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Galones y patriotismo

El fiasco de la segunda guerra del Líbano (verano boreal de 2006), provocó una caída espectacular del prestigio del ejército israelí, similar a la que había provocado la guerra de octubre de 1973. Motivo de orgullo nacional hasta hace poco y orlado de sus éxitos contra sus adversarios árabes, el ejército se ha convertido ahora en el blanco de todas las críticas. El fracaso de soldados con reputación de invencibles, frente a unos pocos miles de combatientes irregulares de Hezbollah, provocó un rechazo popular hacia los altos mandos. Casi siempre movilizado para tareas policiales en los territorios palestinos ocupados, el ejército no fue preparado para la guerra, y su jefe, el general Dan Halutz, a quien se vaticinaba para el puesto de Primer Ministro, fue desautorizado y debió presentar la renuncia.

Por cierto, al lado de los altos mandos militares que condujeron este conflicto improvisado, decidido luego de dos horas de consultas telefónicas, existen dos altos responsables civiles: el primer ministro Ehud Olmert y el ministro de Defensa Amir Peretz. Pero ante la comisión de investigación, llamada Vinograd, ambos afirmaron que las decisiones esenciales fueron tomadas por los generales y que ellos se limitaron a ratificarlas.

El establishment militar

Durante las tres primeras décadas de existencia de Israel, mientras el poder estuvo en manos del Partido Laborista, el alto mando del ejército estuvo ampliamente afiliado a esa formación. Tras la victoria de la derecha nacionalista unificada de Menahem Begin en 1977, algunos generales cercanos a este movimiento comenzaron a instalarse en las altas esferas del ejército, junto a los oficiales salidos del bando nacional-religioso. Muy cercanos ideológicamente, estos dos movimientos colaboran concretamente en la extensión de la colonización de los territorios ocupados. El avance de los religiosos en el seno del ejército no deja de extenderse: en la actualidad, un 40% de los jóvenes oficiales nuevos usa la kipá 1.

La derecha encontró aliados dentro del Estado Mayor y de los mandos regionales para Cisjordania y Gaza, que gozan de una libertad total en el terreno, donde son ley, sobre todo en las colonias creadas en los territorios palestinos ocupados. Con o sin el aval del Primer Ministro, desde hace años la unidades se ponen del lado de los colonos, siempre o casi siempre frente a los palestinos expoliados.

Así, el ejército confisca tierras árabes por "razones de seguridad" y deja proliferar las colonias llamadas "salvajes", es decir construidas sin "autorización" (aunque, desde el punto de vista del derecho internacional, todas son ilegales). Es cierto que cada vez que se encuentra con algún líder extranjero, un ministro israelí anuncia que su país aligerará las barreras ruteras que, en Cisjordania y en la región del gran Jerusalén 2, hacen imposible la vida cotidiana e impiden a la gente ir a trabajar, a los estudiantes arribar a las universidades, a los enfermos y las embarazadas llegar a los hospitales... Pero un informe de Naciones Unidas revela que las barreras alcanzaron el número de 572, es decir un 52% más respecto de las 376 barreras que existían en agosto de 2005 3.

El ejército israelí sigue construyendo por todas partes rutas de apartheid en sentido literal, ya que son rutas reservadas para los colonos israelíes y prohibidas para los palestinos. En cuanto al muro de "separación", ignora las decisiones de la Corte Suprema israelí, aun cuando éstas son muy modestas. A pesar de que la Corte decidió, tras largas deliberaciones, modificar el trazado del muro al sur del monte Hebrón, el ejército construyó un minimuro suplementario en el trayecto original que rechazó la Corte. Tal como lo explica Hagai Alon, consejero del ministro de Defensa para los asuntos sobre la vida de los palestinos: "Tsahal actúa en contra de la política de gobierno y se maneja como si fuera el ejército de los colonos. Siempre fue así, aun cuando el general Halutz ocupaba el puesto de jefe del Estado Mayor" 4.

Ya sean archinacionalistas o liberales a medias, los generales comparten la voluntad de aumentar los presupuestos que se les asignan. Hasta el general Barak, actual ministro de Defensa -que se había pronunciado, hace algunos años, a favor de un ejército "pequeño pero inteligente"- ahora preconiza la formación de dos brigadas de infantería suplementarias. Su proyecto pretende responder a un fenómeno que preocupa al Estado Mayor: el número de jóvenes eximidos del servicio militar obligatorio (uno de cada cuatro, según las últimas estadísticas), de los cuales la mitad son religiosos practicantes que prefieren el rabinato al ejército. Muy pronto, explicó Barak, Tsahal dejará de ser el ejército del pueblo para ser el de la mitad del pueblo... La creación de nuevas brigadas del ejército terrestre responde también a un nuevo análisis: las guerras futuras no estarán fundadas en la tecnología, sino en la presencia en el terreno (Irak es un ejemplo).

La comisión Brodet, así llamada por el nombre de su presidente, publicó en mayo de 2007 un informe que criticaba los innumerables despilfarros de las diferentes ramas de la defensa nacional 5. Sin embargo, en sus conclusiones aprueba casi todas las recomendaciones del Estado Mayor que proponen... un aumento de los gastos de 13.000 millones de euros, a lo largo de diez años. A lo que agrega 1.400 millones para cubrir los gastos de la segunda guerra del Líbano. Por último, recordemos el aumento de la ayuda militar a Israel que anunció el presidente George W. Bush el último mes de julio: unos 21.000 millones de euros en diez años, afectados directamente al presupuesto de la defensa.

