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La curia contra la ley

La interferencia de la justicia y del cuerpo médico en la práctica de un aborto legalmente no punible en una adolescente discapacitada de una humilde familia de la provincia de Entre Ríos, reflejó la influencia de la política sexual del Vaticano en el país y en la región. Sus voceros no vacilan en avanzar incluso sobre la legislación vigente.

El pasado 15 de agosto Marta Gauna había solicitado en el Hospital San Roque de Paraná la realización de un aborto para MFC, su hija de 19 años, retrasada mental y embarazada al cabo de una violación. Se acogía al inciso 2 del artículo 86 del Código Penal, que establece que el aborto no es punible cuando el embarazo "resulta de una violación o atentado al pudor contra una mujer idiota o demente". Como se ha vuelto habitual, los médicos exigieron indebidamente una autorización judicial para darle turno para el 27 de agosto.

Pero la jueza de menores Claudia Salomón hizo lugar a la medida cautelar interpuesta por la defensora de menores Marcela Piterson. El "menor" en cuestión no era la adolescente discapacitada, sino el feto. La discusión sobre las fronteras entre feto y niño se remonta a comienzos de los años '90, cuando el entonces presidente Carlos Menem implementó la política de relaciones carnales con el Vaticano, que impulsa la incorporación, en la Constitución de los países de América Latina, de la cláusula de "defensa de la vida desde la concepción y hasta la muerte natural". El objetivo no se limita a impedir que se legalice el aborto, sino a volver inconstitucionales los pocos casos de no punibilidad que figuran en los Códigos Penales de los países de la región. En Chile, El Salvador y Nicaragua el aborto está absolutamente prohibido. Con gran esfuerzo, Colombia salió de esa prohibición absoluta el año pasado. En Argentina un enfrentamiento en la Constituyente de 1994 entre los voceros eclesiásticos y una organización de mujeres autoconvocadas culminó con una cláusula de compromiso, muy confusa, que sirve para que los partidarios de una u otra posición la invoquen a su favor.

Con la excusa de "custodiar al feto", la adolescente fue prácticamente secuestrada en un instituto del Consejo del Menor. Extorsionada por la curia con alimentos y mercaderías para que desistiera de su decisión, su madre firmó engañada la autorización para internarla.

El defensor oficial Pablo Barbirotto apeló la prohibición del aborto y la guardia otorgada al Consejo del Menor sobre la joven y el feto, que implicaba separarla de su familia. La Cámara de Apelaciones en lo Civil dejó sin efecto la prohibición. El 20 de septiembre, el Superior Tribunal de Entre Ríos se expidió a favor del derecho de la adolescente a que se interrumpiera su embarazo y rechazó la autoridad de su padre biológico, que dijo oponerse al aborto y se ofrecía a criar al futuro nieto (había abandonado a la familia desde que MFC nació, para reaparecer en escena inducido por el abogado Mario Martínez, miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatten). Pero entonces los médicos del Hospital San Roque se negaron a practicar el aborto cuando la gestación llevaba ya 18 semanas, argumentando riesgo para la paciente...

El caso se resolvió con la intervención directa de los ministros de Salud de la Nación, Ginés González García; de la provincia de Entre Ríos, Gustavo Bordet y de la provincia de Buenos Aires, Claudio Mate, quienes garantizaron el aborto de la joven en un hospital público de Mar del Plata, el 22 de septiembre.

"Cultura de la muerte"

Un caso médico, que debiera haber dado lugar a una intervención inmediata, sin repercusiones enojosas para la adolescente y su familia, se convirtió así en objeto de controversia pública, con maniobras dilatorias para imposibilitar el aborto y con acusaciones morales contra quienes intervinieron para hacer cumplir una ley que data de 1921.

"Es la cultura de la muerte, en su versión más hipócrita y cruel... Cuando quien mata es el gobierno pierde toda credibilidad y también muere la democracia", acusó un comunicado del Secretariado Nacional para la Familia. "El ministro de Salud de la Nación, añadiendo un nuevo mérito a su currículo de promotor de la cultura de la muerte, consiguió que la joven fuera derivada al Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata...", se expresó monseñor Aguer, arzobispo de La Plata, en una columna de opinión titulada "La sombra de Herodes".

"Cultura de la muerte" es un concepto acuñado por el pontificado de Juan Pablo II, que alude fundamentalmente a la legalización del aborto, pero también a la eutanasia; a ciertas ramas de la investigación científica que implican la manipulación de embriones; a ciertas formas de fertilidad asistida e incluso a la anticoncepción (salvo el llamado método Billings) y a la educación sexual que se aparta de la doctrina eclesiástica. Concierne incluso al uso de preservativos, por lo cual ha chocado con las campañas de prevención del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.

