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Manual del soldado perfecto

El 10 de enero de 2007 el presidente George W. Bush se dignó a reaccionar ante el informe del Grupo de Estudio sobre Irak 1 presidido por James Baker y Lee Hamilton e integrado por responsables estadounidenses mucho más sabios y experimentados que él. Bush rechazó sin vueltas la principal recomendación del informe: la necesidad de una iniciativa diplomática que implique a todos los vecinos de Irak, incluidos Siria e Irán (ver Warde, pág. 20). Sostuvo al contrario que una campaña de contrainsurgencia, basada sobre todo en el uso de la fuerza, permitiría por sí sola ganar la guerra en Irak.

En el papel del arcángel que lleva su mensaje al Congreso -y a una opinión pública cada vez más escéptica- y desciende sobre los campos de batalla iraquíes, figura el general David Petraeus, un personaje clave del ejército estadounidense, dotado de una sólida reputación de intelectual que sabe promocionarse. Fue ascendido al grado de general de ejército y acaba de ser designado comandante del contingente estadounidense y de las tropas de la coalición en Irak. Ya tuvo a su cargo dos comandos en ese país: primero, la 101 División Aerotransportada durante la invasión estadounidense de marzo de 2003; luego, el del equipo encargado de supervisar el entrenamiento de las "nuevas" fuerzas de seguridad iraquíes.

El general Petraeus pertenece a la nueva generación de oficiales que el ejército envió a las grandes universidades a realizar estudios superiores. En 1987, en Princeton, sostuvo una memoria de tesis y un doctorado de relaciones internacionales sobre el tema: "El ejército de Estados Unidos y las lecciones de Vietnam".

Su más reciente orgullo es haber supervisado la redacción de un nuevo manual de contrainsurgencia, publicado en diciembre de 2006, escrito de manera conjunta para el ejército y los marines; una colaboración inédita entre esos dos cuerpos militares, que son notorios rivales. Ese texto representa la primera actualización en veinte años de la citada doctrina de contrainsurgencia (COIN, por counterinsurgency) 2.

El manual COIN prueba que sus autores son conscientes de las contradicciones que existen entre el carácter coercitivo propio de toda estrategia de contrainsurgencia, y el discurso de "liberación" y de "democracia" con el que Bush y sus partidarios procuran camuflar sus proyectos. Trata por lo tanto de resolver esas tensiones, al menos en el plano teórico. Pero la realidad sobre el terreno, que el general Petraeus conoce muy bien, demostrará sin dudas que esas contradicciones son imposibles de superar.

"Dilema de legitimidad"

La nominación del general Ray Odierno, que ostenta una carrera y una conducta combativas, como adjunto del general Petraeus y como responsable de las operaciones en el terreno, muestra sin embargo que esas contradicciones podrían ser rápidamente "resueltas" volviendo a usar la fuerza de manera ciega y desproporcionada. Ese general comandó la Cuarta División de Infantería en Irak entre marzo de 2003 y abril de 2004. El periodista de The Washington Post, Thom Ricks, evoca textos del militar sobre esa experiencia: "Utilizamos los Paladins (un tipo de cañón de 155 milímetros) todo el tiempo que estuvimos allí (...) Durante la noche realizamos bombardeos que yo llamo ‘proactivos'". Conclusión: "La artillería cumple un papel significativo en las operaciones de contrainsurgencia" 3. El problema es que esos bombardeos a distancia causaban bajas civiles poco compatibles con la idea de ganarse el corazón y las mentes...

Entre los treinta y cuatro textos citados como "clásicos" o "temas especiales" en la bibliografía del manual, figuran los trabajos redactados por un británico en 1890 sobre las últimas operaciones de Gran Bretaña en Afganistán y en Sudáfrica. Nueve títulos se refieren a Vietnam, tres a Argelia, dos a la experiencia británica en Malasia. Otros se remontan a la era colonial británica o a operaciones francesas en otras regiones del mundo. Sin embargo, uno de los aspectos importantes de la doctrina COIN y de toda la visión estadounidense es que, contrariamente al caso de Francia en Argelia o del Imperio Británico en el siglo XIX en Sudáfrica, las operaciones se desarrollan en territorio extranjero y cuentan con el apoyo efectivo y la legitimidad del gobierno "anfitrión", que ha solicitado (de manera más o menos clara) la intervención de Estados Unidos.

