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Irán, en la mira de Estados Unidos

El 4 de febrero pasado, el Consejo de Gobernadores de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) adoptó una resolución que exhortaba a Irán a suspender los procesos destinados a enriquecer uranio y decidió someter la cuestión al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que, bajo la presidencia de Argentina, deberá pronunciarse este mes. El peligro de la “opción militar”.

La OIEA es el organismo encargado de vigilar y verificar el cumplimiento del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). En la resolución (aprobada por 27 votos a favor, tres en contra y cinco abstenciones) 1, se dice que Irán está en posesión de un documento -no de elementos materiales- relativo a los procedimientos para la reducción del exafluoruro de uranio (UF6) a metal en pequeñas cantidades, para fundirlo y vaciarlo en formas hemisféricas de uranio natural, enriquecido y empobrecido. Este documento, según lo describe la OIEA, no incluye un procedimiento específico para enriquecer uranio con fines militares y su contenido puede aplicarse también al enriquecimiento de uranio con fines civiles, con más razón si se habla del metal de uranio en pequeñas cantidades. La fabricación de una bomba nuclear requiere una cantidad importante de uranio 235, altamente enriquecido. No sirve el uranio natural, ni el empobrecido, ni el levemente enriquecido.

Es decir que en la resolución de la OIEA no se menciona ningún elemento objetivo que indique que Irán está realizando actividades tendentes a enriquecer uranio con fines militares. Si así fuese, estaría necesariamente en conocimiento de la OIEA, pues sus inspectores tuvieron un acceso prácticamente irrestricto a las instalaciones nucleares de Irán hasta que se dictó la resolución, el 4-2-06.

De modo que el Consejo de Gobernadores de la OIEA decidió llevar el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU basándose únicamente en la "falta de confianza" que inspira Irán. A raíz de esa decisión el gobierno de Irán resolvió interrumpir toda colaboración con la OIEA y reanudar los procedimientos destinados a obtener combustible nuclear con fines civiles.

Uso pacífico de la energía 

Ya el 11-8-05 la OIEA había adoptado una resolución que pedía a Irán la suspensión de los trabajos tendentes a la producción de combustible nuclear. Los dirigentes iraníes reaccionaron con una reivindicación de su derecho a producir combustible dentro del Tratado de No Proliferación Nuclear, pero continuaron negociando con un grupo de Estados europeos y permitiendo el acceso de los inspectores de la OIEA a sus instalaciones. Luego, a principios de 2006 y a causa del estancamiento de las negociaciones con el grupo de Estados europeos, el gobierno iraní retiró unilateralmente los precintos puestos por la OIEA que mantenían clausurada desde diciembre de 2005 la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz y reanudó sus trabajos.

La alimentación de las centrales nucleares requiere la realización del llamado ciclo del combustible, una de cuyas etapas es el enriquecimiento de uranio. Muchos países poseedores de centrales nucleares compran el uranio enriquecido en el extranjero a un reducido número de países que lo producen, a un costo elevado y al precio de la dependencia en materia energética.

El combustible nuclear tiene muchos usos: investigación científica, como energía propulsora, en aplicaciones terapéuticas de sus derivados y, por cierto, para la fabricación de armas nucleares. El TNP, del que Irán es parte, tiene por objetivo evitar la proliferación de las armas nucleares y la tecnología armamentística (es decir, impedir que otros Estados, además de los que ya las tienen, dispongan de armas nucleares), fomentar la cooperación en el uso pacífico de la energía nuclear y promover el desarme nuclear (incluyendo a los Estados que ya tienen armas nucleares), así como el desarme general.

El TNP entró en vigor en 1970. Lo han firmado 188 Estados, incluidos los cinco que poseen oficialmente armas nucleares: China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia 2. Las estimaciones más conservadoras atribuyen a Estados Unidos la posesión de 6.000 misiles nucleares; a Rusia 5.000; a China 400; a Francia 350, y a Gran Bretaña 200. India, Israel y Pakistán nunca lo firmaron y Corea del Norte se retiró en 2003. Se estima con bastante certeza que India posee unas 70 armas nucleares; Israel entre 100 y 300 según las fuentes y Pakistán, 45. No existe certidumbre respecto a Corea del Norte.

