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Recuadros:

No a la impunidad en Argentina

El evento tuvo lugar entre el 10 y el 13 de julio pasado en Nantes (ciudad francesa en la que un famoso edicto que lleva su nombre puso fin en 1598 a las guerras de religión entre católicos y protestantes), con Argentina como uno de sus temas centrales. Patrocinado por el presidente de Francia Jacques Chirac, fue inaugurado en el Palacio de los Congresos por el alcalde y diputado de Nantes Jean-Marc Ayrault, jefe del bloque socialista en la Asamblea Nacional. La importancia de realizar los principios universales en la acción local.

Tal vez lo más significativo de los encuentros de Nantes haya sido la aparición en el escenario de las reuniones internacionales de derechos humanos de un nuevo actor: la ciudad y las comunidades locales. Principal puerto para la trata de esclavos en Francia desde fines del siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, Nantes trata de ejercitar los trabajos de la memoria, comenzando por su propia historia: organiza la manifestación "Los Eslabones de la Memoria/Europa-África-Américas" -hasta ahora la mayor exposición realizada sobre el tema en Europa- e integra la Coalición Internacional de las Ciudades contra el Racismo.

En esta segunda edición -la primera se realizó hace dos años-, el Foro Mundial de Derechos Humanos de Nantes se definió como un encuentro horizontal, de intercambio de ideas y experiencias, que no se propone aprobar conclusiones ni resoluciones. No obstante, el alcalde de Nantes fue claro en su discurso de clausura: "Hay que cerrar Guantánamo", reclamó sin ambigüedades; una referencia insoslayable en un Foro en el que no sólo se habla de normas, sino de su aplicación. En ese sentido, se rechazó toda pretensión de suspender las reglas del Estado de derecho con el pretexto de enfrentar los desafíos del terrorismo o de las presiones migratorias.

Aunque la ambición expresada por algunos de que Nantes sea en derechos humanos lo que Porto Alegre en materia social parece un poco exagerada, pueden encontrarse puntos de contacto en el lema del Foro, "De los principios universales a la acción local", que recuerda el "pensar globalmente y actuar localmente" de los altermundialistas.

Si en su primera edición, en 2004, el Foro abordó un tríptico de temas, como derechos humanos y terrorismo, mundialización y lucha contra todas las formas de discriminación y de exclusión, y la pobreza como violación de los derechos humanos, esta vez el tríptico fue discriminaciones y diversidad, mundialización  económica y derechos humanos, y responsabilidades y solidaridades. Se recordó que este año se cumple el cuadragésimo aniversario de la adopción de los dos Pactos Internacionales de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el de Derechos Civiles y Políticos.

Este aniversario inspiró los debates en torno a la validez del legado de la ONU y la defensa del multilateralismo amenazado por la hegemonía estadounidense. El embajador André Lewin, presidente de la Asociación Francesa para las Naciones Unidas, introdujo las discusiones para una reforma de la ONU destinada a fortalecerla.

Lewin recordó que en 1980, como responsable de organizaciones internacionales del Quai d'Orsay, propuso -ante la cerrada oposición de la dictadura militar argentina- la creación del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que todavía existe. Cuando se evocaron situaciones nacionales, uno de los temas centrales del evento fue precisamente el rechazo de la impunidad de las más graves violaciones de los derechos humanos, en especial las cometidas en Argentina durante la última dictadura militar.

Desapariciones forzadas

Durante la sesión plenaria inaugural, el autor de este artículo -invitado a participar en el Foro por el alcalde de Nantes y por el embajador de Derechos Humanos de Francia- centró su intervención sobre las políticas públicas de derechos humanos del actual gobierno argentino y las medidas adoptadas por los tres poderes del Estado en la lucha contra la impunidad.

Esto permitió mostrar ante muchas personas, dirigentes y militantes de derechos humanos presentes en el Palacio de los Congresos, muchos de los cuales personalmente o por medio de sus organizaciones se solidarizaron durante tres décadas con el pueblo argentino, los trabajos de la memoria actualmente en curso en nuestro país, entre ellos la instalación del Espacio para la Memoria y la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos en lo que fuera la sede de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Se abrió así un espacio para la información sobre los caminos emprendidos por el Estado y la sociedad argentina para la búsqueda de la verdad y la justicia, mediante la anulación de las leyes de amnistía por el Congreso de la Nación y los fallos de la Corte Suprema de Justicia sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad y sobre la inconstitucionalidad de las amnistías, así como sobre sus consecuencias políticas y jurídicas.

