámico de Palestina, es muy llamativo que el documento electoral remita alusivamente a la tradición coránica sin insistir en ella". Por otra parte le resulta significativa la referencia, en el mismo documento y para denunciar la ilegalidad de la ocupación, a las resoluciones de la ONU. Sin duda, esto no significa, escribe Guigue, que Hamas esté dispuesto a reconocer oficialmente al Estado de Israel, "otro aspecto de las resoluciones onusianas". Pero sí es cierto que invocar explícitamente la legalidad internacional "conduce tarde o temprano a aceptar todas sus consecuencias".

En cuanto al Programa de Gobierno de Unidad Nacional, es cierto que su preámbulo reitera la necesidad de "preservar los imperativos nacionales no negociables": fin de la ocupación, derecho al regreso, derecho de resistencia "en todas sus formas", "edificación de un Estado palestino independiente y plenamente soberano, con Jerusalén como capital", "rechazo a las soluciones parciales". Sin embargo -y más allá del hecho de que estas prioridades siguen siendo compartidas por el conjunto de las organizaciones palestinas, incluidas aquellas que la "comunidad internacional" juzga "frecuentables"-, muchos artículos del programa reflejan los esfuerzos de Hamas por tener en cuenta las exigencias de dicha comunidad, aun cuando no respondan a todas sus aspiraciones.

De hecho, este programa "en su conjunto", opina Khaled Hroub, "gira en torno de la solución de los dos Estados" y "hace referencia a los territorios ocupados en 1967 (...) sin hacer ninguna alusión a la ‘liberación de toda Palestina' o a la ‘destrucción de Israel' que se encuentra en la carta".

Finalmente, la plataforma gubernamental del 27 de marzo no muestra, según este autor, "ninguna marcha atrás en relación con todos los artículos esbozados en el Programa de Unidad Nacional". Justo cuando las otras organizaciones del proyecto de coalición rechazaron este programa, que en adelante sólo concernía a Hamas, por lo que las concesiones ya no eran necesarias...

Dos legitimidades

El silencio e incluso ocultamiento que sufrieron estos textos de Hamas deberían suscitar preguntas sobre el comportamiento de la "comunidad internacional" y la Unión Europea. La decisión de estas últimas de asfixiar económicamente a los palestinos a menos que renuncien unilateralmente a su participación en la "violencia" y reconozcan oficialmente a Israel, sin que se exija al mismo tiempo ningún gesto de parte de este país, no se explica solamente por una "fijación" en el carácter islámico de Hamas, sino que esta fijación sin dudas ha originado esa decisión y ha contribuido a transmitirla a la opinión pública.

Las "frasecitas", inaceptables, que a fines de octubre de 2005 destiló el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad a propósito de Israel y el Holocausto, fueron rechazadas de plano tanto en Europa como en Estados Unidos 4. Este rechazo impidió cuestionarse el relativo éxito que esas afirmaciones tuvieron en la región y más allá de ella. Para parte de la opinión pública árabe y musulmana, lo que Ahmadinejad puso en evidencia mediante esas frases escandalosas es que el reconocimiento de la realidad del Holocausto -o su negación- son menos importantes, para él, que la legitimación de facto, por parte de Occidente, de la suerte que el "proyecto sionista" reserva a los árabes de Palestina, sesenta años después de la Shoá y en nombre de ese genocidio.

Hace algunos años, el historiador israelí Dan Diner distinguió tres órdenes de legitimidad del Estado de Israel, a los cuales otorgó distintos grados de "universalidad" 5. Aunque juzgaba como "unilateral" -porque sólo valía para los judíos- la legitimidad que calificaba, curiosamente 6, de sionista, a saber la "nacida de la promesa divina hecha a los hebreos", también admitió que "la legitimidad judía", "extraída de los horrores del Holocausto", sólo era "parcialmente universal". Finalmente consideraba enteramente "universal" a la "legitimidad israelí" que, a su juicio, emanaba del "derecho irrevocable (de Israel) a la existencia por la simple razón de que existe".

Efectivamente, puede admitirse esta "legitimidad israelí" y considerar, como Maxime Rodinson, que "los derechos procedentes de la valorización de un territorio, el trabajo invertido, los sacrificios personales consentidos son los únicos que es válido invocar" 7. Pero entonces cabe preguntarse: ¿por qué este tipo de derechos valdría para los palestinos?

La legitimidad de Israel solamente puede ser reconocida, en particular en el mundo árabe y musulmán, si se la vincula indisociablemente con una "legitimidad universal", esta vez palestina. En efecto, son dos las legitimidades que la Asamblea General de Naciones Unidas consagró conjuntamente en su Resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 sobre la partición de Palestina bajo mandato británico.

