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Reseñas de libros

Escuadrones de la muerte – La escuela francesa

De Marie-Monique Robin

Editorial:
Sudamericana
Cantidad de páginas:
542 páginas
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Octubre de 2005
Precio:
39,90 pesos

Esta monumental investigación derrumba la “teoría de los dos demonios” que pretendió explicar el terrorismo de Estado en Argentina y contribuye a superar los maniqueísmos que atravesaron el siglo XX, que atribuían el “mal” a patologías irracionales de ciertos pueblos. En efecto, fue la racionalidad francesa, en siniestro cóctel con el integrismo católico galo, el sustento ideológico de una forma de guerra que llamaron “moderna” para enfrentar a un enemigo “subversivo” –entendiendo a éste como todo aquello que se opone al plan de Dios sobre la Tierra– años antes de que surgieran los grupos armados en nuestro país. Además los oficiales franceses enseñaron una técnica de guerra –división del territorio en zonas, tortura como arma de guerra, asesinatos clandestinos, “reeducación” de prisioneros– que se aplicaría en todo el enfrentamiento bélico durante la Guerra Fría y haría, en 1976, a los militares argentinos alumnos destacados.
Cierto es que de todo esto ya se había escrito, pero la autora horada en profundidad y desnuda el carácter fundante y “el doble discurso de la Nación de los Derechos Humanos”. Rastrea por cuatro continentes un proceso de seis décadas, desde Indochina y la Batalla de Argel, hasta los actuales crímenes estadounidenses contra “el eje del mal”. En el caso de nuestro país, una de las vías fue la precoz introducción de docencia francesa en la Escuela Superior de Guerra, en la década del cincuenta, a cargo del francófilo coronel Carlos Rosas y de la mano del dogma católico (más afín a nuestra cultura dominante que el paganismo nazi o el puritanismo estadounidense). La otra vía fueron los criminales de guerra galos refugiados en Argentina y sus apoyos, el monje-soldado Georges Grasset, monseñor Caggiano o la Ciudad Católica. Robin describe las relaciones institucionales y personales, remite a profusa bibliografía y la completa con sagaces e imperdibles entrevistas a protagonistas, octogenarios ya, franceses, argentinos, latinoamericanos y estadounidenses. En particular asombra el desparpajo del primer alumno criollo, el general Alcides López Aufranc, quien en 2001 dirá que los hechos de Afganistán afirman la vigencia de tal doctrina contra el terrorismo internacional; o la admiración del general Reynaldo Bignone por su amigo el asesor francés coronel Robert Servent y por Francia, “la cuna de la teoría de la guerra revolucionaria”, sosteniendo que tanto el Operativo Independencia como el Proceso de Reorganización Nacional fueron una copia de la Batalla de Argel: “Nosotros combatimos con la doctrina y el reglamento en la mano (…) y ganamos la guerra”, y explica cómo un obispo le ayudó a comprender la necesidad de la tortura.
Marie-Monique Robin, por cierto francesa, nos entrega una obra cuyos méritos son difíciles de sobreestimar y le dan un carácter excepcional. Un dato adicional de especial provecho: los testimonios destacan el uso de las novelas de Jean Larteguy y el filme La Batalla de Argel, leídas y vista por los militares de toda América, “tan eficaces como los tratados teóricos”.

Autor/es de esta reseña Arnol Kremer
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 79 - Enero 2006