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Y si México girara a la izquierda...

A pocas semanas de las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), es blanco de una avalancha de ataques mediáticos que lo acusan de ser un peligro para México. Obrador, que no pertenece a una izquierda radical, podría inscribirse en la corriente latinoamericana que da la espalda a las políticas neoliberales y pro-estadounidenses.

Al acceder a la presidencia de México, el 2 de julio de 2000, Vicente Fox, del Partido de Acción Nacional (PAN), tuvo el mérito de romper la hegemonía de un partido -el Partido Revolucionario Institucional (PRI)- que durante setenta y un años había monopolizado el poder. Sin embargo, la falta de rigor en su política interior fue dilapidando de a poco su capital político: sobreexposición de su esposa en la vida política y negocios de su entorno familiar; ausencia de una conducción firme, que se tradujo en un gabinete desvaído, con pocas figuras importantes; ineficacia de las soluciones aportadas a los conflictos sociales; dificultad en establecer puentes con los partidos de la oposición; un Congreso demasiado polarizado y con pocas posibilidades de consenso, sumido a menudo en querellas con el ejecutivo federal.

Con más de 106 millones de habitantes, la undécima economía mundial se prepara para el relevo del Presidente, la Cámara de Diputados, el Senado y otros cargos regionales en varios Estados de la Federación, mediante comicios que tendrán lugar el 2 de julio próximo. El país atraviesa una situación macroeconómica estable: un cambio de paridad con el dólar sin convulsiones notorias, una inflación controlada, una economía que se beneficia de los aumentos del precio del petróleo, primer recurso de exportación. Además, a finales de 2005 el monto de las remesas enviadas por los mexicanos emigrados a Estados Unidos alcanzó los 20.340 millones de dólares 1 y se convirtió así en el recurso más importante después del petróleo.

Sin embargo, los progresos en la recaudación de impuestos, la negociación con los insurrectos zapatistas (muy críticos respecto del proceso electoral en curso) 2 y la justicia social se aplazaron para más tarde. Los límites de la lucha contra los grupos vinculados al tráfico de drogas desembocaron en un sofocante clima de inseguridad pública: secuestros, ajustes de cuentas, contrabando de armas, explosión del uso de estupefacientes (Boyer, pág. 16).

En vísperas de la elección presidencial, dos candidatos se perfilan como los favoritos: Felipe Calderón, del Partido de Acción Nacional (PAN) actualmente en el gobierno y, concitando la atención general debido al ascenso de poder de la izquierda en América Latina (Cassen, pág. 12), Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) 3, respaldado por la Coalición por el Bien de Todos (que agrupa al PRD, el Partido del Trabajo y Convergencia Democrática).

Surgimiento del PRD 

Constituido formalmente el 26 de mayo de 1989, el PRD surgió como partido político en la esfera de influencia de distintos protagonistas que buscaban el cambio: la organización ciudadana de la Ciudad de México (la Asamblea de Barrios); las experiencias de movilización en otros lugares del país, como la Coalición Obrera, Campesina y Estudiante del Istmo, la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, la Corriente Democrática -surgida en el interior del PRI para recrear su espíritu democrático-, las bases del antiguo Partido Comunista (el Partido Mexicano Socialista - PMS) y en 1988 la movilización del Frente Democrático Nacional (FDN) agrupado alrededor de Cuauhtémoc Cárdenas, también disidente del PRI.

En la elección presidencial de 1988 Cárdenas obtuvo el 31,12% de los votos, pero habida cuenta de los fraudes denunciados, nadie sabrá nunca quién ganó realmente: Cárdenas o el candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari. En las elecciones federales de 1991, defendiendo el respeto del voto, los derechos civiles y la presencia del Estado en los sectores clave, el PRD obtuvo un 7,91% de los sufragios. Era poco, pero eso le bastó para posicionarse con miras a los comicios siguientes. Así es como en 1994 participó en las elecciones federales y presidenciales en las que Cárdenas obtuvo un 16,18% de los sufragios, en un contexto difícil: la sublevación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) provocó el "voto del miedo" a favor del candidato del PRI. El PRD simpatiza con la causa neo-zapatista, pero el subcomandante Marcos se muestra crítico respecto de algunos perredistas.