No obstante en Irak, al igual que treinta y cinco años antes en Vietnam, el gobierno del país "anfitrión", apoyado por Washington, no cuenta con una gran legitimidad política, y es cuestionado por un amplio sector de la población. Por otra parte, es precisamente el papel que cumplen los estadounidenses en el país lo que socava esa autoridad. Cuanto más se implican, más se debilita el gobierno del país anfitrión, creando un "dilema de legitimidad" casi irresoluble.

Los autores del manual parecen conscientes de ello. "La obtención de resultados duraderos por medio de la estrategia COIN depende de la aceptación de la autoridad del gobierno por parte de la población", afirman al comienzo del primer capítulo, donde se definen los principios de la doctrina. Más adelante añaden: "La victoria sólo es posible si la población da su consentimiento al gobierno (...)". Pero en ambos pasajes también muestran que hasta tanto la campaña COIN no logre imponerse, ese gobierno se verá probablemente privado de un elemento determinante de su legitimidad: el consentimiento de los gobernados.

En el capítulo 1, titulado "La legitimidad es el principal objetivo", puede leerse: "El primer objetivo de toda operación de contrainsurgencia es confiar la gobernabilidad efectiva a un gobierno legítimo. La contrainsurgencia alcanza ese objetivo por medio de un despliegue equilibrado de medios militares y no militares". El texto describe las diferentes interpretaciones de la "legitimidad" y explica en conclusión que no son los comandantes estadounidenses quienes deben evaluarla: "Los comandantes y sus estados mayores deben interrogarse permanentemente sobre qué significa la legitimidad para la población del país anfitrión. (...) El punto más importante es la actitud de la población. En definitiva es ella la que determina quién vencerá al final".

Ese pasaje del capítulo 1 sugiere además, de manera correcta, que uno de los elementos determinantes de la legitimidad de un gobierno proviene de su capacidad para garantizar la seguridad de la población civil. Desde ese punto de vista, las autoridades iraquíes sufren un grave déficit, pues, como explica el manual, "el Estado de Derecho es una condición esencial para la aceptación de la autoridad de un gobierno y, en consecuencia, de su legitimidad. El respeto de las reglas preexistentes puede ser para un gobierno la clave de una amplia legitimidad y de un apoyo duradero de la sociedad civil". En este caso también, a causa de sus propias faltas y de sus estrechas relaciones con el ejército y la administración estadounidenses, el gobierno iraquí padece un déficit de legitimidad como consecuencia de las flagrantes violaciones al Estado de Derecho y de los malos tratos infligidos, por ejemplo, en Abu Ghraib o en el centro de detención de Guantánamo.

Por otra parte, la doctrina COIN implica por sí misma una infracción a numerosas normas del Estado de Derecho, entre ellas la presunción de inocencia, el respeto de ciertas disposiciones legales y la necesidad de un control civil sobre la actividad militar. El manual posee una visión muy alambicada del uso de la fuerza letal. En varios pasajes reconoce explícitamente que el verdadero "terreno" de batalla es el de las mentes de la población "anfitriona", y que el uso indiscriminado de la fuerza puede ser contraproducente. En otros pasajes -perdidos en el fondo de los capítulos 7 y 8- el manual admite que el recurso a la fuerza letal está limitado por el derecho de la guerra. Sobre la utilización de la tortura, en el capítulo 7 analiza el ejemplo de Argelia, y concluye en que "la violación de los límites morales y legales que implica la tortura debilitó considerablemente a los franceses y contribuyó a su derrota, a pesar de varias victorias militares determinantes".