El activismo de organizaciones locales de defensa de los derechos de las mujeres, como las ONG Mujeres Tramando y Foro por los Derechos de las Mujeres, y de la representante provincial del INADI Cristina Ponce, sin cuyo asesoramiento y acción Marta Gauna no hubiera podido lograr sus propósitos, enfrentó al de los denominados grupos Pro-Vida, que remiten a Vida Humana Internacional, con sede en Miami. Sus objetivos son precisamente derrotar a "la cultura de la muerte" mediante la "destitución de la trinidad impía" constituida por "el aborto, el control de la natalidad y la educación sexual".

Su peculiar moral ha hecho del aborto el crimen por excelencia, que asimila a los genocidios. Sin embargo, la jerarquía católica argentina no expresó repudio alguno, ni destituyó de sus funciones eclesiásticas, al padre Christian von Wernich, condenado a perpetua el pasado 9 de octubre por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura argentina...

Según el arzobispo Jorge Bergoglio, en Argentina rige la pena de muerte, porque "puede ser condenado a muerte un niño concebido por violación de una mujer idiota o demente" 1. La Iglesia cuenta también con incondicionales en la prensa, en la justicia, la corporación médica, las instituciones para menores... Una semana después de que se resolviera el caso de MFC, un editorial expresaba: "Es lamentable que se esté consolidando esta tendencia del ministerio de Salud de la Nación a ejercer una suerte de liderazgo activo y vigilante a favor de la generalización de la práctica del aborto y a movilizar a sus principales funcionarios con ese fin (...) Lo más sorprendente y preocupante es que hoy exista en el Congreso un proyecto de ley sobre abortos no punibles, que (...) sólo contribuye a empeorar y agravar los errores de esa infortunada norma. (...) se consagra la absurda injusticia de que un ser humano pague con su vida las faltas o errores de su supuesto padre" 2.

Pero además la Iglesia recurre a argumentaciones legales y científicas y a prácticas de libre expresión y de protesta habilitadas por los regímenes democráticos.

El investigador Juan Marco Vaggione tiene la tesis de que la hegemonía de la Iglesia Católica en la región sobre la legalidad y legitimidad de la sexualidad se ha resquebrajado, y su virulencia se explica por la necesidad de dar una respuesta a una situación nueva para ella. Vaggione llama "politización reactiva" a las estrategias de incidencia de la religión en la vida pública, y "secularismo estratégico" a los recursos que han aprendido a utilizar los grupos religiosos. Monseñor Aguer, por ejemplo, se acoge a supuestos principios jurídicos y científicos, no religiosos: "Deliberadamente lo llamo niño, porque así corresponde según el ordenamiento jurídico argentino (...) El reconocimiento del embrión humano como sujeto de derecho se apoya en certezas científicas y no en creencias religiosas (...) La confusión y los prejuicios ideológicos impiden aceptar una verdad que es de orden meramente racional, no de fe; natural, científica, no religiosa..." 3.

En la ciudad de Paraná hubo una "marcha por la vida" frente a Tribunales, organizada y protagonizada por católicos laicos convocados por un Foro de la Familia. Desplegaban fotos de fetos ensangrentados con frases como: "Estoy vivo, no me maten". Uno de los oradores, Ángel Moia, tomó una frase cara al movimiento de derechos humanos: "Nunca más", para oponerse al aborto 4.

Sin embargo, no hay un solo modo de ser cristiano. "No leo las encíclicas, pero sé lo que hizo Cristo, y ante una situación similar él hubiera ayudado a que una adolescente no cargara con el hijo de su padrastro", dijo la jueza de menores de Mar del Plata Silvina Darmandrail, católica, que en febrero pasado firmó la sentencia que autorizaba a abortar a una niña de 14 años violada por su padrastro 5.

  1. La Nación, Buenos Aires, 2-10-07.
  2. La Nación, Buenos Aires, 30-9-07.
  3. www.impulsobaires.com.ar/nota.php?id=31512
  4. El Diario, Paraná, 6-10-07.
  5. Página/12, Buenos Aires, 25-3-07.
Autor/es Marta Vassallo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 101 - Noviembre 2007
Páginas:34,35
Temas Estado (Justicia), Estado (Política), Políticas Locales, Iglesia Católica, Salud, Políticas religiosas
Países Argentina