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Hamas a prueba del poder

El triunfo del Movimiento Islámico de la Resistencia (Hamas) en las elecciones del Consejo Legislativo en el mes de enero dio lugar a la formación de un bloque internacional, que perjudica en primer lugar al pueblo palestino. En una situación social dramática, las organizaciones palestinas intentan encontrar una plataforma común para enfrentar los intentos de desestabilización y de liquidación.

"Ningún gobierno estuvo sometido a presiones como éstas: estamos paralizados. No hay tiempo de respirar, ni de pensar." El doctor Aziz Dwaik, de Ramallah, es el presidente del Consejo Legislativo palestino. Se diplomó en universidades de Estados Unidos, por lo que conoce bien Occidente. "Si quiere que Hamas fracase, muy bien. Pero eso no contribuirá a la paz ni a la prosperidad; asistiremos a una radicalización de los palestinos y la región pagará el precio".

El dinero empieza a faltar. Aunque la Unión Europea (UE) prometa reanudar su ayuda directa bajo una forma que todavía falta definir, el sitio impuesto por Israel y Occidente al gobierno dirigido por el Movimiento Islámico de la Resistencia (Hamas), desde las elecciones de enero de 2006, lleva en Cisjordania y Gaza a una situación dramática, que no deja de recordar la de Irak durante los años de embargo. Miles de personas ya no tienen dinero en efectivo, alimentos, medicamentos ni combustible; los hospitales suspendieron los tratamientos no urgentes. Estas sanciones, impuestas a un gobierno emanado de elecciones transparentes exigidas por la administración estadounidense, provocaron también tensiones entre el Fatah y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina por un lado, y el Hamas por el otro.

Setecientas mil personas dependen de los salarios que paga la Autoridad. "Entre 2000 y 2006, la cantidad de funcionarios aumentó de 120.000 a 167.000", admite Mahmud Ramahi, secretario general del Consejo Legislativo. "Diez mil fueron incorporados en los tres últimos meses del gobierno anterior." Las nuevas incorporaciones debían asegurar la victoria del Fatah... De un presupuesto de 1.800 millones de dólares en 2005, 790 millones provienen de los derechos aduaneros que debía transferir Israel -que dejó de hacerlo-; 360 millones de los impuestos internos y el resto de la ayuda internacional.

La Autoridad cuenta con 70.000 integrantes de las fuerzas de seguridad, 40.000 docentes y 9.000 funcionarios de la salud. "El salario de los docentes representa un tercio de los salarios que paga la Autoridad", dice Nasser Eddin Al-Shaer, viceprimer ministro y ministro de Educación. "Algunos no cobran hace nueve meses. Los salarios impagos se acumularon y en el Ministerio no nos queda ni un dólar. El sector privado también está sufriendo y no podemos hacer nada sin ayuda. La gente ya está sufriendo y no sabemos cuánto tiempo les durará la paciencia. Ya estamos haciendo frente a una agitación social y política, a huelgas".

El nuevo gobierno se volvió hacia el mundo árabe y musulmán. Egipto y Jordania se mantuvieron al margen, por temor a las repercusiones en sus países del éxito de un gobierno dirigido por islamistas. Según confirma el ministro de Economía, Omar Abdel Razeq, otros países prometieron ayuda: "35 millones de dólares llegaron desde Argelia antes que asumiéramos nuestras funciones; 10 millones de dólares de Rusia, que se utilizarán en el sector de la salud. Tenemos 70 millones en depósito en la Liga Árabe; 50 prometidos por Qatar; 20 por Arabia Saudita; 50 o tal vez 100 por Irán y 50 por Libia. El problema es acceder a ellos; los bancos están bajo presión, en especial de Estados Unidos, para que no transfieran dinero".

Asedio occidental 

La UE, Estados Unidos y otros proveedores de ayuda impusieron tres condiciones al nuevo gobierno: denunciar la violencia, reconocer al Estado de Israel y aceptar los acuerdos ya firmados entre Israel y los palestinos. Pero no se formuló ninguna exigencia al gobierno israelí. "Esto es un llamado a que despertemos. Debemos rechazar las intervenciones occidentales y esto equivale a apoyar al Hamas. La gente los votó y su decisión debe ser respetada", afirma Soraida Hussein, militante laica en Ramallah por los derechos de las mujeres.

