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Reseñas de libros

Correspondencia 1943-1955

De Theodor W. Adorno - Thomas Mann

Editorial:
Fondo de Cultura Económica
Cantidad de páginas:
188
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Febrero de 2006
Precio:
27 pesos
Se puede pensar que el creador es constitutivamente omnívoro, en tanto que el erudito se impone las restricciones del gourmet; tal hipótesis bien puede servir para ilustrar el tono en que se desarrolla este intercambio epistolar entre Thomas Mann y Theodor W. Adorno respecto de Doctor Faustus. Quien lo haya leído sabe o recuerda que la importancia de la música en la novela trasciende el ritmo de la prosa para convertirse en uno de los núcleos de la ficción: su protagonista, Adrian Leverkühn, es un músico que firma un pacto con el diablo para acceder a la excelencia, y las conferencias sobre Beethoven de Wendell Kretzschmar, otro de los personajes, son de capital importancia. Mann reconoce ser un iniciado en el plano de la música, pero para otorgarle carnadura a la historia hace falta más que una iniciación, es preciso un saber; ese saber lo encarna Adorno.
Los trabajos de Adorno sobre Alban Berg y Wagner, y los extensos pasajes dedicados a Schönberg en Filosofía de la nueva música acompañan la escritura del Doctor Faustus y sustentan las conferencias de Kretzschmar. Pero acaso todo ello no trascendería el plano de la anécdota si no anclara en el tema de la deuda intelectual.
Mann no sólo devora lo que necesita para la prosecución de su obra, sino que hace suya la frase de Molière: “Me procuro mi bien donde lo hallo”. Una vez publicada la novela, un crítico llega a escribir: “Thomas Mann arroja luz sobre la situación de la música moderna, sobre su problemática, y llega a cuestiones técnicas muy recientes y especialísimas”. Acaso la paradoja más apasionante de la deuda intelectual consista en que redundaría en un reduccionismo suponer que sería más justo reemplazar el nombre de Mann por el de Adorno. En verdad, es Mann quien “arroja luz sobre la situación de la música moderna”, por más que Adorno sea la fuente dorada de donde proviene la luminosidad, lo cual no convierte a Thomas Mann en sujeto parasitario, sino en refundidor brillante; ni coloca a Adorno en el papel de melancólico acreedor, sino en el de inspirador esclarecido.
Mann paga su deuda con la escritura de Los orígenes del Doctor Faustus: la novela de la novela. La Correspondencia abarca doce años, hasta la muerte de Mann, en 1955, y es el intercambio entre dos de las inteligencias más finas que dio Europa durante la primera mitad del siglo XX.
Autor/es de esta reseña Osvaldo Gallone
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 84 - Junio 2006
Temas Historia