De 1996 a 1999 López Obrador dirigió el PRD (miembro de la Internacional Socialista desde 1996). Su estrategia de penetración en todo el país mediante las Brigadas del Sol Azteca permitió que el partido progresase muy claramente: en 1997 Cárdenas se convirtió en jefe de Gobierno de la Ciudad de México 4.

¡Todos contra el PRI! En 2000, ocho partidos de la Alianza para México, entre ellos el PRD y el PAN, acordaron una alianza para garantizar la derrota de lo que el historiador conservador mexicano Enrique Krauze calificó de "presidencia imperial" y el escritor Mario Vargas Llosa, de "dictadura perfecta". El intento falló en la elección de un candidato único. Mientras que Cárdenas preconizaba una "primaria", Fox se negó, prefiriendo la fórmula de una "encuesta masiva". A pesar de la incongruencia de la propuesta, le resultó fácil justificarla: el 14 de marzo de 1999 fraudes y malversaciones llevaron a cancelar la elección de la nueva conducción nacional del PRD. Internamente, las prácticas de los dirigentes del PRD no siempre difieren de las de los líderes del PRI, de donde salieron muchos de ellos...

Otros percibieron los vientos del cambio y se incorporaron al PAN, como el universitario Jorge Castañeda, que durante la campaña se convirtió en asesor de Fox: "Es cierto que Vicente Fox no es un político de izquierda, pero asumió posiciones tanto en materia económica y social como en política internacional que me permiten, y deberían permitir a numerosos pensadores y militantes de izquierda en América Latina, acercársele sin abdicar sus convicciones" 5. El futuro atemperaría estas afirmaciones.

En estos comicios y en estas condiciones, Cárdenas logró apenas un 16,54% de los votos 6, lo que provocó enormes divisiones en el seno del PRD. Sin embargo, hecho notable, este partido conservó la Ciudad de México. López Obrador, el nuevo alcalde, presentó un gabinete ministerial compuesto de varias mujeres, y como poco a poco la acción de su gobierno fue dando resultados, se mantuvo en un buen nivel de popularidad 7.

En el curso de las elecciones de 2003 el PRD logró una ligera mejoría: ganó o conservó los Estados de Michoacán, Zacatecas, Baja California del Sur y Guerrero y obtuvo una importante presencia en los Estados de Tabasco, Morelos, Tlaxcala y el Estado de México, así como en varios municipios de los Estados de Chiapas, Oaxaca y Veracruz.

Calderón o López Obrador 

El actual período eleccionario se caracteriza por las dificultades que atraviesa el todopoderoso pero anticuado PRI. La candidatura de Roberto Madrazo no llega a convencer a sus propios militantes. Como consecuencia, desertaron al menos 2.000 cuadros de nivel medio y alto 8, en gran parte recuperados por el PRD. Algunos lograron integrar listas de candidatos para las elecciones de julio. Pero los militantes y simpatizantes del PRD percibieron esto con desagrado. De hecho, es probable que la baja de López Obrador en las encuestas del mes de abril (hasta entonces las encabezaba) esté vinculada con este fenómeno. En el seno del partido algunas voces se pronuncian en el mismo sentido, como su fundador y ex-dirigente Cuauhtémoc Cárdenas. Varios de los colaboradores actuales en la campaña de López Obrador fueron militantes del PRI, por ejemplo el ex-gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal, la ex-diputada Socorro Díaz, el regente 9 de Ciudad de México Manuel Camacho Solís. Otras personalidades adhirieron al proyecto de López Obrador, como el ex-vocero del presidente Fox, Arturo Durazo.

La crítica más severa vino del subcomandante Marcos en julio de 2005, cuando señaló que algunos de estos políticos habían formado parte del "salinismo" (corriente del ex-presidente Carlos Salinas de Gortari), quienes en ese momento habían atacado a los neo-zapatistas. Reprocha al PRD la contrarreforma de la Ley de los Pueblos Indígenas, que desvirtuó los Acuerdos de San Andrés 10

De todas maneras, la elección está polarizándose alrededor de Calderón y López Obrador. Por cierto, el debate televisado de este mes de junio sigue siendo un importante elemento para definir el voto de los indecisos y podría resultar decisivo; al menos es lo que hace suponer la breve experiencia de las tres últimas elecciones presidenciales. En todo caso, tanto el PAN como el PRI desataron una verdadera "guerra sucia" para reflotar el "voto del miedo".