Las preguntas de la concurrencia en los debates que siguieron giraron en torno a la apertura de numerosas causas judiciales por graves violaciones de los derechos humanos en Argentina, en especial las desapariciones forzadas, los tormentos y ejecuciones sumarias, así como sobre los casos de apropiación de niños. Los participantes fundamentaron sus requerimientos en la preocupación internacional en torno a la desaparición forzada, entre otros motivos debido a la desaparición de por lo menos 17 ciudadanos franceses -además de los procedentes de otros países- durante la última dictadura militar en  Argentina. "Francia no olvida", había declarado a este respecto el presidente Chirac.

Dos mesas redondas fueron especialmente consagradas a la problemática de la violación de los derechos humanos, con especial referencia al 30º aniversario del golpe de Estado en Argentina. Una de ellas, organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores francés y la Federación Internacional de Derechos Humanos, estuvo dedicada a las desapariciones forzadas. Se consideró especialmente la reciente aprobación por unanimidad en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU del proyecto de Convención internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, que debe presentarse a la Asamblea General en septiembre próximo. Luego de su aprobación, el proyecto se abrirá a la firma de los Estados en una ceremonia de firma en París.

La otra mesa redonda, dedicada al 30º aniversario del golpe de Estado en Argentina, consideró la temática de los derechos humanos y el asilo político. Se presentó al Foro un estudio, encomendado por la Misión de Coordinación para los Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia al Instituto de Ciencias Políticas, que analiza el exilio argentino en ese país bajo la dictadura militar de 1976-1983.

El estudio concluye, entre otras cosas, que en la constitución de las redes de solidaridad durante aquel período fue más significativa la actividad de denuncia y aislamiento de la dictadura militar en el plano internacional, impulsada por el exilio junto a personalidades y organizaciones francesas, que los aspectos asistenciales en apoyo a la comunidad de exiliados.

En efecto, si en el caso de Chile hubo una solidaridad de carácter político e institucional con el pueblo chileno, en el caso de Argentina esa solidaridad se vio obstaculizada al principio por el carácter clandestino de la represión ilegal y por la complejidad de la realidad política y social del país. Para desbloquear esta situación fue esencial el papel de denuncia desempeñado por el exilio argentino ante la opinión pública internacional.

El Foro Mundial de Derechos Humanos de Nantes se realizará a partir de ahora en forma regular cada dos años, contará con un secretariado permanente y otorgará un premio a personas y organizaciones que se hayan destacado en lucha contra la discriminación por cualquier motivo.

Algunos participantes

Mattarollo, Rodolfo

Los embajadores de Derechos Humanos de Francia, Michel Doucin; de España, Silvia Escobar; de Suecia, Jan Nordlander; de Holanda, Piet de Klerk y el representante especial para los derechos humanos de Javier Solana, secretario general del Consejo de la Unión Europea, Michael Matthiessen.
También Pierre Sané, subdirector general de la UNESCO, sector de ciencias humanas y sociales; Salamata Sawadogo, presidente de la Comisión Africana de los derechos humanos y de los pueblos; Régis de Gouttes, presidente del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la discriminación racial; Rodolfo Stavenhagen, relator especial de Naciones Unidas sobre los pueblos indígenas; Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO; Stéphane Hessel, representante de Francia en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de la ONU (Viena, 1993); Emmanuel Decaux, miembro de la Subcomisión de la promoción y protección de los derechos humanos de la ONU y Fatoumata Dembel Diarra, juez de la Corte Penal Internacional.
Entre las organizaciones representadas en el Comité Científico del Foro se encontraban el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos; el Consejo de Europa; la Oficina Internacional del Trabajo (OIT); la UNESCO; el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); la Federación Mundial de las Ciudades y gobiernos locales unidos; la Asociación Internacional de las Ciudades Educadoras; los Ministerios de Relaciones Exteriores de España y Francia.
Además, entre otras, las siguientes ONG: Academia Internacional de Derechos Humanos; Amnistía Internacional; Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH); Human Rights Watch; Reporteros Sin Fronteras; Commonwealth Human Rights Initiative; Asian Forum for Human Rights and Development; ATD Quart Monde; US Human Rights Network; Asian Forum for Human Rights and Development.


Autor/es Rodolfo Mattarollo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 86 - Agosto 2006
Páginas:13
Temas Derechos Humanos
Países Argentina, Francia