Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Cuando Washington juega con fuego...

"Nuestros mujaidines combatieron ferozmente a los invasores etíopes y a sus lacayos somalíes... En respuesta, el enemigo de Alá utilizó artillería pesada... Quemaron completamente el mercado con el objetivo de destruir la propiedad islámica en Somalia." Así se expresa el jeque Muktar Robo Abu Mansur, dirigente del movimiento clandestino Shahab (juventud), el ala radical de los islamistas somalíes 1. En Mogadiscio, la guerrilla es incesante desde la caída, en enero de 2007, del régimen de la Unión de Tribunales Islámicos (UTI) que controlaba la mayor parte del centro y el sur del país. El inmenso mercado Bakara, conocido sobre todo por sus almacenes de armas y municiones, se esfumó a principios de octubre, después de que algunos rebeldes atacaran el Ministerio de Defensa; la radio Shabelle, una de las pocas estaciones independientes del país, fue cercada por el ejército y silenciada...

El nuevo representante especial de Naciones Unidas (ONU), el mauritano Ahmedu Uld Abdallah, considera que la situación humanitaria de Somalia es la "peor del continente". Los emigrantes ilegales huyen en masa hacia Yemen, afrontando la peligrosa travesía del Golfo de Adén. Entre enero y agosto de 2007 lo hicieron unas 10.000 personas a bordo de un centenar de embarcaciones, pero 500 murieron o se presumen muertas. A principios de septiembre, se reportaba la presencia de barcos sobrecargados a la deriva, refugiados muertos asfixiados, golpeados e incluso rociados con ácido por los "pasadores de fronteras", y sus cadáveres arrojados al mar. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), algunos fueron ultimados a tiros después de que el barco atracara en Yemen...

Enemigos hereditarios 

Sin embargo, el 27 de mayo de 2007, a dos pasos del palacio presidencial de Mogadiscio, Seyum Mesfin, ministro etíope de Relaciones Exteriores y Ali Mohamed Gedi, primer ministro del Gobierno Federal de Transición (GFT) somalí -durante mucho tiempo con asiento en Nairobi (Kenia), luego en Baidoa (Somalia)-, izaban juntos la bandera verde, amarilla y roja de Etiopía en la fachada de la nueva representación etíope en la capital somalí. La ceremonia constituyó la ocasión para dar una lección al auditorio: "Nuestra paz y nuestra estabilidad fueron puestas en peligro por un puñado de extremistas que se dicen religiosos (...) lo que contradice los principios del islam como religión de paz y tolerancia" 2.

Ese mismo día el jefe de la diplomacia etíope sostenía que sus tropas, que habían entrado en Somalia en diciembre de 2006 para expulsar a la UTI, en el poder desde hacía seis meses, eran percibidas como un "ejército de liberación y no como un ejército de ocupación" 3. Algunos días antes, la secretaria de Relaciones Exteriores italiana Patrizia Sentinelli, consideraba al contrario -tras una entrevista con el presidente somalí Yusuf Abdullahi que había regresado a Mogadiscio gracias a los blindados de Addis Abeba- que para la población la presencia de las tropas etíopes era "inaceptable". Sentinelli agregaría que estas tropas debían evacuar el país inmediatamente después de que la fuerza de paz de la Unión Africana hubiese completado su instalación: 1.200 soldados ugandeses, sobre 9.000 "cascos blancos" previstos, estaban allí desde principios de marzo 4.

En Mogadiscio el sentimiento anti-etíope es fuerte. A fines de abril, para retomar definitivamente la capital tras una ofensiva de los milicianos de la UTI -un movimiento "creado por algunos empresarios en busca de una apariencia de normalidad en una ciudad que en ese entonces estaba bajo la autoridad regulada de los jefes de la guerra" 5-, el ejército etíope disparó sus cañones contra los barrios que se suponían más hostiles. Habría provocado mil setecientos muertos y forzado el éxodo de varios cientos de miles de habitantes. Por otra parte, Etiopía y Somalia viven como enemigos hereditarios. En efecto, los dos países se enfrentaron en 1964 y de 1977 a 1978 por la delimitación de sus fronteras y la posesión del Ogaden (de población mayoritariamente somalí, pero administrado por Etiopía). También lo hicieron en 1996, en lucha contra un foco islamista.

