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Los bomberos pirómanos del antisemitismo

Según los medios de comunicación franceses, el antisemitismo constituye uno de los mayores problemas de la actualidad. La escalada en Medio Oriente conlleva la multiplicación de actos anti-judíos, que deben ser combatidos –al igual que el racismo anti-árabe o contra los gitanos–, lo que supone evitar generalizaciones y amalgamas simplificadoras. Sobre todo, acusar de judeofobia a cualquiera que critique la política del gobierno israelí representa un acto de chantaje inaceptable y alimenta el mal que se pretende combatir.

"Lobby judío". En Francia 1, hasta ahora sólo la extrema derecha usaba esta expresión que, en dos palabras, resume todos los fantasmas antisemitas: las finanzas judías, los medios de comunicación judíos, el poder judío; en resumen, una versión modernizada de los Protocolos de los sabios de Sión 2. Pero he aquí que, por primera vez, aparece en la pluma de una personalidad judía: Elisabeth Schemla, fundadora del portal Proche-Orient.info, después de haber sido jefa de redacción de Le Nouvel Observateur, luego colaboradora de Edith Cresson (ex ministra de François Mitterrand) en Bruselas y, finalmente, autora de un libro muy poco crítico -es un eufemismo- respecto del general Ariel Sharon 3.

Proche-Orient.info no le teme a las grandes diferencias: en efecto, este portal preconiza el laicismo al mismo tiempo que defiende las acciones de las comunidades. Pero el 25 de febrero de 2004, en su editorial, su directora cayó... del lado hacia el cual se inclinaba. Después de saludar sucesivamente el anuncio (por otro lado prematuro) de la no difusión en Francia del film La pasión de Cristo de Mel Gibson, el rechazo del teatro Olympia a recibir el espectáculo del cómico Dieudonné y la prohibición a Leila Shahid, delegada general de Palestina en Francia, de hacer uso de la palabra en un colegio de Niza, comentaba: "Son organizaciones francesas judías las que condujeron paso a paso la pelea y, en nombre de la República, ganaron la causa, después de otras numerosas victorias durante el año 2003". Y agregaba: "Personalidades prestigiosas y supuestamente muy poderosas le dan lugar a responsables, a asociaciones e instituciones que saben cada vez mejor hacerse oír por los poderes públicos". El título de esta ardiente defensa e ilustración de la censura era "Nace en Francia un lobby judío en el sentido más pleno y respetable del término".

Algunos días antes, un colaborador del portal en cuestión, el periodista Sylvain Attal, publicaba un libro 4 cuyo último capítulo se titula "¿Un lobby? ¡Qué bien!". "Hasta ahora -escribe- los representantes de la comunidad judía se han mostrado reticentes o francamente hostiles a esta idea, temiendo que alimentara el antisemitismo o, al menos, el reproche de comunitarismo. Hoy parece que han evolucionado. (El presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia, CRIF,) Roger Cukierman afirma no sentirse alarmado por la idea: ‘Si hay un lobby, es porque somos atacados'." Attal enuncia a continuación los éxitos que obtuvo el mencionado lobby en Francia y en la Unión Europea. Un ejemplo: la señora D., "una lobbista que se mueve en el ambiente industrial, pro-israelí convencida", habría contribuido a impedir que el Quai d'Orsay nombrara en Tel Aviv a un embajador al que se juzgaba como pro-árabe. "Circunstancia agravante -a sus ojos- es que está casado con una musulmana de origen argelino..." 5.

Signos de debilitamiento

A decir verdad, esta nueva radicalización de los incondicionales de Israel refleja su debilidad más que su fuerza: la campaña que emprendieron desde hace más de tres años ha fracasado en lo esencial. ¿Qué objetivo se proponían al recurrir al arma, peligrosa si las hay, de chantajear con el antisemitismo? Hacer callar las voces disidentes entre los judíos de Francia, lograr así mayor peso en los medios y, de esta manera, tener influencia sobre la opinión pública e incluso cambiar la política francesa 6. Y no han escatimado los medios: difamaciones a periodistas e investigadores insensibles a los encantos del primer ministro Ariel Sharon, manifestaciones agresivas ante la sede de los medios declarados "hostiles", violencias en serie 7 de la Betar 8 y de la Liga de Defensa Judía (LDJ), sin olvidar la multiplicación de procesos contra intelectuales presentados como "antisemitas"... Esta ofensiva generalizada prosigue, desafortunadamente, más encarnizada que nunca.