Ghassan Khatib, ex ministro, miembro del Partido del Pueblo (ex comunista) expresa posiciones similares: "La gente del exterior no comprende lo fuerte que es aquí la oposición a Estados Unidos. Si el gobierno fracasa, el Hamas saldrá engrandecido por haber sido castigado por Occidente. Crecerá en fuerza y legitimidad, será el único ganador. ¿Se da cuenta de eso Washington?". Y advierte: "Si el Hamas quiere que la Autoridad Nacional Palestina sobreviva, deberá hacer concesiones dramáticas. A Arafat le llevó veinte años hacerlas y al Hamas no se le da ningún plazo. En contrapartida, si hace esas concesiones, corre el riesgo de quedarse sin parte de su base."

En el despacho del primer ministro Ismaïl Haniyeh en Gaza, la tensión es perceptible. Su asesor político, Ahmad Yussef, expresa su preocupación por la seguridad de Haniyeh, a quien la seguridad preventiva, dirigida por el Fatah, le negó la utilización de una ruta que ella controla, obligándolo a tomar un camino periférico menor. Sonriendo, Haniyeh se abre paso a través de un circo mediático: las cámaras crepitan mientras él posa delante de una enorme fotografía de la mezquita de El-Aqsa que se exhibe detrás de su escritorio. El Primer Ministro muestra las joyas de oro que algunas familias le hicieron llegar para colaborar con el gobierno. Hace un llamado telefónico para felicitar a Romano Prodi por su victoria en Italia.

Habla con circunspección: "Nosotros respetaremos los acuerdos palestino-israelíes si están dentro del interés de los palestinos". La iniciativa de la cumbre árabe de Beirut de marzo de 2002, fundada en la coexistencia de dos Estados, Palestina e Israel, sobre la base de las fronteras de 1967 "tiene muchos aspectos positivos. Si tenemos reservas, las daremos a conocer cuando Israel haya aceptado esta iniciativa". ¿Está dispuesto su gobierno a aceptar todas las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el conflicto palestino-israelí? "Estamos dispuestos a trabajar con ellas y a tomarlas en serio, si están dentro del interés de los palestinos y si Israel también las acepta." ¿Incluso la Resolución 242? 1. "Si los israelíes se retiran, muy bien, afrontaremos la realidad. Pero la política unilateral, que no nos toma en cuenta -y que antes de nosotros, no tomaba en cuenta a Mahmud Abbas- no es una solución justa ni pacífica".

En Ramallah, el ministro de Economía, Abdel Razeq, llega aun más lejos: "Primero tenemos que ver qué ofrecen los israelíes; después, no veo obstáculo para la negociación. Si Israel se retira unilateralmente y se instaura un Estado Palestino independiente, entonces podremos negociar una tregua, o incluso una solución, sobre la base de dos Estados. Pero las condiciones tienen que ser justas. Esto significa la retirada total de Israel hacia las fronteras de 1967, también en lo referente a Jerusalén; el desmantelamiento de las colonias y del muro de separación; el permiso de retorno para los refugiados con las debidas compensaciones, entre ellas las compensaciones por los sufrimientos de nuestro pueblo bajo la ocupación. Se trata de ir reconociendo la realidad sobre el terreno".

Este hombre de gesto afable estaba preso todavía durante la campaña electoral. Salió en libertad condicional para poder asumir sus funciones, pero está convocado ante un tribunal israelí a fines del mes de mayo. De los 74 diputados del Hamas, sólo uno nunca estuvo preso.

El trabajo del Consejo Legislativo y sus comisiones se desarrolla simultáneamente en Ramallah y Gaza, con un sistema de video que posibilita la comunicación entre los representantes de ambas regiones. Las autoridades de ocupación prohíben a la mayoría de ellos recorrer las pocas decenas de kilómetros que separan a ambas entidades, cada vez más aisladas una de otra.