Si bien la reciente intervención en Somalia se llevó a cabo oficialmente para expulsar a la UTI -que no respetaba el GFT, creado con el aval de la "comunidad internacional"-, se vio beneficiada del fuerte apoyo de Washington, que pudo realizar en Somalia una asombrosa guerra por procuración 6. Para los estadounidenses, este país -en el extremo este del Cuerno de África, al borde del Océano Índico- se había convertido en sinónimo de fracaso: en tiempos del presidente Siad Barre (1969-1991), Somalia se había aliado a la Unión Soviética, cuya flota aprovechaba el puerto de Berbera. Una inversión de alianzas -en beneficio de Estados Unidos- no impidió que el régimen cayera por efecto de unos diez movimientos regionales de liberación. Somalia se hundió entonces en un caos del que nunca se ha repuesto.

Para socorrer a la población, víctima de las vendettas entre jefes de clanes convertidos en otros tantos "señores de la guerra", en 1992 se organizó una operación multinacional bautizada Restore Hope (Restaurar la esperanza) bajo el mando estadounidense: varios GI desembarcaron de noche en las playas, alumbrados por los proyectores de los medios de comunicación; Bernard Kouchner, entonces secretario de Estado francés para la Acción Humanitaria, posaría varias veces para los fotógrafos, con una bolsa de arroz sobre sus espaldas...

En 1993 la ONU tomó el relevo, incorporando el contingente estadounidense. Pero la intervención se conviritió en un fiasco como consecuencia de una emboscada en el centro de la capital, que le costó la vida a dieciocho soldados estadounidenses: algunos cuerpos fueron exhibidos como trofeos, otros incluso arrastrados por las calles en la parte trasera de vehículos technicals... 7. Este acontecimiento humillante sería relatado en un film estadounidense aplaudido luego en los videoclubes de Mogadiscio, La caída del Halcón Negro 8. Después de eso, Estados Unidos evitó Somalia y se negó a participar en la más mínima operación de interposición o mantenimiento de la paz en el continente, incluso en 1994, durante el genocidio en Ruanda.

La "Yihad mundial" 

Pero los atentados del 11 de septiembre de 2001 modificaron la situación. Todo el Cuerno, pero en especial Somalia, fue puesto bajo vigilancia. A partir de 2002 la marina estadounidense, junto con otras europeas, patrulla el Mar Rojo, en el estrecho de Bab El Mandeb y a lo largo de las costas somalíes y yemeníes. El objetivo de la "Task force 150" consiste en asegurar una de las principales rutas marítimas del globo: hacia el Canal de Suez y el Mediterráneo al oeste; hacia el Cabo y América al sur; hacia los estrechos asiáticos y el Pacífico al este. Los atentados en la rada de Adén contra el destructor US Cole en 2001, y al año siguiente contra el petrolero francés Limburg, reavivaron la obsesión de una "Yihad marítima" que amenace tanto los suministros petrolíferos como el tráfico comercial. También fueron atacados frente a las costas de Somalia un buque y numerosos cargueros, algunos de los cuales transportaban víveres del Programa Alimentario Mundial (PAM) 9.

La marina estadounidense, al inspeccionar los "butres" (veleros tradicionales del Mar Rojo) y buques de carga sospechosos; al cazar a los piratas, pretendía sobre todo impedir que los talibanes y mujaidines expulsados de Afganistán, y luego de Irak, buscaran refugio en el Cuerno de África. En los confines de Etiopía, Sudán y Somalia se encuentra una de las principales "zonas grises" del continente. Comunica con la antigua "ruta de las caravanas" hasta los límites de Chad, Libia, Malí y Argelia, y de Mauritania en la costa oeste de África.