Así, los activistas de la extrema derecha judía no han renunciado a sus prácticas fascistas. El 30 de diciembre de 2003, un comando enmascarado, armado de barras y anillos de hierro, hirió a varios miembros de la Asociación General de Estudiantes de Nanterre (AGEN) en pleno tribunal administrativo. Y los ataques recomenzaron el 21 de enero de 2004 al término de una reconstrucción en la policía judicial.

En materia de insultos, es un verdadero festival. Alexandre Adler, también en Proche-Orient.info 9, interrogado a propósito de Tariq Ramadan, se declara "mucho más afectado por traidores judíos como los Brauman y otros". En una radio comunitaria 10, Alain Finkielkraut acusa de "antisemitismo judío" al cineasta Eyal Sivan, de quien sospecha que quiere "matar", "liquidar" y "hacer desaparecer" a sus correligionarios 11. En cuanto a Pascal Boniface, el director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), "ha dado también un gran paso, según el mensuario L'Arche (12), en la dirección que va de la crítica razonada de Israel al odio irrazonable a los judíos"...

El mismo tipo de escalada se dio en el orden jurídico. Gilles-William Goldnadel perdió ciertamente todos los juicios contra Raymonda Tawil, Témoignage chrétien, Daniel Mermet, Michèle Manceaux y, recientemente, contra el periódico Ras l'Front. ¿Cuál fue el crimen de este último? Haber esclarecido la biografía del ideólogo Alexandre Del Valle, que pasó súbitamente de la extrema derecha anti-estadounidense y anti-sionista, a la derecha... de la comunidad judía.

Estas contrariedades no han desalentado sin embargo al abogado, que ahora ataca al sociólogo Edgar Morin, a la escritora Danièle Sallenave y al diputado europeo Sami Naïr, acusados de "difamación racial" por haber escrito el 4 de junio de 2002 en una columna de opinión de Le Monde: "Resulta difícil imaginar que una nación de fugitivos, proveniente del pueblo perseguido durante más tiempo en la historia de la humanidad, que ha sufrido las peores humillaciones y los peores desprecios, sea capaz de transformarse en dos generaciones (...) en un ‘pueblo dominador y seguro de sí'". El abogado, felizmente, no ejercía en 1967 porque, seguramente, ¡hubiera llevado al general De Gaulle ante los tribunales! 13

Pero dejemos allí los importantes hechos de nuestros inquisidores, que se han multiplicado en vano. ¿Alinear a los judíos de Francia? Nunca las "otras voces judías" -parafraseando el título de una exitosa petición 14- han sido tan numerosas. Hasta en el seno del CRIF, donde personalidades reconocidas, desde Théo Klein a Alain Jacubowicz, pasando por Michel Zaoui y Patrick Klugman, cuestionan en diversos grados al actual presidente y, yendo más lejos, la apropiación del Consejo por extremistas que aprovecharon el sentimiento de temor que experimentan muchos judíos. ¿Tener influencia en los medios? Si bien éstos tienden a reducir el conflicto palestino-israelí a los atentados kamikazes, nada indica que en la cuestión de fondo hayan modificado su orientación, en conjunto más bien equilibrada. ¿Hacer cambiar la opinión pública? Si hay algún movimiento desde que se desencadenó la segunda Intifada, va en el sentido inverso, como lo atestiguan -después de muchos sondeos en Francia- los resultados de la encuesta europea publicada en noviembre de 2003.