Hombre de izquierda, López Obrador comenzó su carrera en el seno del PRI y lo abandonó en 1988 para fundar el PRD. Hizo sus primeras armas políticas en el Estado de Tabasco, cerca de Chiapas, poniendo en marcha un programa de generación de empleos para los indígenas y la construcción de viviendas sociales. Una de sus primeras acciones fue la defensa de un pescador muerto bajo tortura. Ignorando a las autoridades que afirmaban que el hombre se había ahogado, llevó adelante su combate hasta al final, presentando el caso a la Dirección General de los Derechos Humanos (el ombudsman federal), en la que fue una de sus primeras intervenciones 11. Candidato al cargo de gobernador de Tabasco en 1994, no resultó elegido. Calificando las elecciones de fraudulentas, llevó a cabo una serie de movilizaciones sociales que incluyeron la ocupación de pozos de petróleo y una marcha desde Tabasco hasta ciudad de México.

López Obrador llega a esta campaña electoral con el capital político acumulado por su administración de la Ciudad de México: austeridad de su estilo de vida, reducción de los salarios en los principales cargos de gobierno de la ciudad, racionalización de los gastos y compras de la administración, creación de la Universidad de la Ciudad de México, varias acciones en favor de los ancianos y las madres solteras, resuelto respaldo a la cultura, regulación de nuevas vías de circulación -principalmente el segundo nivel de la autopista periférica, el metrobús-, construcción de viviendas, práctica constante de rendición de cuentas y referendos populares.

Hay que añadir el hecho de que resultó ganador en la maquinación lanzada por el gobierno federal, el PAN y el PRI en abril de 2005, destinada a destituirlo de su cargo de alcalde e impedir su candidatura a la presidencia 12. Cerca de un millón de personas salieron a la calle para apoyarlo. Aunque se propone terminar con los privilegios y la corrupción, no resulta indemne en este tipo de asuntos: en 2004 una cámara oculta mostró a René Bejarano, su mano derecha, recibiendo de manos de un hombre de negocios mexicano un maletín con una importante suma de dinero. Su ex-secretario de Finanzas en la Capital Federal fue filmado mientras jugaba miles de dólares en un casino de Las Vegas...

La cuestión indígena

Los bastiones del PRD no cubren toda la geografía nacional, lo que explica una campaña maratónica y las alianzas de López Obrador con otros sectores. No obstante, su plataforma electoral se sitúa en la esfera de influencia de la izquierda. Aunque no tiene vínculos directos con los principales protagonistas de la región, como Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales o Hugo Chávez, varias de sus propuestas señalan un viraje tanto en la política exterior como en la interna. No es casualidad que su primer compromiso en tanto gobierno parta de la problemática indígena: "Empezaremos a pagar la deuda histórica que tenemos con las comunidades indígenas... Reconoceremos los derechos de los pueblos indígenas y se cumplirán los acuerdos de San Andrés Larraizar". En este sentido propondría pues la anulación de la contrarreforma de 2001. Paralelamente, se propone reforzar los sistemas públicos de salud, garantizar la educación en todos los niveles mediante la creación de nuevos colegios y universidades y proporcionando mayores espacios a la cultura, prestar especial atención al campo y combatir el deterioro del medio ambiente, sobre todo en el sudeste del país.

Antes de 1994 López Obrador militó con energía contra la integración de su país en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC: Canadá, Estados Unidos y México). Sin cuestionarlo, pero aspirando a utilizar mejor sus mecanismos, ahora encara de manera diferente la relación con el vecino del Norte: "Desearíamos que la relación con Estados Unidos y Canadá vaya más allá del TLC e incluya la cooperación para el desarrollo. En la agenda con el gobierno de Estados Unidos, el tema principal será la inmigración y los derechos humanos y laborales de los mexicanos que, para sobrevivir, cruzan la frontera para trabajar en Estados Unidos" 13. Un tema muy delicado y un margen de maniobra muy reducido, como lo muestra la decisión de George W. Bush de militarizar el lado estadounidense de la frontera común. Asimismo, López Obrador propone recomponer las relaciones con América Latina, donde México perdió influencia y presencia.