Además, en 2002 el Pentágono pudo instalar en el pequeño Estado de Yibuti, hasta ese entonces en la órbita francesa, unidades de sus fuerzas especiales. Con unos 2.000 efectivos, este puesto de observación -y de acción clandestina- es la única base estadounidense en el continente, a algunos kilómetros de la frontera somalí 10. Fue desde allí que se montaron las operaciones secretas para eliminar a los supuestos miembros de Al-Qaeda tanto en Yemen como en Somalia, acciones que en 2007 redoblaron su intensidad...

Siempre inhallable, Osama Ben Laden no es un desconocido en el Cuerno de África. Parece que residió en Somalia a principios de los años '90. En 1993, algunos de los "árabes afganos" de su entorno fueron implicados en el ataque a los soldados estadounidenses en Mogadiscio. De 1991 a 1996, Ben Laden estuvo en Sudán; el golpe de Estado militar de 1989 y la instalación de un régimen fundamentalista respaldado por el Frente Nacional Islámico habían hecho de este país un remanso de seguridad. Ben Laden invirtió en la planta farmacéutica de Al-Shifa (que el ejército estadounidense bombardeó en agosto de 1998, como réplica a los atentados de Nairobi, en Kenia, y de Dar-es-Salaam, en Tanzania) y en el Al-Shamal Islamic Bank. Reclutó a ex "árabes afganos" y comenzó a reunir a fieles egipcios, entre ellos a Ayman Al-Zawahiri. Del contacto de islamistas del mundo entero, en especial yemeníes y argelinos, surgió la idea de una "Yihad mundial" 11.

Una primera salva de atentados afectó los intereses y a la vez al ejército estadounidenses: Adén en 1992, Mogadiscio en 1993, Riad en 1995, Khobar en 1996, año en que Ben Laden debió abandonar Sudán y volver a Afganistán, donde se reunió con el mullah Omar, futuro líder de los talibanes. Entonces el saudí anunció, junto con Al- Zawahiri, la formación de un "Frente Islámico Mundial para la Yihad, contra los judíos y los cruzados", y en agosto de 1998 reivindicó los atentados contra las embajadas estadounidenses de Nairobi y Dar-es-Salaam (224 muertos, más de 4.500 heridos).

"Talibanización" 

Algunos días después del 11 de septiembre de 2001, el presidente George W. Bush decretó el congelamiento de los fondos de veintisiete grupos e individuos que se consideraban vinculados al terrorismo internacional 12. Entre ellos Al-Barakat (la suerte), principal sociedad de transferencia de fondos hacia Somalia (los 500 millones de dólares que cada año expedía la importante diáspora somalí permitían vivir a alrededor de 800.000 personas), y también el movimiento Al-Ittihad Al-Islaami (la unidad islámica), sospechado de haber participado en 1993 en los disparos contra los helicópteros estadounidenses en Mogadiscio y luego de suministrar ayuda logística para los atentados de Mombasa (Kenia) en noviembre de 2002 13.

Al-Ittihad fue derrotado en 1997, como consecuencia de una primera incursión de militares etíopes. Pero su jefe, el jeque Hassan Dahir Aweys, un ex coronel que se había hecho famoso durante la guerra etíope-somalí de 1977, se convirtió en 2006 en el presidente de la Corte Suprema de los Tribunales Islámicos, en Mogadiscio. Aweys, al tiempo que negaba mantener relaciones con Al-Qaeda, reconocía haber tenido contactos con Ben Laden en la época en que este último residía en Sudán. Consideraba la sharia (ley islámica) como "el único remedio a los problemas de Somalia", afirmando "compartir los sentimientos de los que consideran que el islam es objeto de una guerra planetaria llevada a cabo por Estados Unidos y sus aliados".