A fin de promover la meta de la no-proliferación y como medida para fomentar la confianza entre los Estados partes, el TNP establece un sistema de salvaguardas, bajo responsabilidad de la OIEA, que se utilizan para verificar el cumplimiento de cada Estado mediante inspecciones. El TNP fomenta la cooperación en la esfera de la tecnología nuclear pacífica, así como la igualdad de acceso a esta tecnología para todos los Estados partes, al tiempo que las salvaguardas evitan la desviación de material fisionable hacia usos armamentísticos.

El artículo IV del TNP dice: "Nada de lo dispuesto en este Tratado se interpretará en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación y de conformidad con los artículos I y II de este Tratado". De modo que el objetivo es que los Estados que tienen armas nucleares comiencen un proceso de destrucción hasta su total eliminación (artículo VI) e impedir que otros Estados comiencen a fabricarlas, a cuyo fin los países que disponen de instalaciones nucleares deben someterlas al control periódico de la OIEA, todo ello en la perspectiva de un desarme general y completo.

No hay base jurídica alguna, entonces, para exigir a Irán -si cumple con las prescripciones del TNP y con el Protocolo Adicional del Acuerdo de Salvaguardas- que paralice su programa de realización completa del ciclo del combustible, incluido el enriquecimiento de uranio. Las razones de la agitación en torno Irán hay que buscarlas en otra parte: a) el interés de algunos países en conservar el oligopolio del negocio del enriquecimiento de uranio (Irán sería un serio competidor pues podría producir combustible nuclear con fines pacíficos a bajo precio) 3; b) que Irán forma parte del "eje del mal" definido por Estados Unidos y no puede ser objeto del mismo trato que los "países amigos" que ejercen su derecho a enriquecer uranio o los que, fuera del "club nuclear" oficial, poseen bombas atómicas, como India, Israel y Pakistán; c) el complejo militar-industrial (según la expresión de Dwight Eisenhower) estadounidense ha realizado excelentes negocios con las guerras del Golfo, de Yugoslavia, de Afganistán y de Irak (cuatro en catorce años). Para mantener su alta cuota de beneficios necesita promover nuevas guerras 4 o, por lo menos, mantener viva una aguda tensión internacional 5. Irán, junto con "la amenaza global del terrorismo", es el pretexto empleado para mantener el presupuesto militar estadounidense en niveles astronómicos. La ocupación de Irak, cuyo fin no se vislumbra, contribuye en gran medida a estos exorbitantes gastos militares.

Estados Unidos, el único país del mundo que ha utilizado la bomba atómica, continúa con sus programas de armas nucleares, incluso tácticas, y su gobierno ha hecho pública su intención de utilizarlas de manera preventiva. Recientemente el Presidente de Francia ha hecho una manifestación similar (Klein, pág. 12) y su ministro de Relaciones Exteriores acaba de declarar, sin aportar fundamento alguno, que Irán tiene un programa nuclear clandestino con fines militares.

Impedir una guerra de agresión

Existen varios acuerdos regionales de proscripción de las armas nucleares: Tratado de Tlatelolco para América Latina y el Caribe (1967); Tratado de Rarotonga para el Pacífico Sur (1985); Tratado de Bangkok para Asia Sudoriental (1995); Tratado de Pelindaba para África (1996). Pero en Medio Oriente no hay Tratado en perspectiva (pese a que la seguridad y la estabilidad regional requieren la total eliminación de armas nucleares y otras de destrucción masiva y a que existe una Iniciativa Árabe para la Creación de una Zona Libre de Armas de Destrucción Masiva), pues la regla no escrita impuesta por Estados Unidos es mantener el statu quo, que consiste en que Israel posea bombas atómicas y que sus vecinos no puedan desarrollar ningún tipo de tecnología nuclear.

El Presidente de Brasil ha declarado que el "problema iraní" debe resolverse pacíficamente y el delegado argentino ante la ONU dijo que en el Consejo de Seguridad Argentina "no necesariamente" se alineará en esta cuestión detrás de Estados Unidos. El problema para el mundo no es Irán, sino la política expansionista, agresiva y guerrerista de Estados Unidos y la capitulación de otros Estados ante sus designios 6.

