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¿Qué hacer en el predio de la ESMA?

El 5 de agosto último la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires ratificó, por 38 votos contra 10, el convenio firmado el pasado 24 de marzo entre el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad, que devuelve a ésta el predio de 17 hectáreas con 34 edificios ocupado por la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), y prevé su desalojo antes del próximo 31 de diciembre. Centro clandestino de detención para alrededor de 5.000 personas durante la última dictadura, el predio será destinado a un espacio para la memoria y la defensa de los derechos humanos.

"Vengo a pedir perdón en nombre del Estado". La frase pronunciada por el presidente Néstor Kirchner el 24 de marzo pasado en el acto en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), cuando anunció la devolución del predio a la Ciudad de Buenos Aires y su destino como espacio para la memoria y la promoción de los derechos humanos, abrió la inédita perspectiva de un Estado al borde de asumir su propio crimen. Volvió a colocar al país en el lugar único en que lo había colocado hace casi 20 años el juicio a las juntas militares. Un lugar para el que no hay modelos. Cabe, sí, remitirse a los mausoleos de la memoria en los lager nazis. Siempre que se tenga en cuenta la enorme diferencia: los nazis habían sido derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Alemania se vio obligada a reconocer los crímenes del Estado nazi, e imposibilitada de dar voz a la denuncia de los crímenes que en nombre de la liberación cometieron contra su población los ejércitos vencedores.

En cambio, las juntas militares que asumieron sucesivamente el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional abandonaron el gobierno desprestigiadas tras la derrota en las Malvinas, pero habiendo impreso al país un rumbo económico y social que los sucesivos gobiernos democráticos no abandonaron.

Una vez más el presidente Kirchner, aun a costa de dar la espalda al aparato partidario que lo catapultó a la presidencia, se dirigía a franjas sociales que desde diciembre de 2001 buscan una refundación de la política. A los pocos días, una encuesta de la consultora OPSM indicaba que el 62,8% de la gente calificaba positivamente el proyecto de Kirchner de abrir un espacio de la memoria en el predio de la ESMA. Un dato significativo de esta encuesta es que indica que la mayoría de opiniones positivas provenían de jóvenes de 18 a 29 años, mientras que las generaciones mayores eran más críticas 1.

El acuerdo no devuelve el predio a los organismos de derechos humanos, tal como pareció entenderlo en un primer momento buena parte de la ciudadanía, sino a la sociedad. Los organismos de derechos humanos han sido los más interesados en subrayar este aspecto, aunque por supuesto la iniciativa de Kirchner se hacía eco de un antiguo reclamo de ese movimiento.

Hasta el momento son los distintos organismos de derechos humanos, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la Subsecretaría de Derechos Humanos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (que conforman una Comisión bipartita), quienes han anticipado ideas sobre el contenido eventual de ese espacio; han empezado a organizar debates (en los Centros de Gestión y Participación, en medios estudiantiles, barriales y gremiales) y han suscitado las primeras polémicas sobre cómo procesar y plasmar la memoria.

Esa Comisión bipartita está a cargo de la desocupación y traspaso del predio, han lanzado una convocatoria no vinculante, dirigida a organizaciones sociales para que hagan llegar sus propuestas sobre el uso del predio hasta el 30 de noviembre de 2004. "El objetivo es generar debate en la sociedad además de conocer las diferentes opiniones", precisa la subsecretaria de Derechos Humanos de Buenos Aires, Gabriela Alegre.

Los debates, foros, jornadas y encuentros suscitados por la perspectiva abierta por la devolución de la ESMA, entre ellos las Jornadas organizadas por Memoria Abierta, que nuclea siete organizaciones de derechos humanos, tienen como temas la memoria, su dinámica, sus usos, su significado en la configuración del futuro. Emerge de ellos un embrionario acuerdo sobre la necesidad de denunciar la etapa de terrorismo de Estado sin que eso signifique una exhibición paralizante de horrores, sino haciendo hincapié en la racionalidad de los proyectos políticos enfrentados sobre el trasfondo de la Guerra Fría; en el reconocimiento de la identidad militante de la mayoría de sus víctimas y en sus concepciones sobre las relaciones sociales que estaban empeñados en construir; se da gran importancia a poner de relieve la actual vigencia del proyecto que se impuso entonces, sus efectos en las formas de violación de los derechos humanos en el país de hoy. Se discute cómo superar la denominada "teoría de los dos demonios", ejemplificada en el prólogo al Nunca más elaborado por la Conadep, presidida por el escritor Ernesto Sabato, donde las víctimas del terrorismo de Estado son presentadas como "inocentes" atrapados en el fuego entre dos terrorismos de distinto signo, ajenos al conjunto social.

 "Al desaparecer la niebla confusa de los dos demonios la sociedad queda ante la sombra del Demonio verdadero, es decir, ante su propia sombra", dijo el doctor Enrique Hernández en un foro estudiantil de discusión; "pero ¿cómo sostiene una ciudad un testimonio contra sí misma?", se preguntó.