En ocasión de una reunión de la oposición en Asmara (Eritrea) el pasado septiembre, el jeque Aweys -que está en la lista de personas buscadas por Estados Unidos- se presentó como "un nacionalista que combate por una Somalia libre y unificada, lo que los estadounidenses consideran como terrorismo". El anciano jefe desafió a Washington a probar sus vínculos con Al-Qaeda, considerando de paso que la política exterior de Estados Unidos respecto de Somalia es "extrañamente belicosa" 14.

Asfixiados bajo el régimen de Siad Barre, en los años '90 los islamistas somalíes habían extendido su influencia en el país. Controlaban la pequeña ciudad de Luq, en el sur, cerca de la frontera con Kenia, de donde fueron expulsados. En 1996 perdieron su bastión de Puntland, un autoproclamado Estado al noreste de Somalia. Los egipcios, afganos y chechenos que se habían incorporado a Al-Ittihad parecían haber dejado el país, "dado que los islamistas locales abandonaron las actividades militares por los negocios con los países del Golfo, la enseñanza en las escuelas coránicas y la defensa de la sharia" 15. A tal punto que, en 2000, el naciente movimiento de los Tribunales Islámicos se había aliado a un primer intento de gobierno de transición.

Sin embargo, en mayo de 2005 un informe de la ONU afirmaba que el jeque Aweys, establecido en el centro del país, en la región de Galgaduud, ya contaba con un apoyo en armas de Eritrea y estaba en contacto con representantes del Frente Nacional de Liberación de Ogaden y del Frente de Liberación Oromo, opuestos al poder central etíope. Y en junio de 2006 Ben Laden y Al-Zawahiri hablaban del Darfur sudanés y de Somalia como lugares privilegiados donde librar el combate contra el "Gran Satán" estadounidense.

Preocupados por ver nacer un "nuevo Afganistán", y asimilando las prácticas tradicionalistas que defendía la UTI a una peligrosa "talibanización" de la región 16, los servicios secretos estadounidenses intentaron en primer lugar, en febrero de 2006, "comprar" a algunos jefes de guerra somalíes. Pero "la Alianza para la Restauración de la Paz y contra el Terrorismo" creada para la ocasión no pudo contener los ataques de los milicianos islamistas, que en julio lograron tomar el control total de Mogadiscio.

Este nuevo fracaso, sin embargo, fue seguido de una jugada maestra: esta vez, no más "Halcón Negro", y ni un solo soldado estadounidense en el terreno (al menos oficialmente). Discretamente comandado por Washington, el ejército etíope entró en Somalia para socorrer a un Gobierno Federal de Transición (GFT) que no lograba ingresar a "su" capital. A fines de diciembre el contingente etíope creyó haber ganado la partida: los milicianos islámicos abandonaron Mogadiscio. En Baidoa (Somalia), donde aún tenía su sede el GFT, se sostenía que una quinta parte de los prisioneros atrapados durante la ofensiva eran extranjeros, prueba manifiesta de un complot yihadista internacional.

El "trabajo sucio" de Etiopía 

Pero, de regreso a Mogadiscio en los furgones etíopes, el presidente Abdullahi debe renunciar a desarmar a los antiguos clanes y milicias, ya que se multiplican las manifestaciones hostiles a las fuerzas de Addis Abeba. Se reanudan los ataques de la mukawamada (resistencia) en los barrios. El 20 de marzo, el centro de la capital vuelve a estar bajo control de los insurgentes. El 30 comienza la verdadera "batalla de Mogadiscio". A fines de abril, para terminar, la artillería etíope bombardea a los insurgentes; los cohetes parten también de la presidencia; los bastiones del norte de la capital caen. Algunos días más tarde puede comenzar el lento regreso de los desplazados...