En Gaza, el portavoz del gobierno Ghazi Hamed da su explicación: "Les hemos dicho a los europeos que estábamos dispuestos al arreglo político. Pero Occidente debe dejar de poner condiciones. Porque ¿qué garantías nos da? ¿Y cómo podemos aceptar acuerdos que los israelíes rechazan? Nosotros somos claros: si Israel acepta la Resolución 242 del Consejo de Seguridad, nosotros la aceptaremos. Pero Israel debe dar el primer paso, porque nosotros no tenemos tierra para ofrecer, lo único que podríamos ofrecer es la seguridad."

Apoyo a Hamas 

Si los palestinos votaron al Hamas, fue porque tiene las manos limpias, porque no se involucró en casos de corrupción, porque tiene una base social sólida y un buen balance de gestión municipal. Y también a causa del fracaso de la estrategia del Fatah 2. Raja Surani, presidente del Centro Palestino de Derechos Humanos, especifica: "Como organización, el Hamas tiene mucha ventaja sobre sus rivales. Es la única fuerza en los territorios ocupados, los otros vienen muchísimo más atrás. La gente le otorga el beneficio de la duda porque sus dirigentes y representantes son personas corrientes como nosotros. La realidad cruda es que seguimos viviendo sometidos al ocupante. Él decide el color de nuestra ropa interior, los medicamentos que damos a nuestros hijos. No podemos respirar. Israel designó a Arafat como el padrino del terrorismo y lo sitió; Abu Mazen lo reemplazó pero Israel no dispuso de un momento para negociar con él. Y ahora nosotros somos castigados por haber expresado libremente nuestra voluntad eligiendo al Hamas. ¿Qué hay de nuevo? Ya estamos señalados como enemigos. Pero lo que pasa ahora prepara el terreno para la llegada de Al-Qaeda".

Rawya Shawa, miembro independiente del Consejo Legislativo y una de las pocas mujeres en Gaza que no lleva el velo, se exaspera: "Yo estaba en contra del Fatah, porque hacía retroceder a la sociedad. También por eso la gente votó al Hamas. Seguiré apoyándolo mientras luche contra la corrupción. Para una sociedad musulmana y conservadora como la nuestra, su llegada no representa un cambio. No va a imponer un gobierno de tipo jomeinista."

Cosa que confirma, en Ramallah, la muy laica Khaleda Jarrar, diputada del Consejo Legislativo y miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). "El problema para las mujeres no es el Hamas sino el Fatah. En la última Legislatura, éste propuso leyes muy retrógradas, y en el ámbito penal, la referencia al islam o la limitación a una simple pena de seis meses como máximo para los crímenes de honor". Diplomada en derecho musulmán, miembro del Consejo Legislativo del Hamas y ministra de las Mujeres, Mariam Saleh insiste: "Sí, necesitamos reformas sociales: igualdad en el trabajo para las mujeres y reforma del código de familia y de las leyes sobre la herencia."

Son muchos, en Gaza, los que manifiestan su hostilidad al Fatah. Sufian Abu-Zeida, ex ministro encargado de los prisioneros en Israel, nos recibe en su casa próxima al campo de Jabaliyya. ¿Aprovechará este momento el Fatah para superar sus diferencias internas y reformarse? "Desgraciadamente, no lo creo." Aquí, los bombardeos se oyen más cerca. Atacan prioritariamente los alrededores de las franjas de tierra polvorientas que las milicias del Fatah y la Yihad Islámica utilizan para disparar los misiles Qassam -que en su mayoría, caen en el mar- contra el Estado judío. La respuesta israelí, desproporcionada e incesante, golpea las tierras de Beit Hanun y Beit Lahya que bordean la ruta en dirección al punto de pasaje de Eretz.

No muy lejos, en Sudaniya, en la residencia de Khaled Al-Yazji, ex asesor de Arafat y subsecretario del Interior bajo Abbas, una ensordecedora explosión quiebra la calma. Breve comunicación telefónica: un avión o un "drone", ningún niño muerto. La conversación prosigue. "Yo no me fui del Fatah. El Fatah es incapaz de reformar la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), entonces dejemos que el Hamas se ocupe de eso."