Parte de la sociedad ya dio su respuesta: el día antes del emotivo acto en la ESMA había sido asesinado el joven Axel Blumberg, víctima de un secuestro extorsivo, y su padre inició una campaña por la seguridad, jalonada por tres manifestaciones multitudinarias, que ha culminado en la aprobación de leyes más duras contra la delincuencia y en una oleada de psicosis securitaria que inunda radios y canales de televisión. Juan Carlos Blumberg y los medios de comunicación reflotaron la dicotomía derechos humanos de los delincuentes versus derechos humanos de la gente decente, sobre la cual cabalgó Carlos Ruckauf en la campaña de 1999 que lo llevó a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. El ex presidente Eduardo Duhalde se ocupó de reformularla tras el acto del 24 de marzo como "los derechos humanos de los muertos frente a los derechos humanos de los vivos".

Qué recordar y cómo

Entre quienes reivindican la devolución del predio de la ESMA y su uso como Espacio para la Memoria, no faltan las discrepancias. La idea de la Ciudad es que debe haber "una concepción unitaria en la planificación del predio, pero algunos edificios -el Casino de Oficiales y otros- deben dedicarse específicamente a la memoria del terrorismo de Estado desde distintas disciplinas y con distintas modalidades de muestra", mientras que otros edificios cumplirían destinos conectados con el conocimiento y defensa de los derechos no solamente civiles y políticos sino también sociales, económicos y culturales. La Ciudad tiene prevista en el predio de la ESMA una sede para el Instituto Espacio de la Memoria, fundado por la Ley 961 aprobada el 5-12-02, con la misión entre otras de administrar todos los centros clandestinos de detención que se vayan recuperando 2, así como el parque de la memoria. A su vez, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación prevé una sede para el Archivo Nacional de la Memoria (creado por el Decreto 1259 el 16-12-03).

Es un denominador común imaginar un museo denominado de sitio (instalado en el lugar en que se produjeron los hechos) en la ESMA. Para la Asociación Familiares de Detenidos debiera circunscribirse al Casino de Oficiales y otros edificios del predio donde se mantuvo a los cautivos, mientras los demás edificios se destinarían a institutos educativos de derechos humanos, a escuelas de oficios, entidades de formación de empleo, salas de proyección de filmes (documentales o no) referentes a ese pasado, y los consiguientes debates. "Solicitamos transformar ese predio en su totalidad en un recuerdo de las vidas de los militantes... sin destruir las partes que sirvieron para el horror pero construyendo en ese lugar la educación para futuras generaciones..." dijo Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en una conferencia de prensa el 9-2-04. Para el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) el sitio histórico debiera limitarse a una porción del predio: "Creemos que la conmemoración del terrorismo de Estado se puede realizar eficientemente en el Casino de Oficiales, el edificio emblemático y el espacio que haya entre uno y otro. La ocupación del total del predio es desproporcionada a la posibilidad del Estado nacional y del Estado porteño y a la situación de la sociedad argentina... Ni el Gobierno Nacional, ni la Ciudad, ni los organismos de derechos humanos tienen suficiente capacidad de gestión...", estima su presidente, Horacio Verbitsky.

Por otra parte, emerge también un relativo consenso sobre la necesidad de transmitir las circunstancias históricas en las que se implantó el terrorismo de Estado; los proyectos políticos que se enfrentaron; el mapa político internacional y las consecuencias del proyecto socio-político implantado a través de las Fuerzas Armadas con sus prolongaciones hasta el presente. Para ese museo integral sobre la dictadura, sus antecedentes y sus consecuencias, hay también quienes postulan otro espacio geográfico y quienes creen que podría asignársele otros edificios en el mismo predio.

Pero los principales conflictos no son geográficos. Hacen al criterio de selección de la memoria (toda memoria es selectiva); a la interpretación de la historia reciente, para la que es arduo encontrar un consenso, dado que contrariamente a los estereotipos la militancia de los '70 era muy heterogénea e incluso los sobrevivientes que provienen de las mismas organizaciones han seguido itinerarios diversos, hacen análisis y revisiones muy discrepantes de ese pasado. No faltan quienes presentan reparos a "encerrar" en un museo un pasado que todavía quema, dificultad que suele manifestarse en la negativa a un museo: "¿Qué hacer con la ESMA? Habría que dejarla tal como está, cuidarla, que no se deteriore, que quede allí, y sólo un cartel en la entrada, con una pregunta: ‘¿Cómo fue posible?'. Esa es la clave de toda formulación de la memoria. Si dejamos el edificio y una pregunta no habría solución inmediata, no habría un camino señalado. No sé si hay que poner los instrumentos de tortura y los fusiles de los guerrilleros. La mostración de los objetos no responde a la pregunta esencial...", argumentó el comunicólogo Hector Schmucler en las jornadas organizadas en La Plata del 3 al 5 de septiembre pasado por la Comisión Provincial de la Memoria. La museóloga Verónica Jeria, de la Asociación Anahí de la ciudad de La Plata, propone llamar Centro clandestino de detención Escuela de Mecánica de la Armada al nuevo predio. "Lo que queda por hacer entonces es decidir qué discurso explicará la causalidad del genocidio y su funcionalidad para el momento histórico en que fue implementado" 3.