El dinero que el Estado invirtió en 1999 para salvar al sistema bancario es otra de sus preocupaciones, junto con una deuda de grandes proporciones. Su costo inicial se evaluaba en unos 60.000 millones de dólares. Pero cada año el país compromete 5.000 millones de dólares del Tesoro Público para financiar el costo de este rescate bancario. Por esta razón López Obrador desea aclarar y revisar ese perverso dossier. Por último, un punto extremadamente importante: la reducción del salario del Presidente (viviría en el Palacio Nacional) y de sus colaboradores.

El candidato del PRD evoluciona en un entorno político que ve, en distintos grados, cómo varios presidentes latinoamericanos vuelven la espalda a las políticas neoliberales: Evo Morales en Bolivia, Tabaré Vázquez en Uruguay, René Preval en Haití, Oscar Arias en Costa Rica, Néstor Kirchner en Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela y Michelle Bachelet en Chile.

Para Edelberto Torres Rivas la situación es muy clara: "Hay gobiernos de izquierda en nueve países que engloban un 65% de la población regional; partidos políticos de izquierda en México, El Salvador, Nicaragua y Perú progresan en las encuestas más recientes; la izquierda está en el poder en ciudades importantes como Bogotá, México D.F., Managua, San Salvador, Rosario y muchas otras" 14. Las elecciones mexicanas representan pues un elemento clave en la relación de fuerzas de la región latinoamericana con Estados Unidos y el resto del mundo. Una eventual victoria de la izquierda no haría más que reforzar la instauración de políticas económicas y sociales que revierten más de dos décadas de neoliberalismo.

  1. Inter American Development Bank, Remittances 2005, Washington, D.C., marzo de 2006.
  2. Fernando Matamoros Ponce, "La ‘otra campaña' de los zapatistas", Le Monde diplomatique edición Cono Sur, Buenos Aires, febrero de 2006.
  3. Se presentan también Roberto Madrazo (PRI), apoyado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Patricia Mercado, del partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, Roberto Campa, de Nueva Alianza (surgida de una reciente escisión del PRI).
  4. El PRD consiguió también un 24,98% de los votos en las elecciones federales.
  5. El País, Madrid, 31-5-00.
  6. El PRD bajó de 123 escaños a 53, en una Cámara de Diputados de 500 miembros.
  7. Ixchel Delaporte, "Discretos cambios en México", Le Monde diplomatique edición Cono Sur, enero de 2004.
  8. Frances Relea, "El PRI mexicano hace aguas", El País, Madrid, 11-4-06.
  9. Suerte de gobernador, nombrado por el Presidente de la República.
  10. Los acuerdos de San Andrés, firmados el 16-2-1996 por los representantes del Poder Ejecutivo, una Comisión del Poder Legislativo (Comisión Parlamentaria de Concordia y Pacificación, Cocopa) que contaba entre sus miembros a diputados y senadores de todos los partidos políticos y por los representantes del EZLN, se proponían, por medio de un pacto social, crear una nueva relación entre el Estado mexicano y los pueblos indígenas.
  11. Recomendación 14/90, en Gaceta del CNDH, 90-3, México, septiembre de 1990.
  12. Anne Vigna, "Golpe fallido en México", Le Monde diplomatique edición Cono Sur, Bs. As., junio de 2005.
  13. www.lopezobrador.org.mx/50compromisos/index
  14. Edelberto Torres Rivas, "América Latina. Reflexión desde la izquierda", El Periódico, Guatemala, 12-3-06.
Autor/es Erasmo Saenz Carrete
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 84 - Junio 2006
Páginas:14,15
Traducción Teresa Garufi
Temas Neoliberalismo, Estado (Política), Medios de comunicación
Países México