Tomar conciencia

El asunto, como se recordará, fue un escándalo: el 59% de los ciudadanos encuestados en los Estados miembros de la Unión consideraba a Israel como "el país que más amenaza a la paz mundial". Diarios israelíes, inmediatamente reproducidos en Francia, se quejaron de antisemitismo. Puede resultar sorprendente que se califique a una encuesta de antisemita. ¿A quién se apuntaba? ¿A los encuestadores o a los encuestados? ¿A las preguntas o a las respuestas? Un diario de Tel Aviv tuvo, en todo caso, el coraje de informar a sus lectores los resultados de otra encuesta de opinión en la cual el 85% de los franceses (o sea, diez puntos más que en 1998) expresaban su "simpatía" por los judíos 15. El detalle de las cifras, evidentemente aleatorias, importa menos que esta demostración implacable: una mayoría puede rechazar la política del Estado israelí sin por eso ser hostil a los judíos, sino al contrario.

Aunque el fracaso de estas campañas puede regocijar a los partidarios de la paz en Medio Oriente al mismo tiempo que a los adversarios del comunitarismo, tanto judío como musulmán, no puede tranquilizarnos. Porque chantajear con el antisemitismo hace trivial evidentemente... al antisemitismo, cuyas nuevas formas deben inquietarnos. Ya se sabe que cuando el bosque se incendia, algunos bomberos resultan pirómanos.

Como corriente política el antisemitismo ha sido ciertamente marginado en Francia, como lo confirmó el informe de la Comisión Nacional Consultiva de los Derechos del Hombre (CNCDH) sobre el año 2002 16. Incluso la tendencia a una cierta "liberación de la palabra" antisemita, observada por la investigadora Nonna Mayer hasta 2000, "como si la situación explosiva en Medio Oriente y la reprobación suscitada por la política de Israel en los territorios se reflejara negativamente sobre la imagen de todos los judíos", cambió de sentido entre 2000 y 2002, "como si la violencia repetida contra la comunidad judía, lejos de atizar o de banalizar el antisemitismo, hubiera hecho tomar conciencia del peligro que representa". Un año antes, en el Libro Blanco 17 publicado en 2002 por la Unión de Estudiantes Judíos de Francia (UEJF) y SOS Racisme, el director de estudios políticos de la Sociedad Sofres, Philippe Méchet, señalaba "antes que nada, la ausencia de antisemitismo masivo entre los jóvenes de origen magrebí".

Las cifras del Ministerio del Interior no son menos tremendas: de 2001 a 2002 la cantidad de "actos racistas" se multiplicó por más de cuatro y la de "actos antisemitas" por seis. Según la CNCDH, este crecimiento fue seguido felizmente en 2003 por un decrecimiento, respectivamente -40% y -35,9% 18. Sin embargo, el porcentaje de agresiones anitsemitas en los actos racistas aumentó en un año del 60% al 72%. Aun así, estamos lejos de las afirmaciones difamatorias del ministro israelí encargado de las relaciones con la diáspora: Nathan Charansky había hablado de una duplicación de los actos antisemitas durante el último año 19. Más aun cuando, a veces, los medios clasifican algunas agresiones en este rubro sin estar seguros. Así, la investigación oficial no se ha expedido aún sobre la naturaleza del incendio de la escuela judía de Gagny, ocurrido el 15 de noviembre de 2003, presentado de entrada como un acto antisemita. Asimismo, una comisión de la Liga de los Derechos del Hombre ha cuestionado la versión original del caso del liceo Montaigne, juzgado emblemático por Le Nouvel Observateur. En el liceo Turgot, profesores y alumnos iniciaron una huelga para protestar contra la difusión, el 27 de marzo pasado, de un reportaje de Cyril Denvers que caricaturiza a las relaciones entre alumnos judíos y musulmanes. Mientras que las direcciones del liceo judío privado como del liceo público cuestionadas en el reportaje de Elie Chouraqui sobre Montreuil, publicado el 15 de abril, le reprochan haber priviliegiado las tensiones y "silenciado el trabajo de acercamiento entre ambos establecimientos" 20.