Atentados nefastos 

Tal vez el Hamas quiera poner fin a la violencia, especialmente a los ataques orquestados desde Gaza y que -según admiten sus responsables en privado- son inútiles e incluso nefastos. La formación adhirió estrictamente, desde hace un año, a la tadhia (período de calma). Jamil Hilal, sociólogo y miembro independiente del Consejo Nacional Palestino, piensa que es tiempo de que "el Hamas aclare qué entiende por resistencia, en particular, que defina su posición sobre los atentados suicidas y sus blancos." El 18 de abril pasado, más de diez personas fueron asesinadas en Tel-Aviv en el atentado suicida que causó más muertos desde agosto de 2004. Si bien Abbas lo denunció como un acto "repulsivo", el portavoz del Hamas, Sami Abu-Zuhri explicó a la BBC que se trataba "de un acto de autodefensa (...) de una respuesta natural a la agresión israelí... Los palestinos persistirán en su resistencia, pero debe limitarse a los militares y los colonos".

¿Por qué no haber dicho que el responsable de esa acción era la Yihad Islámica y no el Hamas, y que éste respetaba la tadhia? Interrogado dos días después, afirmó: "No nos pareció que correspondiera decir que estábamos a favor de la calma". Porque el Hamas no renunció oficialmente a la violencia. Y es verdad que la semana anterior unos veinte palestinos habían sido asesinados en Gaza por el ejército israelí.

No obstante, el movimiento ha recorrido un largo camino, de la lucha armada a una estrategia de unión de todos los palestinos en la lucha contra los Acuerdos de Oslo que "vendían a Palestina" 3. Le llevó años entrar en la arena política, como una forma de reconocimiento de la Autoridad Palestina, precisamente creada por los Acuerdos de Oslo, para luego participar no sólo en las elecciones municipales, sino también en las del Consejo Legislativo.

El debate interno se hace aun más arduo porque la dirigencia del movimiento se encuentra desperdigada en varios centros: en Gaza, donde nació el Hamas al principio de la primera Intifada (1987), y que quiere mantener su papel directivo; en Cisjordania y, por último, en el exterior: primero en Amman, luego en Damasco. La victoria electoral, que el Hamas no esperaba y para la que no estaba preparado, lo obligó a asumir parte de la Autoridad Palestina. En las municipalidades, se mostró pragmático y no aplicó su visión de una sociedad islámica. Pero sigue siendo impreciso respecto al futuro...

Para el cargo de Primer Ministro, la gente prefirió a un moderado, Haniyeh, antes que a Mahmud Zahhar, actual ministro de Relaciones Exteriores, más radical y único sobreviviente de la dirigencia histórica (el sheik Ahmad Yassin, Abdelaziz Rantisi e Ismael Abu-Shanab fueron asesinados por los israelíes). A los 43 años, Haniyeh vive modestamente en el campo de refugiados de Shati, en Gaza.

Pero si bien el Hamas mantiene sus estructuras clandestinas, muchos de sus jefes ocupan ya cargos oficiales, dentro del país. La mesa política de la organización en el exterior, dirigida por Khaled Meshal, habla por -y para- los palestinos de la diáspora. Es decir que el interior y el exterior tienen bases separadas, lo cual hace posibles ciertas zonas borrosas. En tal sentido, el movimiento no descartó la enmienda de su carta fundamental ni la negociación con Israel sobre la base de las fronteras de 1967. Pero sigue siendo poco claro qué hará en el futuro.

Hamas contra Fatah 

De todas maneras, las prioridades actuales son el boicot internacional y las tensiones internas entre el Fatah y el Hamas. Uno de los obstáculos para una cohabitación fructífera proviene de que el Hamas no se ha incorporado a la OLP. Sin embargo, si bien no es miembro de la organización, todos los miembros del Consejo Legislativo pertenecen por derecho al Consejo Nacional Palestino (CNP), órgano supremo de la OLP... Esto hace que, pese a no ser miembro, el Hamas ocupe el 10% de los escaños del CNP. Durante mucho tiempo, la organización cuestionó el título de "único representante legítimo del pueblo palestino" de la OLP, pero a partir de la declaración de El Cairo firmada por 13 movimientos palestinos, el 17 de marzo de 2005 4, acepta reconocer a la OLP, reclamando al mismo tiempo el 40% de los escaños del CNP.