Un reconocimiento de facto

¿No sería oportuno recordar esta legitimidad "onusiana" conferida al "Estado judío"? Al ordenarle a Hamas que reconozca a Israel sin condiciones, ¿no peca de amnésica la "comunidad internacional"? Pues ya no se trata, para Naciones Unidas, de ese 44% del territorio de la Palestina mandataria que la organización había "regalado" 8 al "Estado árabe" de Palestina en virtud de la Resolución 181. Ni de la Resolución 194 sobre el derecho al regreso, o a una compensación, de los refugiados palestinos.

Al encerrarse en este "olvido", al convertir el reconocimiento de iure de Israel en un imperativo absoluto, ¿no parece incapaz la Unión Europea de imaginar un discurso y proposiciones políticas que den a muchos palestinos, árabes y musulmanes la sensación de que "Occidente" desiste, por fin, de su actitud de medir con distintas varas?

La boutade de la periodista israelí Amira Hass es conocida: en Hamas, los extremistas piensan que Alá otorgará toda Palestina al mundo árabe y al islam de aquí a 50 años; los moderados se inclinan más bien por cinco siglos...

En 1995, el jeque Ahmed Yassin 9 le propuso a Israel una "tregua de larga duración" a cambio de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza. Y en 2004 precisó que, en ese caso, dejaría "el resto de las tierras ocupadas a la historia". Desde entonces, la oferta ha sido reiterada por los principales dirigentes del movimiento. Hay que tener en cuenta estas declaraciones. Parecen confirmar lo que escribe Bruno Guigue, para quien Hamas llegó a una "aceptación tácita de una distribución de la Palestina histórica sobre la base de las fronteras anteriores a la guerra de 1967". Fueron necesarios veinte años para que el Fatah de Yasser Arafat oficializara esta "aceptación tácita". Por la pusilanimidad de que ha dado muestras desde entonces, la Unión Europea no carece de responsabilidad en el naufragio de las negociaciones que siguieron a esta concesión mayor. Frente a la intransigencia que mantiene Israel, frente a la exacerbación de las tensiones regionales, se vuelve apremiante el desafío para una "comunidad internacional" que parece haberse prohibido siquiera intentar construir un futuro sobre la base de este reconocimiento de facto de Israel por parte de Hamas. La "comunidad internacional", escribe Bruno Guigue, "deberá finalmente demostrar que sus propias resoluciones son serias, tras cuarenta años de connivencia con Israel".

  1. Oumma.com, 27-3-06. Bruno Guigue es autor de Proche-Orient: la guerre des mots, L'Harmattan, París, 2003.
  2. "A New Hamas through its New Documents", Journal of Palestine Studies, Washington, vol. XXXV, N° 4, verano (boreal) de 2006. Especialista en Hamas, Khaled Hroub es autor de Hamas: Political Thought and Practice, Institute for Palestine Studies, Washington, 2000.
  3. En el programa "Cambio y reforma", sólo cuatro pasajes evocan la "lucha armada" para "incluirla" entre "todos los medios" juzgados legítimos por Hamas para dar fin a la ocupación. Y en la plataforma gubernamental de marzo de 2006, "es muy significativo -señala Hroub- que la principal referencia a la resistencia (...) subraya su importancia para el pasado".
  4. Hay que agregar la celebración, los días 11 y 12 de diciembre de 2006, de una conferencia negacionista del Holocausto organizada por las autoridades iraníes, en el curso de la cual el presidente Ahmadinejad declaró que Israel "pronto iba a desaparecer".
  5. "Les trois légitimités d'Israël", Le Monde, París, 18/19-8-02. Dan Diner enseña historia en la Universidad Hebraica de Jerusalén e historia y cultura judías en la Universidad de Leipzig, Alemania.
  6. En efecto, es muy reduccionista ver en una "promesa divina" el fundamento del movimiento sionista, originariamente muy laico e incluso no creyente...
  7. Peuple juif ou problème juif?, La Découverte/Poche, París, 1997.
  8. Los árabes de Palestina constituían las dos terceras partes de la población total, pero la ONU concedió el 56% del territorio a una comunidad judía de unas 650.000 personas (un tercio de la población), de las cuales 463.000 habían nacido fuera del país.
  9. Fundador de Hamas en 1987; asesinado durante un ataque selectivo israelí el 22 de marzo de 2004.
Autor/es Paul Delmotte
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 91 - Enero 2007
Páginas:21,22
Traducción Mariana Saúl
Temas Conflictos Armados, Políticas religiosas
Países Israel, Palestina