Sin embargo, el documento termina adoptando una posición fundamentalmente permisiva: en el capítulo 1, párrafo 4, explica que el éxito de la contrainsurgencia "puede implicar la eliminación de los extremistas cuyas creencias no les permiten reconciliarse con el gobierno". Unos párrafos más adelante el texto explica claramente que las fuerzas estadounidenses que participan en operaciones en territorio extranjero deberían considerar la eliminación de los insurgentes como "necesaria, en particular en lo que concierne a los extremistas" (aunque -añade el texto- eso no será suficiente para derrotar a la insurrección).

Jerarquías y responsabilidades

Respecto de Irak, una presentación Power Point difundida por la Casa Blanca el mismo día que el presidente Bush anunció su nueva política iraquí, daba a entender que el real cambio consistía en pasar de una situación en la que "reglas de acción restrictivas" limitaban las operaciones de las fuerzas estadounidenses allí desplegadas, a una situación en la que "los dirigentes iraquíes (estén) comprometidos con reglas de acción permisivas".

En cuanto al principio según el cual el poder civil debe ejercer control sobre el poder militar, la concepción defendida por el manual constituye una violación del mismo. En la rúbrica "Unidad del esfuerzo", párrafo 1-121, se dice: "Lo ideal es que un solo centro de dirección de la contrainsurgencia tenga autoridad sobre todas las agencias gubernamentales implicadas en las operaciones de contrainsurgencia. Pero en regla general, los comandantes militares buscan unir esfuerzos creando lazos con los dirigentes de numerosas agencias no militares...". Este párrafo muestra sin ambigüedades que el general Petraeus preferiría de lejos que el comandante estadounidense en el terreno sea el único responsable de todos los aspectos de las operaciones; el embajador local y el gobierno del "país anfitrión" trabajarían bajo sus órdenes.

Ya en su tesis de doctorado, David Petraeus aprobaba las reservas emitidas por los comandantes veteranos de Vietnam respecto de la jerarquía política de entonces: "Mientras que el ejército aún acepta totalmente la disposición constitucional sobre el control de las fuerzas armadas por parte del poder civil, la guerra de Vietnam hizo que persistan las dudas sobre la capacidad y las motivaciones de los responsables políticos y de aquellos que designan en puestos clave. La experiencia de Vietnam recuerda lamentablemente que durante los conflictos es el ejército el que generalmente asume la mayor carga, y no quienes ocupan de manera pasajera las más altas funciones". Petraeus lamentaba también que durante esa guerra la opinión pública estadounidense no haya tenido suficiente paciencia y voluntad para apoyar al ejército hasta la victoria final...

Veinte años después, en enero de 2007, cuando el general se presentó ante un Comité del Senado que entendía sobre los servicios armados para defender la política de aumento de los efectivos frente a senadores cada vez más escépticos, el halcón "demócrata independiente" Joe Lieberman lo interrogó sobre un punto preciso: quería saber si las dudas claramente expresadas por los miembros del Congreso sobre los objetivos de la guerra y sobre la victoria final no perjudicarían la campaña del ejército de Estados Unidos en Irak. El general Petraeus comenzó aprobando lo dicho por Joe Lieberman, pero rápidamente fue objeto de las críticas del republicano John Warner, experimentado senador por Virginia, que lo intimó a no decir nada que pueda hacer creer que deseaba limitar el derecho de control del Senado.

El historiador David Halberstam escribió en 1972 un libro impactante, The Best and the Brightest 4 donde explica que fueron "los mejores y más inteligentes" miembros de la elite política estadounidense quienes diseñaron la desastrosa política aplicada en Vietnam. ¿Será el general David Petraeus "el mejor y más inteligente" de los oficiales del ejército estadounidense que llevarán a la derrota en Irak?

  1. Ver el texto de ese informe.
  2. El ejército estadounidense tenía tanto apuro por difundirla que puso el texto integral en Internet.
  3. Fiasco: The Americain Military Adventure in Iraq, Penguin, Nueva York, 2006.
  4. Fawcet, Londres, 1973. Nueva edición por Ballantine Books, Londres, 1993.
Autor/es Helena Cobban
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 93 - Marzo 2007
Páginas:21,22
TraducciónCarlos Alberto Zito
Temas Militares, Terrorismo, Estado (Política)
Países Estados Unidos, Irak