En tanto no se verifique exhaustivamente que Irán desarrolla su industria nuclear con fines militares, la única actitud honesta es no acompañar a las potencias en esta escalada hacia una nueva guerra de agresión. La manera de defender realmente la paz mundial y el derecho de autodeterminación de los pueblos es no ceder al chantaje de ser acusados de favorecer al fundamentalismo islámico... incluso a pesar de las provocativas declaraciones del gobierno iraní actual.

Con su voto en el Consejo de Gobernadores de la OIEA a favor de remitir al Consejo de Seguridad el diferendo con Irán, Argentina y Brasil contribuyeron a la estrategia estadounidense y dejaron de hacer lo único decente que estaba en sus manos hacer: oponerse a la escalada y denunciar, como hicieron Cuba y Venezuela, la maniobra de la oligarquía nuclear mundial, defendiendo también así sus propios intereses nacionales 7.

Oponerse verbalmente a la guerra es pura hipocresía, pues Bush no le va a pedir permiso a Lula ni a Kirchner para agredir militarmente a Irán, ya sea directamente o por intermedio de Israel. La representación de Argentina preside el Consejo de Seguridad este mes de marzo, cuando debe debatirse el tema Irán. El otro país latinoamericano actualmente miembro del Consejo de Seguridad es Perú. Para el gobierno argentino ésta será una prueba sobre su política internacional, pues se sabrá si actúa con cierta independencia en defensa de la paz y del derecho de autodeterminación de los pueblos (como hicieron Chile y México cuando se opusieron a la última invasión a Irak), o si el eje de su política es mantener a cualquier precio las buenas relaciones con el actual gobierno de Estados Unidos. La comunidad internacional y la opinión pública mundial deben tomar conciencia de que en el caso de Irán se está repitiendo, con variantes, el proceso de falsificaciones y engaños que llevó a la agresión contra Irak, por lo que debe ser rechazado en bloque y sin ambigüedades.

  1. IAEA. Board of Governors. GOV/2006/14. Votaron en contra Cuba, Siria y Venezuela. Los países latinoamericanos miembros que votaron a favor fueron Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador.
  2. Para fortalecer los poderes de los inspectores de la OIEA se aprobó en 1997 el Protocolo Adicional del Acuerdo de Salvaguardas. Firmado hasta ahora por 107 países, de los cuales 73 lo han ratificado, permite a los técnicos de la OIEA visitar prácticamente sin aviso previo cualquier instalación nuclear de un país adherido. Irán firmó el Protocolo en diciembre de 2003, no lo ratificó aún pero se estuvo sometiendo voluntariamente a sus disposiciones hasta la crisis actual. Estados Unidos y Rusia no lo han ratificado y los 25 países de la Unión Europea (UE), lo hicieron en abril de 2004. Argentina y Brasil no lo han firmado, pese a que disponen de una industria nuclear. Otros países de la región, como México o Colombia, adhirieron a él pero no lo han ratificado.
  3. Estados Unidos propone ahora un "partenariado mundial nuclear", que consistiría en oficializar el oligopolio de la producción de combustible nuclear por un pequeño grupo de países.
  4. Donald Rumsfeld ha declarado recientemente que "la opción militar está sobre la mesa".
  5. Tensión a la que contribuye "el choque de civilizaciones" provocado por la publicación en Dinamarca de las caricaturas de Mahoma.
  6. Las dos manifestaciones más recientes en el continente americano de esta política son el intento, por intermedio de la MINUSTAH (Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití) y de la mayoría del Consejo Electoral haitiano, de fraguar el resultado de las elecciones en Haití, frustrado por la movilización del pueblo haitiano, y el reciente desembarco de tropas estadounidenses con material pesado en República Dominicana, vecina de Haití. El pretexto es que realizarán "tareas civiles".
  7. Habría que preguntarles a los gobiernos de Argentina y Brasil si antes de negarle el derecho a Irán a producir combustible nuclear, contra lo que establece el TNP, consultaron a sus propios científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica y del Instituto de Pesquisas Energéticas e Nucleares.
Autor/es Alejandro Teitelbaum
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 81 - Marzo 2006
Páginas:10,11
Temas Militares, Política internacional
Países Estados Unidos, Argentina, Brasil, Irán