Hay quienes conciben la posibilidad de un Museo que no fije el pasado: "La fidelidad de la memoria no tiene que ver con la repetición, nos obliga a un doble movimiento: preguntar al pasado desde las urgencias del presente para abrir el futuro, pero recuperando las coordenadas de sentido del pasado... La memoria puede ser resistente o funcional al poder. Que sea resistente tiene que ver con cómo se sale sin cesar de la construcción de un relato único..." según Pilar Calveyro, sobreviviente de la ESMA.

Hay también quienes postulan para el predio usos sociales. "Particularmente por parte de los vecinos de la zona que acuerdan con la partida de los marinos. Hay una fuerte demanda en cuanto a la satisfacción de necesidades sociales, por ejemplo, la utilización de parte del predio para un centro de salud" dice Gabriela Alegre. La Asociación Madres de Plaza de Mayo prepara un proyecto de creación de un Centro Cultural de Arte Popular, "con docentes que enseñen haciendo, gente que saca de un tronco una estatua maravillosa, o toca música sin partitura", dice Hebe de Bonafini, para quien el Centro podría coexistir en el predio con otros proyectos.

Pero no faltan quienes consideran que ese espacio no debiera ser resignificado con fines utilitarios, aunque se trate de objetivos sociales nobles. "¿Por qué ahora queremos meternos todos en la ESMA? ¿Será que necesitamos la tranquilidad de que no haya un vacío que nos interpele?", pregunta Graciela Daleo, de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos.

 En conferencia de prensa el pasado 7 de octubre los representantes de la Comisión bipartita, el secretario de Derechos Humanos de la Nación Eduardo Luis Duhalde y la subsecretaria de Derechos Humanos de la Ciudad Gabriela Alegre anunciaron que en diciembre de 2004 quedarán desalojados el Casino de Oficiales, el pabellón central, dos casas de suboficiales, el quincho, la enfermería y la guardia, y que el público tendrá acceso a ellos. En julio de 2005 la Escuela de Náutica y la Escuela Nacional Fluvial volverán a las sedes que ocupaban en 1998; en diciembre de 2005 se completaría el abandono del Liceo Naval y la Escuela Naval de Guerra. Lo cual implica "la necesidad de etapas de convivencia con instituciones militares en función del cronograma de salida de los marinos", prevista por Alegre.

¿Convivir con la Armada?

"En la primera reunión entre organismos de derechos humanos que hubo una vez que el gobierno anunció la intención de convertir la ESMA en museo, el CELS planteó que no había mejor reivindicación de las víctimas del terrorismo de Estado que el hecho de que la Marina de hoy rindiera homenaje a las víctimas de la Marina de ayer...", dice Verbitsky. La posición del CELS, que el resto de los organismos de derechos humanos no comparte ("Ni hablar", dicen, evocando la información sobre "desaparecidos" y sobre el destino de niños nacidos en cautiverio que la Armada tiene y no entrega), se sustenta en una evaluación sobre cambios todavía insuficientes, pero significativos, en las Fuerzas Armadas, que en el caso de la Marina se remiten al discurso del almirante Jorge Godoy el último 3 de marzo en la conmemoración de la muerte del almirante Guillermo Brown: "(...) aquel lugar -dijo Godoy- fue utilizado para la ejecución de hechos calificados como aberrantes y agraviantes de la dignidad humana, la ética y la ley, para acabar convirtiéndose en un símbolo de barbarie e irracionalidad... No pueden esgrimirse argumentos válidos para negar o excusar la comisión de hechos trágicos y violentos en ese ámbito. Hechos que nada ni nadie podría justificar, aun en las gravísimas circunstancias vividas" 4.

Además de la definición de los mecanismos institucionales y administrativos para la organización de ese espacio, las instancias gubernamentales tienen por delante la tarea de decidir cómo canalizar, evaluar y compatibilizar las distintas propuestas procedentes de la sociedad civil.

La ausencia de modelos para zanjar la situación es al mismo tiempo vertiginosa y liberadora. En palabras de Hernández, ante la posibilidad inédita de "un Estado que asuma su propia ignominia... tal vez podamos ahora convertir un mal estatal en un bien público. Tal vez podamos inventar..."

  1. La Nación, Buenos Aires, 29-03-04.
  2. La Esma no es el único. Cronológicamente hablando, el último centro clandestino de detención recuperado es el Olimpo, que funcionó en el barrio porteño de Floresta bajo la responsabilidad del mayor del Ejército Antonio Minicucci, donde unas 700 personas fueron torturadas y desaparecidas. El Olimpo fue recuperado el 4 de octubre pasado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, tras gestiones de organizaciones vecinales. En 180 días será desalojado para organizar allí un museo de sitio. Pero ninguno de los centros recuperados tiene las dimensiones de la ESMA, ni su valor simbólico.
  3. "La representación del genocidio en los lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención. El debate de la ESMA", Centro Cultural de la Cooperación, mayo de 2004.
  4. Página/12, Buenos Aires, 4-3-04.
Autor/es Marta Vassallo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 65 - Noviembre 2004
Páginas:32,33
Temas Derechos Humanos, Estado (Política)
Países Argentina