¿Quién comete estas agresiones contra lugares de culto y enseñanza judíos, y también contra las personas? El informe de la CNCDH retoma las informaciones suministradas por las Oficinas de Inteligencia. La segunda Intifada y su represión "llevaron a muchos jóvenes a mostrar una identificación con los combatientes palestinos, que se suponía simbolizaban las exclusiones de las cuales ellos mismos se sentían víctimas". Los "adolescentes o jóvenes adultos" detenidos "provienen, en gran parte, de barrios sensibles donde permanecen sus padres, muchas veces inmigrantes del norte de África". Sus "modos de operación son, además, con gran frecuencia, comparables a los utilizados en la violencia urbana ‘clásica'". Su violencia ha "suscitado vivas condenas por parte de los responsables de las comunidades musulmanas de Francia, si se exceptúa a una minoría de islamitas radicales cuyo mensaje -precisa el informe- sigue siendo, sin embargo, poco escuchado por delincuentes poco permeables a las ideologías y que hábilmente encuentran en la situación de Medio Oriente un pretexto para dar libre curso a su violencia".

Poco escuchado, el discurso de los extremistas islamitas no por eso es menos peligroso, en la medida en que algunos podrían encontrar allí una legitimación. Así, imanes, sitios de internet, diarios y libros esparcen aquí y allá el odio. Esto es tan cierto que desde fines de 2001 el filósofo Tariq Ramadan invitó a sus correligionarios a "ser honestos y a llegar hasta el final del análisis del fenómeno: como se ve en todo el mundo musulmán (ver recuadro), existe hoy en Francia un discurso antisemita que trata de legitimarse en algunos textos de la tradición musulmana y que se siente reconfortado por la situación en Palestina. Este discurso -continuó- es también asumido por intelectuales o imanes que ante cada escollo, a la vuelta de cada revés político, ven la mano manipuladora del ‘lobby judío'. La situación es demasiado grave como para sentirse satisfecho con frases de circunstancia. Los musulmanes, en nombre de su conciencia y de su fe, deben tomar una posición clara (...). Nada en el islam puede legitimar la xenofobia (...). Hay que decir con fuerza y determinación que el antisemitismo es inaceptable e indefendible" 21.

Una alianza de claridad

En resumen, como puede verse, Francia no se enfrenta al "Año de cristal" de Alain Finkielkraut, ni a la "nueva judeofobia" de Pierre-André Taguieff 22, sino más bien a este "auge de la violencia social" diagnosticada de entrada por el ex presidente del CRIF, Théo Klein. El principal territorio de esa violencia son esos guetos de desempleo y de miseria donde vegeta, sin la menor esperanza de futuro, una parte de la juventud popular, en primer lugar aquella que proviene de la inmigración. Si bien hay que combatir allí, como en el resto de la sociedad francesa, toda forma -y con más razón las violentas- de racismo y de antisemitismo, también hay que atacar, y de manera más amplia, las raíces del mal. De allí la importancia de la convergencia entre las fuerzas democráticas tradicionales, los altermundialistas y los movimientos autónomos de los jóvenes de los barrios.

Decisiva tanto para unos como para otros, esta nueva alianza no se alimenta de imprecisiones sino de claridad. Lejos de oponer la batalla contra los racismos anti-judío y anti-árabe, conviene desarrollarla en un mismo movimiento. Porque los cambios en Francia, como la paz en Medio Oriente, implican un agrupamiento lo más amplio posible. También se impone la mayor vigilancia, dentro del propio movimiento, contra los prejuicios de unos y otros.

¿Es posible seguir tolerando, por ejemplo, que los judíos que llevan kipá sean agredidos durante una manifestación en contra de la guerra de Irak? ¿Que una torpeza justifique que se trate de "antisemita" a Tariq Ramadán, de quien todos saben que denuncia el veneno judeófobo, como pueden testimoniar los miles de oyentes en sus conferencias? ¿Que se publiquen los textos anti judíos de un tal Israël Shamir, con el pretexto de que su autor, israelí, critica radicalmente a su país?

Asimismo, ¿es posible aceptar que los medios estigmaticen, con el pretexto del velo, a toda una religión y a sus centenas de miles de fieles, como asimilados al terrorismo, a la intolerancia y a la opresión de la mujer? ¿Que la estrella de David sea unida a una cruz gamada, como si la insoportable represión de los palestinos pudiera ser comparada con la exterminación monstruosa de millones de judíos, gitanos, enfermos mentales y "bocas inútiles" eslavas...? ¿Que se le niegue la vicepresidencia a alguien elegido por sufragio universal, cuya lista obtuvo el mejor resultado de la Izquierda popular y ciudadana en el escrutinio regional, principalmente por su crítica de la política del general Sharon y de sus reservas respecto de la ley que prohíbe el uso de signos religiosos en las escuelas?