El ex ministro, diputado independiente y posible ministro de Relaciones Exteriores en un gobierno de unión nacional Ziad Abu-Amr afirma representar una "tercera voz". En su despacho de Gaza, con el sonido de fondo de los bombardeos, expresa su asombro por las posiciones del nuevo gobierno: "Es una ironía constatar que el Hamas, que reconoció a la OLP como único representante legítimo de los palestinos cuando no era más que un simple movimiento, se niega a hacerlo ahora como gobierno. Generalmente, un gobierno es más moderado que un partido". Repasa luego el fracaso de los intentos de creación de un gobierno de unidad nacional: "El mayor escollo era el programa político del Hamas. Sus dirigentes habrían aceptado ceder puestos importantes, siempre y cuando no se saboteara su programa. Cuando hablan de repartir el poder, no quieren restringir su capacidad de decisión. Quieren introducir una dimensión de autenticidad en la política. Les parece deshonroso aliarse con nacionalistas decadentes. Y con su victoria electoral, no tuvieron necesidad de hacerlo, al menos en las primeras semanas. Sin embargo -prosigue- su holgada victoria les habría permitido establecer compromisos".

Uno de los puntos de fricción tuvo que ver con el acuerdo sobre el control del punto de pasaje de Rafah, entre Gaza y Egipto, requerido por los organismos de control de la Unión Europea. El Hamas aceptó la decisión, pero no el modo como fue tomada: "Nos enteramos por los diarios", explica uno de sus oficiales. La decisión de crear una fuerza de 3.000 hombres para colaborar con la policía y la seguridad, tomada en abril por Said Siam's, ministro del Interior, generó otra fuente de tensiones. Para su jefatura, había nombrado a Jamal Abu Samahadanah, comandante de los comités populares de resistencia y buscado por los israelíes. Abbas declaró inmediatamente "ilegal e inconstitucional" esta decisión. Pese a todo, la fuerza comenzó a operar el 17 de mayo.

En Gaza, rodeado por sus guardaespaldas, el portavoz del ministro del Interior, Khaled Abu Hilal, afirma: "Nosotros tenemos un programa nacional. Yo renuncié a las brigadas Al-Aqsa 5 para convertirme en portavoz de un ministro del Hamas, sin dejar el Fatah. Mi mujer está en el Hamas, mi cuñado en el FPLP. Pero todos estamos en contra de la corrupción". Y prosigue: "La fuerza que creamos empezará a recuperar las tierras fiscales que se disgregaron en el clima de anarquía que estamos viviendo. Queremos el apoyo de las grandes familias, de los clanes y los mukhtar (intendentes locales) para confiscar las armas ilegales. Queremos reconstruir nuestra sociedad devastada, no sólo por la ocupación, sino también por un sector del Fatah".

La tensión creció aun más cuando Khaled Meshal acusó al presidente de la Autoridad Palestina de complotar con Estados Unidos e Israel para desestabilizar al gobierno 6. Los partidarios del Fatah salieron a las calles, hubo choques en las universidades y varios enfrentamientos ocasionaron unos cuarenta heridos, cosa que llevó a Abbas a anular un desfile de las milicias del Fatah. El 23 de abril los miembros de ese movimiento tomaron por asalto la sede de la Municipalidad de Naplusa y la del Ministerio de Salud en Gaza, que había anunciado una reducción de los gastos mensuales de 2 millones de dólares.

En Ramallah, dos ministros tomaron clara distancia del Hamas. El adjunto del Primer Ministro y también ministro de Educación, Shaer, afirma: "Debemos ser claros. El Hamas necesita intervinientes externos, pero aquí hablamos de diálogo nacional. No necesitamos a Khaled Meshal. Él no representa al gobierno." Por su parte, Abdel-Razeq explica: "La declaración de Meshal se malinterpretó; él apuntaba sólo a un grupo de personas. Pero no era buen momento para decirlo y algunas cosas que dijo eran erróneas".