Desde su base de Yibuti, el ejército estadounidense prosigue al mismo tiempo su caza contra miembros reales o supuestos de Al-Qaeda mediante, por primera vez en enero de 2007, una acción militar de envergadura: el ametrallamiento de un grupo de "fugitivos" al sur de Somalia con ayuda de artillería volante: un cuatrimotor C-130 "espectro" fuertemente armado, capaz "de rociar" toda una zona y utilizado por primera vez en la guerra de Vietnam. Nunca se realizó el balance de tales acciones, realizadas casi clandestinamente, pero marcan un retorno enérgico de Estados Unidos a la "guerra secreta" del Cuerno. En febrero, comandos de las fuerzas especiales habrían operado también en el sur de Somalia. Y el pasado 2 de junio, un barco del ejército estadounidense bombardeó varios blancos cerca del puerto de Bargal, en Puntland, que habrían servido de refugio a "fugitivos de la red Al-Qaeda", sin que nunca se hayan certificado estas afirmaciones.

Desde que los etíopes y las fuerzas favorables al presidente Abdullahi tomaron la ciudad de Mogadiscio, se multiplicaron las redadas contra los yihadistas. Entre 200 y 1.000 personas habrían desaparecido y estarían secretamente detenidas en el puerto, en la Villa Somalia (el palacio presidencial), o en los sótanos de la Agencia Nacional de Seguridad. Pertenecer a la antigua UTI basta para ser catalogado de "terrorista". "El clan mayoritario de los Hawiyé acusa al Presidente de imponer en todas las esferas del poder a miembros de su propio grupo, los Darod, y respaldarse en el enemigo histórico, Etiopía, para conservar el poder" 17. Mal augurio para una conferencia de reconciliación convocada para mediados de junio en Mogadiscio, luego abierta un mes más tarde con la ausencia de los opositores -la corriente islamista y el clan Hawiyé- y que terminó el 30 de agosto, sin resultados notables.

Confiando a Etiopía el "trabajo sucio", el Ejecutivo estadounidense se arriesgaba a reavivar el fuego mal apagado en la región. Al impulsar una internacionalización del conflicto somalí, proporcionó a los regímenes etíopes y eritreos (en guerra de 1998 a 2000, con un resultado que no satisfizo a ninguno de los dos), la ocasión de enfrentarse de nuevo por causas interpuestas. Aunque simpatizaba poco con la UTI, Eritrea le suministró armas: un informe de la ONU de noviembre de 2006 ponía en guardia contra un "conflicto generalizado" y describía una "afluencia endémica de armas" en ambos campos. Acusaba en especial a Eritrea de haber efectuado "al menos veintiocho suministros de armas, municiones y equipamientos militares", entre ellos misiles tierra-aire, en beneficio del campo islamista que entonces controlaba Mogadiscio, tras mortíferos combates contra la alianza de los jefes de la guerra apoyados por Estados Unidos.

Eventual desmembramiento 

El pasado septiembre el gobierno eritreo -acusado nuevamente por el Presidente etíope Meles Zenawi de sostener a los extremistas islamistas en Somalia- no temió acoger en su capital una conferencia de la oposición, que desembocó en la creación de una Alianza para la Nueva Liberación de Somalia. El primer gesto de esta organización fue exigir la retirada inmediata del ejército etíope, considerado vasallo de los estadounidenses, para luego lanzar, a fines de septiembre, una nueva ofensiva armada sobre Mogadiscio.

Por su parte, Etiopía siempre sostuvo al GFT 18. Y el gobierno estadounidense llegó hasta a darle en secreto su luz verde para la urgente compra de armas a Corea del Norte, en violación de sanciones que el Consejo de Seguridad impusiera a Pyongyang, a pedido... de Estados Unidos 19. La diplomacia estadounidense acepta también que un régimen tan poco democrático como el de Zenawi -que sigue monopolizando el poder gracias a la red del Frente de Liberación del Tigre, de la que era el jefe, y que reprime tanto a partidos como a sindicatos y movimientos estudiantiles- utilice la palanca de la "guerra contra el terrorismo" para asegurarse apoyo financiero e indulgencia política 20.