El racismo es indivisible y también la lucha para erradicarlo. Si el movimiento social ignora esto, volvería a darle armas al enemigo. Y así, no podría hacer fracasar al terrorismo intelectual, ni desempeñar plenamente su papel.

  1. No ocurre lo mismo en Estados Unidos, donde el jewish lobby, que se califica a sí mismo de esa manera, sólo es uno entre los innumerables grupos de influencia que intervienen muy oficialmente en las instituciones públicas.
  2. Este texto, elaborado en todas sus partes por los servicios parisinos de la policía zarista, publicado en Rusia en 1905, describe el pretendido complot de los judíos para apoderarse del planeta y sirvió, y sirve todavía, de pretexto a todas las propagandas antisemitas.
  3. Ton Rêve est mon cauchemar, Flammarion, París, 2001.
  4. La plaie. Enquête sur le nouvel antisémitisme, Denoël, París, 2004. Observemos que, entre algunos análisis interesantes, el autor multiplica las acusaciones grotescas contra los intelectuales culpables... de no compartir sus puntos de vista.
  5. La plaie, op. cit.
  6. Dominique Vidal, "Au nom du combat contre l'antisémitisme", Le Monde diplomatique, París, diciembre de 2002.
  7. La impunidad de la que aparentemente goza la mayoría de los autores de estas violencias plantea un doble problema: policial y judicial, porque esos autores son raramente detenidos y, con más razón, condenados; y político, porque esos dos grupos, cuya actividad esencial se resume en agresiones, deberían ser, en virtud de las leyes francesas, pura y simplemente disueltos.
  8. N. de la t.: Organización de jóvenes judíos dedicada al activismo sionista y al servicio a la comunidad. El nombre proviene de una antigua ciudad-fortaleza judía que fue destruida por los romanos.
  9. 13-10-03.
  10. RCJ, 30-11-03.
  11. Este terrorismo intelectual no ha dejado de tener efecto: dos proyecciones de La Route 181, de Eyal Sivan y Michel Khleifi, fueron anuladas, una en el Centro Pompidou el 14 de marzo y la otra en el cine Utopía de Toulouse el 25 de marzo.
  12. Septiembre de 2003.
  13. Goldnadel demanda también a Eric Hazan, el director de las ediciones de La Fabrique, por la publicación de L'Industrie de l'holocauste, de Norman Finkelstein, un libro discutible desde ciertos puntos de vista pero que no tiene nada que ver con la "difamación racial" ni con la "incitación al odio racial" (cf. "Ambiguïtés", Le Monde diplomatique, París, abril de 2001).
  14. Puede encontrarse el texto y sus firmantes en Le Monde, París, 17-12-03.
  15. Yediot Aharonot, Tel Aviv, 4-11-03.
  16. La lutte contre le racisme et la xénophobie, 2002. Rapport d'activités, La Documentation française, París, 2003.
  17. Les Antifeujs, Calmann-Lévy, París.
  18. La lutte contre le racisme et la xénophobie, 2003. Rapport d'activités, La Documentation française, París, 2004.
  19. Esta declaración se explica sin duda por los decepcionantes resultados de la insistente campaña a favor de la aliya (emigración): sólo 2.000 de los 600.000 a 700.000 judíos franceses emigraron en 2003, contra 2.400 en 2002.
  20. Respecto de Gagny, Le Figaro, París, 10-12-03. Para el liceo Montaigne. Respecto de Montreuil, véase Le Monde, París, 15-4-04.
  21. Le Monde, París, 20-12-01.
  22. Quien, de todas maneras, el 18 de marzo fue designado por Luc Ferry y Jean-Louis Borloo en la dirección de un estudio sobre el antisemitismo entre los niños.
Autor/es Dominique Vidal
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 59 - Mayo 2004
Páginas:23,24,25
Traducción Lucía Vera
Temas Minorías, Estado (Política), Movimientos Sociales, Judaísmo, Medios de comunicación
Países Israel