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Reseñas de libros

Pelando la cebolla

De Günter Grass

Editorial:
Alfaguara
Cantidad de páginas:
454
Lugar de publicación:
Colonia Suiza
Fecha de publicación:
Junio de 2007
Precio:
45 pesos
Escrita con fluidez narrativa, investida de una sinceridad descarnada y a caballo (como no puede ser de otro modo en obras de tal género) entre recuerdos precisos y destellos de olvido, esta autobiografía de Günter Grass es, en primer lugar, un ponderable ejercicio de expiación. Resulta imposible pasar por alto la revelación (comentada y evaluada aun antes –dato no menor– de que el libro fuera publicado) que está en la base de estas memorias y que Grass se apresura a transmitir en las primeras cincuenta páginas: “Al fin y al cabo fui de las Juventudes Hitlerianas y joven nazi. Creyente hasta el fin”. Una urgencia, por otra parte, que no puede menos que leerse como un modo de atenuar tantos años de mudez: “mi silencio me atruena los oídos”. La tentación de crucificar a Grass y deportarlo al infierno de los réprobos es no sólo atendible, sino que encarna el gesto más sencillo de realizar pisando el terreno firme de lo políticamente correcto (más firme aun cuando se trata de evaluar en masa un pasado remoto); la tarea de entender es, acaso, más ardua, menos apodíctica y sombreada de grises. Quien se une voluntariamente a la Jungvolk es un chico de diez años, perteneciente a una familia con más apremios que desahogos, habitante de una casa que se asimila a un inquilinato y que pide como regalo de Navidad “el uniforme, con gorra, pañuelo de cuello, cinturón y correaje”. No parece descabellado que alguien de semejantes características (alguien que, a la postre, se multiplicó por millones con estas u otras singularidades) cediera a la seducción de un sujeto colectivo que le prometía sufragar las necesidades elementales (comida y ropa) y le auguraba la consumación de una entelequia (la gloria). Así como tampoco parece demasiado prudente impugnar la obra de Grass en aras de una decisión tomada a los diez años y sostenida hasta los veinte. Además de su paso por el nazismo, Pelando la cebolla da cuenta del itinerario artístico de Grass (esa infrecuente confluencia de artes plásticas y literatura), narra algunas peripecias de carácter rocambolesco (cómo libera a su hermana de un convento cuando estaba a punto de tomar los hábitos) y transmite claves precisas que invitan a revisitar o descubrir novelas de la talla de El tambor de hojalata o Años de perro, lo cual, en el caso de un escritor, no es poco.
Autor/es de esta reseña Osvaldo Gallone
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 99 - Septiembre 2007