Al delegar en el enemigo hereditario de Somalia la tarea de volver a implantar la ley y el orden en ese país, Washington también se arriesga a permitir que Etiopía participe en su eventual desmembramiento. Bajo la colonización ya había sido dividido en tres (la actual Somalilandia, para los británicos; el centro, con Mogadiscio, para los italianos; Yibuti, al noroeste, para los franceses)... Y mientras que la UTI convocó a una "guerra santa" contra el régimen cristiano de Addis Abeba, se corre el riesgo de favorecer el resurgimiento de un islamismo que podría adoptar los colores de la resistencia nacional. Y de un antiamericanismo siempre subyacente en Somalia, como en la mayor parte de la opinión musulmana 21. E incluso, de reactivar indirectamente las reivindicaciones de los Ogadenis, Afars y Oromos -naciones históricamente hostiles a las pretensiones centralizadoras de Addis Abeba-, que siempre soñaron con una desintegración del antiguo imperio 22...

Otros tantos datos que el futuro comando militar estadounidense para África (Africom, que debería ver la luz en 2008), haría bien en meditar, si quiere evitar que el Cuerno se incendie de nuevo, como en 1970 y 1980...

  1. AFP, 3-10-07.
  2. Reuters, 27-5-07.
  3. AFP, 27-5-07.
  4. Tom Mailit, Mail and Guardian, Johannesburgo, 20-5-07.
  5. Joseph Winter y Christophe Farah, BBC World, 11-7-06.
  6. A propósito de la formación del Gobierno Federal de Transición y la de la Unión de Tribunales Islámicos, ver Gérard Prunier, "Peligrosas relaciones de Washington en Somalia", Informe-Dipló, 15-9-06.
  7. Los technicals son vehículos utilitarios civiles sumariamente militarizados, que se convirtieron en el equipamiento preferido de los milicianos.
  8. Dirigido por Ridley Scott, el film se entrenó en 2001.
  9. La marina francesa ofreció escoltar a los barcos del PAM a partir de noviembre de 2007.
  10. "Djibouti entre super-puissance et super-pauvreté", Le Monde diplomatique, París, febrero de 2003.
  11. Abdel Bari Atwan, L'histoire secrète d'Al-Qaïda, Acropole-Belfond, París, 2007.
  12. Ibrahim Warde, "Las patrañas de la guerra financiera contra el terrorismo", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, septiembre de 2007.
  13. Alain Charret, Les Nouvelles d'Addis, St-Remy-de-la Vanne, febrero de 2006.
  14. Reuters, Asmara, 6-9-07.
  15. Jérôme Tubiana, L'Humanité, París, 29-1-02.
  16. Prohibición del khat (planta con propiedades psicoestimulantes), los videos, la música, el fútbol durante la Copa del Mundo, el trabajo femenino, etc.
  17. Stéphanie Braquehais, Libération, París, 26-5-07.
  18. Gérard Prunier, op. cit.
  19. The New York Times, 8-4-07.
  20. Yohannes Woldemariam, Sudan Tribune, Roubaix (Francia), 26-11-05.
  21. Para una parte de la opinión pública de Medio Oriente, los estadounidenses eligieron deliberadamente abrir un nuevo frente al norte del continente africano, ya que Mogadiscio es "la tercera metrópoli árabe que cayó en manos del imperialismo estadounidense, después de Jerusalén y Bagdad" (Nicola Nasser, Global Research, Montreal, 3-1-07).
  22. A principios de septiembre de 2007 una misión de la ONU en Ogaden preconizó la organización de una encuesta independiente sobre los derechos humanos en esa provincia, tras haber recogido los testimonios de refugiados que hablaban de un "infierno".
Autor/es Philippe Leymarie
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 101 - Noviembre 2007
Páginas:28,29
Traducción Teresa Garufi
Temas Conflictos Armados, Terrorismo, Política internacional
Países Estados Unidos, Somalia