Compromiso o derrumbe 

El 8 de mayo, mientras en Gaza seguían los enfrentamientos, causando tres muertos y once heridos, Abbas y Haniyeh se reunían para conversar. El espíritu de reconciliación podía percibirse también en la declaración común firmada el 11 de mayo por los dirigentes presos de todas las organizaciones palestinas, incluida la Yihad Islámica, y en particular por Marwan Barghuti, líder del Fatah en Cisjordania, y el sheik Abdel Halek Natshe, del Hamas. Esta declaración implicaba la aceptación de un Estado palestino independiente en todos los territorios ocupados en 1967, el derecho al regreso y la libertad de los detenidos y llamaba a una reforma de la OLP. El mismo día, en Qatar, Meshal llamaba a la unidad entre el Fatah y el Hamas, pero sobre otra plataforma de "liberación de Palestina y lucha por la libertad" 7.

¿Señala todo esto una especie de reparto del poder que evitaría el derrumbe? Abdel Razeq es optimista: "Lograremos una colaboración entre este gobierno y el Presidente, lo cual nos conducirá finalmente a un gobierno de unidad nacional, si somos pacientes y contraemos compromisos ideológicos. Entonces el gobierno estará en condiciones de adoptar posiciones más flexibles, cosa que el Hamas como organización no puede hacer".

Este guión sería preferible. Pero si se evita la crisis financiera, ¿serán capaces el Hamas y el Fatah de lograr los compromisos necesarios? El profesor George Giacaman, fundador del think tank Muwatin (ciudadano) con sede en Ramallah, no lo cree: "Ninguno de los dos lados está dispuesto a hacerlo". ¿Su solución? Un gobierno de tecnócratas, con una importante proporción de docentes, podría ser una solución de compromiso 8. Otro guión, tal vez más verosímil, sería dar un paso hacia un gobierno de unión nacional, concediendo uno o dos ministerios.

¿Y si todo eso fracasa? "Renunciaremos honorablemente", afirma Ghazi Hamed, portavoz del gobierno. Como señala Abdel Razeq: "Si el gobierno cae, el Hamas seguirá siendo poderoso y el Consejo Legislativo y la ocupación seguirán existiendo. Pero el sistema político se derrumbará". Entonces Israel tendrá que administrar directamente los territorios palestinos. Esta perspectiva hizo que se reanudara el debate sobre el rol de la Autoridad. En momentos en que el proceso de paz está detenido, ¿qué rol puede cumplir, aparte de pagar los salarios de los funcionarios? Sea cual fuere el futuro, no parece que el Hamas vaya a desaparecer.

  1. Resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 22 -11-1967, seis meses después de la Guerra de los Seis Días. En ella se prevé el reconocimiento de la independencia y la integridad territorial de ambos Estados.
  2. Hussein Agha y Robert Malley, "El poder palestino, sin aliento" , Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, enero de 2006.
  3. "Islamistes palestiniens, la nouvelle génération" y "Douloureux réveil pour Hamas", Le Monde diplomatique, París, junio de 1995 y septiembre de 1996, respectivamente.
  4. Véase la declaración en inglés. Para un análisis del texto, véase Graham Usher, "The calm before the storm?", Al-Ahram Weekly, El Cairo, 24 al 30-3-05.
  5. Las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa son una milicia armada, vinculada al Fatah y creada tras el estallido de la segunda Intifada en 2000; sus jefes vienen sobre todo del Tanzim, grupo militante juvenil del Fatah. Realizaron ataques armados no sólo contra los militares israelíes sino también contra civiles.
  6. Jerusalem Post, 23-4-06.
  7. Palestinian Information Centre, 13-5-06.
  8. Aproximadamente 40.000 docentes se distribuyen en cantidades equivalentes entre el Fatah y el Hamas.
Autor/es Wendy Kristianasen
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 84 - Junio 2006
Páginas:26,27,28
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Estado (Política), Islamismo
Países Palestina