A menudo dirigidas por ex oficiales, las industrias de armamento israelíes han sido un poderoso grupo de presión durante mucho tiempo, imponiendo a los políticos estrategias de alianzas fundadas en las ventas de armas a distintos países, desde el Chile de Augusto Pinochet hasta el Myanmar de la dictadura (Egreteau, pág. 30). Sin embargo, la ola de privatizaciones debilitó a este sector, que vive uno de los momentos más difíciles de su historia, excepto por el sector de la industria aeronáutica, que exporta el 80% de su producción.

Uno de los recursos más eficaces del establishment militar para imponer su punto de vista al poder civil consiste en presentar "información secreta". Así lo ha hecho para imponer la ofensiva contra el Líbano en julio de 2006, o el bombardeo de un objetivo en Siria en septiembre de 2007. Hace cuarenta años, durante la crisis de 1967, se estuvo al borde del golpe de Estado, cuando el Estado Mayor presentó un ultimátum al Primer Ministro de aquel entonces, Levi Eshkol, para arrancarle una "guerra preventiva" contra el Egipto de Gamal Abdel Nasser 6.

Pacifistas y extremistas

Barak es un ejemplo de esos innumerables generales que, luego de jubilarse, pasaron del ejército a la política. El "soldado más condecorado de la historia de Israel" se opuso, como jefe de Estado Mayor, a los acuerdos iniciales de Oslo (septiembre de 1993); convertido en ministro del Interior, votó contra los acuerdos de Oslo II (en septiembre de 1995), que preveían la retirada del ejército israelí de las grandes ciudades palestinas. Habla de la paz con los árabes, pero expresa simultáneamente el desprecio que le inspiran y declara que su cultura se basa sobre "la mentira". Israel, a sus ojos, representa "una mansión en la jungla"... Carga con una responsabilidad histórica en el fracaso de la cumbre de Camp David (2000), a tal punto que los pacifistas lo califican de "criminal de la paz". Hoy se sabe que las supuestas "propuestas generosas" que le habría presentado a Yasser Arafat y que éste habría rechazado no eran más que una superchería 7.

Barak es también el hombre que dio su aprobación a la provocadora visita de Ariel Sharon a la explanada de las mezquitas en Jerusalén, a fines de septiembre de 2000, origen de la segunda Intifada. Y, a propósito de las negociaciones actuales entre Ehud Olmert y Mahmud Abbas, declara que son "inútiles"; que no existe "ninguna posibilidad de llegar a un acuerdo con los palestinos y que no puede hacerse ninguna diferencia entre Hamas y Al Fatah" 8.

No todos los generales son "malos" ni todos los políticos son "amables". Es el caso del general de la Marina Ami Ayalon, un notorio pacifista, quien creó junto con Sari Nusseibeh, presidente de la Universidad (palestina) al-Qods, el movimiento por la paz Censo Nacional, que llama a los israelíes y los palestinos a consensuar dos Estados a lo largo de las fronteras de 1967. Este año, Ayalon fue candidato a la dirección del Partido Laborista, pero fue derrotado de cerca por Barak, gracias a los votos de los militantes... árabes. Es cierto que estos últimos habían sido colmados de promesas por el general Fuad Ben-Eliezer, un judío iraquí que hablaba árabe y se había encargado de obtener para Barak el voto de pueblos enteros. Voto que Barak, convertido en millonario en pocos años, también "compró" a numerosos electores árabes 9.

A veces, los militares depositan en los civiles la tarea de defender posiciones extremistas. Así, Ivet Lieberman, jefe del partido rusófono Israel Beteinu y ministro de Asuntos Estratégicos que se hizo conocido cuando amenazó a Egipto con bombardear la represa de Asuán 10, declaró recientemente: "En el próximo enfrentamiento con Hezbollah hay que destruir Siria, bombardear sus refinerías, su infraestructura, sus aeropuertos, el palacio presidencial, los ministerios. Hay que romper su voluntad de lucha, como Estados Unidos lo hizo con Alemania" 11. A veces, a los patriotas con galones les gusta ocultarse tras los patriotas sin galones.

  1. Maariv, Tel Aviv, 26-8-07.
  2. Philippe Rekacewicz y Dominique Vidal, "Un tranvía llamado esquizofrenia", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, febrero de 2007.
  3. Haaretz, Tel Aviv, 21-9-07.
  4. Haaretz, Tel Aviv, 21-5-07.
  5. Suplemento económico de Yediot Aharonot, Tel Aviv, 1-6-07.
  6. Dossier "La Guerra de los Seis Días", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, junio de 2007.
  7. "Cercano Oriente, entre la crisis y la paz", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, septiembre de 2000; y Alain Gresh, "Le vrai visage de M. Ehoud Barak", Le Monde diplomatique, París, julio de 2002.
  8. Yediot Aharonot, Tel Aviv, 10-8-07.
  9. Haaretz, Tel Aviv, 5-5-07.
  10. www.monde-diplomatique.fr/carnet/2006-10-25-Lieberman
  11. Yediot Aharonot, Tel Aviv, 17-8-07.
Autor/es Amnon Kapeliouk
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 101 - Noviembre 2007
Páginas:25,26
Temas Conflictos Armados, Terrorismo, Geopolítica, Política internacional
Países Estados Unidos, Israel